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Dando el sol desfalleciente, ya en crepúsculo de muerte sus postreros resplandores, pasa revista la Noche a su tropa deprimente.
Y va preguntando nombres en imperativo orden a su gris reclutamiento; amazonas y guerreros que apostó en grupo uniforme:
“Melancolía, Soledad, Desamor, Decepción, Duda, Temor, Tristeza, Disgusto, Tedio...”, gruñe el escuadrón siniestro en brutal confirmación.
Al fin de amarga reseña, la Noche arma su estrategia con su más cruel General: “Frustración, ¡hay que atacar hasta que llore el Poeta!
Y cuidado, (si aún se inspira) con su pluma misilística, o molotov, su tintero. O su lirismo antiaéreo... ¡Que nos puede hacer Poesía!”
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Poeta
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La tempestad se convirtió en espectacular paisaje, gélido, puro blanquizal pintado en lienzo natural, cristalizando los tonos enmarcados de una obra perfecta, creada por el poder imbatible de la naturaleza.
¡Qué belleza inimitable, parece velo celestial! El hombre no le presta atención, solo está pendiente de la fuerza destructora que la creó, pues su temor no le permite mirar más allá de los acontecimientos.
Un escenario mágico deleita los ojos sorprendidos por tan magnífica creación, sacada de las entrañas del vórtice extraordinario del invierno, que se avienta como dragón de mil lenguas sobre la temporada.
Esta hermosura pasajera dejó huellas al espectador, quien las atrapa con el lente de una cámara, este miedo fantasmal lo podremos ver ¡tantas veces! hasta no olvidarnos de su poder.
Julio Medina 8 de enero del 2014
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No sé si Vender el Corazón por un Chalet de Lujo en Canarias.
No sé si venderle el corazón a un rico por vivir un año en un Chalet de Lujo en Las Islas Canarias, todos los gastos pagados. Y que al cabo de un año me quiten el corazón, me pongan el del rico y el rico se quede con mi corazón. Y que yo regrese a Sevilla para Morir con el corazón del Rico. No sé si será demasiado agónica la muerte. Y tampoco sé lo que vale un corazón en el mercado negro. El caso es que sería una muerte al cabo de un año pero pasaría un año de puta madre. Es que en mi casa hace mucho frío. Y en verano hace mucha calor. Porque en invierno no da el sol sobre la casa y en verano el sol la castiga sin piedad. Cada segundo que pasa mi corazón vale menos y ahora mismo es un corazón de chavalito joven, dentro de diez años mi corazón no valdrá nada. Y yo quiero un chalet con piscina que le dé el sol. Además yo no estoy malo del cuerpo, es mi mente la que está enferma pero mi corazón es un corazón joven. Si lo vendo moriría dentro de un año y pico pero pasaría un año de puta madre. Pasándomelo de puta madre en Canarias. En un chalet de lujo en Canarias dando fiestas todos los días. Vosotros qué pensáis?. En mi casa hace un frío de muerte. Y es un barrio de mierda y la gente del barrio es asquerosa y malvada. Es un barrio repugnante mi barrio y está lleno de malas personas y como mi casa es una chabola no me dan dinero para mudarme. Pero podría vender el corazón para pasar un año de puta madre en Canarias. Lo mismo por un corazón de 48 años no dan ni una mierda. No lo sé porque no sé cómo está el precio de un corazón en el mercado negro. Lo peor que puede pasarme es que me quiten el corazón y no me den nada y siga en el mismo barrio de mierda. Qué pensáis?. Lo vendo o no lo vendo?. ........................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Entonces apareces. Todas las aves cantan. Mi sangre se estremece. ¡Y mis padres que viven! ¡Y la espiga es dorada! ¡Y tú, que me sonríes!
¡Esto sí, que es la dicha!, me digo complacido de la vivencia mía.
La primavera pasa. También pasa el verano. La espiga es acopiada.
Agónica, ya mustia, la sombra del otoño, crujiente me susurra:
‘Aprovisiona “hormiga”, previendo la invernada, vivencia cual espiga’.
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AL DESCASCARSE ( Neosurrealista)
Cuando la desesperación se palpa, con cada pupila vacía y desarmada, por las sillas indiferentes que borran, las huellas funestas ocultando.
Los vergonzosos sucesos de la espuma, ocurridos, no mucho antes de las olas, en el desierto, convocadas, por la más absoluta confianza del otoño, con sus hojas, por el destino común de las uvas. ¡Añejas desmemorias!.
Por las palabras a gran distancia perdidas, salpicando con osadía y gracia las nubes. ¡De informática y siderurgia!. En las modas esporádicas olvidadas. Con el don de la ubicuidad en el vacío. Con la intensidad de un susurro descuidado.
A pesar de todo, esas decisiones no suscitaron el eco dulce, ni la protesta de las campanas en la década siguiente, lejos, de conspirar contra el frío de la nieve, y los falsos problemas, antes que la mayoría de los peces vendieran su redes rotas, en la medida que las tortugas atrapaban a los guepardos, exacerbando innecesariamente, el sexo con balas y sangre.
¡Al descascarse! Y descarrilarse, las carretas. ¡Descascaradas!.
En el curioso desfile de las voces. Por la danza de las pupilas extrañas. En el ciclismo felino. ¡Con el circo de los anhelos!.
¡Al desclavarse la realidad con agujas!.
En el deporte de las ranas por las ramas, con la reverencia al revólver. Dónde la desesperación aún conserva su fuerza ¡Bajo el dosel incólume que la claridad tornasola! Porqué al mar no le interesa, ni la luna se ocupa de ello.
Al descascarse, al divulgarse domesticado, la dureza duerme.
Por los efectos de la lluvia, del argumento mejor redactado, con las brillantes mentiras de arena, ¡Qué llegaron tarde a clase!.
Por el traje de soledad que viste las pestañas de sonrisa y al camino alma de sandalia ¡Desesperada, gastada y sin voz!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Mi madre decía pensando a solas: -Con el silencio disperso por la llanura hallarás el lugar donde el saber controla la parte imperfecta de cada figura.
Desde aquí sentado domino un espacio amplio, tan alto como esa colina, que obstruye a mis ojos constante y despacio, pero la mirada pasa por encima.
Más allá le veo, más ni lo imaginas, sin mover un dedo le toco la cima, porque los consejos fueron ropa fina, me los dio mi madre cuando cambió el clima.
Ninguna barrera puede detener el avance arrollador de mis sueños, la vida se trata de todo atrever, y no conformarse con un mundo pequeño.
Julio Medina 5 de enero del 2014
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El viento silba, El frió aúlla, El amor lo puede, Es una coraza, Es muy fuerte, El frió duele, El viento quema, El cielo llora, El amanecer es tímido, El sol se arrulla, La mañana es triste, El reloj no espera, El ocaso llega, La soledad se abriga, Mi corazón palpita. ANTAR Enero 7/2014
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Hannibal Lecter. Proyecto de Peli.
Un Hannibal Lecter martirizando con un Táser eléctrico de mentirijillas (es una película, se ven las chispas pero no se hace daño al chaval, claro) a un chaval de quince años desnudo, atado con alambres de oro, como un cartel que había en la Discoteca “Strong” de Madrid, se recrea en las tetillas y en los genitales, electrocutando de mentirijillas al crío (pero que la gente en el cine piense que lo hace de verdad), y al mismo tiempo recita La Gacela de la Terrible Presencia de García Lorca, y todo eso rodeado de pavos reales azules. Se podría añadir un pavo real blanco teñido de rosa o de rojo. El chaval con una cinta aislante en la boca, claro. El chaval yo preferiría que estuviese ya circuncidado porque las pollas con prepucio me dan asco. Otra escena de la Peli sería ver a Hannibal Lecter devorado por Cerdos de colores, es decir cerdos teñidos de verde, de fucsia, de dorado, de plateado, de amarillo, de azul, de rojo, de blanco como la nieve, o de negro azabache deslumbrante. Los Cerdos comiéndose al Caníbal. Y otra escena de la Peli sería ver a un Hannibal Lecter manco y a un tío que se quita una careta y resulta que es el Hermano gemelo de Hannibal Lecter que no está manco. O sea que Hannibal Lecter tenía un doble, un hermano gemelo que siempre estuvo oculto y siempre usaba careta y que no tiene la mano cortada. Otra escena sería ver a un actor español, no me acuerdo de su nombre, el que hacía de policía en la Película “Siete Vírgenes”, que es un actor horriblemente feo, zafio, bruto, monstruoso, y que le dice a Hannibal Lecter: ¡QUÉ POESÍA NI QUÉ NIÑOS MUERTOS, TOMA¡¡¡ y le da un puñetazo a Hannibal Lecter en la cara mientras este recitaba algún verso de Dante, haciéndole sangre en los labios o en la nariz. Es decir, muchachos desnudos, táser eléctrico, alambradas de espino, pavos reales azules y rosas, cerdos de colores, poesía y brutalidad al máximo. No sé si la censura permitirá que se vea la polla de un adolescente en el cine y si la sociedad protectora de animales impedirá que se tiña a los animales, pero se podrían colorear mediante técnicas infográficas. El Chaval tiene que ser guapo de cuerpo y de cara porque hay cada aborto suelto por ahí que da bastante asquito. Si quince años os parece poco podría tener el chaval veinte años, lo importante es que tenga buen cuerpo, que no sea un adefesio. Si la Censura no permite ver la polla del chaval se pueden tomar planos del torso mientras sufre la tortura sin que se vean los genitales, pero es mejor que se vea al chaval de pies a cabeza mientras el psicopata lo tortura con el Táser. Los pavos reales azules son imprescindibles y los cerdos de colores también. O sea Belleza, poesía de García Lorca, Tortura eléctrica, pavos reales azules (y tienen que ser azules porque la película tiene que ser muy bética), cochinos de colores, y Policías salvajes. Y Hannibal Lecter más salvaje que nunca y más culto que nunca y más refinado que nunca, y Chavales guapos, y alambres de espino de oro. Una delicia de película, se ve cada mierda asquerosa en la tele. O sea que yo quiero ver una exquisitez de película. ................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero. Habría que añadir un poco de Religión, un Cristo sevillano crucificado o resucitado. Y elegir cuidadosamente la banda Sonora. Algo que dejara patidifuso al personal.
Hannibal Lecter y un Chaval de Quince años . Hannibal Lecter con un táser eléctrico, Martiriza a un chaval de quince años Atado con alambres y desnudo, Las chispas azules son preciosas sobre el glande.
Hay un cuadro con dos pavos reales azules, Y un cuadro con rosas y con manzanas verdes, Y un jarrón de malaquita con diez lirios Y otro con cinco orquídeas naranjas.
Degusta un vino joven el famoso caníbal, Aplica el táser eléctrico sobre las tetillas sonrosadas Del muchachillo que es como un arcángel
Con la boca cerrada con una cinta aislante. Las muñecas sangran con el alambre de espino, Más tarde comenzará la horrible carnicería.
El Caníbal le comerá el hígado sangrante Cocinado con cebolla, cilantro, y rosas.
Pero antes tiene que hacerle sufrir un poco.
Durante la Tortura el torso del muñeco Parece de porcelana fina, y las chispas del táser Se centran sobre el pene y los huevos del crío.
Del mismo dolor el muchacho eyacula.
Pero Hannibal Lecter, exquisito, no le dice: Guarro. .......................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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De nuevo en mi barrio procuré morada: Volví no sé cómo, porqué ni a qué cosa. Ni sé con qué ansia de iluso motivo, si ya entre mis manos, nunca más tu cara.
Con la Cruz del Sur, gélida y volcada, señalo el sepulcro que guarda lo nuestro y remonto la calle que la luna pinta, tal cual tú decías: “Como una cascada”.
Yo no sé qué suerte me está deparada con el alma así, jugada a un presente sin fe ni un futuro como el que reía en los ojos tuyos chispeando esperanza.
Mas respiro hondo las viejas fragancias, y exhalo mi ansia de lo ya improbable: tu paso, tu boca, tu talle, que tierno ceñí. Quiero aquellas noches serenas y francas.
Sabes que estoy solo... pero estás casada.
©Juan Oriental
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ANÉCDOTA INEFABLE
Esto pasó cuando menos lo esperaba. La piedra me soñó petrificado. Nada sabía el aire ni el agua. El cincel, el martillo, la campana, la tarde, el tiempo... Todos dormían. Menos yo.
Y en ese sueño era piedra. Frontera de nube y almohada. Desperté de noche sobre la luna. Siendo piedra, siendo sueño, sin saberlo. Dormí en el fondo del mar... Sin color. Frontera de roca y esponja.
¿Para qué decirlo?. Nadie lo creería. Y menos cuando se enteran que uno, es un sueño de una piedra.
Y sin embargo, se puede. Aunque solo enamorado, de los ídolos, del amor. Y de las flores de acero. Se puede sentir. Se puede imaginar. Se puede soñar, incluida a la piedra que sueña.
Pues ésto pasa en los sueños. De otras piedras. Cuando nos sueñan. Sin saberlo. Y el aire se humedece de alegría. Y lo que parece deja de serlo. Y al final no puedes contarlo. Completamente... ¡Solo lo inefable, como aquí!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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