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Ya se alejan las inmóviles aceras con los pasos de la gente aglomerada y se alejan las aceras aledañas con fronteras ciudadanas de cemento. Y la piedra del cemento que se asienta ni se mueve ni consiente que se muevan las aceras las aceras que se alejan con su gente de la fuente de mi sano entendimiento.
Las aceras movedizas no pretenden encontrarse con mi falsa comprensión y alienadas, taciturnas, lastimadas, contumaces, me derrotan, me derriten, me disuelven como azúcar bajo lluvias invernales.
Y así entro a las iglesias sin permiso y las misas se disparan sin cesar y bendito aquél que llora sin consuelo y bendito aquél que grita sin aliento sin descanso, sin alivio, sin sosiego. Y bendito aquél que rumia su pesar.
Me dispongo a abrir la boca para hablar y una ostia me la calla dulcemente desde el cuerpo con la sangre del Mesías que en mi lengua se disuelve contingente. Alabado aquel que viene desde el Reino alabado el invitado a la reunión.
Y saliendo de los templos misteriosos en las calles todo vuelve a lo normal. El normal frenetismo cotidiano la normal apremiante agitación la normal ansiedad perturbadora la normal vertiginosa conmoción y el infarto a la vuelta de la esquina y el frecuente carcinoma de pulmón.
Las aceras que se alejan sin moverse llevan gente sin un rumbo definido y me siento, sin sentarme y sin sentirme, yo me siento afortunado al menos hoy.
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Poeta
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Me desafías en tu tierra tierra de Cervantes, entre cuerdas cargadas de sudor y sabanas sin impunidad ni compasión, soy tu muchedumbre que pide sin clemencias tu horrorosa mancha de pecado en mis colinas sometidas por los ardientes acentos de tus desatados labios de fuego, conozco la lujuria de tus delitos en mis desprotegidos muros debilitados por placer, no habrá misericordia que nos socorra en este desafió de humeantes caricias, delirios y lamentos, nuestras miradas y suspiros íntimos serán un sublime pacto de expiación a nuestras flaquezas.
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Poeta
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El viento remece con fiereza el techo y siento que así es como tu recuerdo estremece, cada fibra de mi humanidad; afuera hay además un dejo de desamparo de tristeza, la lluvia se descarga a raudales y una infinita soledad, impasible me ataca.
La solitud se convierte en terrible suplicio, el tiempo, en un goteo tortuoso y la risa… en una mueca inanimada; el sueño no llega, en vano evoco nuestros instantes felices, porque entonces tus ojos, risas y alegría repican lastimando la ausencia de mi vida…
Así como mis manos aprendieron a colmar con tus formas, las ansias de acariciar, así, mi vida llenó mis paisajes de los colores y aromas que llegan contigo, que saben a ti, así mis ojos encontraron la profundidad, cuando me miré feliz, en tus ojos bonitos.
Corro, vuelo, ando… no quiero cansarme, urge alcanzar nuestro exquisito remanso, atrapar incluso esa solitud, que disfruto de mirar en silencio los rasgos de tu carita bella y leer en tus exquisitos labios, lo que digas y perderme, en la excepcional sensación, del ensueño de estar juntos, del tacto…
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Poeta
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¿Por qué me dejaste cuidando rosas Que en mi corazón sembraste? Si con tu ausencia, ellas Muriendo acabarían.
Con lágrimas amargas las regaba día a día, Viendo que tú ya no volvías; Poco a poco el olvido, Las fue matando.
Flores muertas fueron cayendo por el suelo, Más llenos de espinas, palos secos Quedaron en mi pecho, hiriéndome Tanto como tu recuerdo.
En noches de luna, cuando aclaran los caminos Salgo a la terraza a mirar la lejanía, Con la efímera esperanza de verte Llegar, otra vez a casa.
Con el paso de las horas, la madrugada entra Y con la esperanza rota tengo que volver, A la alcoba, entumecido y, solo Queriendo soñar contigo.
Delalma 31/08/2020
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Poeta
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Num dia de céu cinza, um choro de guitarra deixa meu coração apertado...
O presente, unindo-se ao passado, deixa o futuro desconfiado... Mas o futuro não faz as malas, fica esperando o resultado.
Um céu cinza, deixa interrogações no dia. A chuva pode descer e assim entristecer uma alma penada.
O que fazer nessa estrada, cheia de interrogações e reticências?
A.J. Cardiais 22.06.2020
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Poeta
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prisão
.....e assim me remendo, tapando furos, abrindo espaços, para nova dor que invento. para justificar revoltas, e tapar a luz do sol. Preciso justificar meus nãos, preciso me economizar. Tenho medo de que a claridade mostre novas possibilidades de ser, preciso me poupar render juros e dividendos de sofrer. Cultuar o martírio que criei para punir esta pessoa que resolvi ser.
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Poeta
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El sexo es una droga, yo el componente activo.
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Poeta
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Mi sombra verdea al canto cierto del alma del herrero de mi aldea, a través de mi balcón entre mis velos transparentes miro el metal caliente fraguado por la corriente de su cuerpo envidia de las candentes y agitadas nieblas de mi cuerpo estremecido, aquella alcoba perdida llena de vapores y sudor ardiente, y las revueltas sábanas en su lecho mordidas con furor ajeno son el dolor que agrieta mi pecho que sin crueldades me tortura, cada noche tempestuosa y fría mi lujuria siempre despierta aguarda su impúdica mirada para ser el metal de sus antojos.
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Poeta
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En la ansiedad de tu ausencia confieso el dolor de tu belleza, imposible anhelo suspendido en mi canto de suave armonía donde nada es claro sin la luz que fluye de tu imponente poesía, el reflejo de tu vuelo perturba esos montes extasiados del ardiente pozo de mi tallo entero, huelo el perfume de tus letras en ellas mi pasión subasta el pecado y la pureza en la sombra huye, desnuda ante el misterio que ya comienza en mi tierra, tierra del nunca jamás.
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Poeta
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El sufrimiento es arbitrario y contingente, Es azaroso, general y contundente. En la venganza puede ser muy complaciente hasta que toca a nuestra puerta sin piedad y nos demuestra que el perdón es la bondad.
El sufrimiento puede ser una enseñanza si es que queremos aprender a convivir o puede ser la depresión que nos alcanza y nos entierra en una fosa de apatías y de tristezas, de dolor, melancolías.
El sufrimiento puede sernos fiel maestro si es que aprendemos, corrigiendo los errores viviendo así, en el futuro días mejores, o puede sernos adicción y masoquismos si es que cedemos al placer de los abismos
No es necesario el sufrimiento en esta vida pero sí existe y nos abruma descortés desde la cuna y bien entrada la vejez Por eso pienso que debemos aceptarlo como al maestro que nos dona su enseñanza cuál medicina que aunque amarga, con confianza nos facilita comprender a nuestro hermano y nos inculca que el perdón y la piedad son basamentos del amor y la verdad.
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Poeta
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