Se miraba extenuada, muy cerca del camino que conduce a un cementerio abandonado. Sus ojos vidriosos y pelaje oscuro, daban a su apariencia un tinte misterioso. No obstante, la tomó entre las manos, poniéndola en el asiento trasero de su auto.
Manejaba a gran velocidad por la desolada avenida. De pronto, un frío helado invadió el vehículo, paralizando su corazón.
¡Y Teófilo y su gata triste, jamás llegaron a su destino!
Es la muerte, lazo misterioso que transmuta la vida
Es viento sediento
Ola inquieta
Sombra sonora de amor y olvido
Gota en el alma, herida en el corazón.
* • Imagen de Carlos Miguel Perez. Luz Marina Méndez Carrillo/ 31012021/ Derechos de autor reservados.
Tiempos que pasan, sorteando toda clase de vendavales De amores e ilusiones, desde el inicio originales Novias eternas, que ocultan amarguras en sus oscuridades Penumbras que acechan, ocultando emoción de voluntades Novias eternas, que el miedo las acorrala en sus seguridades Pierden la noción del tiempo al perder sus libertades Novias eternas, que eluden los pánicos de las soledades No se sienten del todo seguras, acrecentando debilidades Novias eternas, vacilantes en el fragor de sus intimidades El nido de la emoción se enfría, el ego de sus vanidades Esperando que la situación cambie, amainando las tempestades
Novia eterna, sin premura para la convivencia Se llena la mente de conflictos, eludiendo la providencia Sueña con el día de la boda, con ardores y vehemencia No desea que el amor se pierda y derrumbe su decadencia Pesadillas que quitan sueños, de letargos de somnolencia Desea estrecharlo y entregarle su cuerpo a su complacencia
Novia eterna del ayer y de hoy, hasta que el sol en el infinito despierte Novia de siempre, de amores añejos con risas se divierte Pierden el sentido de la vida, que los años pasan y advierten Esperando que el novio la lleve al nido de la suerte Como la abeja lleva la miel a la colmena, vuela y en dulce se convierte
Novia eterna, como guardián que vigila a radiar los corazones Pendiente del amor y sus nobles relaciones Se has tomado el vino, rompiendo la copa que arde en sensaciones Novia eterna, que dejas enmohecido el vestido blanco de las pasiones El roer de las zapatillas, el caminar de sus preocupaciones
Novia eterna, que se entrega a los amores furtivos y placenteros No quiere obligaciones, ni ataduras, ni barrotes de prisioneros Como barca que zarpa del puerto, sin timonel ni barquero Como labios, que aspiran humos de cigarrillos, sin cenizas, ni ceniceros
Novia eterna, que despliegas pasiones en noches de amanecidos Sueños de quimera, de anhelos sublimes en el horizonte permanecidos Amores rancios y envejecidos, que su corazón rechaza de solteros y maridos Novia eterna, que navega en aguas de mares y ríos desconocidos De ilusiones y espejismos, de amores y emociones, proseguidos De guerras y luchas sin armas, de espíritus combatidos
Novia eterna, que tiene al pretendiente en un sopor profundo Con su vestido blanco deshilachado y de olores nauseabundos Lo tiene cautivo de andares, de soledades de vagabundo Novia eterna, de amores en retirada, de pretendientes meditabundos Novia eterna, que apaga el pabilo de aquel solitario, que quedó taciturno y moribundo “Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga – septiembre 28-2020
Hay un lugar en mi corazón… este es grande y noble para abrigarte…
No creo que te sea extraño… después de tantos años siendo vecinos expresarte mis motivos y sentimientos…. que llevo por dentro.
Si nunca te manifesté estos de una manera tan directa aunque indirectamente se que los has notado, fue por el respeto y admiración que te he tenido…
Hoy la vida me da otra oportunidad de volver a enamorar, amar y tener una pareja, para hónrala, sin ninguna barrera y colocar estos sentimiento en su lugar de privilegio, este no tiene si no un nombre… TU MUJER.
Se que te produce incertidumbre escuchar o leer estas líneas, pero la vida continua….
Que no se venda el respeto, ni se compren las conciencias, no se vulnere el derecho, ni se compren las sentencias.
Que no se compre la vida, no se venda la vergüenza, que no sea la dignidad, mera moneda de cambio, ni se sacrifiquen vidas, en aras de un bien mayor, por muy grandioso que sea, no se venda al por mayor, ni el valor ni la decencia.
Alto y claro habla el amor, sin cortapisas ni reglas, sin razones superpuestas, sin frenos que le contengan. Alto y claro habla el dolor, que de ser cruel no reniega, y habla sin pausa la voz, de las mentes verdaderas, que alto y claro se expresan.
No se venda la salud, que cuide al pobre y al necio, sin importar el color, de la piel de quien se enferma. Que no se compre la prisa, ni la ignorancia se venda, ni se aplaste al inferior, porque carezca de hacienda, no se abuse del menor.
La voz cascada se aleja, de tanto sufrir la afrenta, piernas y manos atadas, y amordazada quien piensa. Que los cuerpos no se vendan, como valiosas prebendas, que no se arrebate el Sol, al inocente que encierran. Que las carnes no se graben, con hierros de propiedad.
No se levanten fronteras, ni se apropie la maldad, de quienes buscan hogar, ni reine el odio y la ofensa, no se ampute la verdad, ni la libertad sea rea, de quien el poder ostenta, ni la dignidad sea presa, al albur de los demás.
Alto y claro se denuncie, el abuso y el maltrato, y sea el amor el retrato, de cada instante vivido, que no se venda al amigo, ni se pisotee al caído, que no hay un ser inferior, por su color ni su oficio, que amar no sea un sacrificio.
Ni se venden ni se compran, los derechos adquiridos.
No olvides estoy casi imperfecto y el mar que sacude mi horizonte se enreda en la triste pena y cae estrepitosa sobre la tarde que sonríe como si todo el fin comenzara.
Yo lo se es tan solo el comienzo la tierra y mis raíces aumenta la tempestad que mi mente expande y riego una mirada al fondo del verde que dibuja su cuadro de vida y muerte resignación, resurrección espejo de mis alas que vuelan al mundo que siempre he soñado.
La Tierra grita furiosa, ante el castigo infringido, nadie escucha su lamento, en sus quehaceres sumidos, no quieren oír sus gritos, que de las entrañas nacen, priman más las letanías, que son cantos de sirenas, que ciegan mente y sentidos.
Violentas voces se alzan, de rencor profundo llenas, no admiten palabras sabias, ni otras razones sinceras, el odio anida en sus ojos, que miran de otra manera, suenan aires de venganza, en sus perdidas cabezas.
Muchas mentes se aglutinan, para buscar cauces nuevos, necesarios argumentos, que conformen una idea, que despeje las conciencias, que rompa la vida errática, que aliente las mentes presas, en recurrentes nostalgias.
No hay lágrimas que soltar, ni suficientes los ríos, de sollozos en las ciénagas, el hedor provoca nauseas, que a los más sabios infectan, son palabras sincopadas, que reclaman metas nuevas, que en un grito se revelan.
El cielo rompe a llorar, lagrimas grises y negras, mira desde su atalaya, y no puede contener, el torrente de sus lágrimas. Se acerca el amanecer, por fin llega la alborada, desprendiendo gotas mágicas.
Un atisbo de esperanza, en duermevelas se escapa, bajo una luz cenital, observa al mundo, que brama, sumido en la cruel vorágine, que el mismo mundo creara, descabezados los sabios, de mentes privilegiadas, como posesos sonámbulos.
La Tierra a gritos reclama, mentes sabias de templanza, respeto a raudales quiere, más valor, menos palabras, más amor propio y conciencias, que asuman sus propias fallas, que se conciencie al retoño, sea ley la palabra dada.
Con desespero nos grita, la Tierra seca, agostada, desde las grietas profundas; Que sea el amor la palabra.