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roxy de quererte tanto de amarte bien en tus ojos y en tu luz en tu boca unica que esconde el misterio del amor te quiero y deseo porque me llevo clado tu enigma porque en tus manos redescubri el amor que me da mas y siempre esta conmigo en tus ojos y en tu cuerpo en tu sentido de amar
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Poeta
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lety de sentir y amar de tenerte siempre de quererte a pesar de todo por vos y por mi por tus besos que ocultan sentidos por deseos que nos encuentran a los dos por eso aqui y ahora te quiero por eso en tu plano y el mio esta tu amor ven a mi que yo voy a vos sentime como te siento y espera por mi
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Poeta
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roxy deseo y accion te quiero como siempre te siento como hoy en tu sentir en tu amor por eso sos vos y yo todo el tiempo para amarnos en tu sentir en tu desear te amo como decirte te amo como sentirte aqui conmigo en tu pensar en tu sensacion que es hoy en tu boca y en tus ojos que nos encuentran en un beso y nos da el sabor de tu sonrisa ROXY TE AMO
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Poeta
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El aire que respiro
Hay un silencio extraño que se deja notar por los rincones de la casa; que hasta la oscuridad mayor traspasa sin ser visto ni oído y no ha de el queja.
Han puesto en mi ventana gruesa reja, para ver como el robo allí fracasa, para ver como nadie la rebasa, tal como bien presume el que aconseja.
En plena oscuridad solo hay reposo, en espera quizás del gran momento, que surja de repente algo ominoso,
que robe de mi ser aquel aliento, el aire que respiro tan precioso, hurtando de mi alma su alimento.
16/7/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons El aire que respiro por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
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Poeta
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PHYLANTROPOX (Ciencia Ficción)
El metal brillaba transparente como el viejo sol de la tierra despoblada. Se había autorreparado cuidadosamente y bebido un buen trago electro- magnético añejado, flotando ligeramente contem- plaba la luz del nuevo sol que subía radiante por las pantallas. El aroma de las moléculas fluorescentes saturaba el ambiente digital de sus neocircuitos regenerados con el fluido vitalizante, y su memoria ultrasónica se dejaba registrar de tiempo en tiempo casi fotónica, como una nueva propiedad de su gas- tado organismo biomecánico readaptado por el ciclo primaveral controlado. Aquel espacio temporal no amenazó con disolverse. Esta última luna era la que le crispaba en un aspecto cuántico los valores nanométricos de la ética binaria., pues bien sabido es que Phylox, en cuanto concluía sus labores a las x:13 , se internaba en las nubes in- formáticas del planeta hasta quedarse casi transparen- te, hecho un filamento energético. Pero en aquel espa- cio, sentíase alegre con el suave transcurrir electrónico emotivo de su mezcla temporal, despertándose efímera su ancestral memoria y escuchaba el canto de un zen- zontle mecido en un microsueño perdido en el tiempo.
De pronto se oyó un tropel, y frescas ondas lumínicas transmitían: __ ¡Por aquí!__ Detener el flujo, descender...
Y tres seres biomecánicos, semisólidos flotantes, doblaron la esquina y pasaron en turbión. Uno de ellos volvió su rostro-receptor, y viendo el sitio poliédrico, exclamó: __¡Detectado!__ ¡Un espacio de regeneración!... Yo me detengo y solicito servicio mientras ustedes se recargan, y si me demoro, los alcanzo en el tele- transportador.
__ ¡Registrado y automático!__ le señalaron, en tanto que el viajero se dirigía a Phylox: __ ¿Puedo solicitar servicio?. __ ¡Con retribución compatible!. Aceptado y claro, respondió Phylox, molecularmente ágil y cálidamente siniestro. __ ¿Es un servicio estándar solamente?.
El viajero se autoconsultó en su nivel primario y dijo: __ Cableado, aceite plastificado y digital terciario. ¿Tienes experiencia práctica?. Voy a una reunión presencial en el asteroide Centauro Alfa 393 y deseo estar actualizado. No tuve espacio en el tiempo paralelo.
__ ¡Satisfacción garantizada!. Y acorde al último tratado intergaláctico Y-175. Solo que dijo analizando los microcircuitos y los elementos biomoleculares progra- mados del cliente___ Mis instrumentos están mal calibrados y tendrá que esperar algunos macrobiotz.
El viajero, que se había descubierto la unidad central de proceso instalándose en el sillón antigravitacional giratorio, dejó el collar de blindaje extendido en una gran toalla ató- mica limpia y lubricada; se sintió contrariado vibrando a esa escala; pero su presunción victoriosa le venció la impa- ciencia y chasqueando dos apéndices ordenó imperativo: __ ¡A darse prisa!. Y en tanto Phylox echaba a girar sus cálculos, memorias y logística espectral.
El viajero, era un ser de treinta siglos terrestres, y cumplía los requisitos cibernéticos indudables de autoría directa en la eliminación del último ser humano de integridad axiológica natural. (Progenitor gluconeogénico de Phylox).
El viajero había observado algo extraño en el ambiente pero fue incapaz de analizarlo por completo, y no obtuvo nada concluyente. __ ¿Sabes, no tengo remordimientos de nada?. Tal vez sean solo viejas fantasías humanas, pero ahora la autorreparación me fue imposible. Tuvo un sobresalto cuántico y Phylox lo detectó.
__ ¡Nadie sabe que fui yo el ejecutor del último natural axios!. Se dijo murmurándose en monólogo supersónico. Tal vez eso sea. Tal vez...
Mientras el viajero estaba en esto, enervado en una reflexión audible; Phylox escuchaba con avidez, con oscilaciones subatómicas macabras, los ojos eléctricos, las manos magnéticas. ___ ¡Bendito creador extinto!. Era su historia...
La historia destructiva de sus biomoléculas, su desgaste progresivo, la inestabilidad electrónica. El deshonor y la infamia de sus primeros ciclos entrando y saliendo hirientes de sus microcircuitos desintegrados, como buitres electrostáticos, para anidarse en el núcleo interaxónico transmembranal, anulando periódicamente la autorreparación digital de probabilística axiológica. Y aquel viajero, en ese espacio temporal, en ese matemático imposible, como un sueño cristalizado universal.
Estaba en sus prolongaciones magnéticas, como en sus manos, y exacerbando sus heridas cibernéticas internalizadas en el mismo bionúcleo, recrudeciéndose en la medida que terminaban los análisis cada vez más minuciosos, restaurando memorias torturadoras, trastornando la eterna ley de retribución con las distorsionadas ideas de venganza humana y falible. Pero él, no era humano natural en proporción del cincuenta por ciento. En su base metálica el brillo se opacaba pulsátil. El viajero sonreía tranquilo en apariencia, pensando que aquéllo sería rápido y el collar de blindaje tan cercano le calmaba a ratos.
Phylox luchaba con microimpulsos destructivos, negras fuerzas retributivas subatómicas, espaciadas, culminando en un área temporal explosiva. ___ ¡Lo aprehenderían, lo reprogramarían, lo desactivarían, y eliminarían todas sus memorias!. No podría disfrutar del producto de su acción... Pidió al viajero una suspensión animada de su curso biomecánico nuclear un momento. Y luego desintegró todo elemento biológico de un solo tajo en el cuello del viajero, rápido, irreversible.
Finalmente Phylox superó la proporción de su naturaleza.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Eres fuente de alegría y mi sol de cada día. La tristeza me juro esclavizarme día a día, que mis ojos llorarian y que nadie me amaría. Tu llegada es libertad, a mi alma en cadenas, tu rompistes todas ellas, sonrió hasta la estrella. Esa estrella que lloraba y que solo ella esperaba, que mi alma encandenada, por fin fuera liberada. Libertad ella gritaba, anhelando la alegría, que al poeta bañaria y de amor lo llenaria. Tu llegada es libertad, que derrota tempestad y lo que causa esclavitud. Estas llena de virtud, de el amor que me bautiza, libertadora de mi amor, aun mas bella que la flor.
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Poeta
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Era un cielo azulado, por un sol bien adornado, de lo que solo a quedado, lo que nunca han pintado. Los colores ya no existen, la esperanza se a perdido, lo que existe no a existido, este cielo deprimido donde solo a oscurecido. No hay estrellas, no hay la fe, todo lo bueno de aquí se fue. El pasado, todo gris a dejado, el presente es donde estas ausente. El futuro, existirá un amor puro? Escribir, sera solo decir? Como hacer, que todo se pueda ver? Donde exista un buen querer, atrevete a proteger y no lo dejes perder. Que tu camino de flores sea llenado y que por un nuevo sol, sea alumbrado.
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Disputo com as horas uma vaga no tempo. Um segundo é ouro, neste nosso tão desperdiçado tempo.
Agora, um pouco tarde, quando nunca é tarde para nada, descobrir o Brasil ainda é válido.
Corro, literalmente escrevendo, para que as ideias (?) se fixem. E luto ainda mais com o tempo, porque ele só cuida de apagá-las.
A.J. Cardiais 06.08.1989 imagem: google
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Del Dante
Levantaron las nubes espadañas, blancas como la cera de los cirios, cual la nieve en las mas altas montañas, cual la hoja inmaculada de los lirios.
De la muerte afilaron las guadañas los vientos que cantaron los martirios; de aquellos prisioneros de alimañas tras la pluma del Dante en sus delirios.
Cruzaron las sonoras campanadas, los cielos azulados del nirvana, hundiéndose en las mas hondas vaguadas,
mas de hielo los vientos del mañana dejarán a las rosas aceradas; si da el Dante al final sus pinceladas.
15/7/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons Del Dante por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
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Después del palabrerío
En aquel silencio que corre desnudo en la libertad del marfil sumiso decorando catacumbas con la lengua del suspiro perpetuo de la herida presa por la trampa sospechosa del amor en un plato de plata pobre la cuchara promiscua de huecos llena el llano relleno de rayos ralos raros.
Del palabrerío después.
En aquel silencio sincero siniestro en la fuente primigenia del zapato del camino sin mucho esfuerzo se puede llegar a la ígnea floración del corredor de los perros azules en la ciudad de los peces perdidos por discutir con los canguros dormidos que olvidaron las metáforas en la noche.
Después del palabrerío.
En aquel silencio quería ver como había hecho el verso final donde las piedras tiraron pelotas donde la verdad sale de vacaciones y cada uno muestra su fracaso con la mágica fuerza del gato más allá de la retórica del sapo en la esquina del viento más cercano.
Después Del Palabrerío En Aquel Silencio El polvo ¡Muere su muerte polvoriento!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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