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ATEMPORALIZADO...
Mucho se ha detenido el reloj, por contar minutos nuevos, entre campanadas de arena y sol, que nos dirá como fuimos. ¡De luna a luna de piel a piel!. Soñados sembrados de otoño, ondulantes, de madera y ceniza y mar y algodón soñados. Las nubes emergen, los suspiros descansan. Miradas, fuegos serenos, ídolos genuinos. ¡Del saciar la sed después del apetito!.
¿Qué más contará?. Si mueren los minutos por inventarse, los recuerdos que no han nacido, nítidos, perlados, opacos, tibios, duros, lejanos, dorados, fríos, extraños, ligeros. ¡En la gloria engañosa vencidos sin pasado! Porque las puertas cierran cualquier ventana, entre las paredes perdidas por el piso, de segundos horarios diarios. ¡Por el tiempo sepultado y sin memoria!.
Una vez. Tal vez. De muchas. Manecillas rotas borradas abandonadas. ¡Por el reloj sin tiempo que murió ignorado!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img525da902a2f11.jpg[/img]Levanto vuelo y no tengo alas, buscando un destino indefinido, dejo a un lado todas esas cosas malas que en este mundo me tienen afligido. Desde el aire diviso inmensos manantiales de su sueños no cumplidos esperanzas, deseos materiales que a tantos nos tienen retenidos. Vuelo dejándome llevar por el viento de las ilusiones tratando de estar consiente, que debe existir paz en nuestros corazones y actuar de forma inteligente. Atravieso las nubes que empañan nuestro futuro buscando cielos abiertos, en donde el vivir no sea tan duro, ni se tengan pasajes inciertos. Un viaje de ida y vuelta por donde solo se llega en sueños, llevando la mente abierta, para ser de nuestros pensamientos los únicos sueños. Una travesía imaginaria que trasciende en el halito de un suspiro, ambrosía poco rutinaria, frágil como el antiguo papiro. Surco distancias inimaginables, de compañía llevo mis anhelos, viajeros tipo virtuales, en la travesía de oscuros desvelos. Visitando lugares subjetivos, en galaxias peculiares, donde nacen los frágiles objetivos, cuando se cuenta de uno en uno y no en pares. Porque solo uno no logra la aceptación, la sincronía que existe en pareja, pues si no tiene sosiego el corazón, en los pensamientos nuestra mente lo refleja. Vuelo sin usar alucinógenos o quizá bebidas embriagantes pues no hacen faltan materiales exógenos para cosechar nuestros pensamientos errantes. Mi recorrido dura toda la vida, pues nunca pierdo la Esperanza, de que algún día la gente que hoy esta confundida, crea en un Dios que en nosotros deposito su confianza.
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Poeta
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MANZANA DE FUEGO
En la manzana de fuego el amor, teje las nubes. Días y noches.
En el hogar de la primavera. ¡Un sueño de mil colores!.
En las dulces mariposas de piel y miel. En las raíces de las mañanas. En las hojas de la aurora. ¡La manzana teje al aire rojo!.
Tormenta del cálido viento de azúcar. Donde el dolor verde nace.
Y el tiempo amarillo guarda el otoño. En la sombra de las ilusiones perdidas.
Las estrellas construyen las tardes. Con el canto de los huertos. En el aliento de las frutas. En el desnudo de los sueños.
¡El fuego es de nácar!. El amor fabrica nubes.
En la manzana de fuego. ¡El fruto es el futuro!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Injusto ha sido, es y será, el tormento sufrido por la humanidad, según su creencia, por designio de su destino; más que indulgente, de pocas pulgas.
Por ejemplo: injusto es nacer enfermo a una vida “única e irreemplazable” o injusto es nacer uno sano y rozagante, y ya creyéndose invulnerable y hasta eterno, un día sangrar por la nariz.
Por tanto, en afán de emular tal impuesto destino, algunos se han esmerado en fabricarnos otro; pero más afinado, más adecuado a nuestro injusto proceder humano. Y la mayoría de nosotros, como posesión en parte ‘dominable’, lo aceptamos encantados.
¡Qué destino ni destino celestial! Nosotros hacemos nuestro destino y mejor: ¡avaro, materialista, feroz, brutal, criminal, irracional!
Injusto destino de actos perversos; como golpear a la vejez en cuerpo, derecho y dignidad, violar niños en mitad de su alegría, corromper la virtuosa decencia de los únicos seres que nos puedan auxiliar, (ángeles incluidos) y que por suerte son mayoría. Gente de bien, pero demasiado escrupulosa y sin la maléfica disposición de los cultores del injusto destino.
Tan injusto destino nos hemos procurado, que yo, a riesgo de ser discriminado por subversivo social, (cosa que no soy, pero igual, la injusticia no perdona) siento ganas de gritar: ‘¡Basta! ¡Paremos por favor! Sin creer en dios, leamos la Biblia, al menos como manual de prevención de nuestra segura hecatombe’.
Pero, ¿qué podemos esperar de quienes inventaron y los que consentimos la injusta crucifixión? Sólo nos queda seguir defraudando las buenas intenciones del amor y dejarnos de llorar infortunios.
¡Injusto, injusto y merecido destino! ¡Bien hecho!
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Poeta
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El cansancio me derriba, encima de mí camina contagiándome el cuerpo de extrema vagancia.
Agobiado, sin deseos de tener quehaceres ocupándome el tiempo solaz, de relajación amplia, me dejo caer en el colchón que tantas horas ha esperado por mí.
¡Y quedo rendido a merced de la indiferencia, congelándome el sueño con hielo apático, de flojedad inmovilizada a paso lento! Pausada me protege los huesos del calor insostenible del trabajo, del esfuerzo de seguir gastando energías innecesariamente.
Yo solo quiero descansar, dormir tanto, tanto, tanto… Para nunca hacer ni siquiera nada.
Julio Medina 14 de octubre del 2013
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Poeta
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ALBURA Y ALBOROZO
Amanecí en la gota del sueño del violín, que teje con vidrios una mariposa, dejando caer una nube una luz una noche, con cada aire que hilvana lleno, de gardenias entre corderos azulados, tres claveles entre aceites rosados, una orquídea entre deleites morados.
Alborozo Y Albura. ¡Simultáneos, prolongados!.
A lo lejos el río de porqués calla, en la sonrisa del lago despierto, con la flecha tierna y dulce. Y el viento libre de huecos. Y el aliento bañado de vida, en la ventana de arena de rojo, del muslo del fruto del mango.
¡Simultánea albura!. Y ¡Prolongado alborozo!.
En el subterráneo del otoño verdeando, bajándose la falda el volcán se derrite, petrificándose ardoroso el sol cercano, penetrando la luna lábil luna dulce dulce, miel al borde del eco del tiempo inmóvil, del añejo suspiro goteando fértil vórtice, por el fuego en su lecho lácteo y benévolo.
Y ¡Simultáneo alborozo!. ¡Prolongada albura!.
Desde la fragua del tronco a las ramas. Ondulantes las nubes tejen pestañas. ¡Dónde el brillo vuelve a sus pupilas!. Perentorio edén renacido oportuno. Por volver a las retinas sus colores, a sus sabores mieles palpitantes. ¡En esa tierna mañana que me hizo la colmena!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Astutos explotadores estrategas con su táctica de ‘fortuna fácil’ o ‘gloria segura’, idean señuelos como el de la zanahoria delante del burro para que éste ande su explotado y tortuoso destino en pos de una elevadísima dádiva que muy pocos alcanzan, a no ser, vueltos ‘astutos explotadores’.
Por suerte, aunque igual de difícil, para gran parte de la humanidad, la zanahoria delante del burro es el sueño de corregir la vida, el tramo de tiempo que palpitan, la tierra que habitan y veneran y la paz, sobre todas las cosas.
Favorables indicios todavía, pero, amén la infalible intervención de los regentes de la discordia, lo que más me preocupa, es la culpa de los únicos culpables: mis iguales disidentes; esos, que con su desidia, espiando desde la maraña social, sin involucrar tiempo, voluntad ni sentimiento, sin mover un meñique o pelo, esperan la felicidad “de arriba”.
Esos zánganos humanos, son peores que la usura, y a no ser el 'indulgente' señuelo político, que por votos asegura su ración de baratijas y su pereza existencial, (realidad actual de mi país) no hay zanahoria que los tiente. En todo caso una granada (fruta).
Burro sí, pero mínimo: “Platero”.
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Cuando salí de la alcoba después de una siesta intensa vi volar sobre una escoba a una brujita siniestra; quien zigzagueaba muy diestra y entre la neblina densa su imagen sobresalía, recuerdo bien que este día llevaba una inmensa estiba amarrada de la escoba; la perseguí hasta adonde iba y averiguar lo que llevaba oculto tras su joroba, pues la brujita cargaba en ese enorme botín eran máscaras y dulces para la fiesta de Halloween.
Julio Medina 18 de septiembre del 2013
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Poeta
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Maceta. La llave prematura.
Con centeno pendiente vendes tabla de luces y pimientos del sur como un entrenamiento entre flores y auroras mimadas y empatadas de brillo y polen.
Muestra con tu alegría el vertical destello y la puntualizante esclava en la virtud ¡siempre perfecta! ¡Yo lo he intentado siempre releyendo en tu cordura!
Trozo de suelo el camino en la capa enjaulado en el hielo; pero regresa maceta repintada, quiere sembrar estrellas; para ver sus colores escucha la mar habla sin pausa.
Melenas, escalada de fosa, árbol del mirlo anual maleta permeable, ¡cadenas! risas, cantos y méritos destetados candados de rosa y blanco.
Los tiestos que se rompen multiplican tormentas en sus trozos casi enmendados. ¿Y ante el tardío espera ruda arruga? La mañana es de trompo de enseñanza y olvido con dos viajes ¡Y de globos al viento!
Con algún brinco ¡cunde algo esférica! plegadita en mis hombros; plegadita en mis hombros, toda la culpa es mía, y te alcanza hasta el alma; y te alcanza hasta el alma…
José Pómez http://pomez.net
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SUBLIMAR VOLÁTIL
No escondan la mirada los que sueñan. Dormida la nieve sin infancia. ¡Que tímida afila los rincones!. ¡Que blanda enfila los arcones!. No escondan no. El viento del espejo. Las estrellas del aliento. La mirada del vacío. ¡Que duerme, sí, que duerme!. Los sueños encarnados de las colinas. Las cadenas escarpadas de los valles. Los perfumes adornados de las cenizas. Las palabras esmeradas de los silencios.
Por El Sublimar Volátil.
No escondan la voz los que despiertan. Rústica la nube sin cielo. ¡Que habita huecos los recuerdos!. ¡Que decora vacíos los mañanas!. No escondan no. El jamás del nunca. Las esperanzas del siempre. La melodía del tiempo. ¡Que muere, sí, que muere!. Los futuros alfombrando de pasado. Las mañanas cultivando de noche. Los olvidos esparciendo de memoria. Las letras borrando de palabra.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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