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Eres como la sal del mar enfurecido Provisto de la fuerza del Armagedón Que amaina las tormentas y huracanes de mi alma Devolviéndole a mí pecho la pasión
Eres sal y eres vida Eres gusto y eres mies Eres fuente de agua viva, De Ríos de azúcar pa’ beber
Quiero hacerte mío Probar la esencia de tu ser Robarte el aliento con un beso Mientras el falo descubre a su laurel
Tienes azúcar en los labios, en el cuello y en la piel Hagamos el amor esta noche Mientras el viento nos susurra al oído Y la noche nos cobija en desnudes
Vengo a entregarte mi cuerpo ingenuo Y el secreto guardado en el orbe Adornado de botones de rosas En medio del fuego que mi piel absorbe
Voy a perderme en tu aroma Entre tus brazos, tus piernas y tu sabor para enseñarte la virginidad de las selvas desconocidas en juegos de Sal y azúcar… de fuego, sexo, piel y pasión
auris de "PARA TI MÍ COLIBRÍ"
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Poeta
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Ubicada mirando al este, frente a la fuente de la madre bajo la sombra de los pinos que adornaban la plaza en un mezcla de claroscuro, como una pintura de "Rembrandt", y totalmente sumida en su lectura; así conocí la ternura.
Una tarde cálida que siempre nos regala la primavera entrante; ojeando lo que supuse algún libro sumamente interesante, que descansaba tierna y delicadamente sobre su regazo como si fuera un pajarillo malherido; así conocí la ternura.
Remera negra donde resaltaban en letras rojas "Pink Floyd", un collar con dientes de tiburón, una cadenita con el simbolo de la paz, una "mini" de color jean piedra, engalanada con brillantes lentejuelas y una tobillera artesanal con caracoles, así conocí la ternura.
Su cabello rojo como un atardecer en el árido desierto, largo y lacio, descansaba sobre sus prominentes senos, escondiendo su rostro, cual si fuera "Afrodita" avergonzada no dejándome apreciar cuan bonita era, así conocí la ternura.
Las piernas indomablemente cruzadas, mostrando su tersa blancura, unas sandalias indias de cáñamo, atadas casi hasta la rodilla, sus manos, menudas y delicadas como los pétalos de un pimpollo y un montón de coloridas pulseras en la muñeca, así conocí la ternura.
En un momento dado alzó su cabeza y fue como divisar a "Yemanja" nariz respingada, labios húmedos, carnosos y rojos como su pelo, contrastando con la noche negra de sus ojos y sus mínimas cejas, con un gesto de ninfa curiosa y divertida, así conocí la ternura.
Al alzar su mirada, los rayos del sol que se filtraban por los árboles, hacían que esta destilara finos destellos luz, como estrella fugaz, sus mejillas, en parte coloreadas por el tibio calorcito de la tarde, esbozaron junto con su boca, una pequeña sonrisa, así conocí la ternura
Mas tarde supe que esa mueca se debió y cito, “a mi cara de incrédulo", pero, ¿como no ponerlo?, si ante mi se extendía tal imponente belleza!, los dioses del Olimpo, los ríos, los cielos, los valles, el universo entero, le habían regalado todos sus paisajes y sus atributos, así conocí la ternura.
Me supongo que fue esa cara de sorpresa, la que me hizo conocer su voz, melodiosa, dulce como el almíbar, delicada, firme como el noble roble, profunda como los abismos del océano, y las poderosas catacumbas de Odesa, que a mi cara de atónito le preguntaste; ¿tan así soy?, así conocí la ternura.
El resto de la historia, es otro cuento, vale decir que fue un gran amor, un amor que duró solo tres meses, intenso, pasional y totalmente desbordante; su dulzura, su sensualidad, sus ganas de vivir "al palo" con tan poco tiempo me llevaron después de tantos años a recordarla, así conocí la ternura.
Luego desapareció, con la misma pasión, con la misma intensidad que vivió, con la misma dulzura innata y la hermosura de su foma de ver la vida, dejando en mi viento un hueco tan hondo, que hasta hoy pasados los años, nunca he podido olvidar y nunca podré llenar, así conocí la ternura.
Estés donde estés, sé que me recordaras, en cada hoja de aquel libro, en cada rayo de sol al amanecer, en cada mirada estúpida y asombrada, en un banco de cualquier plaza, en las floridas y limpias calles de Holanda, en el corazón enamorado y en el alma rota que te llevaste en tu partida. [ ][img width=300]http://img96.imageshack.us/img96/9058/96718147.jpg[/img]
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Poeta
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EN LAMA QUINACIÓN...
Del febrífugo. Alcaloide de quiniela. ¡Quinina para el palurdo!. Inútiles pasan los años. (Enlamados).
A veces atigrados los meses mecen. En Los años disecados en calendarios. En Los nombres obedientes en escritorios. Con Un ligero sabor a importancia. En los insípidos panteones. Sosteniendo una taza. Grisácea. Con los huéspedes gentiles. Dedos. Mordiéndose sí, sí. Lencio. El labio inferior, después de tanto tiento tinto, el tiempo, en la soberbia del sobre, inter mina ble___alado, del sillón___esa misma noche, quinina y paludismo.
Enlamado. En un almacén de segundos. Pantanos. Maquinados. Milenarios semanarios diarios. Cuando empiezan al final haciendo el mismo.
Pálido alarido___ ¡Maquinal!. Y Con el tigresco mariposear. Veranean muriéndose juntos. De vez en cuando, playa y pecera. Caminando los puentes hechos. ¡De pozos picudos mosquitos!. Al primero. ¡Qué aparece al último!. Y no se muere___¡Porqué no quiere!.
En lamaquinal___¡Sorpresa!. De las horas frescas. Reloj y rascacielos___Del infierno. En una simple palabra. Basta. Intraducible, inexpresable.
¡Ya!. Como... (Hambreado). El humo fumaba su tabaco. Como... (Sin sed). En la ceniza inútil del destino.
Indiferente. Herida la máquina. ¡Amablemente!. Imaginada en la red resentida.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Es el miedo, sima donde se pierde el alma, el que llama robando la luz del instante dejando –maldita estela- violada por Fobo la ilusión; es el silencio profundo que en los surcos de la tristeza va sembrando ecos de despedida, rasguñando la entrañas llevándose con él la última sonrisa; es el llamado final, el ocaso infinito, la incierta verdad hecha presente, es la causa del adiós y el abominado motivo que me empuja despiadado a perderme.
Es el miedo que atenaza y amenaza, que destruye sin mirar… sin estar; el que escapa entre dientes apretados y puños cerrados acaso protegiendo la última esperanza; el que enfrenta al hombre con su historia y la cambia, vomitando sobre ella trozos de momentos ensangrentados de indiferencia, abrazos que atravesaron conciencias, y amores que sólo bebieron en la fuente de lo que nunca fue.
Es el miedo el mayor enemigo, el que roba la verdad cambiando el camino haciéndose noche en mitad del día y día en mitad de la noche; el que deja confundida la palabra vida vistiéndola de muerte; el que está ocupando la sombra enlodando de grises los colores; el que va frenando los impulsos de la reconciliación construyendo los muros que nos separan; es el miedo, el que tanto daño hace y tanto teme en su perversa arrogancia envuelta de grandeza.
Es el mismo miedo, que muere de miedo ante una mirada clara y una sonrisa abierta, el que busca confundido la salida cuando el hombre, en único y definitivo gesto, abre, en eterno compromiso, la puerta del corazón.
©jpellicer
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Poeta
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Nos jugamos la tarde con miradas perversas, Su sonrisa se acerca a lo que mis ojos exigen, Sus manos se aferran a mis pensamientos y casi nunca presta atención. De acercamientos sutiles se nos van las horas, Y de poquito la convenzo.
Ella podría quitarle los golpes a mi vida Delirio consumido tras su presencia, sorbo a sorbito Ella me jode la voz, cuando se va. Mirando al horizonte y que alcance a buscarme con la mirada y que me encuentre buscándola ella es la maga de mi rayuela.
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Poeta
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Por dureza su inocencia me destroza, mitigando sus caminos, Encontrándome un pelo suelto, una sonrisa esquivada, una mirada para mi, aunque no lo sea.
Dentro su círculo me muevo perverso, observando a cada paso su tiempo. Con unas ganas de mar de tenerla en mis brazos, De tamaño abrazable, De un olor que fermenta mis consonantes, ella no lo sabe aun pero será mía. ella con sus años salvajes. ella con todos sus movimientos.
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Poeta
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Quando não existe amor, a gente cala, emudece, não fala...
As horas passam devagar, como se fizessem isso, para nos atormentar...
Não se canta. Não se ri. O dia não tem sabor. À noite, é um horror...
Tudo aborrece, tudo irrita. Pouca coisa alegra, nestas horas de amargor...
Pouca coisa anima, quando não existe amor.
A. J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Vuelvo a sentir que me abandona el tiempo, vuelvo a vivir la vida de un extraño. Quiero escuchar colores en el viento. No dejaré que nada me haga daño.
Desde mi cinto arrancaré la espada, la blandiré entre tantos enemigos. No es la muerte el peor de los castigos, si llega a mí al final de la escapada.
Y no me he de rendir bajo sus fauces. Robaré su guadaña ensangrentada; hallaré el sendero entre dos cauces.
La semilla de la vida enamorada, plantaré a la sombra de los sauces, para habitar esta tierra abandonada.
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Poeta
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EXCEÇÕES, EXCEÇÕES, EXCEÇÕES
Se quiser ludibriar os tolos, cite exceções.
Se quiser encantar a mulher desejada, mostre-se como uma exceção.
Se quiser enfurecer os prepotentes, leve-lhes exceções.
Se quiser um conhecimento mais amplo, estude as exceções.
Se quiser o despautério, guie-se pelas exceções.
Se quiser agir com mais prudência, leve em conta as exceções.
Se não quiser gerar desconfianças, tenha prudência quanto a citar exceções.
Tenha cuidado com o ímpeto que nos faz ver apenas as exceções, ou ignorá-las por completo.
Se quiser mostrar erudição, cite exceções.
E...Se quiser especialmente ser um importuno, atenha-se sobretudo às exceções.
Guru Evald
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Poeta
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Tus íntimos secretos (L.G.)
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Hazme participe del secreto que guardas en lo más profundo de tu amor…de tu pasión, no se lo digas al viento porque él es traicionero, menos al mar porque lo cuenta cuando sus suspiros llegan a la arena, ven…dímelo al oído
Regálame la combinación correcta que con tanto celos no lo descubres a nadie, quiero saber cuál es ese secreto que ocultas cuando tus manos se posan en mí y me hace vibrar con tanta pasión y ya no puedo controlar mi alocado corazón.
Quiero conocer el refugio de tu divino ardor, atráeme al desenfreno de tus caricias y llévame a tu sueños para purificar mis ansias y tenerte en mis más íntimos deseos.
Llena de luz mi cuerpo apacible convirtiéndolo en cuerpo ardiente para disfrutar tus dulces y apasionados embistes y cumplir a cabal nuestros deseos de amarnos, enamora mis labios con el embrujo de los tuyos y finalmente hazme tuya hasta que salga el sol.
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Ligia Rafaela
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Poeta
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