Estoy del otro lado, atrás del paredón saltando la púa junto al zanjón, donde la desidia se enquisto ahí donde muerde el frío y mata el hambre junto a los marginados, a los olvidados, a los invisibles que siempre esperan solos y solos quedan, Junto a los que nacieron vencidos pero nunca se rinden que saben del sufrimiento universal, ajeno, propio estoy en el lado oscuro. donde la oscuridad no puede ocultar los pequeños pies calzados de blancas escarchas, ni los enormes, profundos ojos de niños viejos, que perdieron en la calle de la transa y la violencia su candida mirada Sudor y almas descartadas, olvidadas por no dar la medida estoy del lado de la piel golpeada, de la sangre inocente vertida con dolor, con los que nadie escucha, porque no vale su voz Elijo estar del lado de los traicionados a los que le impusieron la ignorancia. y el consumo como meta Quiero marcar la cancha, es necesario confrontar, elevar el tono, romper la brújula cambiar las mentes para darse cuenta que el sol no tiene dueño, la felicidad es para todos, solamente es preciso, poder decir basta,
En la pequeña soledad irresistible, los cambios del clima ilustran, es decir, explican, algunos de compañeros, algo inevitable posible,
de alguna manera manifiesto, después de meses de trabajo, en la costumbre sin énfasis.
Como si esto fuera poco, divulgar ideas alguna vez, para el reducido enfoque, acusando al mar de sal y negrura, a una inestable caverna indefensa.
Historia sobre hojas, del otoño enemiga, reciente extravagancia del unicornio, fatigado según la estética del cisne.
Vigoroso rinoceronte, lejana inmovilidad a cuestas, que fabrica nubes en gelatina, solo conformista, en declarar que nada era peor,
al contacto de la inmersión, sentida de la frase impresa.
Libre sobrevivir al meditarlo, meditarlo.
P-O-R-Q-U-E.....
Arrastrando las fuerzas. El sudor al techo tacha de nudo. A nudo el buque olas atropella. El mar adverso al dulce inverso. De templanza robusto caliente un día.
¡Quién lo viera sin sed!. En la rueda emplomado ahogar. Vistiendo de arcilla el aliento. De cristal leve un murmullo. Fragante albor encomendado a cuevas, en violetas marcando lirios, encienden al espejo nubes.
De opiniones al cabello camaleones, asustando balbuceante al parpadeo, inquieto tul del agua mudo entender.
Al remolino en pedazos, al nivel de gotas temo, constante al engaño del hambre, distraída del tren en calendarios, cada vez más prematuros.
Más aprisa, la debilidad, crece gris. Y gris gris, impide meditarlo, gris gris diario.
Las noches están, pero tan calladas. Las noches y todas las noches son otras noches como aquellas frescas y oscuras; pareciera que faltara una canción sin ella. ¿qué más me queda? ¿Ir tras ella? ¿O, seguir callando mis trsitezas...?
Las noches sin ti no acaban, siempre me preguntaré: ¿Por qué tuve que conocerla en medio de mi tristeza? Cuando sanaba aquella herida, ¡llegaste tú como si nada...!
Tratando de olvidar yo el pasado, me quedé nuevamente enamorado, pero sin tenerte a mi lado.
Autor: José Monnin elpoeta Limpio-Paraguay Del libro Raíces de amor.
Muchas gracias por pasar y dejarme sus comentarios, que en verdad me animan mucho.
AL VIENTO ___Rig Veda Literatura Védica De la India. (1200 al 500 a.C.)
Veda significa ¨saber¨, esto es, el saber por excelencia de las cosas sagradas. Los vedas se compusieron antes del advenimiento del budismo. El Rig Veda corresponde a una colección de textos o Samhitas. Fueron escritos en lengua sánscrita arcaica y representan el cannon de la religión védica o brahmanismo. Este texto es Rig Veda X, 168 (994) Traducción: Fernando Tola.
AL VIENTO
Ahora cantaré la grandeza del carro del viento. Avanza destrozándolo todo; su ruido es atronador. Avanza, alcanzando hasta el cielo, produciendo rojas claridades. Avanza, levantando sobre la tierra torbellinos de polvo.
Junto con él se precipitan las lluvias, que son suyas. Hacia él se dirigen como mujeres hacia una fiesta. El dios avanza junto con ellas, en un mismo carro, monarca de todo el universo.
Va por los caminos del espacio y jamás se reposa. Es el amigo de las Aguas, el que nació antes que nadie, cumplidor del orden. ¿De dónde provino? ¿De dónde surgió? Es el aliento de los dioses, la progenie del universo.
A su voluntad se desplaza. Se oye el tremendo ruido que produce, pero su forma es invisible. Al dios Viento rindamos homenaje.
Mirando para el suelo, hablaste. Como una sonámbula, oía, no entendía lo que decías. ¿Era para mi? ¡Que raro! Me estabas acusando de cosas tan horribles que no podía ser. Como has conseguido fingir tantos años sin darme cuenta, de tu falsedad de tu rencor e casi odio por mí. Sin darme cuenta he dado dos pasos, de inmediato me llamaste cobarde, porque no quería oírte. Solo estaba cambiando de posición. ¿Sabes? Casi estropeaste mi vida, la tuya e de tu Familia. No hablando en lo que podría haber pasado con tu futuro. Eso aun no esta decidido en las manos de Dios pendiente de su justicia espera la hora de tu penitencia. Tengo en una hoja, algunas frases que echaste en mi cara, con la complacencia de quien tenia que haberme defendido. Al revés sonrían. No sé cuanto tiempo, pasó. Yo en pie siendo juzgada sin juez ni delito. Me marche sonámbula como estuve, oyéndote, mientras sin realidad, estuviera en el cuerpo de otra. Mucha agua ha pasado bajo los puentes, muchas lunas llenas se volcaran en luna invisible, pero mi desprecio hacía ti creció. No te veo, no te siento, ya moriste para mí. Tampoco importa, no me eres nada, a no ser un intruso en mi vida. Eres el pasado. Eres algo sin nombre, eres poco más que olvido. Agradecida, mucho, aprendí, tú fuiste el profesor. La vida es un todo, en medio existen nadas, tu fuiste eso. Sin mi perdón sin mi amistad, espero que vivas feliz. Oporto, 30 de Noviembre 2012 Carminha Nieves
Silentes gorrioncillos te contemplan Pétalos deshojados, marchitos Es ahora la flor más hermosa que ayer Precisa lanzaba sus aromas al nacer…
¿Cómo ocurrió?... con las miradas preguntan Sin saber responder ni cubrir la vergüenza Del nombre manchado del hombre Que puso en tus manos un bello querer... piensas...
Pediré perdón… si Dios me perdona, ¿por qué no él? Pero no sientes remordimiento, ni pena… Lo que para ti, sólo fue un acto perdido Para él, será perder la vida.
El sol de la tarde que alumbró tu desliz Mortecino y menguante se hunde allá lejos Buscando la noche en la sima del mar Ocultando ajeno tupé… que no quiso ver.
Nadie te pidió perfección, sólo franqueza Le faltaste a un hombre, eso se paga Porque sábelo bien y de una vez, ni Dios perdona… Porque si no, no existiera el infierno.
Delalma 03/12/2012 10:55:58 p.m.
El hombre se reserva el derecho de cobrar, cómo, cuando y dónde. La tierra es pequeña bajo este cielo.
Sobrepasó. El rumor. La muerte. Limítrofe. En el útero un pañuelo. Desespera una lágrima. ¡Recóndita inocente!... Monótona en los caminos las saetas doblemente grandes por las rodillas desvalida una mejilla sutil del abedul del cuello al suelo.
¡Monótono, ya huye presto, al tono insípido!. El único emblema del alfiler. Por la mirada que al miedo arrastra. Del espacio llorado en la espesura. Al tiempo del fantasma escultor de espectros. Con el ruido en el cabello. Al sabor del final seco carente del eco útil. ¡Cada rostro aleteando su tragedia infame!. En la máscara. Encarnada del infinito. ¡Donde muere de pié al futuro perdido!.
La vida. En la palabra. Limítrofe___De la sangre un dardo. Monótono___Escudar al cielo un caminar. El zumo de la cueva sudoroso angustia. La mariposa vagando. ¡Al enorme perfumar de sombras!. ¡Al candor del recuerdo sin retorno!. Y más, aun, si cerca vive al hueco sin eco.
En el silencio, torbellino impune. ¡Porqué astilló su música enroscado!. Antes del abandonado instante. ¡Con el después a cuestas!___Salvo espera ser. De la mañana un tambor escuchando su mudez. Donde un poco de horizonte cae lejano. Del espasmo por las calles. Del asilo de la espera desolado. El mar natal de una palabra. Detrás de la nada una paloma.
¡Seis años de arteriales desfiguros de malvado!. De las páginas al fin perdidas cree escapar. ¡Caminando de ebriedad tatuado el aire mismo!. Viendo cualquier vidrio, donde un pañuelo late, cada párpado, cada hoja, cada rama, raíz de la mirada un ruego de justicia misteriosa del inefable material de la congoja límpido y adriático al destello obligatorio incólume.
Limítrofe. ¡Ha quedado la matriz del amuleto!. Al humo que corroe cuajada aurora ensombrecido. El chirrido candente carnoso mugiente.
De la quietud callada del abandono en añicos.
En la distancia incierto cántico. En alerta tocando avispas un lirio espera. En el verano corazón amarillento la respuesta.
Infalible. Del otoño bajar al hielo sin hilo de plata. Cuando al invierno crucifica el fuego del ciprés.
Del inclinado clamor tortuoso cada familia miles. Mármoles de primaveras inevitables del mañana.Limítrofe. Una lágrima seca su tragedia en nuevos lagos. Al rostro inmediato de innúmeras ausencias. Del tiempo tierno del hombro al techo.Cada lecho del interior inminente labra el ambiente en la faz húmeda forjada del ceño.
Monótono.
Del sonrosado lapidario, sin calvario culpable, raudo derretida y frágil desilusión del piso, el plumaje tiembla, en la rústica guadaña triste, con la mirada que muerde, cada luctuoso aliento, del anhelo que estremece quimérico capullo justo.
Murieron los cantantes murieron los verseros los reinos de príncipes y doncellas la imaginación y el amor todo un mar de lágrimas en un mundo sin sentido no había a quien idolatrar más nunca jamás morirá la bella inspiración de DIOS en la creación que dio vida a un ídolo real y no se equivoco si, todos murieron de tedio y fastidio jugaron con la imaginación y no pasaron de ningún razonamiento abstracto no vieron la diosa aquella que vagaba en la luna y en las mentes creadoras si ella es al extremo perfecta ojos que ven y no creen mares que se arrasan creando cataclismos cielos que tratan de igualar su belleza pero no pueden y están vencidos a ella que no es princesa a ella que no se ve en el espejo a ella las de los ojos verdes si a esa linda y perversa que no entra en las palabras porque no descifran su hermosura quedando grato a unos ojos que la miran y mudos por no lograr expresar la magnitud de su belleza.