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IMPOSIBLE NO CONTARLO
La carreta danza duramente sobre las puras arenas, como un camello perdido. Un lagarto rondaba, con el tibio desaliento de un libro viejo por el amplio armario de pisos lustrosos entre los sillones. ¿Cómo no contarlo?.
Escenas similares se repetían en todos los techos de la prehistoria fervientemente unida por la indignación de las bodegas de humildes arsenales contra los estuches agitados de la hermosa noche de verano. ¡Y más aún!. Porque los cazadores se han vuelto flores cómplices de piernas gruesas en las hojas infieles a las cejas y semillas nacaradas al compás de las pupilas. Sobre todo cuando la noche su crespón levanta los altos biombos a través de las rejas con recato para que disfrute la molicie seductora la mesura radiosa de los nutridos geranios. Imposible no contarlo siendo sus caras tan baratas derramadas de la mesa en el pabellón de la siniestra mano, sin cuentas, sin poder contarlas por el fuerte arnés que pide al tintero el suelo retorcido en el estrépito ligero en el peligro de la suerte aciaga y el baile inclemente de luceros y pañuelos.
El viento, tan gris de tarde por el horizonte, sembraba importantes ramas en el interior de un árido lago agudo, comunmente situado en el crepúsculo y las espinas de piedra qué no saben resistirse a la belleza de la ausencia qué abre túneles al océano más dulce tratando de parecer normal frente al féretro de nunca acabar. En la madurez del año qué enmudece su timbre cristalino sobre el silencio diáfano del mango airoso con la paciencia de las grandes aflicciones dónde un beso mórbido palpita al níveo seno. La mayoría de la gente subía al cielo descuidada y trataba de vestirse de sorpresa con la longitud desmesurada de las playas asoladas arrojando los martillos.
Si no me equivoco ya reposan las montañas tejiendo los olvidos a las puertas en la timidez de las ventanas, con el juicio de las culpas y las redes de los ductos para la distribución de sus derivados de cabello ondeante, cielo verde y camisa en los ardores de la brisa como nunca en la vida suele darse al augusto crisol.
Ya claro se adaptan para procesar una mayor salida del eco dormido entre los inmóviles altares, qué llevan consigo la gracia de las plantas y el candor orgulloso de las espadas egoístas. Y llevan a cabo una renovación en la estructura de los huecos, inaugurando la organización de manchas rojas para lograr un control de los espejos qué se avergonzarían de la mejor adecuación de un lecho sin ganas de levantarse para cumplir con su programa de sustitución del surco y la negrura del arado en los flancos bajo una pesada carga. Así ha sido, porqué amarilla se desarrolla al rededor de la espera gris naranja del centímetro cercano al ideal del alma en primavera por el aleteo de tórtolas en la necesidad indeleble de la urgencia. Y obligando a elevar el precio de cualquier ausencia no demasiado insoportable, quitando el polvo del fuego brumoso, tal vez suavizándose entre los pañuelos horizontales del atardecer muy temprano ya acostumbrados a las insignificancias.
Pues sí, es imposible no contarlo, desterrada la beldad del paraíso cediendo a la opinión qué se derrumba ante la niebla tenue, impenetrable y mudo por la cima helada y cruel del valor moribundo, tromba rauda de escamosa espuma. Siendo qué ya entonces hubiera querido estar solo con el ruido seco, mezclado tenazmente, aproximándose a la mesa en qué dialoga un plato con su cuchara y los poetas hurgan en su bolsillo de palabras, reproduciendo como levantar el cielo de los amores perdidos, en los metálicos placeres de las edades idas, y agarrándose a una puerta en turnos de cuatro horas empujando la obscuridad alarmante, preguntándose porqué yo he de cargar con mi destino catalogando los fracasos ajenos en el techo vestido de una cárcel vestida con letreros del no siga lo que tan rápido se olvida en la balanza de los golpes y donde la esperanza se refugia hecha añicos... Y la carreta ha olvidado que fue feliz. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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deseo del amor el amor esta en vos y es tu deseo te quiero todos estos años estamos unidos en el oceano astral en tu sed de amar en tus ansias de soñar somos uno, el deseo y vos la parte oculta de mi te siento,te necesito te amo y te vuelvo a amar en la huestes del deseo y el limite del placer
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Poeta
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Esboço uma saída para meus problemas, enquanto meus poemas tingem-se de dramas...
As rimas podem dar sentido aos poemas, mas não fazem nada com meus problemas.
Estes, se bem aproveitados, só podem ser rimados e nada mais.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Cantando y riendo, por el camino va, dejando por él, perlas para que las coman. Pensaran que un collar harán con ellas, lo único que conseguirán es una indigestión. Las perlas, son todas las mentiras, fingimientos, desprecios, malos tratos, burlas que hicieran. Todo como por encanto lo he transformado, en ellas. Y las van a tragar, felices, seguro, victoriosos. Sí, ya sentirán en su interior el dolor que le van a provocar. Yo sigo, ni miro hacia atrás, no me importa, allá ellos, lo quisieron lo tienen. En bandeja dorada se las regalo, con gusto. Total, ni las perlas ni ellos me hacen falta. Todo tiene un fin, todo termina nada es eterno ni seguro. De un momento a otro todo cambia, para peor oh mejor depende de nuestro destino. Todos piensan que tienen razón, ¡que engaño! Nunca la tenemos por entero, nadie. Así me voy andando, así estoy desahogada, libre, nada tengo nada quiero, en mi vida está todo, por eso la vivo lo resto es paisaje, miraje del oasis en desiertos que no existen. Nunca diré adiós, pues mismo andando no he dejado a nadie, a mí sí me han dejado, sin despedida. A mí me verán siempre como soy, pero de lejos, ni sequiara quiero sentir su presencia. Mi mundo es otro muy distinto donde no tienen sitio. Dejaran que otros lo ocuparan, ahora es tarde, para que vuelvan. Gracias doy por haber conseguido desprenderme de cuidados, con quien no lo merece. He cambiado mi infierno de sufrimiento por olvido, de todo lo que me han hecho. Caminando e cantando una canción de alegre, voy andando, por mi camino, ellos atrás vendrán comiendo las perlas falsas como ellos. Soy diamante, duro, que no rompe, soy luz en mi querer, que me guia e me fortalece en la oscura noche en que me han puesto. Poco oh mucho tiempo, a vivir como debo, por lo menos por mí y para mí, tengo esa obligación e derecho. Un consejo, traguen las perlas enteras, pueden romper los dientes si las mastican. Hasta siempre hermandad de mentirosos. Que no viven, para no dejar vivir los demás. Oporto, 16 de Abril de 2013 Carminha Nieves
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Poeta
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Orgía Gay.
Adam sobre Adam, muerdo y ángel. Mariposas de escándalo y coito, Plenilunio de iris y delito, Arcángel sobre arcángel sobre arcángel.
Tendón mordido y páramo exangüe, Serpientes enrolladas, gozo y grito, Libélulas azules, verso, mito, Hambre contra hambre contra hambre.
De un falo a otro va la boca, y bebe Vino de euforbias, mosto de alambradas, Y prohibidos tatuajes verdes.
Esvásticas sagradas, plebe De gorilas y atletas, Adam, Adam, Muerde la fruta, las hormigas, muerden. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Orgía Lesbiana.
Eva y Safo, línea de pezones, Botón de teta, diente que lo muerde, Cinta de candela que se pierde, Luna sobre luna, sin razones.
Eva besa la línea de la luna, Safo la línea de la luna besa, Pálida Proserpina de cerezas Tiene simas de oásis y de dunas.
El muerdo va a la boca, si ella es negra O si su pelo soberbio es pelirrojo, O si es Gheisa Japonesa e insaciable.
La danza existe, el corazón se alegra, Brotan orquídeas sobre los abrojos. Vino exquisito, copas admirables. ................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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En tu boca me encontré y en tus brazos me perdí así es el amor se vive y se sueña y la pasión se desborda y de tanto querer la ilusión termina en duelo. Tan cerca y tan lejos las recargas no funcionan hay un daño habituado y entre miradas cruzadas ya no hay confianza. Se abre el corazón para mirar la herida producida y es letal quedando inerte a una posible reconciliación. Sin pasado ni futuro no hay perdón a la ofensa y un amor dolido guarda un recuerdo y un adiós.
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Poeta
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¡En raudo vuelo, vuela libre hasta la inmensidad, surcando el cielo ve a la libertad!
Las plumas dejas con el tanteo seguido, ahí vas y te alejas en el primer viaje emprendido.
Vuela lejos peregrina, alza vuelo blanca paloma, entona y trina porque tu brío no se desploma.
Traza el sendero de tu destino, siéntete libre, ve y busca al jilguero quien trova suelto allá en la cumbre.
Vete a volar intrépida ave no seas tontuela, haz como una nave, llega a las estrellas, yo te seguiré en el sigilo de tus huellas.
Julio Medina 15 de abril del 2013
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Poeta
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Não posso deixar que a realidade tome conta de mim... Como é que vou viver assim: com tanta responsabilidade?
Eu vivo a poesia de todo dia, e não posso ficar dando atenção às obrigações e deveres. Primeiro os prazeres, depois as distrações.
Nas rimas são fáceis, mas na realidade não... A realidade, só rima com responsabilidade, com seriedade...
Na verdade, a realidade é um sonho que eu chamo de "pesadelo medonho".
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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CUESTION DE SUERTE
No hay triunfo ni derrota permanente.
Se vive en un constante desafío,
en que los riesgos siempre están presentes,
en el cruce aleatorio de caminos.
Siempre hay un clavo, sin función alguna,
que puede desinflarnos la cubierta
y hacernos detener en nuestra ruta,
cuando vamos a impulsados por la urgencia.
En una sucesión de impredecibles.
de poco valen un plan y precauciones.
Siempre puede quemarse algún fusible
y quedarnos sin luz en las tinieblas
Lo posible no es certeza, lo imposible
es posible, que suceda, o no suceda.
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Poeta
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SOBRE EL INFUNDIO
Hablaba y las palabras eran una ebria culebra por la pared al descender humeantes en una lámpara enroscada al manantial de vidrio tratando de alzar el vuelo.
En el barco desierto hundiéndose asombrado con el océano de tripulante y dos telarañas en cada ojo esperando los recuerdos por tres semanas cayendo dentro de los zapatos en que todos nos sentíamos bien al poder estirar el cuello, más para matar el tiempo qué entre los charcos cómo sucedió un día hace muchos años antes de qué las aplastara la costa meridional qué sale del pecho escogiendo quedarse ayer profundamente haciendo coincidir los rayos y el sol qué daba de frente saltando por la ventana entre las filas de los remeros hacia los campos de quienes podían trasladarse todo el día en forma de un líquido viscoso con las palabras justas, traídas del más profundo infierno eructando con frecuencia aquella noche copiando cincuenta veces la constante inquietud del cielo al final de la razón simulando indiferencia, y alcanzando en vano entenderlas. Por eso el silencio salía huyendo arrugado. Infundio que al ser la diagonal que ha escrito, y escribe fabricando noches en los efímeros, extremos del suspiro... ¡Oh, suspiro redactor, de prótesis, de pazguato, del paulatino, derrumbamiento!. Ha quedado.
En la incómoda sonrisa de la escoria. En la fiera evocación de feria fatua, con la espiral del espejo que se ignora, en la fábula del ego trasplantado del imperecedero menoscabo qué danza en la brisa qué besa presa en la sujeción segregada imperativa en la inercia atada por la mirada del asteroide envenenado por la ceguera en la incierta flama por el pecho. ¡Oh, infundio intermitente del zambullirse!. En el orbe clandestino, de la paciencia imposible, de la tempestad traicionada, con la espuma del colosal absurdo y el resolgar elástico. Porqué... Van esquivos los fracasos encriptados, rasgando el velo del licor mezquino en el festival de los pórticos. y las palabras prósperas de nieve. En la silueta sinuosa, como nunca el hombre, el nudo amó en las urnas, donde los muertos nacen, montados en la visión ruda, que percibe al menor ruido, cuándo los pies cubren sus llamas, por el rumbo absorto, por el desmesurado añil anclado amasado en las furias del dinero entre hecatombes perdiendo del aire el sabor diestramente dócil en la sutil inocencia del abismo desesperado. ¡Vaya por los grandes dones del temerario cristal qué fluye!. Que arrastra el cielo macilento en el inmenso frontispicio infatigable guía que siembra en los mares una desnuda y grácil escultura, en la hojarasca fría, de un tenue cobalto, a pesar del ingrato ideal de la demencia, con las alas abiertas, y la trampa del trino que sofoca el verde patíbulo en las muchas cosas fingidas, envueltas en su abrigo, donde se marchita el residuo estéril de su brasa, y deja en la frente agrestes fragancias.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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