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Oda Mortal
Canto. Sin lira. Transparente Píndaro. ¿Qué duele?. Ya sin cuerpo. El polvo con el viento nada. ¡Es maravilloso!. No pedir perdón, no. Desear ni al deseo mismo. Con la vida yerta ni el paraíso. A fuerza.
Injusto paga él. ¡Qué sufre sin culpa!. ¿Hay injusticia más grande?. No deseo ni esa justicia, Ni ése perdón ofrecido. ¿Es justo que alguien me despoje de mis culpas?. No, no, tampoco esto ni lo otro. Solo deseo, solo deseo. Muerte absoluta, perfecta, completa. ¡Eternidad sin mí!. Si soy algo, polvo en la historia. ¡Más qué ignorancia!. ¡Más allá del más allá!. Dime, Píndaro. ¿Qué duele sin cuerpo?.
Y a ti. Oda: ¿Qué, qué?... ¿Temes vivir?. Oda implacable. ¿Crees en ésto, tu fin?. Oda del camino circular. Hoy como nunca nadie te escribe. Nadie te quiere, nadie te lee. ¡Si te escribo, es porque nadie dirige esta pluma!. Bien sabes. ¡Qué estoy en todas partes!. En ese lugar.
Antes de la primera palabra. ¡Sin luz ni obscuridad!. ¿Acaso, Oda, hay quién lo entienda?. Nadie juzga, nadie perdona, nadie comprende. Y nadie ahora te escribe te quiere. Porque nadie puede. Desear no desear. ¡Y lo hace!... ¡Vaya que sí!.
Oda, oda... Donde vayas no te me escapas. Tengo la vida, de nadie, en mis manos. ¿Dónde podrás esconderte?. Nadie está detrás de ésta tinta. ¡En opinión docta, solo polvo, polvo solo!. Pero nadie ama el polvo, y nadie ahora te escribe. Oda... ¿Qué temes?. ¿Lo sabe Píndaro, Tánatos, Caos, Voltaire, Cronos?. ¿Lo sabe alguien qué está en la nada?. Nadie puede saberlo. ¡Pregúntale a él!.
Porque nadie te escribe, nadie te quiere. Nadie te lee, nadie te comprende. ¡Oda mortal nadie te ama!. Y nadie puede todo. Y nadie ya logró no desear nada, ni a sí, ni a ti.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Por favor, no vengas esta noche tristeza, déjame sentir sin dolor, que las horas se diluyan, en el ábaco que expone mi sufrir,
no toques esta noche a mi puerta, quiero llegar al sueño, sin tu mano en mi garganta, apretando, hasta vaciar mi corazón,
no vengas esta noche tristeza, no viertas sobre mi alma el salobre quejido de la pena, que la noche agiganta mi aflicción,
olvida, tristeza, olvida mi existencia, no recuerdes mi lugar, ni mi morada, olvida tristeza olvida... para poder despertar en la esperanza
Creado 30/09/2013 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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¡ Oh, esféricos que enalteces ! ¡ No son tan titánicos los tuyos que cargas ! Y ahora (con eso aclarado) naveguemos hacia la mesopotamia de las letras. Olvidemos tus últimas de estadio futbolístico.
Puede el águila faenar corderos, sobarcando hacia su nido el hueso malhadado. Puede el ocelote otearse en jaguares frente al espejo convexo de la adulación inmerecida. ¡ Oh, somorgujo del pincel de plumas imaginario ! Si supieras de la estela de ojos carihartos detrás de tu tinta que esponjas sólo atilda.
El hielo del cardo en tus venas te ha derrotado, mergánsar de la arrogante deferencia, desbocando a toda brida las fieras escondidas bajo tu cuero mustio. ¡ Oh, metálica lluvia de sapos entristecidos ! ¡ Oh, numismática de bronces desteñidos ! No salpreses lisonjero el verso ajeno que no quieres realmente.
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Poeta
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@IorellBrito
Ella tenia tanto y tenia tan poco Yo con poco me conformo Ella me dió las llaves de la vida Yo un ferpudo de bienvenida
Ella tocó campanas en mis oídos Yo le quite sus muros contra el frío Ella me dió luz del sol Yo le apuñale con luz de neón
Ella me remendó mi corazón de repuesto Yo reventé su presupuesto Ella grabó mi nombre de forma fiel Yo me tatué otras chicas en mi piel
Ella irradiaba mi oscuridad Yo oscurecia su luminosidad Ella cargaba mis maletas Yo me soltaba la melena
Ella dio todo para mi Yo le di mitad de un "si" Ella empezó a llorar y no reir Yo miraba solo por mi
Ella se cansó y se fue Yo al perder me enamoré Siempre asi es La vida al revés
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Poeta
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Cuando te vas busco tu lado de la cama, allí todo es más dulce, más suave, más seguro. Si acaso me atormentan presente o porvenir, me abrazo mansamente al aroma de tu piel y le doy a tu almohada el beso que me salva.
Tu lado de la cama me dota de certezas, sé que allí dejas mucho de lo que das y no y yo, sin ofender lo 'todo' que sabes sobre mí, recuesto allí el instinto que ni siquiera intuyes y que hasta mi conciencia rehúsa develar.
Tu lado de la cama, sumiso, me consiente, libero fantasías que vienen inconclusas desde que tuve uso de mi razón sensual; pasiones que no muestro contigo por pudor o porque tengo miedo de vértelas cumplir.
Tu lado de la cama promete tu retorno. Tu férrea compañía de bellos predominios, se abraza a mis prejuicios jurando devoción, así, como tú dices, para “envejecer juntos”. Y yo lo creo, vida... más allá de dudar.
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Poeta
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Escribirte un poema ya no es fácil Aunque tenga clavada en la memoria Tu cuerpo desnudo, adolescente, tierno Y el fulgor de tu mirada que todo lo embargaba… Te miro ahora a través de mis cristales Algo gastados ya por el tiempo Y encuentro que eres la misma que soñaba Con dormirse cobijada entre mis brazos… De mil maneras he tratado de olvidarte Olvidándome inclusive de los días y los meses Pero es Octubre, y eso lo cambia todo Pues a mí vuelves inusitadamente… ¡Y harto de reproches me maldigo!... ¿Cómo es posible que estando aún con vida Quiera yo llevarte a los confines de mi historia? ¡Si tú eres mi historia, y la alquimia de mi vida!... Delalma 01/10/2013 10:57 p.m.
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Poeta
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La Sonrisa de Franco resplandece.
Caudillo de la nueva Reconquista, Señor de España que en su fe renace, sabe vencer y sonreír, y hace campo de paz la tierra que conquista.
Sabe vencer y sonreír. Su ingenio militar campa en la guerrera gloria seguro y firme. Y para hacer Historia Dios quiso darle mucho más: el genio.
Inspira fe y amor. Doquiera llega el prestigio triunfal que lo acompaña, mientras la Patria ante su impulso crece,
para un mañana, que el ayer no niega, para una España más y más España, ¡la sonrisa de Franco resplandece! .......................................................... Manuel Machado Ruiz.
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Poeta
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En las pupilas sordas de la noche astillada el añil del glasto se desangra en el diente del satirio. ¡ Arbóreo sufrir del tallo que enastaba el suelo trémulo ! ¡ Malparto del insano roedor que depreda las calloncas !
Llegarán con el vítreo ojo de la aguja enardecida los ahorquillares del bosque obeso de la fruta, como estío de marabuntas alocadas ¡ cómo el sendero amortecido por la hormiga voraz ! haciendo a un lado el siglo escurrido en años futiles, el año amasado en minutos de alcornoque, la hora envejecida en el segundo embrutecido, ¡ el minuto muerto en la letra expirada !
Y dices que digo gotas de muecas reviradas con el tirso bufón de las deidades. Digo dices, son aguas de azahares quebrados, bálsamo oscuro de la callonca a medio hacer, como pájaro engarbado en ramas de dureza invisible. Es la callonca, en su desnudez de proyecto inconcluso.
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Poeta
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Você pode mergulhar fundo num poema hermético, e extrair das ideias ostras, algumas pérolas...
Mas nem todas elas foram atiradas pelo poeta: você que as achou.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Augusto coz
Vengo aburbujado, brujuleado, dices, sobre las huellas de cualquier luna, lavadora lejanía lema lenteja, del charco adormilado del rincón, pidiéndome las piedras deambulando, tan leña, tan perfume, tan letal, como fetal y alquímica es la noche, me dice la gruta casi inservible, en los límites del arenoso buitre, tan pupitre que degüella invisible, el sol de bolsillo, al ojo que habla, al pié de los huesos, al ser de los huecos, la impalpable mutación.
¡Aquilatando el letargo de agujas lerdas!. En el parque fantasmal de los columpios, en la pluma al sudar las cáscaras, en los rombos adormilados.
Vengo, dices, que digo. De comer silencios a medias. Dices. En los extremos del abanico. En la cantera que finge el agua. Indecible enturbiado inefable furtivo. En el circo inicuo puro.
¡Taco taciturno de lengua infatigable!. Dices que digo, a pesar de que no venga. En la sonrisa de un trémulo ramaje. Ni de ser hospedaje que implore ninguna letra. Ajenas a las pupilas en decadencia que las lean, las prematuras serpientes, del aprisco ausente, las hienas conmovidas, de faz rugosa. Por decir... ¡Tener mucho hilo donde faltan los carretes!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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