Sorprende la mañana, cuando el sueño termina, entre brumas dormida, perezosa desgana, desperezando el verbo, de su inquieta soñada, en la mental inercia, que te abduce y arrastra.
En el rostro se refleja, en el gesto se concreta, y la mirada es el alma, que habita bajo las cejas. La voz, el mudo secreto, del corazón que palpita, y los labios son las puertas, hacia el deseo que se agita.
Corazones a destiempo, latiendo al ritmo que obliga, el aire que hinchando el pecho, el poder se magnifica. Amor entre las costillas, escribiendo sus secretos, y un corazón a medida, de la pasión que le excita.
Secretos entre tinieblas, cincelados en acero, forjados entre las vidas, que se esconden en los hechos. Burlando la misma vida, baila alrededor el tiempo, clandestinamente incierto, acechando entre los huecos.
Queda entre medias la luz, que parpadea ente los sueños, retrepada en el alud, del torrente de deseos, así, vive el corazón, derramándose en anhelos, descompasada ilusión, que va diluyendo el tiempo.
Amor de múltiples ecos, tatuado de deseos, a golpe de tiempo frágil, fuerte si es libre y sincero, grabado sobre la piel, la impronta que lleva dentro, la verdad que le hace cierto, el tiempo, que se abraza a él.
Háblame no me dejes así, por favor escríbeme Háblame dame una señal, para seguir ilusionándome Háblame como si fuera la primera vez, como aquel día Te acuerdas tu le hablaste a este introvertido niño.
Háblame como le hablarías a cualquier persona Háblame como si me vieras todos los días Háblale aquel chico que viste por primera vez Háblale aquel chico que no sabía que se enamoró de ti.
Háblame como si me conocieras de toda la vida Háblame como si fuéramos dos niños Háblame como si me quisieras conocer Háblale aquel chico que no sabia que hacer Cuando te vio por primera vez.
Háblame como si habláramos todos los días Háblame como si no tuvieras con quien hablar Háblame con ese gusto de hablarme Háblale a ese niño introvertido Que se muere por ti Nadia.
“Tierna edad que ni se nota, primaveras . . . gota a gota.”
De antaño su nacimiento de amor eterno sustento le cantamos a la vida que, en Lupita, sí se anida.
Noventa y nueve años, entera, en lucha que se reitera, que tiene muchas vertientes y del rumbo son cimientes.
Su esposo se adelantó con llanto la pasión ahogó, ayer el cielo nublado hoy de nubes despejado.
Héctor, Cristina, su esencia, Roberto de harta querencia, un Raúl que la incentiva es “bombón” y la cautiva.
Gran guardián de ese pasado constancia que Dios le ha dado dentro de un cuerpo pequeño que, hace tiempo, fue de ensueño.
Que tiene hermosa presencia, magna memoria, excelencia de un pensar muy suculento, le admiramos el talento.
Recítenos cien poemas, díganos frases, mil lemas, vislumbre el bello camino que le dicta fiel destino.
Ya casi, muy cerca el siglo bien vivido sin remilgo, con decencia sin excesos balances y contrapesos.
Ha tenido en la consciencia de tal existir paciencia, se ha gastado así los años de los múltiples cumpleaños.
Doña Lupita Molina me falta voz, mas, me anima ser parte de este presente el estar entre su gente.
Que la quiere, la respeta, ¿me puede dar la receta?; no se nos quiebre bonita nuestra alma la necesita.
Son preciosos los dos nueves, lindo el blanco de sus nieves las canas en tersa sien a un puntito están del cien.
Sensata altiva cabeza de luz, razón y entereza, ¡Jesucristo la bendiga!, mi admiración . . . ni se diga.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 12 de diciembre del 2009 Dedicado a la eterna Bella Dama, Doña Guadalupe Molina de Barrenechea Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
El cansancio del árbol estación tras estación tiene que soportar la caida de su fruto el frio desnudo el peso de su esplendor la confianza en poder proseguir con su nuevo nacimiento Una y otra vez para sustentar al resto Ciclos eternos en crisis perpetuas pues acomodarse es todo un reto
El agua es siempre la misma la que recorre la isla Las hojas también El árbol aprendio al traspiés Por qué tú y yo vamos a ser diferentes La misma gravedad las mismas reglas para todo lo que brilla bajo el mismo sol
La sencillez y simplicidad la mejor explicación Solo lo extraordinario que por no comprenderlo lo llamamos milagro Nos sacará de este ciclo interminable
Asi que solo nos queda entender que estamos unidos para siempre en el mismo barco Dispuestos a cuidarnos y preparar ese mundo soñado en este peregrinar complicado Creer en la hermandad de un universo que late al unísono de mi propio latido Me ayuda a continuar el camino
Cíclicas crisis a proseguir en perpetuidad Pues se nos ha dado la eternidad y la inmortalidad para todos los papeles representar
Se busca la esperanza, que se escurre y esquiva, sortea las tormentas, los tornados elude, y vendavales cruza, como veloz saeta. Mira de frente al tiempo, que sin freno se esfuma, amante inalcanzable, la esperanza que abruma.
Bebe del tiempo el orbe, yanta del orbe el Hombre, y seduce quien ama, al esquivo Universo. Al infinito mira, el vacío que le envuelve, y en un frágil momento, se ha disuelto la vida.
Cancionero de sueños, de esperanzas dormidas, como si un tierno arrullo, acunara la vida. Miró entre las estrellas, con los ojos que miran, y descubrió entre ellas, donde el secreto anida.
Entraron en tropel, en las entrañas mismas, en cada poro abierto, de la piel que transpira, donde la vida late, arrítmica y cautiva, donde el amor se duerme, en las suaves caricias.
No se escapa la luna, ni el sol busca la huida, es un secreto a voces, la magia que cautiva, del sueño al despertar, del ocaso a la vida, al ser la pesadilla, cambiante y reflexiva.
La esperanza te envuelve, con su manto de brisa, una aureola que brilla, un resplandor suicida, incomprensible y mística, incolora se siente, se devora y se extingue, una llama infinita.
Entre el amor y el tiempo, se ha quedado la prisa, de rodillas gritando, su veloz embestida, entremedias bailando, la esperanza se anima, y un coro de momentos, se han pausado en el tiempo, contemplando la vida.
Güerita de ojos lindos, te busco cada noche Entre mis sueños, tus lindos ojos, son mi guía La gente habla de ti, pero nadie me dice donde estas Solo me queda tu recuerdo.
Güerita de hermosa voz, que a mis oídos enamoro Trate con mi guitarra imitar el sonido de tu dulce voz Pero no hubo nota que igualara, el sonido de tu tierna voz Solo me queda el recuerdo de tu hermosa voz.
Güerita de encantadora sonrisa, que a mi corazón encanto No existe nada mas encantadora que tu sonrisa Me enamoro esa encantadora sonrisa, me muero por verla de nuevo Pero solo me queda el recuerdo de tu encantadora sonrisa.
Güerita hermosa, como la rosa roja de aquel jardín Quise compararte con la rosa y me di cuenta que no hay comparación Tu eres mas hermosa, no hay flor que iguale lo hermosa que eres Ni nadie que me enamore como lo estoy de ti, Nadia.
Eu ganho pouco, mas tenho o conforto de uma vida de sonhos. Não é a "vida sonhada": filhos sem problemas, uma mulher apaixonada... Ainda não é essa vida.
Mas estou na lida... Ainda queimo a esperança de que esse sonho venha a acontecer, antes de eu morrer.
Porém, enquanto a morte vem, e o trem da vida corre, vou alimentando o meu sonho esperançoso, porque dizem que a esperança é a última que morre.