A pesar de todo, Nadia, sigo ilusionado, sigo soñando contigo Mis canciones siguen hablando de ti, mi guitarra suena por ti Mis poemas solo los inspiras tú No puedo dejar de pensar en ti, eres y serás, el amor de mi vida.
A pesar de todo, tengo fe, que un día, se te ablande el corazón Y quieras hablarme y que me busques, que me llames Tengo esa esperanza, de verte de nuevo Sueño con ese momento y lo espero con muchas ansias.
Sabes Nadia, no hay noche que no piense en mi No hay día que no te recuerde Es que no puedo reemplazarte, con nada, ni nadie Para mi tú eres única y especial.
A pesar de todo, este tipo solitario, te necesita No para salir de la soledad, te necesito para ser feliz Eres mi oxigeno para vivir, simplemente te necesito, Nadia Espero que entiendas, Nadia, que eres todo para mí.
Si me dieras la oportunidad de hablar contigo De explicarte el porqué de mis poemas Del porque te escribo solamente a ti Para que a si entiendas, porque me enamore de ti, Nadia.
En el bulevar de la copa de cristal se vierte un líquido retrato, en esta avenida de arte pasado se pincelan en lienzo mortal ansiedad y arrebato.
Entre cuatro esquinas y obsecuente vino derramado tremebundas historias se desparraman ante mi conmocionado.
Me duelen las corneas con presta paleta de colores, como una brújula al norte de mi hemisferio giran sin control partituras con gustos de olores.
Al pie del alma se muestra un riachuelo de turbulenta furia arremolinada entre elocuentes tartamudeos, un manto fluido de gritos, lloros y arrepentimientos que muere en un marco de madera encolerizada ante bífidos siseos.
Junto a las cientas aguas pasadas aparece una cabaña de madera de musgo en corcho con ruidos silenciosos, ruidos de niñas, figuras de fantasmas nunca sufridos que juegan con cochecitos de madera y plásticos de muñecas morriñas.
En lo alto del escenario actúan montañas de grano de arena, montañas acurrucadas en una hoguera de fuego de copo de nieve que cubre vertiginosas heridas de tostada quemada, montañas de tormentas cómico-sarcásticas de preocupación olvidada.
A lo lejos en la cola de las montañas se observa una borrosa ciudad desvirtuada, malcriada en enjambres tóxicos, devastada por nubes de lluvia que cae hacía arriba como intentando retroceder el tiempo, atesorada en rascacielos de portales nocturnos y carmín del carbón del cielo eclipsado.
Un tejido cielo de soles a lustros que no parpadean mueve el viento en la noche, en el día una luna azul y verde ronca en los aposentos del baile carnal, el sol trazado cuyos brazos salen disparados como fogones a la cacería de mi llama rosa de amor se mantiene constante al circuito del lucero polar.
Y en un último esfuerzo de visión indeseable una brisa de constrictora venenosa repta en los campos ondulando con delicada necesidad una flora gris muerta de estrés y descontrol, unos pétalos de caleidoscopio que no quieren volver a la tierra de un ciclo de vida de entonación baja bemol.
Descripción: En este poema estoy intentando expresar mi angustia y ansiedad ante el ambiente que me rodea, para ello no solo lo describo sino que lo hago intentando que el lector sienta pesadez por lo que está leyendo, juego con una descripción del entorno un tanto abstracta y pesada, un tanto excesiva y angustiosa.
Saboreando o privilégio de ser, parte integra e natural da paisagem, contemplo o todo, como parte indistinta, inseparável. complemento indivisível. Cumpro meu papel, observo e aprendo, apreendo por afinidade, e complementação, sem vestir títulos, emblemas ou uniformes,
El tiempo como una esponga que se alarga y se encoje Absorbe lo que le echen Se va desgastando de pedirle limpiar y escurrir
El cuerpo reconoce en sus vaguadas ese reloj que fue tejiendo sus colores y aromas Un territorio tan desconocido en un mapa que recorre en una sola mirada en un espejo
Las pilas gastadas en una mente que no se rinde porque difícil le es renunciar a los sueños y esperanzas y pensar en que tiene un final
Será por eso que terminar y comenzar cualquier actividad pesado resulta a un pensamiento más lento que huye de su realidad como sin volumen No puede oír lo que no quiere escuchar
Lo intenté todo, quise plasmarte en el papel todo lo que siento por ti Pero no fue suficiente, pues no te gusto Ni siquiera me dejaste, explicarte el porqué de mis poemas Créeme lo intenté todo, pero no fue suficiente para ti.
Intenté lo imposible para llamar tu atención Pero no fue suficiente tu no quisiste escucharme No quisiste escuchar mis razones Lo intenté todo para hacerte sonreír, pero fracasé.
Intenté que en cada poema que te escribí Lograra definirte en cada verso Me desvelaba por gusto, escribiéndote poemas Pero al final, no fueron de tu agrado.
Intenté que te enamoraras no de mí, si no de la poesía Quise hacer algo que nadie te había hecho jamás Pero fracase, mi lápiz fracaso, mis versos fracasaron Créeme Nadia, lo intenté todo para que sonrieras, pero fracase perdón.
Perdóname Nadia, creo que no se entendió el mensaje Lo intenté todo créeme, me esforcé mucho al escribirte cada poema Pero sabes al Nadia, no me arrepiento de nada de lo que te escribí Y sabes porque no me arrepiento de nada, porque escribirte poemas Para mi es sentirme vivo y lo seguiré haciendo, aunque te enojes conmigo Nadia.
“Nunca pierdan juventudes la esencia de sus virtudes.”
Jóvenes en fiel trance de locura, de romance, edades de juventud en toda su plenitud.
Desatados de pasiones del desenfreno ilusiones son de Dios la maravilla del futuro la semilla.
De una Nación gran riqueza forjada con entereza; mocedades muy febriles lozanos tiernos abriles.
Disfruten de su existir denle rienda a tal sentir, si hay ímpetu arrebatado no dejen razón de lado.
Esenciales sus virtudes suban a otras latitudes, tengan buenos sentimientos besen las nubes, los vientos.
Busquen triunfo como meta mi corazón los respeta; soy, por hoy, hombre maduro, avancen, . . . les aseguro.
Que la vida es un momento que, con amor, va en aumento, los quiero como empresarios de la paz los emisarios.
Debo rendirles tributo los comprendo, en lo absoluto, yo también puse paredes pues fui joven . . . como Ustedes.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda México, D. F., 05 de septiembre del 2013 Dedicado a mi Chalita (te amo a ti) Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14
Vulcano furioso está en su elemento, la flora, la fauna, sufren cruel tormento, de amarillo al rojo, naranja, el paisaje, fuegos encendidos son un nuevo traje.
Las llamas, sus lenguas, llegan hasta el cielo, el viento propaga así el desconsuelo, conjunto de troncos se pierde en la pira verdoso follaje calcinado expira.
El arder del campo invade el momento qué horrible concierto de “achicharramiento”, la tierra se queja su ser se estremece padece dolores, lo fértil fenece.
Tóxica humareda, fétida, se esparce, tizne, hollín, los gases, son de preocuparse, ya que se extermina un pulmón del mundo quedando a la suerte de muerte al segundo.
Las especies pasan al infierno en vida bramando de espanto emprenden la huida buscando refugio, infructuoso anhelo, los cuerpos regados se ven por el suelo.
Colinas y cerros todos desolados, el bosque panteón de árboles quemados que acaban en perchas de pie, fantasmales, pavesas, cenizas, fueron pastizales.
El fúnebre monte se vuelve maqueta de varas, tizones, la senda repleta de palos, carbones, zombis inquietantes sobre las laderas, hoy, posan flamantes.
Tal trance perturba la naturaleza, ecocidio enmarca la pena, tristeza, muy tétrico, inerte, luce el escenario, el drama es presagio de nuestro calvario.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 10 de agosto del 2021 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)