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SIN QUE LO SEPAS TÚ por kin
Sin que lo sepas tú,he soñado contigo, a veces dormido,a veces despierto, buscando esos caminos que me lleven a tu puerto.
He penetrado en tu vida, hemos compartido lecho, en mis sueños has sido mía, mil veces lo hemos hecho.
He llenado de caricias, cada centímetro de tu cuerpo, saciando estos deseos que me consumen por dentro.
Te he sentido estremecer con cada uno de mis besos, y has susurrado un "te quiero" ardiendo de deseos.
Esta noche sin que lo sepas, te visitaré en mis sueños, te haré el amor de mil maneras, esta noche volveré a ser tu dueño.
Quizás mañana en tu despertar, sientas la ilusión que te han besado, solo di pasito mi nombre, que yo estaré a tu lado..
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Poeta
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HISTORIA DE UN CUENTO
Desde el vientre de una diminuta pluma antes, quetzal era su madre solo en la mano aunque no con mucha frecuencia del principio al fin entre las hojas, ramitas, frutos a veces volando, cuando empezó a salir muy pequeño pero muy visible, con unas letras tiernas balbuceando... En los renglones imaginarios de las blancas hojas recicladas. Luego marchaba, torpe y lento, como gateando cuatro verbos y el sujeto, a veces caminaba en un pie pues le dolían los adverbios y alguno que otro artículo de taciturnas frases entre largas y cortas oraciones.
A poca distancia bajo una vieja y desteñida gorra estaba su padre cultivándole sueños, reales o alegóricos [/font]ensueños gráciles, en los intrincados caminos de grises y blancas substancias amables e imaginativas circun- voluciones que ascendían inocentes hacia ahí, a ese lugar especialmente secreto, desde la región reticular del tallo de los deseos del despertar y de la protuberancia sutilmente.
El día avanzaba sin piedad, entre nublados melancólicos, sin duda de carácter débil, pues aún atormentados, la sequía continuaba.
Esa vez, su madre fue tomada amorosamente por la misma mano de su padre qué lo había engendrado, bajo la sombra del árbol, qué caía sobre la gorra, y le indicaba suavemente plasmar en letras confortables a los imagina- tivos ojos qué tal vez leyeran.
Al principio, recordaba él, no se escribía. Hilo contado parecía y seguía, y muchos lo pasaban de boca en boca como a él, que recordaba muchos, de sus abuelos, mitos, fábulas, leyendas... Estaban en su memoria varios, desde los Vedas Hindúes, hasta los de Sherezada seguidos de una interminable lista de épocas y lugares..
Tras su confinamiento en aquél cajón polvoriento y pálido estaba plasmado, pasmado a veces sobre unas letras irregulares. Había viajado en sobres, bolsas, cajas, maletas, carpetas, en fin una vez le cayó agua de un techo y por poco y se ahoga. ___Así se sobrelleva el embate del destino, se decía, bosquejándose tiernas arrugitas del papel amarillento donde estaba___ ¡Y del qué misteriosamente desapareció!. Esperanzado pensaba en lo inmaterial del tiempo inmemorial, diciéndose: Algún día alguien me verá con buenos ojos abriendo sus ventanales creativos, y podrá reconstuirme, encontrarme quizá, en la
misma fibra de su vida, coloreada entre realidades, fantásticas, o doloridos vientos susurrando, multiforme ideas y estilos. Y me verá correr, sonriendo moralmente serio, extraño artístico y despeinado, fumando filosofía, ó cazando historias hechas o por hacerse, entre sabores románticos y olores mágicos, o en las infinitas formas y esencias qué mejor les acomode. Aunque por éstos tiempos, esperaba, invisible, hasta cierto punto creación en germen, y solo dialogaba con algunos de sus hermanos textual- mente físicos y muy variados electrónicos digita- lizados increíblemente antiguos.
No obstante, vivía latente en blandas mentes, en el fondo espiritual de corazones razonables, en el mismo ser encarnado del relato... Y solo esperaba. Esperaba salir de nuevo, al espacio psíquico multicolor trascendente tal vez algún día.
___Para hacer su propia historia y contarla__
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Muchachos de Diez y seis años, Delgados y Desnudos, pintados de Azul, con Collares de Esmeraldas en el Cuello, Sosteniendo en sus Brazos Niños Pequeños Recién Nacidos tintados con Polvo de Oro, y Pavos Reales. II Versión.
Dulces caballos lilas montan querubes áureos. Jinetillos de oro sobre caballitos lapislázulis. Auroras azules sostienen diminutos soles de orillo. Se araña el cielo con uñitas de lirios.
Y los pavos reales, archiducales, majestuosos, Alzan sus ojos fieros, tormenta crisoberila, Para una noche azul que tiene estrellas doradas, Ocultando falos sublimes de chavales añiles.
Despliegan sus colas las aves deíficas, el verso es semisatánico, Y los niños lloran en los brazos adolescentes, Armonios relampaguean con notas de caramelo,
Limones muy ácidos sostienen limoneros azules, Bellos en su desnudez de endebles Apolos transidos, Habitantes de una Pandora celestial oceánica.
Y chillan escandalizados los sacerdotes, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué espanto de sodomía pervertida
dice el numerario de la GESTAPO pertinente¡¡¡¡¡¡¡¡¡. ............................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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El hombre camina por las calles de la que consideraba su ciudad en medio de una zozobra que le eleva en aires de desasosiego. Los organismos de seguridad han comprometido la suya. Siente que las esquinas tienen ojos y que le señalan sin misericordia. La divina providencia viste de camuflado y se esconde tras un pasamontañas; lleva un nombre escrito en una pequeña hoja, una dirección y una foto grapada en la esquina. El hombre camina con las manos en los bolsillos, pasa la mirada de esquina a esquina, se detiene de repente, mira hacia atrás pero no ve a nadie; siente que alguien le espera. El reloj se detiene a eso de las 2:10 pm. Suenan dos disparos y un cuerpo cae. El minutero vuelve a caminar, indiferente, cómplice, para él ya es común detenerse por algunos segundos cada dos o tres días, son ordenes de la divina providencia y de no obedecer puede terminar sobre una acera con las manos en los bolsillos. Algún fulano mira el cuerpo de aquel hombre mientras pasa por su lado, cierra los ojos y siente que alguien le susurra al oído que es el próximo. Una lágrima, un nombre atravesado en la garganta, un sueño frustrado, un amor que no llegó a feliz término-nunca supo si ella lo amaba, tal vez nunca lo sepa- Al fulano le quedan pocos días y muchos textos sin terminar. La divina providencia no sabe lo que es misericordia, solo piensa en hacer justicia estatal. Y si el fulano no vuelve a ver a su amada... Y si la amada no vuelve a ver al fulano... Y si la amada no escucha aquel te amo-guardado desde hace tanto- en voz del fulano... Y si el fulano no siente los labios de su amada y el calor de su cuerpo... Entonces fulano habrá de morir con el nombre de su amada atravesado en la garganta.
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Poeta
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Não separo nada, eu misturo...
Aliás, separo sim: o que presta, do que não presta.
Para mim só resta uma rima para esperança:
Quem vai à luta, quase sempre alcança.
A.J. Cardiais
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Una noche te vi, sola en aquel balcon, agitado late mi corazon, en que tus labios senti.
Una belleza como tu, he visto en lo profundo, de una noche oscura y solitaria, besando esos labios carmesi.
La belleza de la socuridad, que se refleja en la luna llena, cada noche te veo, estar contigo deseo.
Un suspiro escucho, una noche a solas contigo, salvame de este castigo, alivia mi atormentado corazon.
Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Escucho mi respiracion en la noche, cada latido de mi corazon, se vuelve agitado, una y otra vez. Veo el resplandor de la estrella fugaz, cambiando de piel, de color carmesi, de encajes de seda. Mi niña de la noche fria, solitaria y melancolica, eres mi inspiracion, eres mi todo. Hija de la noche helada, fria y metodica, seductora e inocente, me tiienes en tus brazos. El mar que vimos, fue un desierto de nieve, le das la bienvenida al amanecer, le das la despedida a la noche. Erick R. R. Torres (AngeNegro)
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Abre los ojos, abre los ojos y ve, abre tus oídos, por lo que le temes a la realidad. Un sentimiento de inseguirdad, una incertidumbre se acerca, algo no esta bien, solo abre tus ojos. Mi fuerza te hace débil, mi amor incondicional que te hace llorar, corrmpieron mi alma, sin embargo, soy irrompible. Abre esos jos, se de tus miedos, se de tus penas, pero estoy aqui, para cuidarte de todo mal, que invade este universo. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Es poesía tallada en carne, es infierno hermoso con nosotros, para ser pecado mortal que confesamos, los rasgones de la alegría llenan nuestros ojos.
Nos ahorran con sus fanatismos mis hacia fuera , allí profecías de la condenación, allí los tormentos del olvido, nos hace mas fuertes.
Es la sombras, la oscuridad, nos invoca, somos uno solo.
El palacio de las sombras, estamos aquí, bendecimos la noche, somo parte de su legado.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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La noche las hechiceras, se aproxima, tres dias mas, cuando sea el 31 de octubre, ellas festejaran. La medianoche, la oscuridad encarnada, aquelarre y festejo, llegaran muy pronto. Se acerca la hora, solo hay que esperar, la noche las almas vagabundas, llegan a brindar. Tres dias, faltan para el brindis, por una noche de sombras, una noche de luna llena. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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