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Que te impide regresar Si aún me amas No le niegues a tu cuerpo Que exprese lo que sientes No obligues a tus emociones Ha dormirse Por culpa de tus caprichos Si tu corazón Late por mí No dejes que muera Porque Ya No quieres verme Que hay de tu mirada Te delata A un kilómetro de distancia Puedo ver el brillo De tus ojos deseosos De que te haga mía de nuevo.
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Poeta
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Ni de hadas ni de sapos A Ludwing Varela
Supongamos que yo soy un escritor y que está, es una elevada narración donde no hay errores ni espantosas pausas de aburrimiento, donde solo habita el ritmo y la creatividad. observará por lo tanto, que aún no he comenzado con la ironía de este lenguaje mal trecho y reventado, que soles onomatopéyicos o hadas o sapos aún no besan a quien tendrían que haber besado. Diré como premisa, que esta narración es, sin duda alguna, sobre las redundancias de cómo escribir o más bien en como rodear lo que parece una narración. Pero bueno, al fin y al cabo, esto de los juicios en cuanto a designar lo que es y lo que no es, no nos concierne a nosotros. Bueno quizá Tendrá razón querido lector, tiene Ud. la insoluble responsabilidad que no apremia de equívocos, ante tantos enredos que lleva implícito esta miserable palabrería, juzgarla como bien le parezca o disfrutarla parcialmente. También perdonará Ud. bajo el manto de su gracia, mi torpeza al escribir. Y alabaré sin embargo su nobleza al leerme. De igual manera excusara las encrucijadas que abundo bajo este revolver enmontañado de rusas tinieblas, pues comprenda que no hablo de finales, ni de principios y mucho menos de ciegos nudos para esta narración que tiene la mirada puesta en un punto fijo. Gozar de la vida. Hablo de tropezar y caerse en los finales. Hablo para comenzar de nuevo sin pensar en la maldad. Hablo de usar la soga para otro crimen. Por lo tanto regresemos un poco al contexto de lo que yo supongo, es una narración genial, entiendo que se encuentre un tanto desconcertado y posiblemente perdido, pero vera Ud. que a veces me pierdo y escribo laberintos, que acaban extraviados en su propio nombre. Pero entro en razón y propongo un final ilógico para todos. Este podría ser el final: opción (1) deja de leer este cuento sinsentido, tomando en cuenta que sería el final de su autoría y el sinsentido en ese caso no fuese yo sino Ud. O (2) podríamos enterrar al sapo y suponer que el hada, se perdió en el camino como se pierden la cordura o algún libro que prestamos. Ahora bien, esto nos llevaría a proponer que Ud. es un muy buen lector lleno de paciencia por haber soportado leer esta aberrante acumulación de letras y absurdos pensamientos. Y que yo, un pésimo narrador, ha copado en ocio para lograr escribir este insensato experimento.
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ley sin justicia, aberrante delito, desidia civil.
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cami,el amor eres tu en tu corazon y tu mente en tu sentido sensual TE AMO simplemente tuamor esta aqui guardaDO EN MI CORAZON TU CUERPO tu sentido de lo real sentirte aqui en tu sentido del deseo en nuestro querer en nuestro sueño que es real entre vos y yo en tu amor que es mi amor en tus ojos y en tu cuerpo te quiero porque sos la respuesta ami amor,a mi luz que es eterno amor
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LOS NUEVOS IDOLOS No voy a señalar todos los males que la televisión le causó a la sociedad. No como medio audiovisual, sería muy estúpido juzgarla por el uso que hicieron y hacen de ella dueños de ella y los que la programan. Sociologos, sicólogos e intelectuales, han hablado y discutido este tema, lo suficiente como para que tengamos una idea de los cambios sociales y culturales que ha generado. Hábitos, costumbres, códigos, valores, consumo, todo ha sido subvertido a partir de la penetración de “ la caja boba” en nuestros hogares. Quiero resaltar la opinión científicamente profética de Julio Mafud, un sociólogo argentino, que en su libro “los argentinos y el status” de 1963, señalaba que el hombre del 2.000 iba a dejar de vivir su realidad para vivir la que le mostraba este medio. Que iba a dejar de ser protagonista de su propia vida, para ser un espectador de una realidad virtual. No son estas literalmente las palabras de él, es lo que me quedó como síntesis de una verdad que confirmo empíricamente. Esto es solamente un prólogo de mi opinión sobre el perfil de este medio en la actualida, la hipocresía de los formadores de opinión, que hacen una cruzada casi apocalíptica de la denuncia de la violencia y a la vez la instalan en nuestra mente en forma sistemática. Los noticieros dedican a ella, no el aspecto informativo de la noticia, sino la convierten en un hecho morboso que con hipótesis, detalles, versiones , pruebas no acreditadas, debaten e instalan en la sociedad, que ya tiene a los inocentes y culpables antes de que sean juzgados. Realmente tengo terror de estar ante un jurado popular. Mientras tanto, los programas de ficción y de esto quiero hablar, están compitiendo en la difusión de teleteatros dedicados a los capos de la droga. La figura de Pablo Escobar es la apología y mistificación de uno de los tantos crímenes que ellos, los medios, hipócritamente dicen combatir. Las riquezas, poder, y acciones delictivas son presentados en un formato que los transforma de delincuentes en héroes populares. En los nuevos modelos del ideario popular, románticos, seductores, justicieros. Los superhéroes del 2000. Programas, como “Duro de domar”, con pretensiones de progresismo, está dedicando casi la totalidad de su artística a hacerle el coro a esta tendencia. Una comentarista de espectáculos de TN. propagandiza permanentemente una nueva telenovela escrita por un ex narco, que encontró un medio legal de ganarse la buena vida, próximamente en un canal amigo… El Chapo espera su turno en este cambalache de una sociedad capitalista alienada por los medios masivos de comunicación medíatica, en la compra venta de ídolos . Una pregunta final: ¿ Y, qué hacemos ?...
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Poeta
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Soledad compañera espacio deja como el mar a la tierra que la besa; como la niebla al aire que no pesa, como la libertad tras de la reja.
Tendrá razón en todo el que maneja: la escritura fugaz brutal sorpresa, ese insecto que yace en una mesa, ese vuelo incompleto de la abeja,
la fecunda ilusión de la promesa, el consuelo que encuentra aquel que reza, los ojos del amante azul turquesa.
Soñar es solución, es la grandeza, el sueño relajado el que interesa, para frenar al hombre en su torpeza.
21/12/13 j.ll.folch Licencia Creative Commons liviano por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-
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De la luz del día, Del blanco planeta, De Venus y Urano. Heroína de prensa, De calendario, De película. Piano de cobre Color plata Picasso Y yo… Que vivo escribiendo poesías Muertas. Penumbras de un sol, Que no será victoria Pues, Vivo sudando Y con la cabeza llena De dolor, por ser cobarde, Sonriendo aún así, Al mar, Lleno del rojo de las rosas De la soledad Que no deja de habitarme.
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Busqué la palabra Compuesta del corazón Glorioso, Lo busqué inmaculado En tus ojos azulados, Junto a mi piel. “Ghaurrarriez”… De corazón, Aries, mi signo y reflejo, Soy persona, soy yo. Busqué una noble palabra Que me identificase… “Ghaurrarriez”… Y hubo dolor, Bella canción, Burla, Sin importarme, Risa, Es así, así es y ya es. Ghaurrarriez… Soy yo, Bueno o malo sea, Ghaurrarriez… Soy yo.
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EL HOMBRE DE LA ALPARGATA ROSADA “En las pilchas del paisano, se ve el amor de la china”. Desde el día en que la Parda Flora conoció esta sentencia la tomó como un mandato para demostrar su amor por el Matrero. Se habían conocido en un baile en la Leopoldina, pero ambos ya sabían el uno del otro por sus mentas. El Matrero, de los encantos físicos y espirituales de la Flora, la prenda más deseada desde Blaquier a Villa Saboya, la hija del vasco Arriague. Ella soñaba con conocer a ese hombre al que los dichos habían llenado de atributos que alimentaban sus deseos , fantasías y esa obsesión por conocerlo. Y fue aquella noche, en aquel baile, en que la luna faroleaba el piso de tierra, que entre la bruma de la polvareda de los bailarines , como una sombra recortada por un aura, la presencia del Matrero enmudeció la fiesta. A su paso se abrieron las parejas, a paso firme se acercó a la mesa donde la Parda, con el vaso de naranjada que se detenía en el camino a sus labios, miraba congelada y anhelante, al hombre que emergía como un sueño. ¿Qué fue lo que les dijo que eran ellos los buscados, quién guió los pasos del Matrero, por qué la Flora levantó sus ojos cuando el vaso iba camino hacía sus labios?...No podemos saberlo… El hecho es que así se conocieron… Bailando al compás de un ranchera se fundieron sus cuerpos, sus ganas, su aliento. Ajenos a miradas ajenas, se untaron de besos. Así se cuenta por aquellos pagos, como unieron sus vidas la Flora y el Matrero. Levantaron un rancho de barro y paja al reparo de un monte de paraísos, que les dió el viejo Arriague, allí vivieron una pila de años, con algunas vaquitas para el ordeñe, unas ovejas, chanchos y gallinas, con la única ambición de ser felices. La Flora to tenía hecho una pinturita al gaucho, le bordaba las camisas, el pañuelo de cuello, la blusa corralera, el sombrero, la rastra, las botas de potro, hasta el cuero bordado tenía el Matrero… Y fue una vez, en que se quedó sin hilo por no poder ir al pueblo … El Matrero se había comprado alpargatas blancas, para lucirlas en la fiesta patria. La Flora ya tenía como un vicio de ponerle su toque personal. Y ahí fue que al no tener más hilo, degolló una gallina y se las tiñó con sangre. Las puso a secar el alero del rancho, pero a la noche las agarró un aguacero y amanecieron secas, pero rosas. El gaucho mañerió pero la Parda le hizo unos pucheros y allí fueron. La fiesta era en la escuela rural, había carreras cuadreras, de sortija, de embolsados, de chancho engrasado y palo enjabonado, asado con cuero, empanadas fritas, vino, cerveza. No faltaba nada, ni nadie, estaba todo el gauchaje de esos pagos y estaba él, con sus alpargatas rosas. Fue verlos entrar y el comentario: .-¿Dónde se á vido, alpargatas rosas?... Decían las viejas y se persignaban. Los paisanos lo miraban extrañados. ( Ni siquiera a los puebleros habían visto con esas alpargatas en los pieses) Pero era tal el respeto que tenían por ese hombre y su valentía, que nadie amagó ni una sonrisa. La cosa terminó sin incidentes, cada cual tomó el rumbeó para su rancho y en la siguiente fiesta, se pusieron, todos los gauchos, alpargatas rosas.
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Vender el corazón al justo precio, y buscar un rincón donde apagarse, quizás rozar el cielo y despertarse, columpiarse en lo alto en un trapecio.
Así será ese mundo del que es necio, el que habla de lavarse y no ducharse, quien nos habla de andar y de apearse, que al extraño lo juzga con desprecio.
Así la libertad que pueda darse, aquel que como yo poco conoce, y que espera el momento de marcharse
cuando el desprecio de otros reconoce, del pago al corazón ha de librarse aquel que como yo vive del roce.
4/3/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons Del corazón al roce por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
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