|
|
|
Yo te escribí un verso Y termine abrazando a los relojes El brillo de tu ausencia Ilumina momentos mejores
Salí de madrugada Sin importar a donde Solo buscaba un lugar Donde todos se esconden
De compañera soledad Apoyada a la barra Me recordaba que en este bar Se brinda por olvidar
Mientras agitaba la copa Pensando en otro mar Vi que hasta el hielo se derrite Cuando lo dejan de abrazar
Y mis pies ya están cansados De tanto subir y bajar Por esta cuesta de la memoria Que no me hace mas que recordar
Que hubo un tiempo en que no necesité Hundirme en el culo de un vaso Que era fuerte a tu lado Y que ahora solo soy por ser
La vida es transitoria Siempre está de viaje cargada de equipaje Y sin querer te encontré Eso fue un momento,ya pasó tu tren
|
Poeta
|
|
|
BÁRBARA SABIHONDEZ (Texto Neosurrealista)
Porqué sabemos que pasó el futuro visto en la perpleja primavera añeja en el otoño sin presente sólo tránsito del tiempo plano del espacio retráctil invernal...
Así en Bromatología, las grasas se aproximan a las cremas, en la cabeza por la encina que llueve con hojas el otoño que regresa en los márgenes llenos de sombras, y por otros amarillos dónde se ven y se deslizan carreteras, y los tambores cuelgan el silencio en el bosque que alimenta la vida verde cuándo vive, vecino al helicóptero viril libélula en el equilibrio que facilita el oxígeno, oro y petróleo, con el sello del planeta todo. ¡Sí, mira!El futuro llegó, y se fue en una red amarillenta y superficialmente fugaz, que ablanda la carne y coagula la leche con las hojas aromáticas del olvido y la codicia... ¡Sí, mira! A lo lejos están, los lugares calientes, dónde se hace grumoso este tiempo, que se opone a la acumulación de reservas en los edificios de papel, cuando las ventanas ya no encuentran la puerta, y el amor resulta mentira en su clámide mortaja .¡Ah, sabihondez y barbarie! Excelso presente. Porqué las estatuas se desnudan, y provocan, y despliegan perturbaciones digestivas en el cerebro de los panes desde los tiempos prehistóricos. De tal manera, que otorgan sinsabores en abundancia, y más, cuándo se les agregan frutas frescas dónde se eligen hojas comprensivas, tallos compañeros firmes, y plantas en plena madurez, antes de que florezcan las indiferentes monedas que detienen la caída del cabello. Sabemos por el proceso de cocción de la consciencia, que se emplean envases cada vez más irresponsables, que se secan cuando están duros, y quebradizos abajo y a medida que se van cortando las manzanas pecadoras, las peras del olmo, los duraznos vigorosos en el césped y en el tratamiento por vapor de agua, por los minutos prudentes del aguante para evitar la combustión rápida. Aunque el jarabe diluido se calienta hasta que hierve, entre los sueños inquietos con agradable humedad dónde el sabor es redondo, y las semillas numerosas rosas, que van con una porción coloreada en rojo más o menos intenso según la variedad y ánimo del leñador... Pero antes de decir: ¡Te amo como a mi vida!, cuando ya es un cadáver llorando el infeliz destino del polvo, que es la esencia misma de un anhelo del más popular paraíso explotando al enjambre de insectos zumbadores... ¡ Y con esta sabihondez lo explican...!. Pues las escaleras están debilitadas, y ofrecen más esperanzas que curación, y la suerte es el mejor plan de argumentos amontonados en la sala de un hospital que surgen de la obscuridad, y creen saber lo que pasa en los ojos del animal que brilla y se agarra tan sólo una vez basándose en los baches del fuselaje, absortos y comiendo pedazos de recuerdos en la noche más buena... Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
CLARIDAD INEXPLICABLE
Es Claro ¡Qué no entiendo!. Como la quietud destella. Como diminuta transparencia. En el espacio imborrable de memoria.
¡Amor indestructible de sangre a sangre!.
Porqué la vieja sombra era de papel en ella, en su intento de ser luz, de tinta limitada ya, por las camisas de una lasca pulida que vio, la atención de las vértebras circunstancias, durante el primer año de refugio desnudas, las montañas en su profunda incredulidad.
¡Recuerdo qué no muere de tiempo a tiempo!.
Porque en un plato el tiempo plata desayunaba, unos desdichados relojes inmunes y coloridos, labios amasando al amor la garganta delicada, del dinero propenso a sufrir relámpagos lentos, del mismo quebranto del hambre del hombre, donde saltamontes en bicicleta, comían nubes.
¡Pedestal de sentimientos en báscula rústica!.
Porque los geranios saltaban por los picos, de las primeras alas del agua, y en los gorriones de pobreza, los gusanos merendaban enormes huecos, con un sabor de almendra amarga, vestidos de libros olvidados. Claridad que duele.
De Mil Modos Meridianos Impermeables ¡Lágrimas temporales!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Vivo, del obraje de estío de mi suelo: el motorcito del obseso mangangá que taladra de la siesta su puntal, y el colérico violín de la chicharra.
El brindis copa en alto de las calas, vivo, y cada fogonazo colorido del atónito motín de los hibiscos. ¡Ah!, y la verde marejada del parral.
Vivo la regia inmodestia del rosal, y allende el caserío, en ese campo, los braseritos azules de sus cardos y el corvo pestañeo de sus palmas. Del limonero, su dádiva gualda vivo, y contigo, nuestro solar y lecho; los dos a ritmo como espiga y viento bajo el rayo complacido de la luna.
Vivo..., donde no me dejes nunca.
|
Poeta
|
|
|
EXORDIO CRíPTICO
Era extraño, el día no caminaba, ni corría el techo por el árbol temeroso a escaparse por el baño, y acariciar cada lámpara con lento paso, incluso de pensar en no hacerlo con los quince minutos que flotaban junto al vaso del tigre... ¡Sí!__Era el mismo tigre del acuario con el mínimo esfuerzo del humo frágil al salir de aquellos peces pintados en las paredes. ¡Vaya idea del barco a media noche!. El mar como un exordio, dos ojos, y dos décadas más tarde que de costumbre, y al hacer hoyos e introducir en ellos cascadas de ajos y de sueños explosivos, y todo por llevar cinco toneladas de gatos de todo tipo de terreno, siendo equiparable a la conquista del polo que despidió a la novia del vecino subterráneo, y le encordó un cable telefónico, estando preparado para una larga jornada con más dimensiones que formas diferentes inspiradas por los hongos comestibles desviados por los rayos de luz a medida que pasaban cuatro años por los distintos puntos del cielo, y que alguna vez pareció imposible.
Pues bien, no era ni amor lo que ella me tenía dentro del frasco, era tal vez el humo de tres campanas por el furor de la primavera, y las cuerdas vibrantes casi desteñidas por el parque de las hojas secas. Me preguntaba. ¡Tan críptico!. ¿Quién lo haría así? Es necesario pensarlo, y ser el primero en no hablar con la camisa arrugada, y plantando semillas en los muslos del coche donde se quedaron las maletas que nunca fueron sedentarias, y debieron amortiguar el impacto del choque, puesto que no eran reptiles entre las docenas de destinos para no repetir ninguno de los materiales al cruzar el equipo totalmente amenazado cuando se enfrenta a sus peores enemigos, la mayor parte del tiempo ajeno a ser un simple mueble de la oficina sin sentimientos campestres, y sentados en una cafetería. ¡No, claro que no!.
Antes que todo, deberíamos estar conversando de la adversa suerte embravecida con el deleite perverso de los lápices y plumas de pescado frito y palomitas. Sobre todo, con el frío del mármol nostálgico más angélico que humano al mezclarse con el eco tibio. No obstante, los rezos fatigados fueron menos fríos y agresivos, incluso por la misma agua sedienta de las dietas que hoy se conocen para tratar el nuevo piso rocoso que había dejado el muro de la cueva.
Bien sabemos que la historia está plagada de malas intenciones deseando informarle de inesperados relatos alzando los riscos de viejas ilusiones, y allí sembrando las tardes en una sola lámpara, nada más en una lámpara... ¡ Qué falta de tacto !.. Como si fuera tan fácil sacarlas después de eso, y sin gastar energía que envenene los pozos en empaques pequeños y de fácil manejo.
Pero aquí no acaba todo, puesto que es insípido el libro, incoloro el cinturón e inodoro el alivio ligero de moda suministrado intencionalmente con el asunto enmarañado que distrae al verlo. Supuestamente, sería todo un éxito con un poco de eléboro negro en la contabilidad de la lluvia, muy distinta a como la vemos nosotros, y dónde la confusión abunda entre las criaturas marinas.
En fin, no deberíamos ni intentar comprender estos acontecimientos sin pensarlo en la grata intimidad de un tapete indignado por el lecho de toscas vestiduras. Extraño pues, es este látigo de letras sin sentido definido, con la memoria inerte, y la fragancia de los ojos asombrados en cada momento que se olvida clandestinamente por la inmersión total en este tipo de escritos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
MIRIADAS DE RAMOS
No, no, no, por las muertes miles imposibles.
Viven los corales en los funerales de frenesí, manchando el perfil de las cenizas de rojos.
De sacrificar los inviernos en un otoño gris, de luchas de luces de dientes de agua y arena. A los heridos que hieren las corolas y luceros.
Con la fragua de los limbos y los lobos ligeros. En la mirada hecha ojo ramo raro esqueletoso. En la identidad sin pedir permiso sospechoso. En el perfume que seca flores al eco fervoroso.
Miriadas, miriadas, de ausencias olvidadas. Que acuden diariamente inclinando la razón. En la muerte muriendo por no morirse igual. En la vida viviendo sepultadas las vivencias. En la desorbitada expropiación vanagloria.
Miriadas de ramos en la muerte multiforme. Que se cuela arriba del rincón hecho vacío. Que se observa bajo el cementerio exitoso. Que se impregna del magma inquieto leve. Del abuso desgastado y agotado arrogante. Dónde se vende la misma piel del alma hoy.
Y cualquier día negociando mentiras reales. Verdaderos atracos a sentimientos tatuados. Sobre las plumas de los platos y escaleras. Que sirven a la sangre de atónitas farmacias. Que siembran las monedas modas menudas. Agonizantes tumbas rojas de ceras calientes. Estando gozando el siglo está gateando lento.
Por lo amores que raptan que reptan rodando. ¡Qué ruedan que ruegan que arruinan andando!. Por los cuentos cubiertos de cuentas infames. Con el rombo rumbo fijo estando raudo el hueso. Más que tangible encaramando ausencias al cielo. Evidentemente de ácidos dúos, frías multitudes. Ramos hechos desnudez en la mirada miriadas. ¡Qué mueren por no morirse, viviendo ausentes!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Tu perfume llega a mí tardío haciéndome ver cosas que no existen, sé que lo ocurrido entre tú y yo fue un invento mío.
Porque tengo el corazón cansado de querer a una ilusión que no llego a poseerle ni en la imaginación.
Soñar contigo no fue lo mejor que pudo pasarme, sufriendo callado de dolor en el alma, yo mismo logré castigarme.
No aguanto más la pena de vivir con solo mirarte, en esta espera tan larga sin poder tocar tus manos y ni siquiera abrazarte.
Mi corazón se cansó sin alcanzar el deseo más fuerte, desvaneciéndose de tanto esperar por quien ya ni sé si podré quererle.
¡Qué desilusión la de este amor inalcanzable! Distanciados; así nos unió el destino, en una mística relación.
Julio Medina 6 de noviembre del 2013
|
Poeta
|
|
|
Una ráfaga de viento y teru-teros, roza la casa ceñida de garúa, digita las mil dagas de la palma y se aleja dando paso al aguacero.
Éste impone su dinámico solfeo al tosco 'piano' de zinc acanalado, y debajo, entre sábanas se abriga, la dócil placidez del amor hecho.
Mientras mimo tu perfil y tu cabello, tú divagas enlazada a mi costado, y en mi mente, quimérica, incesante, como ráfagas, golpean estos versos.
|
Poeta
|
|
|
JUSTA PANTOMIMA
Porqué delinquió primero la oruga...
Una flor buscaba la cuchara, y encontró un jardín hambriento.
En eso que hubieren delinquido del polvo.
Una fuente buscaba el vientre, y encontró un diente seco.
Aunque delincan los peces del anzuelo.
Una paz buscaba la noche, y encontró un sol muerto.
¡Porque delinquiésemos si no mintiésemos!.
_____________*****____________
¡Pantomima justa pantomima!.
En las fisuras del eco acuoso, es el hielo inocente puro frío, hilo de perlas en las praderas, es el fuego el mismo culpable, en las figuras mudas mancas.
¡Allá donde delinquiría aún la última nube!. ¡Sí, sí...En un solo... Sí, sí!.
¡Delinquid con la verdad en justa respuesta!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
E.R.É.C.T.I.L.
Fluye el cielo bajo esta tierra, donde el capullo anhela ser nube, y el viento un bostezo de gato, en la calle viuda de la esquina.
¡Porque yerguen de súbito hirviendo!.
Cuando el álamo pinta cuadros, en el museo que añeja recuerdos, provisionales insultos al duelo, fruto caduco del próvido impávido.
¡Por aquéllo que erguiría una semilla!.
Del intersticio reverso rajarse, los mínimos pétreos jaleos. Aves del tiempo negro brumas. Senderos indiferentes de amplia nada.
¡Por eso que habría erguido de haber sido!.
Lustros agrestes de rúbrica y circo. En las mismas palabras de otros rostros. En las íntimas cárceles de núbiles vuelos. En las ternuras torcidas de ayuno frágil.
¡Porqué así hubiere estado lo que irguiese!.
De las gotas refugiadas huyendo, de las nubes traicioneras, al concierto del desierto, verdugo de campanas azules. ¡Eréctil solo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|