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El frío llegó al fin, la oscuridad brilla, la nieve cubre este mundo acelerado, la luna resplandece.
Es la noche perfecta, para salir a caminar, para encontrarte amada mía, donde quiera que estés.
Mi ángel de la noche blanca, estás por llegar, eres mi musa, eres mi doncella de la muerte fría.
Una noche de frío, un amor que perdura, un beso de tus labios, que ansío tener.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Se acerca el final, la hora está por comenzar, cinco días mas, para que acabe este año.
Oscuridad se va, la luna resplandece, el frío invade este mundo, es hora de salir.
El fin de año, comenzará, las doce campanadas, están por sonar.
El último mes, se acaba pronto, el tiempo acelera, la noche surge.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Cuando el corazón es destrozado, mejor olvidarlo, seguir aunque este dolor, sea insoportable.
No puedes mas, con este dolor y sufrimiento, estas desesperada, buscas consuelo, en los brazos de alguien mas.
Ni una palabra has dicho, estas empapada, con la lluvia tus lagrimas ocultas, aún así, estas abrazándome.
Entiendo tu dolor, tu alma fue apuñalada, por un amor falso y vil, que nunca te supo apreciar.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Un regalo busco, es el amor de una mujer, de vestimenta negra y roja, de encajes y labios de oscuridad.
Es lo único que busco, es el amor de una mujer, solo eso y nada mas, es mi mas grande anhelo.
Belleza mortal, que resplandece en el invierno, en este infierno helado, solo eso busco en ella.
Oscuridad total, noche invernal, dulce frío agonizante, cubres este mundo, completamente avanzado.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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El alambrado caído, varillas quebradas, cansados los postes de vientos y soles, la tranquera inclinada clavada en la tierra, sus tablas resecas pidiendo clemencia, malezas que cubren la senda olvidada, debajo del alero susurran ventanas, el revoque caído, las chapas voladas y alguna alimaña que busca morada. El tiempo paso fabricando tapera, solo persiste una marca en la pared manchada Una mancha amorfa, un poco oxidada, es igual a la marca que yo llevo en el alma la mente me juega bromas macabras, veo tu rostro, que grita en mi cara, aun recuerdo el momento donde entre a otro mundo, aun recuerdo el momento donde perdí el rumbo las manos me tiemblan, me pesa el arma, ¿quizás olvide cargarle las balas? Hoy vuelvo a pagar, lo que no tiene precio, hoy con mi sangre, lavaré mi conciencia El estampido habla, el refucilo ilumina, una mancha carmesí que borra tu dolor, aquí me quedare, como una sombra, sin Dios, sin alma ...sin dolor...
creado 27/12/2013 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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Predator y los Pavos Reales.
En la nave marciana, equidistante de los dodecaedros, geométricamente imposible, de oro y cristal y níquel, de vidrio azul y rosa y naranja, con formas contrahechas y deformes, prismas y cubos y escaleras sin fin hacia el vacío, el guerrero Predator y sus compañeros de cara de cangrejo, atléticos como gallos de pelea y feos como arañas, se pasean. Están rodeados de pavos reales de cuello azul y copete irisado, majestuosos y silentes, aves de diez grados bajo cero, extásicas como ponientes sevillanos, verdes sus colas que esconden ojos de tigres, altezas imperiales de lo onírico, que recrean con sus bellas plumas un extraño jardín sin flores, entre los cubos y los prismas de cristal violeta y rosa, en las escaleras sin fin hacia el vacío que se despeñan sobre extraños abismos de luz y música de órgano soberbias. Los guerreros, horrorosos y bellos, con sus asquerosas caras y sus cuerpos sublimes, parecen estatuas con extrañas lanzas de oro, y los pavos reales los observan galardonados de electricidad, mientras pasa el minutero del reloj atómico y la nave, catedral y laberinto de topacios y oros, se pasea entre raros mundos de hielo y de fuego, Caribdis y Escilas múltiples, donde llueven los diamantes y las esmeraldas, donde reinan las llamas criminales y las tormentas de luz y de odio, entre soles verdes, naranjas o rojos, entre satélites azules llenos de agua purísima o Hidrógeno o Helio, entre estrellas de neutrones que se tragan la luz y expelen rayos X cancerígenos, entre mundos de mármol negro o rosa, entre lunas de nieve refulgente, entre asteroides de granito destrozados, lentamente poseídos por demonios de mirada roja que juegan a estrellarlos unos contra otros, entre planetas con exóticas vegetaciones y exóticas faunas. Entre planetas nubosos en los que eternamente llueve, o entre planetas desérticos y amarillos en los que sólo hay escorpiones rojos. Los Predatores charlan levemente, musitan leves palabras de amor y de odio, cargando la cruz a cuestas de ser bellísimos de cuerpo y terroríficos de rostro, híbridos de cangrejo y arcángel, productos de la mente de un psicópata, y los pavos reales alzan sus colas y soberbios levantan las orgullosas cabezas azules, inalterables al horror, fríos como el hielo, dolorosos como astillas en las uñas, igual a pellizcos en la carne viva, deliciosos, en toda su sorprendente hermosura, como un premio a la soberbia dionisíaca de sus dueños, desposeídos para siempre de la belleza en sus rostros, pero bellos y musculosos como sublimes panteras. Nunca trémulas las soberbias aves resisten al pavor de la fealdad criminal de sus dueños, hermosos de cuerpo, igual a arcángeles. Guardianes de los secretos del universo, que hacen girar la nave en el espacio entre mundos de acero y cristal, duros como corazones sin Amor, eléctricos como alternadores de Tesla, volcánicos, o desérticos. Suenan las alarmas en la astronave, se encienden la luces rosas y amarillas, aúllan las sirenas como lobos y los Espantos de belleza se despiertan de su letargo y los pavos reales se turban levemente recogiendo sus colas verdes, escondiendo los ojos cíclopes de los tigres de plumas y dejando de picotear las cristalinas losas del suelo de la nave. Son exquisitos los dueños de los pavos, mantienen conversaciones en secreto con la Muerte, hoy tienen que visitar un extraño planeta en el que está castigada la música, y en el que sus moradores se fustigan y se ametrallan y se odian y se estragan, eternamente en Guerra desde su Génesis. ........................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. Yo hasta que no vea a Sir Anthony Hopkins haciendo de Hannibal Lecter rodeado de Pavos Reales no voy a parar. Por los Clavos de Cristo. Es malísimo este relato pero es que a parte de mediocre no tengo ningún sentido del Humor.
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LAPSO ATEMPERADO
Tiempo donde el recuerdo con los colores alterna, un suave aroma de campanas por las nubes, que están siguiendo las claras huellas de los sueños, de los púdicos amores de incógnitos viajeros, en las pestañas de las noches, con sabor a décadas alegres, que aparecen a diferentes profundidades, como peces nadando por el cielo, y los remolinos del tacto tibio, que se cubre de olores brillantes en la diversidad de suspiros y latidos, liberando una descarga explosiva, en las profundidades de las grietas caprichosas del sentimiento. Y recordándolo la muerte cambia de traje y muda todo en polvo en horror del tumulto adentro con alfileres aquí, aquí y aquí de miedo negro allá y por allá rosa espera ondulando la fragancia paso a paso ciego deslumbrado lapso. ¡Atemperado después!.
Del brumoso pasado, y el incierto porvenir, con vuelo presto, con el dulce fruto en la hermosa cumbre, que nunca verá en la tierra, encerrada en las verdades del mundo ausente, por el boscaje umbrío de una serena mano, por las flamas caudalosas, y cúpulas de frío, enredando a las consciencias la razón vana de las protestas el primer cometa de breves días, de ritmos arrulladores, y el lenguaje denso de los pretéritos abrojos, ciego de afanes y amarga sonrisa.
Cronificada al descrucificarse por el fondo de la piel te sigo cerca te siento en todas partes te rompo con los días donde vayas viviendo me encuentras acompañándote muriéndote separado del reloj temible... ¡Al recrucificar el instante perdido!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Volví aquí, donde la medianoche ensaya como abrir, desperdigados, sus postigones de recibir el alba, con repentino rechinar de gallos, el giro inmemorial de sus bisagras.
Aquí, donde enjoyada mi visión, en un tiro que comba el firmamento, se pierde enajenándome sentidos que recobro al pitar del tren nochero y al lamento de los perros por su oído.
Aquí, donde la iglesia se hipnotiza y emancipa parroquianos el *boliche; aparcero mostrador confesionario con una Cruz del Sur casi fetiche y en las copas un fracaso sublevado.
Aquí, donde confronto aquel solar, naufragado y aferrado de su palma. A su aljibe introvertido como un viejo, el nunca más del portalito de tu casa y un aura triste de amorío deshecho.
El asunto es que por fin estoy aquí, donde la luna gentil es piedra blanca de una rayuela trazada con pretiles; con su cielo quimérico de chapa: candombeado, si llueve, con repique…
O por gatos en trifulca por su gata.
Boliche: Cantina, bar Candombeado: Ritmo de tambores; 'tamborileado'.
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Ter fé em Deus não é querer que tudo aconteça como um açoite: do dia pra noite.
Ter fé em Deus é: além de esperar que tudo aconteça, se jogar “de cabeça”.
A.J. Cardiais 23.12.2013 imagem: google
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UN PERRO LADRANDO.
UN DOS TRES CUATRO CINCO POR EL CULO TE LA JINCO.
Hace veintitantos años estaba yo de vacaciones en Sanlucar de Barrameda, el pueblo de mi madre. Y fui con mis hermanos a la Discoteca “EL MURO”. Estaba en la discoteca tomándome mi cubatita de ginebra con coca cola y empezó a sonar la música, y vi que cuatro chavalas se bajaban a la pista de baile. Como la música era buena decidí yo bajar también a la pista de baile para bailar un poco. Y nada más bajar yo a la pista de baile gritó el Disc Jockey: UN DOS TRES CUATRO CINCO POR EL CULO TE LA JINCO. Claro. El Disc Jockey me vio guapo, me vio bien vestido, me vio joven, y reconcomido de envidia el asqueroso, en todo su poder, gritó el exabrupto. Un tío que era un saco de mierda, que espero que no haya llegado nunca al poder porque sería como poner a un tigre en el cielo, un tío que de tener el poder sería peor que un asesino en serie. Porque estaba en todo lo alto y utilizó todo su poder para hundir a un chavalito, que era yo, por pura envidia. Un demonio. Un criminal. Un asesino. En vez de elevarse aún más y poner más buena música utilizó el altavoz de la discoteca para una asquerosidad repugnante. Para hundir a un chavalito, que era yo, que quedé en ese mismo momento marcado de por vida. Con 25 añitos que yo tenía. El Hijo de puta del Disc Jockey de la Discoteca “EL MURO” de Sanlucar de Barrameda, un asesino en serie, un criminal hijo de puta, un mierda, un tigre en celo, un envidioso. En vez de elevarse a lo sublime se arrastró hasta mi altura para hundirme. Un auténtico hijo de la gran puta. Y todo por envidia. Como me vio joven, como me vio macho, como me vio rodeado de niñas, como me vio guapo, como me vio bien vestido el Hijo de puta gritó TELAHINCO. Un Envidioso que si un día llega al poder será un asesino en serie. Por que estaba en todo lo alto y bajó al suelo para gritar MIERDA. En vez de elevarse hasta el cielo. El Disc Jockey de la Discoteca “EL MURO” de Sanlucar de Barrameda. Un criminal hijo de puta. Un Perro. Hace veinte años. .......................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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