Adelita, tu nombre es tan famoso como aquella vieja canción mexicana, creo que también por eso me enamoré de ti, yo soy así, como me conociste, un eterno enamorado de la vida, del amor y de todo lo que brilla, para tal caso, en ese entonces te vi brillar como un lucero solitario en la mañana, tímida por fuera, pero un carácter fiero por dentro. Yo que andaba siempre, medio volando por cualquier rumbo, te vi un poco débil ante los embates de la vida… ¡ha!... pero como yo soy un super nada, me sentí conmovido por tu delicada figura, tu sonrisa de niña y tu juventud. Así fue que decidí hablarte, tímidamente me respondiste entonces, pero poco a poco, a medida que nuestra conversa avanzaba y nuestros secretos nos fuimos contando pues, nos enamoramos, tontamente; yo queriendo salvarte de algo que no había y tú, creyendo haber encontrado al hombre perfecto, sin salir de casa. Absurdos de la vida, indudable. Entonces nos dejamos arrasar por la tempestad de nuestros pensamientos, creyendo que todo es fácil en la vida, debí ser yo quién te lo dijo y así te lo hice sentir. Tú, frágil mariposa que apenas estabas en capullo, de la noche a la mañana… ya te habían crecido las alas y te echabas a volar remontando los aires y sin mí. ¡Qué horror! ¿Qué fue lo que yo hice de ti? Cuando solo pretendía hacerte salir de ese ostracismo en que te encontrabas, hacerte ver que afuera la primavera llega y lo cambia todo, que al sol sale para todos y el amor también, lo logré, pero a qué precio. Hasta ahora estoy pagando los errores que contigo cometí, te escurriste de mis manos como el agua, pero no importa, aun así te quiero y te seguiré queriendo porque sé que tú tampoco has podido olvidarme. Sé que has dormido en otros brazos, pero extrañas los míos, igual he hecho yo, que sigo extrañando el calor de tu cuerpo en mis noches de invierno y en verano, también extraño la tibieza de tu cuerpo desnudo, abrazada al mío… Adelita.
Pepino, quelite, el haba, cilantro que no se acaba, por citar solo unas cuantas verduras, pues, nos das tantas.
Natura con sus encantos bosque en los lares más altos coexisten: ahuehuete, pino, tepozán, ocote, encino.
Tienes variedad de flora y fauna que vida implora ajolote, pato, rana, tilapia, mojarra sana.
Liebre, tlacuache, tejón, el zorrillo, el escorpión, tuza, ardilla, comadreja, teporingo, una rareza.
En turismo eres bastión flotante de tradición centenaria que navega en trajinera rejega.
Salgo del embarcadero llevado por fiel remero el grato paseo en “chalupa” avispar la vista ocupa.
Llegar hasta la compuerta con el alma bien abierta es costumbre muy bonita dar un ramo a la damita.
De flores de la “marchanta” navegar canta que canta al son de lira, marimba, mariachi, corazón timbra.
Chucho Monge, Agustín Lara, le han cantado en forma clara a tus riquezas preciosas, a tus mujeres hermosas.
Flor más bella del ejido te dedico este cumplido, mi admiración muy febril, tal fiesta es el mes de abril.
Ya visité los viveros, los mercados, los museos, las arqueológicas ruinas, haciendas, parques, son minas.
En inagotable viaje la Pista de Canotaje, la “Isla de las Muñecas”, pasé por las discotecas.
Los restaurantes, los bares, sin fin de lindos lugares para el que quiera pasearse, comer, beber, sin hartarse.
El espectáculo asoma ya regresó “La llorona” con su música, la danza, la ficción, el mito avanza.
No olvidaré los Conventos que, de la fe, son cimientos, ni en la Parroquia devota pedir favor al Niñopa.
Pues, tienes problemas varios en tus diecisiete barrios ecológico lamento requieres conocimiento.
De esa tu indígena herencia que demuestre su querencia, el amor con mucho ahínco sobre de ti . . . Xochimilco.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 08 de abril del 2019 Dedicado a mi compadre Prisciliano Membrillo, “El Chato” . . . Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Lo escrito forma parte de mi vida. Me muestro tal como soy. Y aparte de ello es una prueba de como se escribe en redondilla, primera cosa que me han explicado sobre poesía. Gracias amiga. Y nada, espero que perdonéis mis errores ortográficos. Nos vemos.
Ruedan lágrimas de sangre en el alma del poeta, y se deslizan dejando, regueros de amor y penas. No se detiene la rueda, que engrana cada polea, cada engranaje que mueve al que se apoya en su esfera. La sangre no tiene nombre, lo tiene quien la envenena.
Recuerdos en el morral, ocultos entre los pliegues, de sus recias entretelas. Con las luces encendidas, para saltar cuando quieran. Adornados con las orlas, que les va colgando el tiempo. Adaptándose al deseo, que nace en cada momento. Abrochados al socaire, del miedo y el sentimiento.
Almohadillados sillones, para ricas posaderas. Beneplácitos y loas, para el famoso que medra. Prebendas y sobresueldos, para el zoquete que lame las botas de quien le ordena. Hinchados egos que laten, al ritmo que el amo quiera. De quita y pon sus miserias y unas hojas de laurel, para adornar sus cabezas.
Se quedaron las cunetas, de verdad y valor rellenas. Tierra que abraza los huesos, como una fiera a su presa. Envueltas entre los granos, las vidas que fueron nuestras. Engarzadas al origen, de las madres que las gestan. Sumidas al abandono, de quienes de espalas reptan. En el olvido innombrables, por quien vive en la trinchera.
Cada lágrima se esconde, entre la lucha y la espera. Cada brasa en el rescoldo, que va dejando la hoguera. Que no se apague la sangre, en el fuego de las venas. Que no se sequen las lágrimas, que empapan la seca tierra. Que no se apague la historia, en la triste duermevela. Que silben en las colinas, las almas que siguen presas.
Se fue arrugando el poeta y ensanchando sus fronteras. La mirada entre las sombras, para sentirlo de cerca. Y las luces a su espalda, para que le empujen fuera. A.L. http://alupego.blogspot.es 25/08/2019