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En medio del viento, qué no se ve, pero se siente yo allí estoy, transparente, sola con mis pensamientos sintiendo mis diferencias hacia los otros, me dejo llevar. En verdades lo que todos hacemos. Solamente vamos por la vida, pero no como queremos, la vida es la que nos lleva. Muchos se sienten como un rey, otros olvidados, pobres, sin tener derechos para reclamar. Nada es asi. Hacemos sufrir nuestras Madres al nascer. Siempre sufrirán por los hijos. cuando llega la vejez o una enfermedad, casi nadie pára para pensar. Agradecer tampoco. Por esto, ando en medio del viento, mirando e evitando sentir mis dolores. Soy feliz, tengo abrazos cariñosos, me siento querida, por alguien que nunca me lastimó. Como digo cuando Dios me hizo estaba alegre. En realidad salí distinta, de lo que me orgullo agradeciendo todo lo que tuve hasta ahora, cantando, llorando, sufriendo, pero quiero vivir un poco más, mismo en medio del viento que me llevará hasta el infinito, que no sé lo que es. Porto, 3 de junio de 2021 Carminha nieves(decreet50)
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Castelo esquecido No leste europeu Família aniquilada.
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Cuatro años y unas semanas más… resultaban una diferencia lapidaria, para José, un niño de doce años, que miraba con ojos de hombre enamorado a la hermana de su mejor amigo, que el año pasado cuando cumplió quince, pudo verla con ese hermoso vestido rosa, maquillada, sonriente… preciosa; desde entonces, algo ocurrió en su interior para siempre, así que le resultaba muy difícil tratar de disimular su incontenible atracción por Liliana. Se turbaba, olvidaba lo que iba a decir, tartamudeaba, escapaba a caerse tras varios tropiezos, amén de sonrojarse y la sudoración aquella que molestaba tanto… a todo esto, Liliana le sonreía y continuaba con sus días y actividades sin enterarse del viacrucis del pequeño José, “pequeño”, es que además, aún no se había estirado y le faltaban unos quince centímetros de estatura, por lo menos para igualarse con Liliana. Ella, grácil de figura, atractiva por ese ángel que tienen algunas mujeres, que sin cobijarse con los estándares de belleza del mercado y la sociedad de consumo, era hermosa, por sus ojos claros, su sonrisa angelical y esa agilidad felina para deslizarse al andar, cuántas veces había hasta delirado imaginando poder abrazar esas formas, esas curvas peligrosas decía, porque le sería muy difícil mantener el control… y cuando hablaba, dejaba admirara una boca que a José le provocaba atrapar a besos… José, además de resignarse a verla enamorado, pero como un imposible, tuvo que aceptar algo que iba más allá de sus ilusiones; Liliana, su bella Liliana se iría a estudiar lejos… una suerte de eclipse total, cubrió los días y noches de su vida, que a pesar de los chispeantes años de la adolescencia, siempre tenía un corto circuito que lo sumía en una melancolía, que evocaba los detalles de la amada Liliana… Tuvieron que transcurrir como quince años, José se graduó, obtuvo una tecnología, se casó y fue a trabajar en una planta industrial, en donde la vida le tendría guardada una sorpresa del tamaño del universo: Liliana trabajaba también allí en el área administrativa, no había crecido tanto como José, que era quien ahora pasaba con varios centímetros a “su” Liliana, que aún causaba revuelo en su comportamiento. Estaba soltera, José de inmediato pensó a sus adentros: ¡ojalá hubiese sabido!, la habría esperado, la habría buscado… pero tenía una pareja, esa noticia sin embargo, no desinfló a José, que estaba feliz, saludaba y se despedía de “su” Liliana con beso en la mejilla, habían ido consolidando su amistad interrumpida; su amigo, hermano de Liliana, había salido a estudiar fuera del país y se quedó a vivir con los gringos, se consiguió su gringuita y no pensaba en volver por ahora. Los lapidarios cuatro años, ahora no se notaban, el porte y aplomo de José, habían causado especial simpatía en Liliana, que sin darse cuenta, se sentía atraída por el ya no pequeño José. Liliana dejó de hacerse acompañar por su parejo, llegaba y se iba sola del trabajo, así tenía más minutos para poder compartir con José. Él por su parte, iba superando los nervios y a medida que charlaban y compartían, sentía que de alguna manera era correspondido. José tenía dos hijos pequeñitos, que adoraba y su esposa, era un amor de persona, preciosa como las flores en primavera y habían levantado un hogar, que había causado la admiración y envidia de muchos en su entorno; esto le causaba remordimientos y en varias situaciones le inhibía de dar cuerda a eso tan bonito que compartía con Liliana. En particular, había un instante que era de alguna manera incómodo: las despedidas, porque sin querer o queriendo, se acercaban un poquito más para darse el beso de despedida, que de a poco iba remordiendo distancias, hasta remorder comisuras de labios y tras varios intentos o refrenamientos mutuos, finalmente desembocar en un inevitable beso con hambres atrasadas, que quien sabe cuánto duraría… allí supieron cuánto se atrajeron y cuánto más se ansiaban. Liliana que sabía perfectamente, la condición de José y su hogar, se adelantó con total contundencia a señalar, que ella también tenía su relación y que jamás podrá aceptar que José abandone su hogar, sus hijos, su futuro con ellos; ella no se había casado, no le atraía esa condición y prefería desde hace mucho, tener su pareja y nada más, esto a pesar de sus dos últimos enamorados, que habían querido tomarla por esposa… De los besos y caricias furtivas en esos intervalos del trabajo, dieron el salto a verse fuera de la planta industrial; encontraron el tiempo y en una residencial, el espacio para explosionar todas las ganas acumuladas; ella quiso amarlo y él, cual púber enamorado se dejó llevar por ese vendaval de la mujer de sus sueños, por su obsesión adolescente, su más delirante ternura también… a quien según él, había dedicado hasta su primera masturbación… Se besaron, se descubrieron a través de miles de caricias y miradas, se amaron y volvieron a amar, se quedaron dormidos y al despertar se amaron una vez más, como el primer beso, con hambres atrasadas… fue una conjunción única, exquisita, inagotable… Liliana ofició como maestra de ceremonias, José obedeció, la amó y aprendió, no paró de hacerlo… Iniciaba o continuaba así, una relación muy especial, en que se entregaban desaforadamente, como náufragos encontrados, sin exigencias, sin condiciones y cada encuentro, era esa oportunidad exquisita, para brindarse plenamente, para inventar, para recrear, para explorar, llegaban ilusionados y se despedían felices, sin horarios ni calendarios, cuando podían se ponían de acuerdo y lo demás era tan solo la urgencia porque transcurran los minutos y se encuentren una vez más solos, dueños del universo, del tiempo, de ellos mismos… Por sus compromisos, tuvieron largos corto circuitos, pero siempre se volvían a buscar, a encontrarse y a quererse como sólo ellos, o como diría José, como quería Liliana, la sacerdotisa de su amor, de su cuerpo, del placer y como toda relación, con aportes de la pareja, José también buscó sorprender a su amada, explorando nuevas caricias, besos, espacios, tiempo… de a poco fueron necesitando más tiempo para ellos y buscaron noches enteras, días enteros, tras los cuales, venían las pausas, para necesitarse otra vez… con esas hambres atrasadas, que tanta magia traían, que cuánto placer almacenaban y compartían… Cada uno por su lado, aceptarían después, que esa construcción amatoria, sería únicamente de ellos, jamás podrían replicar con sus parejas, provocando por el contrario, congelamientos muy críticos que apenas escapaban a ponerlos en evidencia… así mismo las no exigencias y no condiciones, dejaron de ser tales y afloraron en escenas de celos y en necesidad de más tiempo juntos; esto último de manera intermitente, cuando Liliana exigía, José no podía y viceversa, pero nunca se debilitó esa atracción, el deseo, las ganas infinitas de juntarse, de sentirse, de inventar más, de sorprenderse con algo nuevo, de derrochar ternura, pasión, lujuria, en cada nueva exquisita ocasión que la vida les brindara… Varios años después los lapidarios 4 años que agobiaban a José, cuestionaron a Liliana, que se sintió algo más “madura”, que su amado; si a José nunca le importó esa diferencia cuando era apenas un niño, ahora no cambiaría por nada esa condición, Liliana era su mujer, ella le enseñó a amar, él era su púber amante y lo sería para siempre… Un día José tomó la mano de Liliana y se la colocó en el pecho, su corazón latía como un tropel de caballos desbocados, varias veces le había hecho sentir esa sensación, esa arritmia, alegría, conmoción, lo que sea, que Liliana provocaba en él; fue su manera de explicar sin palabras, que no pueden: apenas cuatro años y algunas semanas, detener ese ímpetu conque él siempre amó a su Liliana, la hermosa mujer de felino andar, de preciosos ojos, cara bonita, sonrisa angelical, boca deliciosa que adoraba devorar a besos, cada palmo de ella, transcurridas algunas décadas, seguían siendo motivo de sus ansias para amarla más… Juntos construyeron ninguna rutina, juntos aprendieron a reinventar esto de ser parejas y de aprovechar cada segundo que la vida les permitía compartir con toda la intensidad de quien vive para ello, juntos siguen siendo un tsunami de emociones, de expresiones, de detalles, que bien deberían ubicarse con estrellas en el infinito, allí donde no importa el tiempo… donde amores así, son eternos…
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“Muy tercas, pero, . . . bien chulas.”
Católica religión, Pascua, la Resurrección, sesenta días han pasado del calendario marcado.
¡Vamos tempranito a misa! amor, corazón de prisa, Jueves de Corpus llegó sufrimientos relegó.
Es el día que más disfruto, el trabajo ya dio fruto recibamos sus “primicias” festejemos mil albricias.
A Dios llevemos ofrendas cumplamos sus encomiendas, sigamos la procesión, la fiesta, la tradición.
Bendito día de las mulas especiales, las más chulas, de hoja de maíz reseca artesanía que no peca.
Con barro fresco, lozano, obra fiel de un mexicano que se compra en los mercados, en los tianguis afamados.
Cuatro palos para afuera no de madera cualquiera, sostienen tierno animal muy terco, pero, . . . formal.
Mulas tenaces cargueras, en las sendas las primeras portando sillas divinas adornadas, diamantinas.
Cargan las lucidas flores de perfumados olores, rítmico vaivén, costados llevan preciosos atados.
Cajas de tablas, huacales, enjarrados los mezcales, miro cestas tamaleras también cucharas moleras.
Comales, cazuelas varias, metates, jícaras parias, hondas ollas frijoleras, tinajas que son pulqueras.
Tienen brida, usan rienda, así necedad se enmienda, un hilo les guía el camino pender será su destino.
Acémilas regalemos, nuestro “folclor” reforcemos fomentando las costumbres se olvidan las pesadumbres.
Vistamos a nuestras niñas con faldas, con blusas finas, moño, trenza a la cabeza, reboso, collar turquesa.
Ataviemos bien los niños, huaraches, gabán, divinos, paliacate, ropa manta y sombrero paja santa.
En cultura popular las mulas hay que adorar por siempre, serán eternas pues tienen almas fraternas.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda México, D. F., a 04 de junio de 2015 Dedicado a mis “mulitas” preferidas: Samantha Ramos Hernández y Marijose Rodríguez Ramos Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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O tempo apanhou o vírus, Está sonolento, sem força para se sacudir e dar o cheiro a verão. Eu cá em baixo sonho com fins de tarde e noites cálidas, esplanadas abertas, tomar um café depois do jantar, ouvir o canto dos grilos, ver céu estrelado o murmúrio das ondas, sentir que ainda o mundo e o mesmo. Só espero que algum pedaço de sucata que o homem manda lá para cima não me caia na cabeça. Por aqui, só as beatas dos fumadores incomoda. E estive a pensar, se a sucata se desintegra a entrar na atmosfera, podiam mandar lá para cima a de cá de baixo e resolvia-se a poluição terráqueos. É melhor brincar e esquecer tanta coisa que me preocupa. Mau caminho seguimos, estragamos o mundo e estamos a estragar o nosso firmamento. Nem vale a pena pensar se vai haver reformas, estamos a caminhar para sermos digitais.
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“¡Qué verdadera tragedia!”
Falleció Don Héctor Suárez hay tristezas, hay pesares, luto entre los comediantes se fue “El mil usos”, “Tirantes”.
El “No hay” encontró la muerte, mas, Dios nos brindó la suerte de disfrutar su comedia que iniciara en la tragedia.
Teatral, así, muy incipiente, año sesenta naciente, quiere triunfar, a eso aspira, guiado por Carlos Ancira.
Obras de Kafka, Ionesco, lo absurdo en talento fresco, Marcel Marceau pantomima, el joven Suárez germina.
Que buena suerte la de él tomar clases con Marcel, primeros logros de mimo iniciando buen camino.
El cine le abrió los brazos, el set, sus primeros pasos pudiendo dar un “gran” salto debutando en “El asalto”.
Citaré solo unas cuantas de sus películas, . . . tantas, casi cien en la memoria, de ahí grandeza e historia.
“Mecánica nacional” donde lució excepcional, “La picardía mexicana” le confirmaba la fama.
En “Lagunilla mi barrio” tuvo, al punto, muy buen fario, su actuación de maravilla se reflejó en la taquilla.
¡Uy!, “En la cuerda del hambre”, “Trampas de amor”, ¡qué raigambre!, Premio Ariel, Diosas de Plata, tres no más de gloria grata.
El destino así se traza, recordemos “¿Qué nos pasa?” su programa en Televisa que nos sacaba la risa.
Histrionismo por bagaje, “Flánagan”, qué personaje, gritaba: “¡queremos rooock!”, comiquísimo el stock.
De figuras populares que representaba Suárez, gustosas reminiscencias, semejanzas, coincidencias.
Con nuestra amplia sociedad, comedia e hilaridad de “El Licenciado Buitrón”, “Doña Zoila”, ¡Señorón!
Que fue en la televisión, “La cosa” en Imevisión, cómo olvidar a “Tomás”, doble sentido, ¿qué más?
Algunas telenovelas: “El carruaje”, “Las gemelas”, “El derecho de nacer” que nos encantaba ver.
Lo diré en un “fast track”, pues Comedy Central Roast reconociendo su fama lo “rostizó” en un programa.
Por el teatro nuevamente incursionó diligente, con “Toc toc”, en su “Estoy loco”, se mostraba aún más docto.
“El crédito” siempre suyo, actuando crecía su orgullo, “Los locos Suárez” con su hijo igual que él actor prolijo.
Le vino el cáncer maligno, la fatalidad designio, como todo un hombre recto percibió el fin del trayecto.
¡Gou Producciones, presenta: “La Señora Presidenta”!, trabajar fue medicina, mas, toda gesta termina.
Breve, corta, esta semblanza, ya que, el papel nunca alcanza para reseñar la vida de un genio que, de subida.
Hizo toda su carrera, jamás se quedó a la vera un proyecto de Héctor Suárez, pongámosle sus altares.
Con ceras y veladoras que sean muy imploradoras, pena entre los comediantes, ya, nada será como antes.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 02 de junio del 2020 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Na campina esquecida As flores morrem No inverno cruel.
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¡Honor a quien honor merece!, ¿ves la ola que se mece?
Hoy es Día de la Marina Armada flota divina, junio primero la fecha, escuchen bien esta endecha:
El Lago muestra su imperio, antiguo Puerto de Aterio actual Muelle General, de manera literal.
En esta poesía hay concierto, ¡Honor a Capitanía de Puerto!, éste es mi mayor aserto: ¡Honor a Capitanía de Puerto!
En Pátzcuaro, hermosa sede, hace más de lo que debe Delegado Capitán Gustavo Luna Corral.
Profesional, Licenciado, que vigila, entusiasmado, comercio por agua y pesca, tal gestión . . . no desfallezca.
Por la Marina Mercante no rendirse ni un instante, al contrario, ser constante con uniforme galante.
Jurisdicción Federal dignidad, honra, moral, pilotos de embarcaciones rezar bien sus oraciones.
Respetar señalamientos, seguir los ordenamientos, navegar con directrices, reglas, normas, son raíces.
Implica acciones vitales regular vías generales de comunicación por agua, la navegación no es vaga.
Solo traslados confiables, puntos, direcciones viables, destinos muy bien trazados con fines determinados.
Embarcación diseñada canoa, lancha desplazada, para navegar la vía por el agua noche y día.
Marítimo es el comercio que no merece desprecio, transportar cosas, personas, rumbo a diferentes zonas.
A esmerarse en la labor el lanchero y pescador, mantener buenos oficios prestadores de servicios.
El orden es importante, la Capitanía expectante de infracciones a la ley, el turismo es digno rey.
De él viven las familias, que nunca tengan vigilias, lleven buenas relaciones, pues, son malas las fricciones.
La autoridad se respeta, oigo un clarín de corneta, el Sector está sentido, triste, por estanque herido.
No obstante, en vía navegable el agua aún tranquila, amable, ¡que renazca nuestro lago! no merece tan mal pago.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Antiguo Puerto de Aterio, actual Muelle General del Lago de Pátzcuaro, Michoacán de Ocampo, México, a 01 de junio del 2012 Reg. SEP Indautor 03-2012-083012362100-14
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UM POUCO DE MIM
Não sei onde deixei passar o tempo. No pensamento tudo guardado, desde a ama até à minha cama de grades, aos minúsculos vestidos com favos de mel, à vacina, que deitada na cadeira de couro levei na nádega, para não ficar com a marca no braço. Como um sonho, vejo-me ao colo, de pé na cama segurando o lateral e ouvir o Dr. Feio, o nosso médico a falar no hall da entrada, a subir as escadas, das moedas grandes prateadas que me davam por não chorar ao cair e magoar-me. Sou a criança, a adolescente, a mulher, mãe, avó. Mas sou tudo no que se gastou, como manta roçada do uso. Deus fez-me num momento em que estava distraído e saí diferente. Nunca me trocaria por ninguém. Quantas vezes fico calada, para não pensarem que sou doida. AH! Se soubessem os meus pensamentos! Desbotada, sem cores definidas, por dentro é novo. Nem as lágrimas ficaram. Num momento irei, para onde não sei, pois o que sou só Deus o sabe. Ficarão as milhares de palavras que durante a vida toda plasmei num papel qualquer. Alguém o lerá. E neses momentos eu ainda estou cá. Na doença, na alegria, na dor de tantos momentos que queimaram a minha alma, por gestos ou palavras, sinto que desde que Deus me criou nunca saiu da minha vida. E sinto que assim será eternamente. Amo viver, amo o ser que sou, os braços que me abraçam, o sentir que mesmo sendo tela desbotada, sou desejada e sem vaidade, sinto-me renascer todos os dias. Sem saber o que sou, para onde vou, o que desejo é ir ficando por aqui dentro das lembranças vivas, desde que existo. Porto,1 de Junho de 2021 Carminha Nieves (secreet50)
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[size=x-large]Luzes no Campo
A cena se passa no Peru, em 1965.
Cena Única
Uma casa no campo. Vemos uma porta que dá para a varanda, e um cõmodo médio onde um homem está ouvindo rádio. Perto dele há um rapaz de 14 anos.
Alessandro- Veja, Alonso. O Brasil realmente não volta mais à democracia. Já escolheram o presidente, Médici. Realmente nossos amigos terão que lutar para acabar com esse fascismo.
Alonso- Pobres brasileiros, mas isso está se tornando moda aqui no continente. Muitos ditadores, mais leis, e pouca liberdade.
Alessandro- Isso é verdade, mas nosso continente tem fama e história de lutar pela liberdade. Vai haver muita luta.
Alonso- E muito derramamento de sangue, com certeza.
Alessandro- E pensar que u ia morar lá o ano passado.
Alonso- Eu estive lá em 1962. Uma terra incrível.
Alessandro- Sem dúvidas, mas que agora passará por maus bocados. Minha mãe morou lá por quinze anos antes de me ter.
Alonso- Na época de Getúlio, então.
Alessandro- Não, acho que foi em 1920... Foi numa época em que houve uma revolução em SP.
Alonso- Ah, em 1924!
Alessandro( contente por fazê-lo lembrar)- Sim, isto mesmo. Ela me contava histórias sempre daquea época.
Alonso- Devem ser bem interessantes e realmente valer a pena parar para ouvir.
Alessandro- Sim, é por isso que minha década favorita é a década de 1920.
Alonso- Os anos loucos foram incríveis, mas sabemos como acabou. E sabemos o que trouxe para o mundo após.
Alessandro- Nem gosto de me lembrar o que veio depois. Mas me diga, está gostando de ficar aqui?
Alonso- Um pouco. Não estou acostumado à vida no campo.
Alessandro- Bom, ficará aqui quase quinze dias, já se passou sete, mais oito dias apenas...
Alonso- Não sei como você se acostuma a morar aqui sozinho. Não tem medo?
Alessandro- Não, para quem viveu o que eu vivi, morar sozinho não é nada.
Alonso- O bom é que não há muitos vizinhos por aqui.
Alessandro- Sim, é incrível não ter uma casa colada a outra como é na cidade.
Alonso- É uma das coisas mais estranhas que se vê nas cidades, execto as dos Estados Unidos, e na verdade nem são todas.
Alessandro Estupidez maior. As casas ficam parecendo um minhocão ou então massinha de argila.
Alonso- Fora que são pequenas... Mas claro, isso vai por causa das construtoras que não querem construir casas maiores.
Alessandro- Sim, mas...
Nesse momento vemos luzes fortes invadir a cena. Alessandro fica assustado. Ele pega a espingarda.
Alessandro- Fique aqui, Alonso. Já é a terceira vez que vejo essas luzes esse mês.
Alessandro sai para a varanda e não o vemos. Depois de dois minutos ouvimos um tiro de espingarda, um grito de Alessandro e mais nada. Alonso não consegue se aguentar e vai até a varanda. Ouvimos ele cair no chão e desmaiar. O pano desce.
FIM[/size]
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