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Desahuciado solo existe
Desahuciado Solo Existe
Un sol de verde vestido, en el que danza, la lluvia, nerviosa en las piedras tejidas, de cobre, en el que la luna, bajo el lago, reflejándose, una sola choza, que dibuja, flores de niebla.
Un tiempo desolado, el reloj parado, la balanza cruda, sucia la frente, en el instante, gris, despierta, estuvo cojo en el lodo, encima una tormenta, temerosa en su sueño, truena, donde la obscuridad fabrica nidos.
Con las manos en los huesos revive, entre cortado, como correría una liebre, triste, está escribiendo un cuento... ¡Verano, acarícialo fresco, tiene fiebre!.
Las flores ya no acarician su dolor, muere bajo la piel, con la mirada en el piso, inquieto. En el alma enferma, tiene miles de huecos presentes.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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¿En qué me equivoque? ¿En dónde me perdí? ¿En qué momento de la vida, claudique? ¿En qué minuto fatídico, la penumbra me ahogo?
Circunstancias ajenas a la vida, Hicieron tropezar una y otra vez… Pensar que el mundo estaba a mis pies… Falacia, ironía, arrogancia, que en la mente se albergo… En ello me equivoque.
La vanidad… enfermo el alma, Negando los tropiezos, las caídas… Convirtiendo al espíritu, En errante y miserable… Que no percibía su triste realidad… En ello me perdí.
Los músculos se detuvieron, El dolor, como una cortina de bruma… Envolvió al cuerpo… Echándose en brazos, al alivio; Simplemente era un espejismo… Para percibir aun mas dolor…
Percibiendo que no había falta alguna, Que todo en este mundo merecía, Abandonando, lo importante… Aplastando lo más bello, Ignorante…! por defecto, En ello claudique.
Sintiendo los pasos, La sombra del abismo me llego… Inundado en desesperación… De vacío, zombie en la penumbra… Se volvió… Camina sin rumbo, Sin ánimo, ni deseo… Pues aquella luz que lo guiaba, Con los actos despreciables… Lo extinguió. En ese minuto, la vida se ahogo.
Autor: Miguel Ramón Fócil Jiménez
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Poeta
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Fanfarria y el rebote cuando empiezan los sueños, emocionante incluso nocturno en marcha y puesta adorable y sencilla muy fuerte y muy agarrada así es cuando conversa; pero no estoy seguro, te digo y lo repito que ya sabe del poco valor de los adornos.
Mañana iré, negarlo no sella los locales ríos de nueva lanza; como una tienda nueva es la marca del broche, la que celebra el agua con la aliada del mar el favorito estilo del ánimo entablado, toda una temporada de tendencia delgada.
Verso al pedir prestado compra protagonista verso al comisionado vende todo el consejo; contribuye en las termas el esmalte de azúcar contenido e invitado, con suavidad enviada en las dificultades, con la marcación rápida quedan los atavíos.
A la cabeza usando el lápiz en la nueva temporada de compras; cuando se está pensando el color disponible, las esperas se acaban junto a las coincidencias en un vestido negro llamado amor temprano, es largo el primer año por lo que nos separa.
El greco contenido de las reproducciones, después la colección navega por un río, entrevista una rima y se diseña un huerto, emigran soldadores en busca de naranjas todo un día de trabas de conducción sin pausa, no digas que lo busque.
Sabes que no lo encuentro la primera mirada no vive aquí a mi lado, ¿cómo utilizar arco incluso en Londres mismo, la exclusiva metáfora de los aretes rojos? las imprevistas luces desde tus mariposas hasta mi arquitectura de las pupilas presa.
A continuación fiesta probablemente larga de suspiro y camino, de interior sin zapatos la paz labial se afirma, metido en el brillante entusiasmo de a bordo, y ella elige y afirma el rostro presentado mentado donde estaba el valor inferior.
José Pómez http://pomez.net
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Poeta
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Vou por ai, com esta vida de poeta na testa, nos braços e nas mãos...
Vou por aí rezando frases, rogando versos e dores mil. Vou para o início ou o fim deste Brasil,
A lamentar meus sonhos, a construir paredes e descansar nas redes que a imaginação costuma esticar.
A.J. Cardiais 30.05.1985 imagem: google
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Poeta
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ODA AL ASOMBRO
Aquí allá en cualquier parte.
Se vende se cosecha resucitando intempestivo. Perdidas las sombras en la arboleda infernal tortura las noches han visto el tiempo andando en el reloj invisible la paz agonizante dentro de las campanas mudas las espigas del campo desangrado de amarillo gastado por el aplauso duro del esqueleto durable del trino en la corriente con asombro del silencio.
Flotando fúnebre metal con sus semillas vanas coléricas en la sangre del viento por las calles desoladas, temerosas, secas, de los apellidos que las miran viudas, huérfanos, multiplicados.
Asombrados los relámpagos el fuego pulen con abanicos de lodo de lado a lado quieren conversar embalsamados con espinas repetidas perforados destrozados muchos en las esquinas con guantes que ya no aguantan las estatuas que ríen que encubren que oprimen al corazón de la intemperie indefensa y desarmada la luz envejece por tanta vela inútil que solo nadie ve ciego muerto en el mar muerto.
Ahí donde la sorpresa solo duele repetida por el pueblo que sacude al vestir a cada una con el recuerdo con la esperanza quebrada furiosa callando cotidiana como ancla en la piedra en la vida de la luz cercenada.
Asombro...¡Oh, asombro! ¿Qué sería sin ti? Bebiendo la inquietud que mata tranquila indiferente fría de un lado a otro escribiendo al sombrero de la sombra que sobra sobre la obscuridad sobria debiendo estremecerse en las hojas de mil libros de la vida hecha añicos fragantes fragmentos frágiles del impacto adormecidos conmigo contigo con muchos a veces ninguno te evoca al día siguiente tan cotidiano te han hecho negocio...¡Asombroso!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Diálogos con la sombra
Cuando a solas se encuentra con su sombra, y con ella dialoga extensamente, secretos y seudónimos le nombra de aquellos que dejaron el presente;
mas aquí todo aquello que le asombra, lo hallará en este mundo intransigente, los pasos dados en la roja alfombra del río de la vida gran afluente.
Sin fuerzas que le den independencia, sin fuerzas por dejar su cobardía, nota solo su propia dependencia
de su sombra que arrastra con demencia; faltado de proyecto y alegría su sombra es de su vida su sentencia
27/5/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons Diálogos con la sombra por j.ll,.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Commons
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Poeta
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ENTRE LA TIERRA
Se escribió la letra, con el vuelo de la pluma, con el duelo de la letra, en el suelo se escribió.
Largas palabras de estrofas, olvidadas al otro lado, del rostro del espejo, del rastro del reflejo.
Que no hable el mar, del azúcar de la miel, no, que no hable, no, entre la sal azul ahora.
Por la copa que al árbol bebe. Por la ropa que al hilo viste. Por la cerca que al humo calla. Por la nieve que al fuego ama.
Sí, sí... Por los rumores de aceite, en el tiempo amarillo del viento, en el rojo rugido del canto, en el ojo ordinario del llanto.
Una vez caballo entre peces, otra vez cabello entre rocas, tal vez cabeza entre huecos, tal vez cabaña entre cuevas.
Se escribió con el polvo, en el agua en el aire, con la sangre en el cielo, con la voz en el zapato.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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I
Bienaventurados los versos famélicos porque de ellos será la gordura de mis gusanos.
¡ay! del verso que intente caminar sobre las aguas dudoso que mi soledad le sostenga, verso de poca fe ¿Por qué dudaste?
¿por qué ha cesado la multiplicación del pan que eres? ¿dime dónde se pudre el maná de tus ojos? ¿en qué barro fundido que no sea yo sanarás con saliva la ceguera de mi corazón?
cuando germines de soledad serás crepúsculo como apagados ojos que un día ofrendé
pues mi sufrimiento no es más grande que la bisagra multidolor extrayendo el polen de tus milagros
II
volvió triste mi palabra de rodar como peña que aún me hiere
el discurso que regué en el suelo con el andar tartamudo relinchaba en lucidez
¡qué se pudra el alfabeto de corazones corroídos! Hoy mi puño sonríe ante la rabia del amor
triste regresó a mi pecho esta inmaculada lagrima de Dios la cual llamamos verso he de sostener mi vocación de quebranto de inocente animal en su mejilla
si Dios estuvo enfermo he aquí mi dolor fue su salvación porque no soy perverso ni aun intrépido fiel soy a la postura de cortar mis alas de reventarme nívea gravedad
III
soy la falsa profecía merece cada piedra palabra mi mórbido esqueleto como corona del escarnio
bienaventurados los que aman la poesía porque de ellos es el reino de la tristeza
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Poeta
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CULTIVA LA CAUTELA
Si el ensueño venturoso devanea. Y el corazón gime de amargura. Por desprender al cielo una estrella. Que nada dice de la noche. No escribas con su eco. No arranques la soledad nacida. No pierdas sus dulces nieves. Mucho verano mata el invierno. Si al fondo obscuro lo confunde. Que la espina espigue sus espumas.
Si la turbada vista alcanza. Dales vivo ejemplo y viejos nombres. Más sublimes prodigiosos y frugales. Con la férvida corriente en remolinos. Entra ardiente en la sonrisa. La magnánima natura fúlgido lucero. La pureza de la aurora derramando. Hoy solícita con dulces dones. Si el amor está en la sacra esfera. Con los brazos de la mañana calma.
Si el noble rostro asoma. Hoy que miedo causa el pasado. Al verle escaleras al tropel silencio. Y el severo semblante muda. Cuídate muerte afable absorto. El torrente asorda cualquier iris. Y la inspiración agita la mano impía. De abandonos y abusos que crecen. Si el ancla la nave desdeña. Y agreste teje su destino. La cautela cultiva.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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FUNERAL BUCÓLICO Autor : Justo Sierra México ( 1848-1912 )
Funeral Bucólico
Su esfera de cristal la luna apaga En la pálida niebla de la aurora Y la brisa del mar fresca y sonora Entre los pinos de la costa vaga.
Aquí murió de amor en hora aciaga Mirtilo, y bala su rebaño; llora La primavera y le tributa Flora Rústico incienso cuyo olor embriaga.
Allí la pira está; doliente y grave Danza emprenden en torno los pastores Coronados de cipo y de verbena;
La selva plañe con murmurio suave Y yace, de Mirtilo entre las flores, Oliendo a mil aún la dulce avena.
II
Mas llegan los pastores en bandadas Al reír la mañana en el Oriente; Mezclan su voz al cántico doliente Y se abren las violas perfumadas.
Ya se tornan guirnaldas animadas Las danzas ; ya las mueve ritmo ardiente Al que hacen coro en la vecina fuente Faunos lascivos y risueños driadas.
Vibra Febo su dardo de diamante; El baile raudo gira, el seno opreso De las pastoras rompe en delirante
Grito de amor que llena el aire en ceso. Mirtilo, el boquirrubio, en ese instante Vuelto habría a la vida con un beso.
III
Ünese a los sollozos convulsivos De los abiertos labios, el sonoro Choque, ya recogen el caliente lloro Las rojas bocas en los ojos vivos.
¡Homenaje a Mirtilo! ¿Cómo esquivos podrían ser sus manes a ese coro? Al soplo del amor y en barca de oro Su alma huía los cármenes nativos.
Las tazas nuevas en que hierve pura La leche vierten del redondo seno A torrentes su nítida blancura.
Sobre el fúnebre altar de aromas lleno El fuego borda al fin la pira oscura Y asciende el sol en el zafir sereno.
IV
Crece la hoguera, muerde con enojo Las ramas cuya esencia bebe el viento Y el baile muere al exhalar su aliento La última llama en el postrer abrojo.
En un vaso de arcilla negro y rojo, Recogen las cenizas al momento Los pastores y en tosco monumento Guardan píos el mísero despojo.
Duerme Mirtilo; floresta Umbría Que en tu sepulcro abandonado vierte Su inefable y serena poesía,
No olvidará tu dolorosa suerte: Ni de tu amor la efímera elegía, Ni tus bodas eternas con la muerte.
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Poeta
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