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En la belleza de un color©
En la belleza de un color
queda escrito el verbo de los sueños,
en ese caudal de anhelos y desengaños
donde ahora me encuentro
arrullado de suspiros y lamentos desconocidos,
sitiado por clamores de justicia.
En la belleza de un color
me pierdo buscando la respuesta,
la justa explicación,
la paz de la tierra arrebatada
por la palabra que hiere el alma;
por el gesto que denigra al hombre
y la mirada perdida en la maldad
que sin tiempo ni causa llega;
En la belleza de un color
equivoqué mi presencia
quedando confundida la emoción,
abiertas las manos sin poder abrazar
mirando este hoy como se marcha
vestido con los harapos y la miseria
del que cree que todo lo tiene.
En la belleza de un color
fue que busqué y no encontré;
en ese instante donde la voz
se quebró dejando su último hálito
donde el alma para siempre fijó su aposento;
… es allí donde te espero.
©Jpellicer2013
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Poeta
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Quizás cuando yo termine de derramar mi tristeza sobre el papel, ya tu cuerpo estará: tieso, frío, sin vida. ¡Te habrás ido tan lejos, llenando de dolor mi angustiado corazón!
En este momento desesperado le he pedido a Dios por tu recuperación, pues no quiero perderte hermanito del alma.
No sé si Dios me dará la dicha de volverte a ver lleno de vida, pero de no ser así tan solo quiero decirte que te amo, hermanito. y ese vacío que tu ausencia deja en mí nada lo podrá llenar.
Julio Medina 18 de octubre del 2013
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Poeta
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POR EL TRISCAR CRUEL
Lloví las sequías de los mares, que sueñan los desiertos atardeceres, agotados en el estropicio al que embaten. ¡Del resquicio quebradizo, halo sin fasto!. Sin reacomodo pretérito. Sin roblizo desconsuelo. Aún en la virada que roe. Aún en la emulación hostil.
Cruel, cruel triscar.
Lloví enarenado al precario circunloquio, muy lejos de la natural frescura, del fuego soñador de la abeja dura. En la miel rosada de la espina frágil. En el anochecer de una roca reposando. En el plañir entresacado del obvio ópalo. Con el disfraz de la doblez desfigurado. Con el disparatado desmandarse asesado.
Triscar cruel, cruel triscar.
Lloví los desiertos anublados tirotearse, en la plácida tormenta clarinada. ¡Tan abribonada al enfangarse erguida!. ¡Tan apretujada como estrujante!. Por el denuedo del encogimiento animoso. Por el atosigado desembarazo indigesto. Entre el nítido encalabrinarse inútil. Entre el férvido camaleonarse indómito.
Por el triscar cruel, triscar cruel.
Lloví en la ceguera del arriscarse, la desértica esperanza inalterable, en el fámulo espejuelo de rabia tibio, en el engolosinado transeúnte temporero, los refrigerios del desamparo y la incuria, los anodinos entusiasmos fustigando, por la dulcificación del allanar, por el lapso de la sosaina iniquia.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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EL VERBO SER Autor: André Breton Normandía 1896 París 1966 Esta versión al castellano es de Armando Rojas
EL VERBO SER
Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se halla necesariamente en una mesa servida en una terraza, en el atardecer, al borde del mar. Es la desesperación y no el regreso de una cantidad de hechos sin importancia como las semillas al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una roca o el vaso para beber. Es un barco acribillado por la nieve si queréis, como los pájaros que caen y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña delimitada por joyas capilares. Es la desesperación. Un collar de perlas para el cual uno no sabría encontrar un broche y cuya existencia ni se sostiene en un hilo, tal la desesperación. Del resto no hablemos. No hemos terminado de desesperarnos si comenzáramos. Yo, me desespero por la pantalla a las cuatro, me desespero por el abanico a medianoche, me desespero por el cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano queda siempre en la desesperación sin fuerza, en la desesperación cuyos hielos no nos dicen jamás si murió. Vivo de esta desesperación que me encanta. Amo esta mosca azul que vuela en el cielo a la hora que musitan las estrellas. A grandes rasgos conozco la desesperación, de vastos asombros menudos, la desesperación de la altivez, la desesperación de la cólera. Me levanto cada día como todo el mundo y descanso los brazos sobre un papel floreado, no me acuerdo de nada y siempre es con desesperación como descubro los hermosos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitación es bello como palillos de tambor. Hace un tiempo increíble. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento de la cortina que me asiste. ¡Se conoce semejante desesperación! ¡Fuego! Oh van a venir de nuevo... ¡Socorro! Helos aquí cayendo por la escalera... Y los anuncios del periódico y los avisos luminosos a lo largo del canal. ¡Montón de arena, vete, especie de montón de arena! En sus grandes rasgos la desesperación no tiene importancia. Es un hacinamiento de árboles que una vez más van a hacer una foresta, es un hacinamiento de estrellas que una vez más van a hacer un día de menos, es un hacinamiento de días que una vez más va a hacer mi vida.
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Poeta
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INCÓGNITA IGNOTA ES...
Porque esa estrella se recuesta bajo, el desierto arroyo del viento triste.
Y las olas hilan solo a sus espumas, en la arena atrapada en la burbuja.
Por aquel viento que curiosea la vida, en el retrato de las olas saladas.
Con el hambre del sueño cubriendo, la inquietud de las paredes que muerden.
Porque al oído solo se asoman, los collares del bosque serenos.
Y escriben con aire los reflejos, esmeraldas los ojos del tiempo.
En la mirada del silencio, con la ferocidad dulce y suave.
Escondiendo un grito bajo el cabello, por la sinfonía de olores brillantes.
Y la gran roca se cuelga de los minutos, decorando unas alfombras inquietas.
Bebiéndose la luz en ebullición, con el ácido suspiro del camino azul.
¡Tan gris como los mejores verdes, han visto el misterio del diamante!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Enlunada Solitud
La soledad va mojando los dedos en la luna que navega perdida en el camino que amargo indaga en el mañana que nunca espera.
Enlunada Solitud Enlunada Solitud
Ya cortan los minerales suspiros Ya buscan los cementerios alegres Ya tejen los fuegos helados Ya cantan los alambres dorados.
Solitud Enlunada Enlunada Solitud
En la esquina de los cajones del viento. En la grieta de los caimanes del sorgo. En el amor de los canguros del dátil. En el dolor de los cartones del mástil.
Enlunada Solitud Solitud Enlunada
La soledad mojada está entre cuatro columnas de barro debajo del mar enrollando una serpiente entre cuatro cables tranquilos, mojada está.
La soledad está mojada, para comer los encrespados acordeones, para dorar los maquinales truenos, para plantar los ejes a los caminos.
Cruda la cuchara en el fino fondo está, y ya implanta el hambre la espuma, y recoge insufrible el taciturno otoño. Porque... Cruda la cuchara es la voz de la intemperie.
¡Oh, enlunada solitud! ¡Oh, solitud enlunada! Eres ya...¡Soliviantable solista del silencio! Eres ya... ¡El silencio solutivo del desencanto!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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PARA EL VIAJE
He perdido muchas cosas en la vida a algunas las sentí, a otras no tanto, algunas me dejaron un vacÍo, otras solo me dejaron más espacio. mi equipaje es liviano, y en el llevo, solamente lo que creo necesario. Con los buenos recuerdos y los sueños, se puede caminar un trecho largo.
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Poeta
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Esto lo escribí hace cosa de 8 meses, lo encontré y decidí compartirlo por aquí, a ver qué os parece.
Un saludo, y muchas gracias.
No hay nada fácil en esta vida Toma bastante tiempo entenderlo No soy fuerte en cierta medida Soy humano, y eso podrás verlo
Pienso constantemente en mi destino En lo decisivo que es tomar un camino He tenido que renunciar a unos sentimientos No es fácil asimilarlo en mis pensamientos
La vida no es un camino de rosas Cuando ruegas por una oportunidad Cuando ruegas por cosas valiosas La vida te aplasta con su crueldad
Somos libres, pero a la vez somos prisioneros No importa ser los mejores o ser los primeros Siempre quedará la duda de lo que podría haber sido Y al final toda la suerte recaerá en un desconocido
Al ser humano le gusta complicarse Duro golpe, y luego toca levantarse La vida es un camino de agresividad Que te aplasta con su cruda realidad
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Poeta
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Andando Adiamantinado...
Por esa quemadura que ablanda cayendo, al endurecer, que madura, subiendo raudo. Asolado anublando azulado anhelado. En esa ceniza que por el huso usa. La estepa que tapa capa a capa.
¡Encalabrinado culebrearse ablandado!.
Solemne indemne, a destiempo el sol, brilla, la orilla, no obstante, distante, en tanto agoniza, aquél, opalescente, de la transparencia, sediento aliento, del fuego huésped. ¡Culminante crisis!.
¡Carbonífero luciferino infértil!.
Los dados en la mano piden serlo, lanzas sorteadas. sortijas saladas. al endulzar el mar sus olas, al despedirse enemistado el lirio, blanqueada lira, y la rosa verde.
¡Oh, espiritiformes artificiosidades!..
Al caminar el puente parte, la muerte sin morirse desandando, lóbrego desarmarse deslumbrado, Viéndose el fiero hierro herido. ¡Las sandalias desgastadas claman calma!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Si en mi corazón tu beso, tengo preso, y no lo dejo salir. Es porque si se escapara, él dejara, para siempre de latir.
Si vieras que mis silencios, son el precio, por siempre pensar en ti. No me los reprocharías, pues sabrías, mi callado frenesí.
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Poeta
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