Son muchas las personas que pasan buena parte del día, enganchadas a videojuegos o chats hasta el punto que en Taiwán muchos cibercafés, disponen de servicio de lavandería, y duchas para sus clientes. El gobierno chino, es consciente del problema y se han habilitado algunos hospitales psiquiátricos para paliar estas adiciones en los adolescentes con un tratamiento durísimo. Antes de llegar a estos extremos, hay una serie de medidas de autocontrol que podemos aplicar.
.-Establecer periodos de desconexión del móvil cuando se está en casa o los fines de semana. .- A partir de una hora razonable, dejar un mensaje en el contestador del móvil indicando que no se devuelven llamadas hasta el día siguiente. .-Fijar un horario limitado para responder correos electrónicos. .- Como terapia de choque elegir un día del fin de semana para estar veinticuatro horas sin tecnología.
“Tu caso, triste presagio, de la humanidad, . . . naufragio.”
Árbol del gran Moctezuma, permite que te presuma, hacia arriba, dos vertientes, copa, ramas imponentes.
Predilecto de natura, cuarenta metros de altura, quince de circunferencia, marcaste, así, diferencia.
“Centinela” de las frondas, raíces profundas, hondas, del bosque todo un Señor, “Viejo de Agua”, el más mayor.
Ahuehuete, “El Sargento”, hace tanto, tanto tiempo, te sembraron, ahuehuete, ¿lo añoras?, fuiste cadete.
De tronco firme, muy regio, diste sombra a aquel colegio, al Colegio Militar, te mereces un altar.
A las faldas del Castillo, te nutrió sol amarillo, fuiste nido de “aguiluchos”, te rociaron con cartuchos.
Centuria mil ochocientos, como han soplado los vientos, soportaste las batallas, de aquellos “gringos”, canallas.
Que invadieron vuestros pastos, que recuerdos tan nefastos, en tu cima de sabino, se escuchó el fragor de niños.
¡Niños Héroes, mi ahuehuete! muertos en cuarenta y siete, de la historia fiel testigo, ¡marchito, que cruel “castigo”!
El Cerro del Chapulín, triste vio llegar tu fin, año del sesenta y nueve, siglo veinte, se conmueve.
Secular, sacro ahuehuete, ¿por qué quedaste al garete? tus milenios se acabaron, ¿por qué, a ti, te abandonaron?
La tragedia, así, se fragua, bien seco por “. . . falta de agua y contaminación . . .”, traspié, reza una placa a tu pie.
Falta de agua, . . . qué ironía, ¿es qué, nadie lo sabía?, sed e infección, tu martirio, ¿qué pensaría Don Porfirio?
De la polución y ozono, que funesto desazono, tú no tienes sustituto, Chapultepec . . . negro luto.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda México, D. F., a 13 de septiembre del 2015 Reg. SEP Indautor No. 03-2016-070109301200-14 Dedicado a mi hermano, el Sr. General de Brigada e Ing. Constructor (en retiro), Adrián Ramos Aranda.
En la travesía de cada palmo de ausencia, torturando la memoria, he podido esculpir, con cada paraje tuyo y total vehemencia, el templo que guarda y aguarda más amor, inspirando con inmisericorde sensualidad, zanjar la distancia y tiempo que nos separa.
Desde las lesiones terribles de la añoranza y el impasible lento trajinar de los segundos, sigo construyendo los mágicos ritos tántricos, que compensen y mitiguen todas las ansias, represadas, acopiadas a punto de estallar y dejar que rieguen como rocío tu templo todo.
Sobre la arena, el misterioso aroma, preludio de pasión, en la tarde temprana, que los instintos libra. Una ráfaga de aire, se amontona, una versátil ola, una gaviota grita, en la atmósfera cálida.
Navega el pensamiento, entre emociones vibra, batel que abraza al mar y se alimenta, de la olas que baten, su incierta travesía. En un soplo de vida, la frágil criatura, emerge del sentir, como un lamento.
En un fugaz momento, la larga singladura, en un instante, al volver la locura, se fue muriendo, como se extingue el viento. Recóndito misterio, que padeciendo duda, en un alarde de cordura, huye del cementerio.
Tórrida bruma, que en un rictus escénico, su faz oculta, bajo un manto de sombras, se acurruca, vital momento. Una luz vespertina, como un veloz destello, a la bondad alumbra, amor sin freno.
Se ha quedado sin habla, confinado en su encierro, nota tras nota grita, en un mudo silencio, que el ánimo acoquina. Vuelto hacia el interior, como un pellejo vuelto, buscando el yo, en su indeciso espejo, mirando en derredor.
Amor que flota, cual fugitiva nota, de un etéreo instrumento. Nota tras nota, se derrama sin miedo, como un espeso viento, que peina los aromas. Un atrevido beso, que el destino te otorga, como un febril deseo.
Amor de primavera y de verano envuelto, de invierno ensimismado, en el cálido otoño, de ocres cenicientos. Una aurora primera, una segunda ola, que altera el sentimiento. Amor primero, un incipiente tallo.
Se fue corriendo, de su encierro enrejado, errante espíritu, que atraviesa el tiempo, libre ráfaga de aire, un suspiro, un aliento, una nerviosa risa, de su interior saliendo. El sabor de una lágrima, derramada en el verso.
Bebe de la ilusión, de aquel momento, sutiles fantasías, bellos intentos, de embellecer la vida.
Debemos respetar a nuestros mayores por encima de todo, con la finalidad de vivir y llegar a ser tan viejo como ellos. Tienen que haber sido, valientes , fuertes y buenos luchadores enfrentándose a situaciones duras... Entiendo, que somos muchos los que aspiramos a ser como ellos. Nunca debemos permitir que a nuestros mayores les falte nada básico y primordial. Debemos amarlos profundamente por la sencilla razón, de que son nuestros padres.
Sólo pasaba pensando en llegar a casa después de una ardua jornada, para verte, abrazarte y besarte. Era hermoso el volver a estar juntos después de tantas horas. Después te pedía que me prepararas un tintíco, mientras me aseaba y perfumaba para ti. Hablar de cosas triviales, ocurrencias del día, era obligatorio pues, entonces jugábamos con nuestras miradas y con palabras de doble sentido, de esas que se dicen los que se aman, en la intimidad de su hogar, ¡Cómo nos gustaban esos jueguitos de seducción! Así conversando la pasión iba creciendo por dentro y después de varias tocadas de manos y otras debilidades más, apurábamos el tintíco, que ya se enfriaba de tanto y tanto tocarnos.
Que me des a beber con tu boca, te pedía, sentándote en mis piernas, ese café parador. Esa era la manera de seducirte y hacerte sentir amada. También un pretexto para irnos quitando la ropa.
Tú: ¡uy… qué calor hace mi amor! Yo: Si amor ¿Quieres que te quite la blusa? Tú: Mmjum..!! – me decías con tu boca pegada en la mía. Yo: mmmm… (Ya no podía decir nada, pero despegando mi boca de la tuya. Tocaba tu piel y tu cuerpo se estremecía, cuando cariñoso besaba las dos blancas palomas que en tu pecho dormían, pero sonrientes despertaban.) Tus grandes ojos claros ya estaban chinitos de pasión, la ropa tirada por el suelo, el tintico a medio terminar, pero las ganas de amarnos con locura nos ganaban. El amor no daba tiempo para llegar a la habitación y creo que el sofá de la sala nos jalaba, pues después de algunas horas, ahí despertábamos. Nada más que para dirigirnos a la alcoba, la noche aguardaba.
En tu conciencia Figura mi nombre marcado En el resplandor de toda piel De mujer, de sirena Que riega los mares Con toda su belleza Natural, intima, desprevenida.
El libro, es una obra llena de amores, de ciencias y sentimientos Es un papel pergamino cargado de colores, de frescuras y conocimientos Manuscrito pintado, que lleva olores, escritos y descubrimientos Es el pensamiento del hombre, de su inteligencia con argumentos Fuente inagotable de cultura, de riquezas y tratamientos Es lo más hermoso tenerlo entre las manos, abierto, lleno de estrellas y reconocimientos
El libro, es una nube cargada de ciencias y comprensiones Es un compendio de sabiduría, llena de datos, estadísticas e informaciones Es el saber de la educación, con talentos llenos de investigaciones Lleva un propósito de raciocinio y reflexión, atiborrado de satisfacciones
Desde las antiguas civilizaciones, el hombre ha utilizado la escritura En pinturas rupestres, tallas en piedra y huesos de sus criaturas Narraciones, que quedaron grabadas en generaciones de sus aventuras En huesos, marfil, papiros, en cueros de animales y sus armaduras En paredes, en cuevas de jeroglíficos, de colores de sus hermosuras
Los libros son selvas de árboles, el saber de sus hojas conseguidos Es una antorcha del saber, cuando se abre a los sentidos Es un volcán, que erupciona imaginación y sapiencia compartidos Es un nevado, que permanece de sus hojas sin abrir congelado
El libro es un riachuelo cristalino, de saberes despertado Es una fuente, es un cráter, lleno de energías y propósitos visitados Es un huracán, que lleva prisa para abrirlo de imaginaciones soñados Vendaval, que no da tregua en sus conocimientos de gustos deseado
El libro es un placer, es una alegría, que comparte sonrisas, quereres y amores Abren y cierran ventanas y puertas del ingenio, que inundan escritores Libros de poetas, con sus bellas poesías y versos encantadores De científicos, de historiadores, de novelistas, de narradores De cuentos y leyendas, de fantasmas, de éxitos premios de sus autores Se apaga la vida de un árbol, del aire puro de la naturaleza Y se abre un libro, para engrandecer la ciencia y su inteligencia
No hagas de su vida un libro sin abrir, esperando el día para deleitarlo Tal vez el tiempo ha pasado por encima y en la vejez no hay espacio para cultivarlo Ni las fuerzas necesarias para abrirlo y se perderás las bellezas que no quisiste descubrir Que esperaron en los libros hermosos y en sus manos permanecieron dormidos sin abrir Y de aquellos amigos que se quedaron de sus saludos y abrazos sin compartir
No sabe el corazón de condiciones, sabio en pasión y en emociones, de viejas sensaciones se alimenta, es terco, radical y latiendo atormenta, hasta la locura puede amarlo todo, galopar desbocado cual corcel loco. Un solitario lobo ajeno a las razones, un mar embravecido o generoso.
Amor sin techo, sin puertas ni barreras, amor desesperado envuelto en la marea, de canas adornado o voraz como un fiera, amor transcendental y apasionado, amor sin Luna y Sol, entre tinieblas. Amor furioso, celoso impenitente cuando se une a la afilada mente , gigante poderoso, derriba las fronteras.
Abraza el corazón al inocente y al desvalido sin dudar se ofrece, crece el latido si el sentimiento crece, se agranda al contemplar como amanece. Su voz es el tañer de una campana, golpeando el campanario de su pecho, es más puro el amor cuando está lleno, de ternura y pasión siempre latiendo.
En desacompasada letanía late inmerso, en un universo de penas y alegrías y a veces, queda preso en la armonía, en los compases de lejanos recuerdos. Transita en los lugares más recónditos, sin miedo y sin pudor, su latir vibra, como ebrio bailarín baila y se alivia, en las sábanas de su deseo insatisfecho.
Corazón enarbolando su desprecio, ajado en su interior como un pellejo, odio interior prestado sin remedio, por envidias y celos, terror y miedos. Eterno vagabundo, errante por el mundo, viajero impenitente en un leve equilibrio, sin mediar condición a otros sigue, a otro corazón inmerso en su delirio.
Rebelde corazón que se alimenta, de amor y de pasión, de magia y de quimeras, como un acordeón se ensancha y mengua, de sobresaltos y de locuras tiembla, como en un vendaval una pavesa. Amor, que sin piedad, al corazón abrazas, con la fuerza de un dragón, que en llamas habla, órgano musical cuyas notas se alteran.
De sangre corazón o de madera, de amor forjado o esculpido en piedra.
El trabajo que he hecho lo he hecho porque estaba jugando. Si hubiera sido trabajo no lo habría hecho.¿Quién fue el que dijo: bienaventurada la persona que ha encontrado su trabajo? Quien fuera tenía la idea correcta en mente. Ten en cuenta, que dijo su trabajo, no el trabajo de otro.El verdadero trabajo propio de una persona, es un juego. Maldita la persona que ha encontrado el trabajo de otro y no puede perderlo. Cuando hablamos de los grandes trabajadores del mundo, en realidad nos referimos a los grandes jugadores del mundo. Aquellos que sudan y gimen bajo el cansado peso del trabajo que tienen, no pueden esperar hacer algo grande. ¿Cómo podrían cuando sus almas son el fermento de la rebelión contra el trabajo de sus manos y mente? El producto de la esclavitud, intelectual o física, nunca puede ser grande.