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Habìa un creyente que siempre rezaba al Señor.
Un dìa ocurriò una tragedia donde perdieron la vida muchas personas.
Entonces el creyente rezò para que encuentren consuelo los familiares de las vìctimas y la alegrìa reemplazò al dolor.
Fue màs fàcil comprender el perdòn para quienes fueron los responsables de la tragedia. Todos lloraron emocionados por la uniòn que produce el amor.
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Poeta
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Cómo decirte, Sin que lo sepas que si me lo pidieras Te daría un universo.
Como mantener lejos de ti este secreto, Totalmente desvelado, en cada mirar ... en cada gesto.
Como esconder hasta morir, Esta llama ardiente en mi pecho Cuando te veo.
Como matar este vil deseo Sin que te acaricie Sin que te posea.
Trad. de Gustavo Arturo Restrepo
“ Como dizer-te, sem que o saibas que se mo pedisses dar-te-ia um universo.
Como manter longe de ti este segredo, tolamente desvendado, em cada olhar em cada gesto.
Como esconder até morrer, esta chama ardente no meu peito quando te vejo.
Como matar este vil desejo sem que te toque sem que te tenha.”
MRLEAL - 2012
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Poeta
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Anoche la noche quería vestirse de día Cruzaba las calles aprisa, se le caían las estrellas de los bolsillos y vacías, apagadas, ya no lucían. En ese momento en el que la noche se viste de día, en el que los rayos de sol embisten con furia la oscuridad, miraba, triste como todo acababa, y siento decirte que la noche se fue con el rabo entre las patas.
Parece ser que soy el único que le preocupa la lucha constante que se traen la luna y ese astro dominante. Parece ser que soy el único bobo, el ultimo en enterarse, el último mono. Y mientras lloro agarrado a mi almohada, los rayos allá arriba se pelean pa' ver quien manda. Sol, que destronas y eres destronado por tu reflejo, más te valía quedarte escondido en otro cielo. Que mi cuarta parte de vampiro, te aborrece, que te quede bien clarito, no puedo ni verte.
Y que las noches sin ver la luna, son aussi amargas -lo siento por los que de francés no saben ni papa- Que un día de estos, el día que me duerma ya para siempre, el día que cuando cierre los ojos ya no despierte. Ese día, sabes, no quiero tener miedo, quiero mirar la muerte a los ojos, eso quiero.
Que si mi noche eterna es con luna, escribiendo la espero.
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Poeta
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SEÑORA DE MI AMOR. por kin
Tu cuerpo,manantial de suculencia bello en su desnudez estremecida, tu sexo como rosa florecida, se desboca en delirios y demencia.
Tus movimientos,ritmica cadencia, ansiedad en deseo convertida, y mi boca en tu clítoris hundida, fuente de placer,fuego y complacencia.
Estoy dentro de ti,suave locura, en húmedos manojos de dulzura, señora de mi amor y sentimiento.
Y viajo por orgasmos infinitos, fundido en placeres exquisitos, afluente de tu rio turbulento.
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Poeta
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En el Templo de los Dioses de Marte.
Pórfido, alabastro, y malaquita. Mármol rosa y piedra. Escalas que ascienden y giran en el espacio como tornillos de Arquímedes sin fin, Cúpulas que se sostienen sobre inmensas columnas salomónicas, a punto de desplomarse sobre el suelo, en equilibrio inestable e imposible. Vidrieras rojas y verdes, amarillas y azules, rosas, espejos que resuenan sus ecos luminosos, transparencias de cristal limpísimo, vidrios iridiscentes, antorchas de cera perfumada, incienso, mirra, y aluzemas, menta y estoraque. Doce mil arcángeles iracundos blasfemando, de ojos rojos, como la sangre, de cabellos rubios, como el trigo, nivados en la piel, mármoles finos, y alas de plumación aquileña. Presencias hieráticas que condenan y castigan, omnipotencias que pisan serpientes y las aplastan, Bóvedas de crucería con gárgolas siniestras, retorcidas de dolor y de espanto, con las fauces abiertas llenas de colmillos, vomitando fuego y lepra, vomitando tinta y sangre, sangre verde de líquidas malaquitas, tíbores gigantescos llenos de hielo rosa, espuertas de mármol con hielo picado, con diamantes lustrosos y viperinos. Los dioses beben una ambrosía azul en inmensas copas de oro macizo, los titanes chocan sus cabezas, minotauros demenciales, corruptos de ira lasciva, Zeusses de oro macizo lanzan rayos de platino rabiando, enloquecidos por la profanación, las hormigas, naranjas o azulísimas, recorren el cabello de las estatuas, las escaleras no están hechas para los pies humanos, y los tigres de Marte descansan ateridos, en los grandes corredores de zócalo de malaquita. Los dioses Neptunos sueñan con los antiguos mares desecados, perdidos en el barro, los esqueletos de las ballenas se encuentran a millares, con los fósiles de los calamares engullidos en sus estómagos de marfil y hueso, con sus cabelleras de tentáculos deformes, Gorgónas de piedra maciza, sus tridentes de oro se han clavado en los cuerpos de gigantescos tiburones indómitos, con sus bocas erizadas de dientes masacrando focas de alabastro. Catedral inclinada boca abajo, catedral submarina y satánica, templo de una cristiandad marciana extravagante, iglesia de Cíclopes y Lestrigones sangrientos, recinto para Dioses Saturnos esquizofrénicos, tálamo para Jupiters y Danaes de corazón de hierro, cárceles para titanes de granito, penitenciario para Apolos tenebrosos. Pórfido, alabastro, y malaquita. Enormes columnas que no tienen fin en el cielo, simas que bajan hasta el centro de Marte, escalas inclinadas hasta el vértigo, espirales demoníacas sin logaritmos, trece mil íncubos de cabellos de plata, vampiros marcianos con fauces ensangrentadas, sanguinarios zombies de fantasía, de piedra azul y verde, bajo vidrieras fucsias esmeriladas, torreones donde el holocausto es una anécdota, y en donde se celebra una misa a Satán desnudo. Crucificados de oro macizo, con los ojos de esmeraldas, Vírgenes Macarenas de cuadratura imposible, ofuscadas en un calvario de lágrimas de ámbar. Pilas benditas llenas de perfume, azahar y lavanda, romero y claveles, y gigantescos cangrejos de mármol negro. Entrar en este recinto es sentir el peso de lo despiadado de la ira. Entrar en este recinto es comer flores de goma. Entrar en este recinto es arrancarse los ojos del alma. Los viejos elefantes elevan sus trompas de piedra resonante, de oro macizo sus colmillos, y hay cabezas de Cerdo de metal radiactivo como fuentes de agua y de aceite balsámico. El inmortal asesinado chorrea litros y litros de sangre granate, en una agonía interminable. Suenan armonios negros, órganos violetas arañan la entraña de los oídos, y el arpa y la celesta acuchillan el aire como uñas de gato. Suenan tambores y timbales para armonios de rubí fundido, para armonios negros como la brea. La gran estatua del Moloch marciano clava los clavos a un Jesucristo de oro, de cuyos pies y manos surge la lava ardiente, sangre de inmortal crucificado, terriblemente tórrida, y el arroyo sangrante cae hacia las simas como un Iguazú de ira. Solo se asoman al abismo los arcángeles ciegos. Solo pueden tocar las arpas los arpistas sin ojos. Solo pueden mirar la luz las pupilas en sombra, sólo se pueden arrimar al fuego los grandes quemados. Solo pueden beber el vino los ya embriagados, y solo pueden probar el veneno los cadáveres. Los inmensos Dioses marcianos beben una ambrosía azul en cálices de oro macizo, Santos Griales de pavor y esfuerzo. Los atlantes sostienen un cielo imposible. Y el agua desemboca en cisternas de plata. Los náufragos quedan en la playa perfectos en su angustia. Y las bocas muerden algas verdes. Leviatanes de bronce son acuchillados por Neptunos furiosos, de mares inexistentes. Y la lluvia que cae ahoga a los niños recién nacidos. Moloch vence, y Jesucristo sangra sin resucitar jamás. En el Templo de los Dioses marcianos las moscas son devoradas por las arañas y los escorpiones destilan su ira gota a gota sobre los lacrimarios. Y hay jarrones con lirios eternos, sobre las calaveras de los ajusticiados. En las fuentes los azogues de las aguas dicen NO, NO, NO. .................................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. (nunca llegaré a la perfección y además tengo un handicap, uso gafas, y el sudor empaña los cristales y la reflectancia de ordenador me imposibilita el ser perfecto.)
Miré lo escrito, y vi que me gustaba. Pero que no gustaría a la gente. Demasiado barroco. Demasiado rebuscado. Quizás hasta cursi. Somnoliento.
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Poeta
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“muchas veces me gustaría ser Ofelia y navegar entre aguas profundas solo para respirar la soledad de la flora y ya.”
Como una Ofelia navegando sumergida entre las aguas profundas solo para respirar la soledad de las algas y las raíces también sumergidas de los nenúfares y los jacintos de agua y los lotos con sus flores estalladas en sus colores de acuarelas encendidas en la superficie de espejeante estaño, repitiendo en sus reflejos el otoño vencido ahí en el entreaguas con tu rostro dulce y tu halo de romántica lejanía, de esa belleza tierna que despierta los carassius y asusta a los caracoles. Instaurada solemne bajo esa flora acuática que cuidan las larvas de las libélulas para que la luna pálida como tu piel anegada no la convierta en piedras por su alta envidia lunar. Yaces inundada y dormida porque la vida se te hace difícil, sin saber que la vida no es buena ni mala, simplemente va sucediendo en un azar sin sentido, sin pauta ni plan de ceremonias, y eso te da ira y tus ojos se encharcan hacia las aguas profundas arrastrando tu cuerpo de ninfa para que la refracción de su cristal te haga sentir linda, atractiva, sensual, provocativa, sexual e inquietante para que cuando los hombres narcisos se asomen a mirarse en la extensión quieta de la superficie del agua estancada queden hechizados por la Ofelia que navega sumergida entre las aguas profundas respirando la soledad de las algas y las raíces también sumergidas de los nenúfares y los jacintos de agua y los lotos con sus flores estalladas en sus colores de acuarelas encendidas. Y se quedarán ahí atrapados en tus reverberaciones evocando sus primeros amores de florcitas o poemas, o las mujeres que desearon y no poseyeron o las que los abandonaron por ir a sumergirse como dormidas en las aguas más profundas para respirar la soledad de las algas y las raíces empantanadas de los nenúfares amarillos y de los jacintos de agua lilas y azules, y de los lotos de rosa intenso que flotan soberbios como los galeones que llegaban de la Indias con sus cargamentos de oros robados a los dioses derretidos, cargados crujiendo carcomidos pero felices de la cosmofilia de un imperio de espanto. Y te vas hundiendo en el sueño de esas aguas contaminadas para siempre con el veneno de tus perfumes dulces como tu apariencia mágica de Náyade incipiente esparcida desde los manantiales de tu boca imbesada por los arroyos y riachuelos de tus tristezas atávicas hasta las insondables fuentes, estanques y lagunas de tu evanescente desamparo. Y ya.
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Poeta
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Llegó tan literal, con su vestido azul, garabateó sin cesar palabras neutras perdidas en pasadizos lúgubres, hiel y miel descanso eterno, con el puñal en la garganta, y el espanto en las paredes, la muerte puede estar escondida en cualquier subterfugio,
Reaccionas demasiado tarde, cuando el hongo ha explotado, y se agota el oxígeno, sientes que mueres, o puede ser un sueño, pero ese dolor en tu corazón te dice algo, muy concreto de ti, imaginas que no tienes corazón, para engañar ese vacío y la estática, y en ese mundo te sientes inmortal, tan literal, como los espejos y las sombras
Es una simple parábola perdida en su ecuación tan salvaje y profana, silenciosa, mutable, ella existe como todos nosotros para ser sirvienta de la muerte, tan literal, tan sublime[img width=300]http://4.bp.blogspot.com/_rLNoSHNZnKI/TBSwuM5R52I/AAAAAAAABOk/hYg33q9hbiY/s1600/Literal.JPG[/img]
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Poeta
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tu deseo es amor de pasion en tu mirada de sed en tu cuerpo y sentido de lo bello siento que estas aqui siento tu voz y tu luna que brindan por vos en tu copa de amor sentido exacto del deseo y la pasion
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Poeta
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PERLADORIGEN
En La Raíz de la sombra, el futuro teje, su presente. Noches Con Lunas... Lunas de noche. ¡Soles de sombras!. En El Altar de los años. Edad de las campanas. Con el pecho en la cabeza, ¡Coronado el corazón al sueño frágil!.
Origen De Una perla, por el tiempo, el mar de nubes.
Es En las mejillas, de las fisuras rojas, unos claveles excesivos, llanuras, flotantes.
Perlado El horizonte bajo el agua. Origen De nacarada concreción. ¡Peripecia y permanencia!. Perladorigen.
Raíz de muchas otras, perlas, de viva sangre, flor de cuna, esmalte, esmeril, entre disyuntiva y ditirambo, borla y blonda, de aticismo atigrado. ¡Cálida semilla del hogar lejano!. Aroma de leyenda, aferrado a la tormenta. ¡Eslabón al breve regazo!. Al fondo. Al anuncio de intrépidas rodillas, está el guardián de cubos, al bronce del desagüe, con el perladorigen.
Luego, las lentejuelas visten de traje largo. ¡Lunas cuadriculadas!. Donde... La madrugada, desdibuja, las cúpulas, en los muslos húmedos del sueño. ¡Oh!. ¡La oscilación de los espejos!. De tornasol interminable, la jaspeada piel de anís. ¡Oh!. El futuro de abanicos y meteoros. Y Luego... Hace con el dedal, un manantial. Un cofre, lleno de tesoros, y el pasado teje plata. ¡Cada almohada, égida, efusión!.
Perladorigen. ¡Al esplendor de viejas cosas, enmascaradas!. En bandadas, de las vajillas, calmas, de los apetitos, de merluza y mesura, un placer alado.
Así quedó... Perladorigen.
¡El futuro erguido, del centro circular!. ¡Raíz indestructible!. Hoja de arena y mansión de las medusas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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B.E.S.Á.N.D.O.S.E.
El amor se enamoró de la seda fina, hilando, hilando... El agua de un lago. ¡Al besar la voz del viento!. En un recuerdo... Al mirarlo.
___Escribió suspirando___
Al áureo fruto...En la sonrisa. Del Tiempo ¡Blanca nieve!. En La lluvia de los sueños, nubes rosas. En Los cabellos, polen de las pupilas. El Amor se enamoró, de un lago de viento.
El Amor, estremecido. Transparente. En la quietud... ¡Fácil mudanza!. Encendiendo una manzana. Al fuego de la más leve centella.
En la humedad, desnuda, luego. ¡Frente al tiempo, del reloj, frágil!. Al verdor, mortal, de la miseria. Es El amor, guardado. En el capullo. De la seda. ¡Al secarse!.
El Amor... Del tiempo. Hilando lágrimas. Al vapor de los recuerdos. Hielos, lagos olvidados, alguna vez renacen.
Donde Está ¡El amor durmiendo, al áureo fruto de una sonrisa!. Y Luego La voz del viento besa, al regresar.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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