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AMERENGADA INOCUIDAD
En esa realidad que ha cerrado la puerta, en la sierra nonada por menudencias, la negrura es intachable mízcalo, peyorativo malévolo insignificante, postinero procaz insufrible, ¡Qué encuentra agotado el vacío!. ¡Qué libera al mundo que pensó!. Sin creerse murrio, intacto gruñido. Sin saberse decadente, pelele vacuo. Amerengada. Inocuidad.
Por las ascuas desgajadas del insomnio. kiosco en ruinas huracanado hospedaje. Del consuelo contagiado del contrabando. Del óxido apadrinado de ínfimos pórticos. Del hielo perturbado bajo la mano vacía. En esa realidad, en esa realidad, se ostenta. Conmiserarse de la gazuza infame hartura. ¡Sí, sí!... Aligerándose al deslomar al sol. En el impreciso crucilabrio intransigente. Amerengada. Inocuidad.
¡Vaya, vaya, sí que sí!. Es la estrictez anacrónica del gusano tundido. ¡Que asfixia a la lividez misma!. Perplejo. Al caracolear atribulado en petulancia. Al atragantarse desparpajado el cinismo. ¡Pobre cacumen abundoso en coprolalia!. Conturbándose trastocado de azoro ingenuo. ¡En esa realidad que ha perdido su ausencia!. Su figura, su repudio, su respeto, su esbozo. Amerengada. Inocuidad.
Entre eso del estorbo usurero. ¡Demudándolo gazmoño infernalmente!. Por encizañar y embolicarse aventurero. Entre el escamoteo de una rapsodia. De un desenfrenarse animalado. Textil termómetro tertulia torpe. Dispensa disturbio doloso drama. Zángano zopenco zozobrando. ¡Convicto de sí y por sus huesos encarcelado!. Insigne. Inicuo. Del amerengarse crapuloso, inopinable.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Yo no creía en lo irremediable del amor, pero tu mal, astuto, se encargó de demostrármelo. De todos modos, aún revivo la armonía de lo nuestro y me descubro a veces haciéndole al vacío una caricia. Es que puedo jurar que en él estaba tu carita alegre de los buenos momentos. Al igual, antes de dormirme, tu cabeza castaña se acurruca en mi pecho mientras, mimosa, con autocompasión de ‘niña paria’ me pedís: “Decime pobrecita, decime pobrecita”. Es que desde pequeña viviste a la intemperie del amor; donde vicio y perdición acechaban como fieras; que si bien, no te mataron, te mordieron muy hondo. Sonrío, y mientras beso los nimbos de tu pelo, aunque ya no estás, te digo: ‘Pobrecita, pobrecita’.
Pero debo considerar que tu adicción sin remedio, es la directa culpable de tu menosprecio a tanta ternura. Convencerme, (como redentor fallido y con el averno quemándome el pecho) que el demonio recobró lo suyo. Lo hago; ahora veo claro el nunca más para ambos: Tu amor está perdido; perdido como vos, y como yo; sin la calma o la tromba de tu presencia difícil… Pero en tu amor insiste mi corazón ciego.
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Poeta
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Empieza ... Una nueva etapa de mi vida Dos mil problemas tres mil movidas Nos queda tanto que aprender
Y pienso... No se si habrá valido la pena Hoy toca reflexión por cena La conclusión forja en mi saber
Una esperanza, un rinconsito Donde jugara Enmanuel Un nuevo llanto, es otro día Tengo ganas de saber de el ...
También de María y de mi padre No lo consigo entender Vivo solo , estoy muriendo Desde antes de ayer
Familias rotas Sueños tirados A la basura Que queda al lado
Del bloque donde un día Una vida normal tuvistes
Te sientes triste Y desterrado El corazón aun no se ha parado
Pero ya,ni siente ni padece Solo late por inercia.
Acepto... Al final nada es lo que parece La realidad al final florece Y nadie la puede negar
Sonrío... Hoy tengo un motivo Para cada instante Sola se cruzó Y todo es tan potente Que a veces consigo olvidar...
Toda la tristeza De este mi camino Que solo tengo que andar La nostalgia y la amargura Cura ella mi soledad
Mis mieditos y mis cosas Ahora poco importan ya Yo la quiero, ella me quiere ¿Para que iba a querer mas?
Es un regalo del cielo Vino del cosmos sideral Es mi angelito de la guarda Es mi amor y voluntad
Ay!! ... ay ahi hay!!! Ya no late por inercia
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Poeta
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Quizas actuar de la forma correcta no es la forma correcta de vivir Quizas quise ser tan rápido Que empezé por el fin En fin,la vida pasa y no pasa nada Tanta gente alrededor y tanta calma Tanta gente herida de batalla Tantos ciegos y sordos que pasan Tanto barrido selectivo tanta ansia de ser el nuevo hijo elegido El Mesías que guía al pueblo con falsa lengua Que dicta tu destino y hace treguas Que te prohibe amar o elegir Que desprecia tu sudor y devenir Que no le da a tu hijo lo mismo que al suyo Que solo pone muros Que me miente y autoriza y que intenta engañarme con que igualdad es lo mismo que justicia
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Poeta
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La semilla (CUENTO)
POR : Alfie el Brujo
Toda ella era una conclusión anhelada, con las manos flotantes casi en conexión con Andrómeda, su boca sensual tampoco rechazaba lo infinito, adornada con un cabello oscuro que lejos de aconsejarme venerar el luto me traía a la mente los más apasionados días de Julio; la piel, tímidamente tostada de reflejos cetrinos, como la gente de mar, causaba escalofríos porque naturalmente, amigo mío, estas personas nacen febriles. Yo que siempre voy caminando semejante a los poliomielíticos con sendas herrumbres, movimientos inseguros de ánimos amarillos; no pude más que adorarle en cuanto fingió un poco de atención en mis melancolías ¡ah, porque haz de saber que todas se disfrazan!, empero cuando un día de los días de ese mes inmundo me aproximé a tientas, sólo auxiliados mis ojos, que son deleitosos, por el rayo de la luna filtrado tras la magra cortina de aquel hotel de proscritos, y examiné los suyos; un brillo inusual en el dúo me hizo estremecer de horror pues uno de los globos oculares era de cristal fino, ¡sí, no haz leído mal camarada! un lucero por completo de vidrio; pensé en huir, te confieso, así nomas de buenas a primeras, pero extraños son los movimientos de los sedientos, de los más escasos como yo que contrario a eso me lancé sobre ella llenándole de besos para después concentrarme en lengüetear la pieza falsa, un coraje me inundó súbitamente y con fruición succioné cuanto pude sin atender a las “nuevas” negativas. Fue tanto, hermano, que el ojo terminó por abdicar, lo paladeé en mi boca y observé la cuenca seca, aviste mi oportunidad: me acerqué y lo roí hasta provocar la fuga de un líquido de emanaciones corruptas y trabajé un agujero donde le coloqué una semilla de mandrágora; gran amiga de las tinieblas. Ya sangraba un poco, reajusté el globito y mira que me pareció un poco chabacano, la desaté, le dije mi nombre, que no está tampoco de despreciarse, y me marché.
No he vuelto a verla, pero tampoco es que esté con ánimos de recibirle saltando, que sepas que soy complejo, y detesto más a las tuertas que la cerveza caliente.
Recuerdo que lloraba…pero no estoy seguro.
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Poeta
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Cuando fueron expulsados nuestros padres Fueron en busca de alimento, Pero acabo de encontrar un árbol seco Y los frutos podridos en el suelo.
Ate todos los frutos Ignorando el agrio olor que emanaba Cayó de rodillas afectadas Está pensando en nosotros.
Lo malo es que la criatura que piensa que lamentamos algo, # Maldición! # Fools! A figa A la espera de la orden de glorificar.
El gasóleo es "el camino" para el viaje Fuegos artificiales de la fiesta, Por lo tanto no es necesario el cielo.
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Poeta
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CON INFAUSTA INDUMENTARIA
Las lomas suben solo al pozo que pasa, que pesa la luna extraña presa, que cuenta los cuentos en cuencos, dando al dátil versátil limones, donde el dúctil verso alumbra, dando al sentir saber amargo, donde el soñar acaba lento.
Con la niebla en flor colgante de una estrella, por la frente de un zapato con la seda, del manojo de sonrisas y frutos yodados, al entrar curiosas las débiles estatuas, en el jardín grotesco solemne sombra, sobre la espada en peligro inmutable, bajo el espejo arrepentido inservible.
Porque aquí las conchas se erizan, bajo el viento oculto de los vidrios, que al agua dejan en suavidad purpúrea, por más que limpio la cueva suene, con el suelo que sueña el cielo, en la luna de lana de lonas hablando.
¡Dentro de la dureza del aliento calcinado!. Las lomas suben solo al pozo que pasa, que pesa la luna extraña presa, que cuenta los cuentos en cuencos, dando al dátil versátil limones, donde el dúctil verso alumbra, dando al sentir saber amargo, donde el soñar acaba lento.
Con la niebla en flor colgante de una estrella, por la frente de un zapato con la seda, del manojo de sonrisas y frutos yodados, al entrar curiosas las débiles estatuas, en el jardín grotesco solemne sombra, sobre la espada en peligro inmutable, bajo el espejo arrepentido inservible.
Porque aquí las conchas se erizan, bajo el viento oculto de los vidrios, que al agua dejan en suavidad purpúrea, por más que limpio la cueva suene, con el suelo que sueña el cielo, en la luna de lana de lonas hablando, ¡Dentro de la dureza del aliento calcinado!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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L'amour
"L'amour est un oiseau rebelle..."
Poco a poco descorro las cortinas... Un sol travieso vaga por la estancia, la inmensa Torre Eiffel en la distancia, engalana las calles parisinas.
La imagen de tu cuerpo en mis retinas, imponente rezuma exuberancia, en todo el aire flota tu fragancia como un ave entre nubes peregrinas.
¡Ah, todo el tiempo me es insuficiente para mirarte, alegre y lisonjero, sobre las sábanas cual albo copo!
Paso a paso me acerco lentamente… Y más crece mi amor y más te quiero, mientras duermes en calma y te arropo.
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Poeta
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Cuando nos dejamos un chorro de lágrimas de mis ojos salieron, pero no lloriqueaba por ti ni sufría por la pérdida de tu querer, lloraba por mí, porque al fin había recuperado la paz de mi alma.
El espacio que dejaste de inmediato lo llené, con flores de esperanza, con jazmines perfumados de aliento, y con rosas sin espinas.
Cultivé un jardín diversificado de aromas y de variados colores, adonde mariposas lejanas llegan para deshojar los pétalos de una historia parecida a la tuya y la mía.
Julio Medina 23 de septiembre del 2013
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Poeta
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