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Cubro-me de riso porque é melhor para mim. Amasso minha tristeza e jogo no fundo do poço. Se ela gritar por mim finjo que não ouço.
Tomo uma dose de alegria e fujo da nostalgia que vem vindo em meu encalço... Se ela conseguir pegar-me, o que é que eu faço?
Fui visto com a tristeza ainda há pouco... Vou ser condenado por ter jogado o tristeza no fundo do poço.
O que será que aconteceu? Será que ela morreu? Tomara que sim... A tristeza mereceu este triste fim.
A.J. Cardiais
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Poeta
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SABOR A FRESA. por kin
Hueles a fruta fresca, como a fresas, cuando conmigo estas así abrazada, me besas sin decirme casi nada, y dejas en mi boca mil promesas.
Sabes a manantial cuando confiesas, que de mi amor te sientes muy colmada, y yo que no te he dado casi nada, me he sentido morir cuando me besas.
En mi corazón crece lo sentido, por ese inmenso amor que me has traído, hoy toda mi pasión en ti se vierte.
Este amor lo tendré por siempre vivo, arraigado en mi mente, muy cautivo, te dejaré de amar, solo en mi muerte.
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Poeta
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Material del tiempo
Cubiertos los siglos por los desiertos. Quedaron Las Viejas Cataratas... ¡Polvorientas!. En El espacio ¡Qué a sí mismo se define!. Material Del Tiempo, acrítico y enternecido, sentimentaloide. En la intranquilidad, radical, del malestar. ¡Cómo quizá nunca antes!. Una y otra vez. ¡Los ejemplos de maquinaria y equipo!. ¡Dónde las fuerzas menguan!. Se dilatan y se angostan. Material de la consciencia
Antepasado Del Tiempo. ¡Inverso, involutivo,informe!.
Es En la continuidad del fragmentarse. ¡Moldes mercaderes de ausencias!. Como Escribir Jugando al vacío gemelo de la rima Y Rana innovadora de los lagos. ¡Reptil!. Amando métricas de sótanos. ¡Desalmado!. Amando la máxima salida. Del tiempo Material Del museo de las víscerasfinales. Y ¡Seco higo, más allá de punto culminante del dátil!. En la confederación del fracaso.
¡Material del tiempo de los siglos militante!. Eco hueco, sangre seca, polvo humano solo. De Las crisis competitivas. ¡Dónde los éxitos se disfrazan!. En los consorcios de los huesos. En los millones de daños perennes. Material Del tiempo, donde el razonar se cancela típico. En la transformación ilegible del muslo fugaz.
¡Diseminando el caos perdido!. Perdida, la humanidad del mismo hombre. ¡Con toda la regularidad imprevisible!.
Y La cualidad teatral absurda. ¡Desde afuera y desde lo alto!. Al mismo reflejo del sol contaminando. Con la vela que lo alumbran. Los escombros de los anhelos. Ingenuos, aunque mortalmente genuinos.
Material Del Tiempo. El espacio dirige el marmóreo trabajo. Al momento condensado y condenado de Cronos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Aurora triste de mi corazón, gélido invierno que se diluyo. Azul, azul.
Lagrimas rojas sobre inmenso mar, bosque encantado que nos quebranto. Azul, azul.
Dulce agonía que se marchito. Sabor veneno, flor del paladar. Azul, azul.
Pristina gota de piélago. Terrible encanto que me conquisto. Azul, azul.
Miel, hechicera de mi ilusión. Seré tu esclavo por la eternidad. Luz segadora de la inmensidad. Azul, azul.
Azul, azul. Pacifico amor como tus ojos azul.
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Poeta
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Un corazón desnudo
Así Uno, dos, tres, estamos. Aves, a veces volando. Bajo Nublados serenos del después del olvido. Fundidos. Con Helados relojes en las venas. Y el ardor amoroso, anidado en la memoria del cielo. De tormentas pasajeras y manantiales.
Desnudos palpitares en almíbar. Mieles del pasado presente.
Como mar, sin olas, ni espumas, burbujas en el horizonte curvo. Con aire, maduro de recuerdos sin viento. Y Una Esperanza desnuda en el corazón. De Tempestad de ilusiones, canto silencio. Rosado el camino en sandalias gastadas. Dolor lento y desgraciado, sin amor. Es arenoso el ojo sin lágrimas. Sin amor que lo ilumine, que de calor.
En Un Corazón desnudo, de volátiles ayeres mañana.
Como tú a mí. Desvistes las pestañas de una mirada. Siendo. Mujer dormida en mis sueños, desnudo un corazón. Entre, sueños de dulces mañanas, diáfana pasión sin pena.
Corazón... Gloria de tierra fértil, Desnuda agua protectora. Latiendo. Lágrima y labio. Un desnudo corazón. Piel con piel por la vida. ¡Cultivando y librando batallas!. Palpitando, palpitando, esperanzas.
Como Un Sientiendo lejanías. Un desnudo corazón, soñando, viviendo, sintiendo. A veces, amando soledades.
Un corazón, desnudo, vestido de recuerdos.
Alfombrando mañanas. Entre Un Sinfónico elixir. ¡Qué...! Es martirio y gozo en cada latido. Como Una lenta felicidad que agoniza. Un corazón desnudo, que anuda, nublados. Y Despierta cada día, sin saber del después. Un corazón, desnudo, vestido de recuerdos.
Entre una lluvia de dolores y pasiones, desiertas las tardes. La noche. Al corazón sigue. Y sigue enlunando. En el hombre que goza y sufre. ¡Qué es uno consigo, y es lo qué es!. ¡Qué ha sido capaz de vencerse a sí mismo!.
Buenos tiempos esperados, tal vez alguna vez queden diálogos del aliento eterno con su arcilla en la transitoriedad de su existencia desnuda en un corazón, por el tiempo, por el mundo.
Y Allá Bajo el desnudo tiempo. El corazón sin piel. Cultive caminos y puentes entre nubes. Como una ilusión, un sueño, un humo. Reales. Como es en la eternidad, un puro segundo.
Un latido Desnudo Un Corazón.
¡Que solo se palpita!. Y es tejido por el tiempo de un espacio silencio.¡Qué se ha vencido a sí mismo!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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(Para Ángeles que en sus silencios hilvana las suyas…)
Es en el silencio que encuentro
el mejor de los lenguajes,
en la mirada serena y tolerante –ausente de ira-
la más noble de las caricias;
es en la quietud de los momentos
donde ese yo a veces tan lejano
siento yacer rendido, casi derrotado.
En la dignidad del verbo compasivo,
en el instante preciso de la concordia,
en ese nuevo mundo donde la duda sobra
y el abrazo se convierte en única moneda;
es ahí, en ese lado tan oculto de la grandeza
que quiero comenzar a morir.
Guían mis pasos las estelas que dejaron
los que todo lo dieron;
los que ni una vez miraron sus huellas,
aquellos que inventaron al calor de la ternura
otra forma –acaso la de siempre-
de volver a comenzar.
Vuelvo los ojos al mundo
que entre sueños descubrí;
el que se dibuja del color de la nostalgia
en el lienzo de ayer;
aquél que de esperanza
hilvana ilusiones en el mañana
quizá no tan lejano por llegar.
© jpellicer
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Poeta
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En las sabanas que reciben cada noche mi cuerpo se van recreando mis sueños que hambrientos se adueñan de mi atormentada conciencia que busca la erótica tibieza de tu exuberante belleza En las sabanas que reciben cada noche mi cuerpo mis manos inquietas surcan tus perfumadas y ardientes veredas que conducen mi locura a gozar de tu hermosura.
22-06-12 ECM
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Poeta
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La luz se desdobló, En el tiritar profundo, De la dulce savia, Al entrar en la garganta.
La sed brotaba en los poros. La vida escapaba por la boca. La mente nublada sin razón, Se aferraba a tu recuerdo.
Sed de agua, sed de ti. La imagen de aquella, Laguna cristalina y fresca.
Tu imagen, en ella. Tu bañador escarlata. Son mi desiderata.
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Poeta
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Tengo los años suficientes, tengo los tiempos enredados,
tengo algo que escribir para nada y para nadie, tengo los sentimientos naufragados,
tengo frío y tengo miedo, tengo el alma derruida,
tengo mi privacidad compartida y un triste desconsuelo con sonrisas,
tengo la promesa de la muerte, tengo el alma deshecha en sensaciones,
tengo incompleto este compendio que me dio vida y hoy me la quita,
tengo convicta hasta la víspera, tengo la espera inconsolable,
tengo los versos destruidos entre palabras incendiadas,
tengo los ojos en el límite, tengo mis piernas derrumbadas,
tengo la pasión irresoluta de un alfabeto incomprendido,
tengo la silueta derrochada, tengo las sílabas eternas,
tengo la impaciencia sospechada de no saber donde buscarte,
tengo el espíritu insolado, tengo el agravio de todas las voces,
tengo la secuencia invencible de todas las nubes que son mías,
tengo una mañana transparente, tengo una tarde ensangrentada,
tengo mil noches al resguardo de lo que desconozco en un completo desafío,
tengo un por venir y no lo tengo, tengo mi mundo consumido,
tengo una repentina sensación de que el momento está próximo y lejano,
tengo hecha trizas la consciencia, tengo mil lluvias escurridas,
tengo viva la estupidez de no haber soñado despierto una vez más,
tengo una pregunta sin respuesta, tengo una respuesta inexistente,
tengo un pájaro y una rosa esperando por ti en el fondo de mi alma,
tengo los sonidos confundidos, tengo maléficas mis lunas,
tengo un silencio inexorable que me cuenta una historia muda y desvastada.
Jorge Rosso
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Poeta
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Hay un voz que te busca como una áspid de dulce veneno y deliciosos lamidos, que busca tus intersticios, tus grietas, tus fisuras por donde deslizarse en ti clandestina y sigilosa, para estremecerte con cosquillitas indiscretas ahí en el ardiente vórtice de tus más íntimos deseos y hacerte dormir en los brazos de tu embaucador, lejos del tumulto aciago de tus días. Sábelo, porque ya iras sintiendo mis besos transgrediendo los horarios con todo desparpajo en mitad del día nublado, sin sol, con amanecer opaco, sin los brillos solares, como si el sol adivinara que te acecho en mi entrecelos hasta abrumarte de mí. Acá se vino un atardecer de rojos intensos y tenebrosos nubarrones gris oscuro, y al ver ese espectáculo grandioso pensé en ti, pensé en como serán tus crepúsculos, en como vagará tu alma dolorida por esos cielos tuyos con olor del río, y me dije que esta noche iré a ti, silencioso, y me deslizare en tu lecho cuando ya estés dormida, y te abrazaré despacito, acariciaré tu cabellera rebelde, besare tu cuello por entre el pelo ensortijado y te susurraré al oído suavemente antiguos versos de amor una y otra vez hasta que comience a aclarar, y entonces me vendré a mi sueño con todo tu calor y tu perfume incrustado en mi piel. Y he ido buscando y rebuscando en tus imágenes borrosas y en tus palabras ya casi inaudibles el sabor primitivo de tu piel para participar otra vez en tus días y estremecerme de ti en tus noches donde doy mis prederrotadas batallas contra mis terribles demonios, porque ahí en la noche es que me derroto, me venzo, hundido entre tus misterios. Ahí soy lo que soy, un lobo primitivo, desbordado por deseos ancestrales, por los dolorosos instintos innatos de predador predestinado a ti. La noche entera se derrumbó sobre las calles adormecidas del crepúsculo, solo siluetas aisladas caminaban adentrándose en la penumbra, los galeones carcomidos por el tiempo se zarandeaban en el oleaje del día que aun llegaba como una marea lenta que ya no inundaba las horas finales de la luz. Yo esperé en esa orilla las palabras en hierro ardiente o hiel que tus furias vinieran, o la dulzura imposible de musa atrapada y no, no hubo certezas de ti ni las luces de los faroles iluminaron los antifaces de la comparsa de alguna tarde tan antigua como nosotros. Y es porque tú, por afán de diosa inalcanzable o por manía de virgen perseguida, siempre encuentras algo que confirma tus miedos. Quizás no puedes dejar de ser ese tú que te enjaula y entrar en ese otro mundo donde seas ilimitada, libre, sin juicios ni prejuicios, incensurada, abierta a correr desnuda por la grama, a entrar en la noche como a un carnaval, enmascarada y ebria de vidas posibles, de locuras y de exploraciones, sin el peso de tu historia y sin las claves, códigos y símbolos de todos los sueños de niña tímida que mira curiosa detrás de los espejos. Siempre detrás de los espejos.
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Poeta
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