Cuentos :  SHAMAN DEL AMOR
Pero ¿cómo era posible que aquella mujer, a punto de vibrar, de emocionarse a ese extremo desconocido, fuera ella, la misma, la de apenas treinta minutos antes? La misma que, justamente la noche anterior, había dicho a sus amigas. – A mí, no hay hombre que me convenza. Me sobran motivos para creer que todos son un cóctel de egoísmo y hormonas. Me alegro de mantenerme libre y a salvo de ciertos venenos.

Pero, ¿qué es lo que estaba pasando?, porque en ese momento era ella, la misma, la que hacía treinta minutos, tomando su abrigo y su portafolio, habíase despedido de su secretaria con la seguridad de que –si alguien me busca, que me espere. Máximo en una hora regreso.

Y en sesenta minutos, Sofía Altamirano hubiese regresado a sus funciones, si en vez de dirigirse por las escaleras, no hubiera decidido utilizar el ascensor para llegar a escasos dos pisos donde se hallaba el Salón de Convenciones.

Cuando extendió su brazo y con su mano marcó el botón de la máquina llamando al tercer piso, nunca se imaginó que un detalle tan cotidiano iba a suspender los asuntos primordiales de su agenda para aquel día.

-Buenos tardes, señora – Saludó el ascensorista

Sofía ordenó – planta baja – y añadió – tengo diez minutos para llegar a una reunión importante.

Sin embargo, a solas con el ascensorista en aquel silencioso rectángulo, pensó que, diez minutos, eran suficiente para que, como siempre, cuando se encontraba con aquel hombre, ella pudiera “tomarle el pelo” a esa mirada arobadora con la que él, pese a su discreción, rendía el tributo que muchos otorgaban ante su presencia.

Por eso, sin disimular su deseo de provocarlo, le dijo – Sigo pensando que eres un peligro hasta para una mujer decente – Rubén, a los mejor se inquietó como otras veces más, para sorpresa de la altanera, giró en su posición de firmes y, encarándola, con un atrevimiento inusitado para el gusto de Sofía, respondió – ¿Es que teme, o ansía, que hoy sucumba ante la bomba explosiva de su cuerpo?

Pero, ¿qué es lo que estaba pasando? ¿Qué es lo que él se estaba figurando? ¿Acaso, no era ella la que cuando se le antojaba, lo arrinconaba con su silencio o con cualquier frase lo dejaba flotando al extremo del hilo que a ella le daba la gana? ¿No hubo veces, cuando decidió no cruzarle ni media palabra y, acto seguido, se le antojó perturbarlo? … ¿No hubo, otras, en que un – me enciendes un cigarrillo – bastaba para comprobar lo que su vanidad exigía, sentir el pulso indeciso de aquel hombre, sin atreverse ni a mirar la burlona sonrisa con la que ella se explayaba?

Y aunque a Sofía le atraía aquel hombre tallado en medidas perfectas, aquella especie de minotauro tan indefenso ante ella, y era verdad que le encantaba aquella sensación tan agradable de observarlo y darse cuenta de que él no atinaba qué hacer con su mirada, eso no significaba nada. Simplemente, era el colmo de los atrevimientos, ¿acaso ella no podía mirar a quien se le antojara? Porque, aunque le atraía el ascensorista, a ella igual, le gustaban varios hombres, de distintas maneras. Inconscientemente los clasificaba por sus formas de conversar, su dominio sobre algunos temas, sus talentos, sus ocurrencias; pero ninguno desgraciadamente, pensaba Sofía, despertaba en el interior de su piel curiosidad alguna. Para ella estaba claro que ante los hombres, era preferible no detenerse a contemplar sus pequeñas emociones.

Ese “vacío” – según opinaban sus amigas – a ella dejó de importarle hacía mucho tiempo. Ella se acomodó y acomodó al que quiso, al sistema de mirarme pero no me toques. Era preferible manipular los mimos resignados de sus admiradores a correr el riesgo de alguna aventura con cualquiera de ellos y, con él, menos que nadie. El trámite de su divorcio había concluido hacia dos años y ella juró que después de aquella experiencia, los hombres solamente tendrían la alternativa de percibir su presencia y conformarse ¿Por qué tendría ella que derrumbar esas fantasías de “Pitonisa del amor” con la que tantos soñaban? … ¿Qué hombre merecía enterarse de que en ella solo era apariencia aquel rumor de hoguera que la rodeaba?

Quizás por estos motivos, y, convencida como estaba de que en ningún fuego iba a quemarse, disfrutaba dejando a unos cuantos casi ciegos con su resplandor de mujer inalcanzable. Por eso, cuando él , por fracciones de segundos dejaba ir su mirada sobre el filo de sus rodillas, Sofía, pensaba – a que no te atreves – y , tras disfrutar del recelo de aquella mirada, concluía que – no era por nada, pero, cómo iba a atreverse. Simplemente, con qué derecho-

El haberlo conocido a su regreso de Europa, cuando su mejor amiga le envió a su chofer particular con una nota que decía: ¿Qué te parece este muñeco como regalo de bienvenida? Se llama Rubén Jaramillo y lo pongo a tus órdenes, cuando lo necesites.

No, eso no le daba a él privilegio alguno. Era cierto que aquel monumento de Dios griego era el colmo (para un hombre como él, para un subalterno, a lo mejor, quería decir ella) Y, aunque era cierto que en medio de los ejecutivos que la rondaban, se podía apreciar, de vez en cuando, ciertos ejemplares algunos de sus miradas, ella, más de una vez pensó que ninguno poseía..! pero, qué loca!, qué podía tener de extraordinario aquel hombre! No. A él, nada le daba derecho de cruzar el límite impuesto por las reglas de sus trampas.

Rubén, desde un principio supo quién era Sofía.

-Señor Jaramillo, vaya al aeropuerto. Hoy llega la economista Altamirano. Entréguele esta nota, dígale que usted va de mi parte y, por favor, trátela como a una reina. Ella es la nueva Gerenta de la Financiera- Le había ordenado quien fuera la última de sus jefas.

Sus ojos la midieron desde el momento en que apareció frente a él y, despreocupada, como quien no tenía la culpa de ese caminar agacelado, de ese ir y venir de sus melena al ritmo del ritmo de todo su cuerpo, le dijo – tenga cuidado con mi equipaje- Él sintió miedo, ella se metió de golpe en todas sus apetencias.

Esta ciudad no cambia. Todo sigue como antes- Comentó Sofía, y, cuando él creyó que ella iba a añadir que hacía un frío tremendo, Sofía presentó la primera carta de su descaro – me extraña que seas chofer, a menudo deben confundirte con algún militar de alto rango. Imagina, debes tener varias amantes. El resto del camino, para asombro de Rubén, Sofía no volvió a mirarla ni a pronunciar palabra.

La pretenciosa gerenta que pocos lograban tolerar, era la invitada obligada de cancilleres, políticos, artistas, en fin, siempre Sofía. –Vaya y deje en su casa a la señora Sofía- Vaya, traiga, lleve, dígale a la Señora Sofía, y él puntualmente acrecentando su miedo y sus deseos. Luchando para sacarla del fondo de la taza de café donde ella se bañaba. Deseando arrancarla de la luz roja de los semáforos, queriendo borrarla de los calendarios donde ella le contemplaba burlona y cada vez más lejana.

Rubén, reconoció el peligro, desde su inicio, con su silencio, aceptó el desafío que sin palabras le planteó Sofía. Él supo a qué se exponía y dejó que ella, a distancia, le dejara intuir ese goce interior de poder provocarlo a sabiendas de que él sospechase cierta mofa en ese acomodarse los botones de la blusa en ese revisarse las medias, en ese tocarse suave, casi inocente, con el que ella lo encendía para luego, como quien no es consciente de nada, decir – por favor, pare. Aquí me bajo.

Pero, ¿qué sucedía esa mañana para que él reaccionara de esa manera?, qué es lo que se estaba imaginando? ¿Es que Rubén creía que ella, ante su atrevimiento, iba a marearse?

A un minuto de iniciado el descenso a “Planta Baja”, Rubén se dio cuenta de que, al mirarla por primera vez frente a frente, el desafío de cierta ternura se encontraba dentro de la altivez de Sofía.

-Señora, estoy pensando en secuestrarla- Dijo, con lo que creyó Sofía, debía ser su mejor sentido del humor. Por eso, riéndose – No me imaginaba que fueras tan ingenioso.

-Y o no me imaginé llegar a verla, puedo decir, tan ¿indefensa?… La verdad señora, prosiguió – hay muchas cosas sobre usted que no logro imaginármelas; pero, el verla ahora, casi con nitidez, dentro de su burbuja, puedo decirle que está la suerte. Hoy me siento experto en desarmar ciertas poses.

Pero, ¿cómo podía estar sucediendo aquello? ¿Pero con qué autorización, Rubén, tomándola de la mano, la sacaba del ascensor y la conducía al fondo del edificio? ¿Cómo era que ella, dueña absoluta del control de sus actos y del control que sabía ejercía sobre ese hombre, no hiciera nada por detenerlo?

Y ahora ahí, pero ¿dónde estaba? Ahí donde él la había conducido para con naturalidad decirle – señora, bienvenida – y donde luego de ofrecerle una cerveza que Sofía extrañamente se la bebió toda, acercarse a ella, hacerla levantar ¿de la butaca? Sobre la cual ella habíase deslizado para, él, bailarín en lenta abertura, ir empujándola contra la pared, tomar entre sus manos sus hombros, y empezar a probar, como a bocados cortos un vino largamente esperado. – Dígame, ¿qué parte de su piel, aún es virgen? … ¿Por dónde debo empezar a explorarla? – preguntó Rubén, mientras al parecer, especialista en degustar placeres, empezó por aquel cuello que, inexplicablemente dócil, no ponía resistencia.

Es que no podía ser verdad que ella hubiera perdido su capacidad de hablar, de reírse, de burlarse, de dar órdenes, de dominarlo. Pero, era cierto. Aquella mujer a punto de vibrar, de emocionarse a ese extremo desconocido, era ella, la misma de hacía apenas media hora, o al menos era idéntica físicamente, a la que en esos instantes desconocía.

Algo parecido a querer cerrar los ojos y mirar para dentro de sí misma, le agarró de repente, pero, ella no estaba ahí para hacer lo que quisiese ¿Cómo?, sí, era él quien ordenaba – No va a cerrar los ojos. Va a mirarme y va a mirarse, entera para mí frente a mi cuerpo. Hoy va a nacer mujer de una vez por todas.

Era el colmo de la arrogancia, pero, cómo se atrevía a hablarle de esa manera tan prepotente!, ¿pero en qué momento ella había permitido que su falda y su blusa hubieran podido volar hasta esa esquina, desconocida?, pero ¿cómo era posible que esas manos – salvajes, seguras, tiernas? Le fueran arrebatando a sus piernas la intocable transparencia de sus medias de seda negra?

-Esto no es cierto – repetía alguien desde adentro de su cuerpo. Esto no es cierto, repetía una voz cada vez más débil; alguien en su cerebro le recriminaba, hacía un llamado a su razón, le exigía recordar “su lugar”, mientras Rubén, en tercera dimensión, brujo, santero, ceremoniaba contras y conjuros, elevaba rituales para ahuyentar los demonios que poseían a ese esfinge de hielo.

-No se niegue al amor. Deje que broten los misterios encelados de su cuerpo. Atrévase a llamar a un hombre suyo sin sentir miedo… ¿Sabe de lo que le estoy hablando?, y, estrechando la cadera de Sofía contra la suya, dejó que fuera ella la que se decidiera por empezar a besarle los labios.

¿Cuánto tiempo había pasado?.. Dónde estaba el mundo, los negocios importantes, las decisiones urgentes, los impostergables asuntos de su agenda?…

¡Cómo fue que ella pudo entrar en ese estadio de guerra, pasión, ternura. Ternura, ternura, pasión, guerra. Guerra, pasión y él, demandando – dígame, por dónde su piel aún es virgen- y él, pasión, y él, guerra, y él y su erotizada ternura sin dejar espacios, equilibrio, juicio, razonamiento alguno para recobrarse de aquel dominio absoluto sobre todas sus voluntades.

Pero, ¿qué momento podía compararse con aquel en que ese exorcista fue liberándola de macumbas, limpiándola de los males de ajo y de los mil dedos de espanto que, enmarañados, condenaban de norte a sur a su cuerpo?

Abrió los ojos cuando él le ordenó – míreme- justo cuando ella hubiera querido decir –acabo de empezar a amarte- pero no pudo- Prefirió no reconocerse, limitarse a escuchar – Ésta es la mujer descubierta por la ternura de mis dientes.

Arrodillado ante ella, con aquella devoción de fuego (única en toda la galaxia, pensó Sofía), Rubén, fue besando uno a uno los dedos de sus pies. Ahora perdóneme- añadió, abrazándose a sus piernas. Sofía, siempre sin hablar, le interrogó desde su silencio. Perdóneme, insistió Rubén, por tomar tanto de este templo- y , acariciándola con mordiscos a lo largo de sus muslos, se incorporó (Shaman del amor), justo en el momento en que Sofía atinó a pronunciar la palabra gracias.

Iban a ser las 20h00, cuando la economista Altamirano avisó en la avenida la pirámide del edificio donde ella vivía. Desde el asiento delantero, Rubén, le dijo –Hemos llegado- Se bajó del auto, y, al ayudarla a salir, sin saber por qué volvió a interrogarla – aún no me ha contestado, ¿Qué parte de su piel aún es virgen?

Sin responder, Sofía, saludó con una breve venia y él la vio partir convencido de que aunque, ella volvía impregnada del fulgor de sus estrellas, jamás volvería por la intensa ternura que descubrió en la tarde.

-Sí, un día de estos, el frío terminará por matarnos, comentó Sofía a alguien que le hizo conversación en el pasillo de los ascensores.
Poeta

Poemas :  De brutos
Grisácea cabellera
teñida al pasar los años,
datos plasmados de una era,
destrezas de antaño.

Ya no despunta la guerra
al tiempo ha combatido,
el espanto no le aterra
de la inmadurez vencido.

El rostro lleva marcado
de alegrías y desaciertos,
de señas que no ha tirado
tiene su cuerpo cubierto.

Lo aborda la soledad innecesaria
siendo despojo desechado,
a la vida involuntaria
a ella se ha acostumbrado.

¿De qué valieron los frutos
a los que vivió consagrado?
En un mundo de tantos brutos
le han dejado abandonado.

Franja de humo distorsionando
el olor de un café complicado,
curten el tiempo amarrado
de una época que todo ha ido dando.

Julio Medina
25 de enero de 2012



Poeta

Poemas :  Lunada frágil
Lunada frágil

Lábil.
Y
Vidriosa.
Enlunada, transparente y pasajera.
¡Habitante de la noches!.
A veces inalterablemente cambiante.
A veces evasivo abandono.
A veces desventura próspera.

Luna, luna, luna.
En la noche frágil,
enlunada, noche,
lunada.

En una lunada frágil.

La
Luna...¡Mond, lua, lune, moon!
Miel
De
Luna... ¡Flitterwochen, luna di miele, honeymoon!.

La luna se deshoja.
Se apaga lento.
Se queda bajo las calles,
de par en par, en cada puerta.

Caballo de las aguas turbias,
que teje estrellas rojas,
que lucha solidario,
cómo el viejo,
diccionario,
de camisas,
herramientas y herraduras,
de la fraternidad.
¡Sangrienta enamorada!.
Constructores
del polen, del humo libre y del hilo negro.


Fraternalmente odiado,
de nubes platos y cucharas,
fraternalmente draconiano,
quieto, con islas muslos, brazos,
fraternalmente desproporcionado,
en la plaza triturada de las manos,
fraternalmente desmadejado,
con el gris del sueño quebrado,
divergente,
con los sauces en las barrigas.

¡Qué
nadie quiere
verlo!.

¡Qué todo recuerdo quema, en el corazón de la ceniza!.


Avisan las semillas, de los vientres,
a los jazmines, engladiolados,
con la blancura,
de la nieve,
pequeña,
ola del envenenado hielo.

¡Lunada, frágil, del sol y luna!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas de desilusión :  En el mismo tiempo
En el mismo tiempo
Se termina, todo acaba
en el mismo tiempo, en el mismo lugar.
¡A lo mejor olvidabas
cómo querías jugar!

¿Qué nos queda?
¡Si nunca existió nada!
No hay alguien que pueda
sanar una relación afectada.

Se deshacen las cenizas en el viento
y las frágiles palabras lloran falsedad,
engreído, desatento, nimio intento
de un afecto vulnera sinceridad.

Se termina ¡no me importa tu parecer!
Un suspiro, fútil aliento
desmerece luz, no me vas a convencer,
todo se ha ido, si por ti ya nada siento.

Julio Medina
28 de noviembre del 2011





Poeta

Poemas :  ALGUN DIA HA DE CAMBIAR
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Viendo siempre al horizonte,
tratando de vislumbrar un mañana,
siendo de la vida polizonte,
intento salir de la rutina cotidiana.


Veo el ambiente con optimismo,
buscando el lado amable de las cosas,
escapando del cataclismo
que encierran las cosmopolitas bulliciosas.

Trato siempre de ser positivo,
a pesar de la difícil situación
en la cual se encuentra un mundo conflictivo
al cual pertenece mi nación.

Intento mantener la jovialidad,
aunque es una tarea difícil de lograr,
pues el planeta está lleno de maldad,
y fácilmente tu alegría se puede apagar.

Procuro mantenerme a flote
para no naufragar en la pobreza,
que de mi pueblo es el azote
y hacerlo es más que una proeza.

Ya que el globo terráqueo se encuentra colapsado,
a causa de la maldita ambición
de todos aquellos que los recursos han acaparado
sumergiéndonos en esta terrible situación.

Por todos lados del planeta se puede observar
situaciones de extrema calamidad,
que los humanos deben atravesar,
¿pero quién de esto acepta la responsabilidad?

Y qué hay de esas grandes potencias
o de los países acaudalados,
que imponen a los pobres diversas penitencias
para poder ser por ellos considerados.

Difíciles tiempos los que nos tocan vivir,
a veces carentes de sentido
cuando vez a un niño de hambre sufrir,
mientras que otro en cuna de oro es mecido.

Pero aun así mantengo mi mente abierta
esperando un futuro mejor,
pero siempre con la guardia alerta,
aguardando la llegada del Señor.

Pues nada dura hasta la eternidad,
algún día todo ha de cambiar,
será otra nuestra realidad
y por ello de corazón debemos orar.
Poeta

Poemas de introspectíon :  DEJA EL AFAN
De qué le vale al hombre tanto afán
por querer conquistar el mundo,
si cuando le llega la muerte sin avisar
el mundo queda intacto
y él se pudre en la caja de madera
en el sepulcro donde lo llevaron a enterrar.

Muchos creen que nunca morirán
que tienen la inmortalidad comprada
pero les llega la enfermedad,
la ruina económica,
la ruina moral
y es entonces cuando se da cuenta que no es eterno
que es un simple mortal imperfecto
y si por el camino que has transitado
has hecho las cosas bien, felicidad por ti
sino a llorar para el valle
porque hueles a pobre, a carga, a fastidio

Digame si te enfermas,
no tienes trabajo, no tienes cobres,
hueles a pobreza,a molestia
y los que están a tu alrededor
empiezan a pensar cómo salir de ti?
porque estorbas,molestas y fastidias
haciéndotelo sentir sin piedad
y si tienes dinero
preparate porque las aves de rapiña
sobrevolarán tu cadáver del futuro.

Entonces no sigas matándote por los demás
deja que ellos resuelvan,
que todo pase según la voluntad de Dios
o según las leyes intangibles de la naturaleza
porque tu eres un simple ser imperfecto, mortal
que más tarde o más temprano
te convertirás en comida para los gusanos.
delfin
Poeta

Poemas :  La letra perdida
La letra perdida

Por el humo de los signos.
Figura del milenio hueco.
Sonido ahogado por mil idiomas.
¡En un absurdo de cadenas y de hombres!.
¡Se ha perdido!.
En el mundo, inundado de escritorios.
En el capital de letraduría. ¡Se perdió!.

La tinta en sangre seca. Ecos del vacío.
Sola se ha perdido.
Tal vez, un poco, tal vez.
Y
Solo con un poco de eternidad,
vuelva y se encuentre.
Y
Solo con una muerte infinita,
una vez, de muchas, una vez.
Con
El
Rostro del tiempo solo. ¡Letra muerta!.

¡Por dónde llueven los cuandos!.
¡Cuándos del quién sabe!.
¡Y qué muchos lo saben y lo ignoran!.

La letra perdida. ¡Va latiendo hombres!.
En la noche. ¡Blanca mariposa!.
Luz. ¿¿¿Luz???. ¡Del milenio nuevo!.
¡Qué será en el ayer un vacío infinito!.
Qué
Será
En
El
Ayer
¡Un vacío infinito!
Y_Y...Y...
En el hoy.
¡Vivimos, en vano, vivimos!.
En el fugaz futuro.
Sepultando alfas.
Resucitando "ohoho" omegas.
¿Hay acaso quién lo ignora?.
Aniquiladas las consciencias.
Las cadenas de los bolsillos.
¡Gozan unos pocos, muchos sufren!.
Muchos mueren. (O los mueren).
Y la humanidad se pierde. (O ya no existe).
Con
Esta letra. Del silencio.(Gratuito zszszhhh).
¡Por siempre, nunca, por siempre!.

En el mañana del hoyo negro.
En la sangre de letra sagrada. ¡Aniquilada!.
Por el océano de mil galaxias.
¡Aquí en la tierra, el hombre, solo se asesina!.

(El hombre que asesina la humanidad).

Fracaso divino de los polvos.
Arcilla hambrienta de los diamantes.
Y
La letra, sin ser, siendo celeste.
¡Se ha perdido. Un poco, tal vez, un poco!

Y el hombre libre. ¿Cuándo, cuándo?.
Solo en el ahora... ¡Qué ya no existe!.
Y
¡Qué jamás será, lo qué ayer fue!.
Y
¡Solo un poco de cualquier cosa!.
En
La letra perdida. ¡Muerta letra!.
Y
Solo sin ser nada. ¡La humanidad muere!.

Los alfabetos lloran y nadie los socorre.
¡Solo hay lenguas dobles de los absurdos!.
¡Hay
Lenguas
Dobles. De los absurdos. Dobles lenguas!.
En
La
Perdida letra. ¡Pérdida irreparable!.
En la campana doblada de la tarde.
¡Ocaso y muerte de la razón humana!.
Por la noche inconsciente.
Del instinto abominable destructivo.
Codicia, abuso, miedo, terror y horrores.
Donde
Todas las letras perdieron el sonido.
El
Aliento y cualquier significado.
¡Claro y verdadero!.

La letra se ha perdido.
¿Cuál?. ¡No lo sé aún la busco!.
¿Dónde?. ¡En muchas partes, tal vez, en muchas!.
La letra se ha perdido.


Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
Poeta

Poemas de amor :  ENTRE VERDE OLIVA Y CAFE...

He pintado la pared,
de alrededor de mi ventana,
con el color sereno de tu mirar.
Tonalidades de Otoño,
decoran el iris de tus ojos,
pero, siempre es transparente tu mirada.
Es como el vidrio de mi ventana,
pero en ti, puedo asomarme... al jardín de tu alma,
donde tienes sembrados,
el amor y la ternura,
donde se respiran aromas dulces,
de sol y alegría.
Es por eso, que cuando callas tus sentimientos,
tus ojos, hablan con la mirada,
que al encontrarse con mis pupilas,
siempre provocas que me sienta feliz y enamorada!
Claudia Alhelí Castillo
25-01-12
Poeta

Poemas :  A Tu Lado
Se que no confías en mi
Que tu vida ha sido dura
Aquel cobarde te marcó
Tu rostro un refleja amargura
Ya no crees en los hombres
Te olvidaste del amor
Intentas huir de cupido
Buscando un futuro mejor.
Entiendo que aun tienes miedo
Y no quieres que me acerque
Pero yo soy diferente
Déjame tan solo verte
Quiero extenderte mi mano
Darte mi apoyo incondicional
Jamas voy a maltratarte
Como lo hizo ese animal
Toma mi mano tan solo
No intentaré presionarte
Solo quiero estar a tu lado
Solo déjame cuidarte
Protegerte del peligro
Volver a observar tu sonrisa
Sonrisa que se ha marchitado
Con cada brutal golpiza.

No estas sola mi angelito
Aquí estoy para quererte
Mi mano sera la guía
Que te ayude a sostenerte
Olvídate del pasado
Esa bestia quedo atrás
Te ha causado mucho daño,
Pero no lo veras mas
Yo no quiero hacerte daño
Como aquel hombre malvado
Tan solo toma mi mano
Déjame estar a tu lado.
Poeta

Frases y pensamientos :  SE TERMINA EL PLAZO
Certidumbre, nadie la tiene, sobre los sentimientos de los otros. Desconfiar no es bueno, es necesario, pero nunca dejar que esta coja nuestra confianza, si eso pasa, nuestro vivir es, un tormento, nunca estamos en paz.
Yo confío, en todos, con atención a pequeños pormenores, desde la mirada hasta, el tono de sus palabras.
Muchas maneras de hacer, un examen a lo que quieren esconder, existen. Por felicidad, o no, nunca me engaño sobre las personas. Cuando comento que una persona no sirve, mas tarde o temprano, se revela su carácter y tenía razón. Por algo que no se explicar, puedo pensar en un montón de cosas al mismo tiempo, no turbo el pensamiento con un problema, haga lo que haga, esté donde esté, siempre tengo trabajando mi cabeza.
Por experiencia, sé de muchos que quedan tan presionados por una situación, que no consiguen pensar en nada más, por eso dicen que soy de contestación rápida, muchas veces no entienden bien lo que digo, no por mi culpa, pero por la confusión de sus cabezas. Como salta montes, mi cerebro no está quieto, como mi cuerpo, no paro.
Me acostumbré a hacer todo, de inmediato, nunca dejo nada para el día siguiente, me gusta tener todo hecho con antecedencia, por eso esta espera que me ultrapasa, de cambiar mi vida, sin que nada pueda de mi parte hacer.
Me agobia, he dado todas las vueltas a mi inteligencia y por infelicidad, tengo que sujetarme a la esperanza de conseguir, pues es la suerte, que manda, solo ella y me ayudará.
Todo tiene su momento, si no se aprovecha, quien sabrá cuando vendrá otro.
No es complicado mi problema, pero es difícil, si queremos ser independientes sin que nadie salga perjudicado.
Un poco o bastante lo estoy, casi sin paciencia, llegando al límite, de mi fuerza y si no tengo la suerte de que el momento llegue, no miraré lo que pueda pisar con mi razón.
Quise ser honesta, conmigo y los demás, no ha resultado. El nudo es difícil de deshacer, o se rompe el hilo o un golpe de suerte, lo quita.
He dado un espacio de tiempo, para esperar, cuando termine, quien rompe el hilo soy yo.
Con toda la seguridad, lo haré, nunca vuelvo con mi palabra atrás, estoy comprometida conmigo, a ser feliz, así será y el tiempo se está agotando.
Sin confiar ni desconfiar, solo creyendo en mi, haré lo que tenga que ser hecho, quien venga atrás que cierre la puerta, de tanta presión a que me han sometido.
No pido perdón, no me arrepiento, tengo derecho a ser Yo, como lo soy.
Seguro que no lo entendiste, amigo que les mis cosas, te aclaro: Quiero ser libre, no quieren dejarme, por falta de comprensión, de quien nunca lo debería hacer. Por obligación tendrían que ayudarme a solucionar todo, sin pensar en bienes materiales. Quien todo quiere con nada queda.
Oporto, 24 de Enero de 2012
Carminha Nieves.
Poeta