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Não quero nada secreto. Se trago algo escondido, é a questão do viver poesia. Talvez seja uma mania.
Às vezes, nas entrelinhas, eu escondo uns soluços ou deixo palavras de bruços, que é para ninguém ver.
Isso é para esconder o meu ponto fraco... E poucos vão entender este meu traço.
Muitos pisarão nas rimas com prazer, e ainda vão dizer: ah, isso eu faço!
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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SENCILLA FANTASÍA
En mágicos momentos percibiste Amor que muchas veces siempre había, Tornando más sencilla fantasía, Dejando sin sentido el ser tan triste,
Aunque algún recuerdo acá persiste, La vida prosiguiendo, todavía, Brillando estrella bella que me guía Lo cuanto se desea y al fin oíste.
Lo canto más sutil enamorado, Los torbellinos muertos en pasado, Ahora se presume otras verdades,
Tus brazos, islas lejas, son mis lazos Atando otros caminos, mismo escasos, Reflejen dentro en mí, y en paz invades…
RITA DE CASSIA TIRADENTES REIS
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Poeta
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PREGUNTAS…
Preguntas que jamás responderé, Entrelaces diversos, cielo y mar, Un sitio en que pudiera diseñar Lo cuanto inútilmente caminé.
La vida se presenta y sin porque Después de algún momento sin anclar, Mi barco en tus deseos, navegar, Hasta llegar lo cuanto imaginé.
Tu cuerpo en larga noche en fuego y luce Un universo inmenso se traduce, Intensas maravillas, tus caricias,
Vivir un tiempo manso y sin noticias, Llegar al infinito, rotos velos, Palpando con ternura, en ti, los cielos…
RITA DE CASSIA TIRADENTES LOURES
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Poeta
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LA HORA
Tómame ahora que aun es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aun es sombría esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligra la sandalia viva de la primavera.
Ahora que mis labios repica la risa como una campana sacudida a prisa.
Después..., ¡ah, yo sé que ya nada de eso mas tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo, como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aun es temprano y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no mas tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés?
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Poeta
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El silencio de la noche me pregunta una y otra vez por ti, malvado, con deseo de ver de nuevo como se apaga la llama de mi mirar, y tararea, la misma canción, nuestra canción, trayendo recuerdos que me atormentan danzando entre tu voz y los sueños que me quedan aún por conseguir, pero se viven tan lejanos como tu presencia, tan lejos de mí que mi voz no podría alcanzarlos, y aun así te pienso.
Pensándote recuerdo que en mi ciudad ya no hay calor, ni voz, ni orgullo, no hay más que el vaho del aliento de los recuerdos asesinos de tu rostro, de tu voz, de tu amor, recuerdos que vienen a llevarse mi cordura para encerrarla más allá de lo que jamás podría volar sin tus alas. Pero poco importa, pues, pese a todo, en esta ciudad aún quedan mil poesías, queda mi canto, queda la inspiración de tu sonrisa y mi inocencia que aún no da la luz para que Peter Pan siga siendo capaz de entrar en mi habitación y vuele junto a mí con campanita y su bendición, queda el brillo sangriento de las noches rutinarias que aún no me alcanzan y las flotantes plumas negras de mis alas que se abren aunque me cueste tanto volar.
Y al borde de mi locura la luz parece oscura y la oscuridad parece brillar tanto como mi pluma, aquella que flota hasta el suelo y luego sobre mi papel, creando mundos enteros donde mi magia no muere en los límites de la lógica, creando universos en los que lo único que necesito para volar son las alas que ya tengo pero pocos pueden ver, los sueños que busco alcanzar y en los que pocos confían.
Hay quienes me creen loco por crear universos enteros, pero no los creo por estar loco, estoy loco por que los creo, pero al final del día la locura es don que me ha sido otorgado.
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Poeta
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Me gusta cuando no te callas.
Me gusta cuando no te callas, porque haces que mis sentidos se conviertan en latidos de mi corazon enamorado.
Me gusta cuando no te callas, porque puedo oir cada palabra tuya en mis oidos, como melodia que eleva mis ansias sin control, entre pasiones locas de mi amor por ti.
Me gusta cuando no te callas, porque pareces una hermosa calandria, que su canto bello me embriaga y cobija mi alma de ternura.
Por eso me gusta, cuando no te callas...
Porque la aurora de la madrugada, entra por mi ventana anunciando un nuevo dia, y al escucharte sin tu callarte, haces que sea esclavo de tu sonrisa y de las mas apasionadas caricias.
Me gusta cuando no te callas porque enamorado te escucho, y me quedo aprisionado entre tus besos de tus labios de extasis, dulces y deliciosos.
Por eso me gusta, cuando no te callas...
Todos los derechos reservados a nombre de JORGE BANDA. Copyright Febrero 2 2013. Long beach California USA (El angel de la melancolia)
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Poeta
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Jardines de Marte.
Rosas negras hay en estos jardines, y geranios negros. Largos coleos negros que muestran sus hojas manchadas de amarillo y fucsia para la retina admirable de los inmortales. También crece la ayahuasca y el opio, para que los inmortales se entreguen a una bacanal fría como la muerte pero que no les concederá nunca la paz que desean. Y en las fuentes mana siempre un agua negra que moja las raíces de ombúes siniestros y negras jacarandas retorcidas, pobladas por colibríes metálicos, casi negros, muy verdes y muy azules, que brillan iridiscentes dejando ciego al que los mira. Los paseos, las avenidas del jardín se abren a los desiertos, como bosques galerías, el oásis, deleite que quisiera ser para los atlantes, es una prisión para los mismos, que los recorren enloquecidos por el opio marciano, y las rosas oscuras exhalan su alma negrísima como pústulas sangrantes del cuerpo de un leproso, úlceras de un extraño Jesucristo que hubiese muerto mil veces sin resucitar jamás. Las zarzas apresan el cabello de Absalones marcianos, perseguidos de forma indolente por Salomones de penumbra que no quisieran perdonarlos nunca, son raíces verticales, llenas de espinas y ganchos, alambradas vegetales que hieren el aire, nopales negros, y estridencias de uñas en el arpa, retorcidas garras sin alma que se adornan de flores misteriosas de aroma pronunciado y amargo. Cantan cigarras de colores oscuros arañando el aire marciano con sus constantes trinos de sierra, desollando una vieja pantera furiosa, macabra en toda su ira. Pero es el silencio de las avenidas lo que más duele al oído de los inmortales marcianos, un silencio de espectros desnudos, metáforas de sus pecados, un silencio de aguas estancadas y podridas, de fuentes en las que mana un agua negra que no calma la sed eterna ni refresca los labios, de aguas que no sirven de espejo, de espejos que no sirven para reflejar los rostros, de rostros impenetrables que no dejan ver el alma que encierran, de máscaras que ocultan rostros impenetrables, de gentes que han caído en el olvido como en un Alzheimer monstruoso. Nadie recorre los jardines, en las glorietas los sátiros inmortales se emboscan para buscar la orgía de menta y nata, pero no hay menta posible en los labios secos que besan porque el agua que han bebido y el opio que han tomado eran amargos como su vida, y los ciegos andan sin ver las rosas oscuras que exhalan su aroma para el enloquecimiento de los que las huelen. Hay glorietas con estatuas con los ojos arrancados, glorietas con terribles estatuas de dragones mefistofélicos, vivíparos, que han dado a luz una progenie de arañas monstruosas de mármol negro, dragones que combaten San Jorges de rostro deforme y aniñado, tuertos, inmisericordes, que abren sus tripas escamosas con lanzas de oro refulgentes, fuentes y estatuas de las que fluyen las aguas negras como pozas sépticas, sin música posible, que riegan árboles llenos de espinas, negros, con pájaros amarillos que cantan acuchillando el tímpano, como goznes de cancelas sin aceite. Hay glorietas con estatuas de cerdos y jabalíes de dobles colmillos, monstruosos y llenos de tumores, y en las que los inmortales se tumban para hacer el amor buscando una infección, una sífilis que les destroce, pero que nunca llega, porque la muerte les es un imposible. Los paseos se abren con jazmines negros, de ganchos retorcidos, que intentan despojar de piel al que los roza, y están sangrando siempre una sangre marciana verde, nunca corrupta, de los atlantes que se han acercado a olerlos. Hay violines frenéticos de ruiseñores espantosos, crueles con la natura que les rodea, despiadados en el amanecer y despiadados en el atardecer. Y libélulas azules que en los negros estanques son como pequeñas estrellas de miel en una copa repleta de acíbar. Los jardines son jardines de locos, pequeñas selvas para esquizofrénicos o yonquis, para el nunca deleite de los adolescentes, para el nunca amor y la plenitud completa de la muerte. Son cárceles llenas de flores fucsias y negras, que administran su aroma para la locura y el absoluto tormento. Cuando Fobos o Deimos se acercan a observar estos jardines, en las noches profundas, la Bacanal es una guerra de cuerpos oscuros que se beben y se vomitan, eyaculaciones que no tienen otro fín más que la muerte, pero que no conceden nunca la muerte, largas masturbaciones amargas, cópulas frenéticas sin perjuicio, orgasmos dolorosos que no dulcifican la boca, pronunciados actos contra natura que no son condenados por la natura. Vacuas instancias de un poder imperial que se haya olvidado de sus subditos para no condenarlos nunca al olvido, salvo que el olvido es como un dragón colosal que todo lo devorara. Y sin memoria los bacantes se profanan una y mil veces, y se destruyen y se hieren y se atormentan, amarguísimos e infelices, en un cuadro de paranoia absoluta y dolor estomagante. Pero no es posible la muerte, y las estatuas están vivas, en todo su poder y en toda su soberbia, en toda su corrupción y en toda su locura, con el esplendor de las cosas palpitantes y malignas. Hay quien pide la Eutanasia a gritos, y sólo el silencio tiene como respuesta y premio y para no ver más tanta depravación y tanta vida los suplicantes se han arrancado los ojos en el suicidio que les es negado. Quisieran los hombres encontrar la flor que da la inmortalidad y quisieran los inmortales encontrar el veneno que los ejecutara. Jeroglífico y templo. Jardines de Marte. ........................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. (perdonadme si he cometido fallos de ortografía pero cada día que pasa veo menos). Esto es un tostón pero sería muy bonito el verlo.
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Poeta
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ANIBAL( Soneto ) __Samuel Darío Maldonado (Venezuela)
ANIBAL ( Soneto ) En medio de la orgiástica desidia en que Roma se hartó de servidumbre, resuenan de los Alpes en la cumbre relinchos de corceles de Numidia. A la ciudad, del universo envidia, la espanta de vencer la incertidumbre: ¡un astro no hay que en la desgracia alumbre y le falta vigor para la lidia! Y banquetes y circo y gladiadores maldice al fin, hastiada, la Bacante, al escuchar de Cannas los horrores. No la perdona el invasor triunfante: a que apure la hez de los dolores, Aníbal va hacia Roma en su elefante.
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Poeta
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Oito vezes fui ao cais
esperar-te,
ansiando o teu regresso.
Oito vezes, até mais
pois só à décima me devolveram o teu corpo.
Vinhas de gesso vestido
os lábios, de carmesim pintados
os cabelos negros enrolados
e as mãos roxas sobre o peito,
em cruzeta.
Oito vezes quis morrer,
talvez mais, não o sei.
À décima, me quedei
e as oito lágrimas que deitei
guardei-as numa gaveta.
Ao cais, não mais voltei.
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Poeta
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Los amores en la vida, son como olas del mar. Unas crean playas nuevas. Otras quitan las que hay.
Los restos son para el viento, que se lleva el cascarón, son conchas sin nada dentro, que están vacías de amor.
Buscaremos playas nuevas. Donde la ola revienta, pescaremos sentimientos.
Y nos pondremos contentos, si otro cascarón vacío, con nuestro anzuelo se encuentra.
Mel
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Poeta
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