Poemas :  Diáfano prófugo... (Dadaísta)
DIÁFANO PRÓFUGO
(((Dadaista)))

¡Mira!.
Aquélla lejanía teje hojas
a las horas verdosas cercanas
entre las velas de barcos
de cera y bosque de llamas
a tiempo lento de humos.

Mira la hoja al ojo enamorado
de las pestañas años añejos
en las duras nubes bajo el agua
del parco parque hecho escalera
a escala la montaña monta
el monte emboscado clara cabalgadura
blanda, como come la negrura carcomida
esa tarde al mirarse antes cruda y dura.

¡Diáfano… pró… fu… go!.
Aunque todo resulte menos
En la punta circular que cae
En la esfera triste que llueve
En el beso líquido que huye
En el vaso espeso que fluye.

La noche sin sueño fusilando lunas
y ladrando al libro aves
deshilando blandas jaulas
en el jardín arrepentido.

Mira, mira, mira. ¡Nadie mira!.
Al tiempo parpadear que ciega escapando.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez


Referencias útiles son:
https://www.youtube.com/watch?v=1dkUT5IMO1w
https://profeenhistoria.com/dadaismo/
Poeta

Poemas :  EL VERBO SER
EL VERBO SER
Autor: André Bretón
Francia 1896-1966


Fue un escritor, poeta, ensayista y teórico del surrealismo, reconocido como el fundador y principal exponente de este movimiento.
Texto extraído de antología publicada por Jaime Campodónico. Editor (Lima, 1993). Versión de Armando Rojas.


Referencias útiles son...
https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Breton
https://www.youtube.com/watch?v=zeTcx0adoM8


EL VERBO SER

Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se halla necesariamente en una mesa servida en una terraza, en el atardecer, al borde del mar. Es la desesperación y no el regreso de una cantidad de hechos sin importancia como las semillas al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una roca o el vaso para beber. Es un barco acribillado por la nieve si queréis, como los pájaros que caen y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña delimitada por joyas capilares. Es la desesperación. Un collar de perlas para el cual uno no sabría encontrar un broche y cuya existencia ni se sostiene en un hilo, tal la desesperación. Del resto no hablemos. No hemos terminado de desesperarnos si comenzáramos. Yo, me desespero por la pantalla a las cuatro, me desespero por el abanico a medianoche, me desespero por el cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano queda siempre en la desesperación sin fuerza, en la desesperación cuyos hielos no nos dicen jamás si murió. Vivo de esta desesperación que me encanta. Amo esta mosca azul que vuela en el cielo a la hora que musitan las estrellas. A grandes rasgos conozco la desesperación, de vastos asombros menudos, la desesperación de la altivez, la desesperación de la cólera. Me levanto cada día como todo el mundo y descanso los brazos sobre un papel floreado, no me acuerdo de nada y siempre es con desesperación como descubro los hermosos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitación es bello como palillos de tambor. Hace un tiempo increíble. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento de la cortina que me asiste. ¡Se conoce semejante desesperación! ¡Fuego! Oh van a venir de nuevo... ¡Socorro! Helos aquí cayendo por la escalera... Y los anuncios del periódico y los avisos luminosos a lo largo del canal. ¡Montón de arena, vete, especie de montón de arena! En sus grandes rasgos la desesperación no tiene importancia. Es un hacinamiento de árboles que una vez más van a hacer una foresta, es un hacinamiento de estrellas que una vez más van a hacer un día de menos, es un hacinamiento de días que una vez más va a hacer mi vida.
Poeta

Poemas surrealistas :  Desangrada la visión... (Visual Neosurrealista)
DESANGRADA LA VISIÓN
(Visual Neosurrealista)

Los ojos de arena en el aire se cierran
irritados, colgados de la luna
del espejo en camiseta.
Los ojos de aire en la arena se abren
frescos, anudados al reflejo
de nieve en saco.
Los ojos de los gritos besan
alarmados, caminando la noche
debajo de una piedra.
Los ojos de los cristales callan
inquietos, nadando el mar
arriba de una nube.

Desangrada, desangrada
la visión se viste
ciega al tacto
del olfato
intacto
sabor
luz
++
+

Con la espalda por delante como el arroz
piensa al trigo con la piel de avena
que la leche baña en cuatro vasos
verdes tenues del otoño en la manzana
por el exterior habitado del camino
en el metal atardecer de piedra
una palabra desprendida del dedo
que calla los labios del ave
en la noche interior de las pupilas
que ven más allá las mariposas
en el exterior que pocos ven
y se desliza en el silencio
con sus escamas en los colmillos
de las garras en los tentáculos
de las paredes que oyen por el techo
de los alambres que huelen por el dedo
de los incautos que piensan ser libres...

Desangrada, desangrada
vístese la visión
al tacto ciega
del olor
salado
miel
vil
++
+
¡Qué miran sin ver el rojo en la sangre!
¡En la sangre sin ver el rojo que miran!
¡Sin ver el rojo en la sangre que miran!
¡El rojo sin ver que miran en la sangre!


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Quizá quise quietud
QUIZÁ QUISE QUIETUD

Por mover ese silencio entre las ramas,
de las nubes cinceladas en el pecho,
en el aliento de las flores secas,
por las virtudes en claras ruinas.

Entre los versos y vasos blancos,
entre los cielos y tierra dura,
entre los pasos y puente blando,
entre los peces y monte rosa.

Quizá son lágrimas de hielo.
Quizá quise acariciar el fuego.
Quizá quise quietud en el océano.

Quizá quizá, el mármol está marchito.
Quizá quise verlo viviendo.
Quizá quise quietud ante la muerte.

*** PORQUE ***

Por el espinoso violáceo danzan tristes
arroyos que al mirar los bosques van
dibujando melodías y esmeraldas, donde
la luna tejió unos perfumes dorados. Y en
ese querer perdí mi muerte postrera viviendo.

Quizá quise quietud,
estando muriendo demasiado.
¡Quizá, quizá, viviendo demasiado!.
Quise querer como se debe a la vida.
Quise quietud como se debe en la muerte.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Textos :  Exordio críptico... (Neosurrealista)
EXORDIO CRíPTICO

Era extraño, el día no caminaba, ni corría el techo
por el árbol temeroso a escaparse por el baño, y
acariciar cada lámpara con lento paso, incluso de
pensar en no hacerlo con los quince minutos que
flotaban junto al vaso del tigre...
¡Sí!__Era el mismo tigre del acuario con el mínimo
esfuerzo del humo frágil al salir de aquellos peces
pintados en las paredes. ¡Vaya idea del barco a
media noche!. El mar como un exordio, dos ojos,
y dos décadas más tarde que de costumbre, y al
hacer hoyos e introducir en ellos cascadas de ajos
y de sueños explosivos, y todo por llevar cinco
toneladas de gatos de todo tipo de terreno, siendo
equiparable a la conquista del polo que despidió a
la novia del vecino subterráneo, y le encordó un
cable telefónico, estando preparado para una larga
jornada con más dimensiones que formas diferentes
inspiradas por los hongos comestibles desviados
por los rayos de luz a medida que pasaban cuatro
años por los distintos puntos del cielo, y que alguna
vez pareció imposible.


Pues bien, no era ni amor lo que ella me tenía dentro
del frasco, era tal vez el humo de tres campanas por
el furor de la primavera, y las cuerdas vibrantes casi
desteñidas por el parque de las hojas secas.
Me preguntaba. ¡Tan críptico!. ¿Quién lo haría así?
Es necesario pensarlo, y ser el primero en no hablar
con la camisa arrugada, y plantando semillas en los
muslos del coche donde se quedaron las maletas que
nunca fueron sedentarias, y debieron amortiguar el
impacto del choque, puesto que no eran reptiles entre
las docenas de destinos para no repetir ninguno de los
materiales al cruzar el equipo totalmente amenazado
cuando se enfrenta a sus peores enemigos, la mayor
parte del tiempo ajeno a ser un simple mueble de la
oficina sin sentimientos campestres, y sentados en una
cafetería. ¡No, claro que no!.


Antes que todo, deberíamos estar conversando de la
adversa suerte embravecida con el deleite perverso
de los lápices y plumas de pescado frito y palomitas.
Sobre todo, con el frío del mármol nostálgico más
angélico que humano al mezclarse con el eco tibio.
No obstante, los rezos fatigados fueron menos fríos
y agresivos, incluso por la misma agua sedienta de
las dietas que hoy se conocen para tratar el nuevo
piso rocoso que había dejado el muro de la cueva.

Bien sabemos que la historia está plagada de malas
intenciones deseando informarle de inesperados
relatos alzando los riscos de viejas ilusiones, y allí
sembrando las tardes en una sola lámpara, nada
más en una lámpara... ¡ Qué falta de tacto !..
Como si fuera tan fácil sacarlas después de eso,
y sin gastar energía que envenene los pozos en
empaques pequeños y de fácil manejo.


Pero aquí no acaba todo, puesto que es insípido
el libro, incoloro el cinturón e inodoro el alivio
ligero de moda suministrado intencionalmente
con el asunto enmarañado que distrae al verlo.
Supuestamente, sería todo un éxito con un poco
de eléboro negro en la contabilidad de la lluvia,
muy distinta a como la vemos nosotros, y dónde
la confusión abunda entre las criaturas marinas.

En fin, no deberíamos ni intentar comprender
estos acontecimientos sin pensarlo en la grata
intimidad de un tapete indignado por el lecho
de toscas vestiduras. Extraño pues, es este látigo
de letras sin sentido definido, con la memoria
inerte, y la fragancia de los ojos asombrados
en cada momento que se olvida clandestinamente
por la inmersión total en este tipo de escritos.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Fragor Insólito
FRAGOR INSÓLITO

Será en el ayer
El ruido
de la montaña
perdido en la noche
Porqué al desdar habrá entrevisto.
¡Qué retorna en la luna débil!.
Insólito fragor.
De los cristales
ahumados.
En los pétalos
del silencio...¡Cómo cubos plenos!.
Esferas agudas, incólume incultura, arrugada nube.
Y lo qué entrevea cada cuna.
Del humo simétrico.
¡Con la destreza del jade!.
Insólito.

¡Dónde la edad se moja volando!.
Al fragor del trigal.
Con un pequeño
anhelo
embotellado del filo frecuente.
Ayer será, dicen qué dijo, me dices.
En la cosecha
del rocío ermitaño.
Y tal vez
entreviesen la tormenta, piensas decirme.
Como cada
mes fugaz en la mañana.
En el cobertizo qué hubieron contradicho.
Lo que anuncia
una cabaña
tímida y tibia.

Del ruido
de la noche barrida.
Por la risa
de los pinos abundante.
¡Dónde se ha perdido el último sabor frío!
Por más qué contradiga la calle sigiloso... Dices, pienso.
¡Con el olor del tiempo blando!. ¡Fragor insólito!.
En las aves
del pañuelo café.
Del vaso verde césped.
Un huésped, solo.
¡En la sombra qué vibra evidente!.
Aún antes qué contradigan las arañas... Del tiempo.
Con la mirada del vaso suficiente párpado y retina.
Aun después qué contradijeren las telarañas. Ignorantes.

Por el fondo
del cabello alegre,
al desencantar el descontento.
¡Insólito!____ Como se ha perdido.
un cuadro,
en el cubo.
En el ruido,
en la ruta incierta,
en la puerta infeliz, al fragor.
Del trino imagen,
de auroras esbeltas,
murmullo frondoso.
¡He quedado, como el forjador de las quimeras malogrado!.
¡Dices!___Qué digo: En el insólito fragor,
olvidada la marca inicial.
En la montaña de noches donde el silencio anida.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Bigornio de légamo... (Neosurrealista)
BIGORNIO DE LÉGAMO
(Neosurrealista)

De la paz probar un plato.
la cuchara ha de hambre muerto.
Ya...
¡Vaya bicuadrado de bicípite bicoca!.
Al precio de las últimas rodillas,
en la mesa de las uvas inocentes,
multiplicados miles de veces,
en los vasos amueblados candelabros,
por la orden de la noche impresionada.
Ya... ¡De légamo el bigornio fructifica!.
Ya... ¡De óbito es el plato y la cuchara!.


De
Légamo
Bigornio.


¡Cuánta birlesca cunde!.
Apartando de la piel sus extremos.
Y de soslayo las cosas deseables.
Entre los premios consternados.
¡En el vituperio blasmar!.
Por esos idilios del bocadear.
¡En el fervor de los bancos!.
Del pobre boquiseco incauto.
¡En el favor de los brincos!.
De la parsimonia al paroxismo.
¡Cuánta birlesca cunde!.


Bigornio
De
Légamo.


De la paz con la certidumbre apresada,
va la corriente resignada a ser lavada,
por el ejemplo peregrino escalonado,
de la cena fugitiva forastera,
mendigando la riqueza sin retratos,
de las copas invitadas en ayunas.
¡Por los bocados del hambre!.
¡Por los páramos del hombre!.
Del légamo, bigornio, de légamo.


Ya los troncos copian al viento el olvido,
en las cadenas heridas del borde,
en las estrellas qué ladran,
al resplandor del vidrio agrio,
al palomar del traje sobrio.
Ya los troncos copian al viento el olvido.


¡Vaya, vaya, sórdido bigornio!.
Por el epítome sin efugio ni evasiva.
¡Vaya brete sin reclamo!.
De lo bruno bordado en incontables poblados.
Cafáreos calcáreos y escamados.
De lo bruno bordado escaldados.
¡Vaya brete de calimbo calinoso viperino!.


Ya, ya, el pamplinero en fuga es solapado.
De los hierros prometidos estremecidos.
De los inseparables imponderables.
En las falsas confusiones confesas.
Se castigan las migajas de los vértigos espesos.


Ya, ya, por el bigornio de légamo.

La calle se ha ido,
a morder la luna,
con el nido sangrante,
llena de hueco y ceniza.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Soledad oleosa
SOLEDAD OLEOSA

Del perfume a soledad cuelgan los espejos los pasados. Aromas náufragos de los últimos,
domingos,
relojes,
repentinos,
dictados de libreros compañeros fieles.
Al paso de los benevolentes puentes.
Soñadoras pesadillas iluminadas.
Tinieblas acogedoras adoloridas.
Por
El vigoroso rumor de los otoños en una hoja.
Al primer vaso en verso.
¡Quién más quién, menos escrito!.
Como se cuenta en el silencio.
Sol
Edad
Oleosa

Como insisten las tuercas al cuchillo triste.
Olvidar y culpar a las cucharas.
Recomendando.
¡Escuchar del mar el sabor dulce!.
Tenebroso manipular.
De las sedas emotivas.
Manipular tenebroso.
De las campanas.
¡Accidentales!.
Como suenan en el solo más ahora.
Del culpar a las balas de la vida.
Balando los corderos entre nubes.
Por
El
Devoto escritorio al impulso del pirata.
Con la suerte arrobadora despeinada.
¡Decorando en el desierto la humedad!.

Edad oleosa solo edad oleosa.
En la negrura del sol dormido.
¡Oleosantos!.

En el breve verde ventanal fatal.
Por el muy distante anterior.
En el sueño abierto de angustias dobles.
Por el palacio de seca sangre.
Y la sed qué delimita la justicia extinta.
Por
El juicio mudo del óleo.
Del monólogo bendito.
Un aceite retorcido.
En la palabra.
Suntuosamente torpe qué pasa pensando borrar el pasado y engañar las gotas a las tormentas, los estremecimientos del aire y al huracán en cada dedo afilando los crímenes contra la humanidad de los techos deshechos y los patios tapizados con los olvidos del hambre y las arañas mareadas.

Oleosa
Sol
Edad...
Cuando del momento el umbral se traspasa
El
Pasado sin los reflejos desayunan los espejos.
En la nada celosa de cualquier cosa.
En la moda qué mide la vastedad del vacío.
¡Sangre, sangre, sangre!.
Del viejo aguacero.
Acariciando cada lecho.
En la mirada del tiempo.
En la muerte del olvido.
Cuelgan
Los
Pasados
Su
Perfume
A
Soledad
Los
Relojes
Repentinos...¡Soleosa Edad!.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta