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EL NEGRO HABLA ACERCA DE RÍOS Langston Hughes (1902-1967)
traducción: Gustavo Larsen
He conocido ríos: He conocido ríos antiquísimos como el mundo y más viejos que el fluir de la sangre en las venas humanas.
My espíritu se ha tornado profundo como los ríos. Me lavé en el Éufrates cuando los amaneceres eran jóvenes. Construí mi choza cerca del Congo, que arrulló mi sueño. Miré sobre el Nilo y erigí las pirámides por encima de él. Escuché el canto del Mississippi cuando Lincoln bajó a Nueva Orleans, y vi sus senos de barro convertirse en oro en el poniente.
He conocido ríos: Milenarios, morenos.
My espíritu se ha tornado profundo como los ríos.
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Poeta
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E encontro Deus Em paisagens simples, Em olhares e sorrisos, Gestos iluminados Pela simplicidade E paz No respeito humilde Aos valores de outrem, Sem confundi-los, Ou por eles, Se deixar confundir. Ou ofuscar. Em fazer da vida Um ato sagrado De verdade e beleza Dividindo o poder supremo De construir o bem
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Poeta
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APALABRADO LECTOR
Estas letras serán solo, lo que deban ser, en el lector que sea, es él quien les da vida.
Más allá del espejo, del que reflejo son. Del espejo solo, más allá del reflejo.
Nacen y mueren, mueren y nacen, en cada letra, en cada palabra.
Y no pueden ser, ni más ni menos, que lo que dicen, y aún más de ello.
No tienen ningún valor, si no hay quien se los dé, Valor sin valor solo, sólo el valor que no tienen.
Serán solo palabras solas, solo soledad en el infinito, en el infinito que no tienen. ¡Tan finitas son, solo finitas!.
¡Oh, arte de la palabra!. ¿Qué eres?. ¿Cuándo, cómo y dónde?. ¡Sin el artista!.
Creación sin creador. ¿Qué es eso?. El arte con el artista, en él nace y muere.
Si no es así. ¿Quién lo afirma?. ¿Quién lo niega?. ¿Quién lo sabe?.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Los espacios pueden tener más dimensiones, como las que llegan desde tus ojos límpidos o los que se abren cual alba en tu angelical sonrisa, cielo que se abre transparente, redime y sosiega como tu mirada, tus gestos espontáneos sin ritmo, pero ávidos de tacto, de calor, de más ternura...
Y es dentro de ese infinito siempre exuberante, indescriptible, profundo, que siento que te hallo, como nube ligera, nívea, bruñida, acogedora y por ti, más sueños despegan, como bandada de alondras despidiendo el día, irrumpiendo con su feliz vuelo, mientras se incendia el firmamento y mi corazón...
Nube de luz, pequeñita hermosa, cuánto bien le regalas a mi alma, que comulga en tu alegría, en el amasijo de emociones que explosionan con tu tan sola presencia, con los ramalazos de ternura que irradias y bendicen... la vida es nueva e ilusiona, con tu vida que inunda de felicidad... mi nube de luz.
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Poeta
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Eu faço o que faço, sem me preocupar em ser um poetinha ou um "poetaço". Simplesmente faço comodamente meu traço.
A ideia que vem ao meu encalço, como um descarrilado trem de aço, eu rimo num compasso que fique bem para o poema que eu faço.
Eu traço meu traço, como um pedreiro traça a massa para uma boa construção: medindo em latas, conforme a engenharia da inspiração.
A.J. Cardiais 04.12.2016
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Poeta
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1
“¡SERA, UNA NOCHE BUENA MARAVILLOSA!” (Cuento de navidad)
Joaquín y Macrína, dos chiquillos bellos, de alma límpida, con una inocencia capaz de robarse el corazón de toda la gente que estaba a su derredor; cada uno, vivía con su familia; estaban avecindados en unos clásicos departamentos familiares, en una zona popular donde la gente se relacionaba y se apoyaban entre sí. Tratando a su vez, que se sintiera esa calidez humana que en otros vecindarios no existe. Los habitantes del lugar, hacían una gran familia; siempre se reunían para los cumpleaños, y días especiales, sobre todo, en las posadas navideñas y en la nochebuena, todos cooperaban llevando viandas de comidas propias de la temporada y bebidas, para compartir y departir. Joaquín vivía con su padre, la abuela y su hermanita Luciana, esta familia carecía de la ausencia materna, ya que hacía cinco años atrás, Victoria, habia fallecido al dar a luz a “La Benjamína” de ese dulce hogar, Abundio, el padre, trabajaba como mesero en un lujoso restaurante; de una importante cadena internacional. Al fallecer la madre, Zenaida la abuela paterna se quedó al cuidado de la familia, ella luchaba día a día por educarlos, enviarlos a la escuela y estar pendiente del hogar. Zenaida, sabía de cocina, cocinar para ella era una verdadera terapia, y lo hacía muy bien y muy rico. Debido a las necesidades económicas del hogar, en ocasiones, hacia tamales en hoja de plátano y los vendía entre los vecinos; obviamente en la navidad imperaban con el famoso champurrado de chocolate.
2 Macrína, era hija única y gozaba de la figura materna y paterna, Zacarías el padre, era peluquero; tenía una barbería en la colonia en donde vivían. Carolina, la madre, se dedicaba a los quehaceres del hogar; era una persona exigente con la niña, ya que deseaba hacer de ella una mujer profesionista con buenos valores. Macrína y Joaquín, al fin unos niños de escasos ocho años; jugaban con otros vecinos, por las tardes, después de cumplir con sus obligaciones en casa, así como las tareas de la escuela. Era entonces cuando les permitían salir a jugar futbol, juegos de mesa o ver películas con otros niños, para ellos nada era complejo, se divertían simplemente gozando de juegos baladíes. La mayoría de los niños del barrio aquel… alegre y cordial, asistían a la misma escuela, así que era mucho lo que convivían, hasta llegar a verse y tratarse como unos verdaderos hermanos. Paso el tiempo… Joaquín y Macrína, dejaron la escuela primaria, e ingresaron a la misma secundaria, en esos tres años, esperaban con ansias el momento de asistir a la preparatoria. Los jóvenes, caminaban entre los añejos árboles que ofrecían sombra y adornaban el plantel. Conversaban de sus sueños, y aspiraciones ––Macrína, has pensado, en que cuando vayamos a la universidad, ya nada será igual entre nosotros, porque tendremos que sepáranos –– dijo Joaquín con cierta nostalgia. Yo no lo creo, seguiremos siendo amigos para toda la vida, si nos queremos mucho ––dijo Macrína. ––No, Macrína,… yo si he pensado en esa posibilidad; ya que no vamos a estudiar lo mismo, tú quieres ser Doctora y yo, Chef
3 Internacional, –––dijo Joaquín. Macrína inclinaba su cabeza y callaba, entonces brotaban lágrimas de sus ojos, las mismas que rodaban por sus mejillas, y Joaquín las secaba con sus manos. “En la vida se piensan y se anhelan tantas cosas, que agobiados se quiere forzar al destino y en realidad, solo Dios sabe la respuesta.” Y como el tiempo no se detiene, en un abrir y cerrar de ojos, estos dos jovencitos, ya se estaban graduando de la escuela secundaria. Ese fue un gran día para ambos, a Macrína la acompañaron sus padres a la graduación, a Joaquín solo su padre, ya que la abuela, se habia quedado en casa cuidando a Luciana porque se encontraba enferma. Ya solo nos falta la preparatoria, y como siempre nos vamos a seguir apoyando, ––decía Macrína. Pero, Joaquín, estaba completamente ignoto, a la noticia que su padre le tenía reservada a la familia. Ya en su casa, la abuela habia preparado una exquisita merienda para festejar la graduación de Joaquín, fue entonces cuando Abundio, aprovecho para darles una serendipia noticia, que para él era fabulosa. Ya una vez sentados a la mesa, el padre con una sonrisa de satisfacción, pidió que le pusieran atención. ––familia, quiero decirles, que en mi trabajo me están ofreciendo un traslado a Canadá, con un salario bastante atractivo; además, me dijeron, que debido a la situación de esta familia; dado que dependen de mi y nadie más se haría responsable de ustedes; me prometieron, que ellos se encargarían de arreglar toda la documentación de emigración, para que nos vayamos todos juntos a Canadá.
4 ¿No es fabuloso? Creo que es una gran oportunidad para nosotros––– Dijo Abundio. La abuela y la niña se pusieron muy contentas, pero a Joaquín se le noto un rictus de tristeza en su rostro. Al día siguiente le hizo partícipe de la noticia a su amiga Macrína, los dos lloraron el distanciamiento que se avecinaba, y prometieron escribirse y jamás perecerse las pistas de sus vidas. Joaquín y Macrína, terminaron la preparatoria ingresando a distintas universidades, y aquellos jóvenes con los años, se convirtieron en unos exitosos estudiantes, cada uno separados por la distancia, que de alguna manera el destino les había designando. Macrína se habia convertido en doctora y Joaquín en un gran chef internacional. Pero estos dos amigos tan queridos, por obvias razones no volvieron a saber nada, uno del otro. Pero en el fondo de sus corazones, se recordaban, llevando el cariño guardado, con la esperanza o el milagro de encontrarse algún día. Era un 24 de diciembre, en Londres, una noche, la noche más larga del año. El frio mordía, frio húmedo por la lluvia invernal, y lleno de soledad para Macrína, que se encontraba en un restaurante, y como compañía, un libro de medicina geriátrica y una taza humeante de café, pensaba en sus padres, en esa noche tan especial y tan lejos de ellos… sin percatarse que ya era tarde y estaban por cerrar el lugar. Ya no habia comensales, ni empleados, solo quedaba el dueño del restaurante.
5 La chica estaba inmersa en sus pensamientos, cuando de pronto escucho una voz: señorita, ¿va a solicitar algo más?, ya voy a cerrar, ¡usted sabe!, esta noche es, noche buena, ella solo volteo, para atender lo que aquel joven le decía,… no, gracias, pero de pronto los dos como un flash-back, sintieron una sensación muy familiar. Se vieron fijamente a los ojos, aquel joven dirigió su mirada al libro de medicina que ella tenía entre sus manos, y sacudiendo su cabeza, en silencio, pensó, pensó; ¡no, no puede ser!, lo que estoy pensando… ¡creo que nos conocemos!, ––dijeron en unísono, y rieron por coincidir con la misma frase. Perdone, señorita, ¿cómo se llama usted? ––Macrína Sandoval, ––– ¡Macrína, soy Joaquín Sánchez!, la joven de la impresión quedó atónita, y de la emoción rodaron lagrimas por sus mejillas, y, él, como en otrora, las seco con sus manos. Ella se puso de pie y lo abrazo. “¿Pero qué haces en Londres?”, ––le pregunto Joaquín. ––Aquí estoy sola, haciendo la especialidad en geriatría, pero mis padres, que ya están grandes, siguen allá en nuestro querido barrio, ––dijo Macrína. Yo, soy dueño de este restaurante, me traje a mi padre, que ya está jubilado, y a mi hermana Luciana, porque mi abuela falleció hace tres años en Canadá y ellos se iban a quedar muy solos. ––– ¡Macrína, vamos a mi casa esta noche, porque aparte de ser tan especial para ti, como para mí!, es noche buena y quiero recordar aquellas posadas y navidades, que pasamos todos juntos en el vecindario ¿recuerdas? ––dijo Joaquín. ––Como no recordarlo… si fuimos tan felices rompiendo piñatas, cantando
6 villancicos, prendiendo luces de bengala y comiendo los riquísimos tamales de Zenaida. ––dijo Macrina. ¿Sabes?, yo aprendí a hacer los en hoja de plátano, me mandan la materia prima, de nuestro terruño; y aquí en el restaurante, son un éxito. Y precisamente hoy, no será la excepción, comeremos tamales de la abuela Zenaida. “¡Será, Una Noche buena, Maravillosa!” en mi casa, que por supuesto es la tuya, todo será alegría, a mi padre y a mi hermana, les encantará verte. ¡No lo van creer!, bien dicen, que el mundo es un pañuelito. ––dijo Joaquín. En la casa de Joaquín esa noche, como en casi todos los hogares del mundo, se recibió con amor, el nacimiento de Dios. Joaquín y Macrína, sin decir una palabra, en un abrazo se dijeron, que a pesar de los años, nunca se olvidaron, sellando con un beso apasionado, un amor diáfano e incondicional. “Siendo estas vidas las que el destino, a su tiempo, volvió a unir”. “Muy cierto, que los tiempos de Dios, son exactos y perfectos, ni un minuto antes, ni un minuto después”. ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Mónica Lourdes Avilés Sánchez. Derechos Indautor País México. Dic. 2016
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CANCIÓN DEL EMIGRADO Autor: Adam Zagajewski Polonia 1945.
Poeta, novelista y ensayista.Estudió Psicología y Filosofía en la Universidad de Cracovia. Es uno de los poetas más brillantes de la llamada Generación de la Nueva Ola, junto a Kornhauser, Lipska, Krynicki y Baranczak. Ha sido galardonado con los premios Prix de la Liberté 1987, GranPremio de Literatura de la Fundación Konrad Adenauer de Weimar 2002 entre otros. Obra poética se destacan "Comunicado" 1972, "Carnicerías" 1975, "Oda a la mayoría" 1982, "Tierra de fuego" 1994. Esta es versión de: Elzbieta Bortkiewicz
Canción del emigrado
En ciudades ajenas venimos al mundo y las llamamos patria, mas breve es el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres. Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda el gran aro del sol ardiente, a través del cual, como en el circo, salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas contemplamos las obras de viejos maestros y, sin asombro, en añejos cuadros vemos nuestros propios rostros. Habíamos existido antes, e incluso conocíamos el sufrimiento, nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia ortodoxa de París los últimos rusos blancos, encanecidos, rezan a Dios, varios lustros más joven que ellos y, como ellos, impotente. En ciudades ajenas permaneceremos, como los árboles, como las piedras.
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Impertinencia Artera (Experimental posmoderno)
En la espina delicada el barco, tenía de rodillas una luna fácil. ¡Basta!. El alba se perdió, en jueves, y los muslos, azul quieren, al cascarón, con los boticarios, hechos camarones.
Siento que, la hora está cerca, de cada mortal al llamamiento, vivo, y cuanto puedas sumérgete en ese océano dale un habla oscura y bella durmiente de luna antigua. Y hacia otra forma irás, si vas con alta frente en oscuros parques, verdad porque aceptas la verdad en voces de lo más hondo, pasos y alas, como en el umbral, anillo, oro, que se cierra en los últimos jardines con la vida.
Consagrado a la verdad porque ahuyenta lejos todas las falsas apariencias. Dulzura que deja que vuelen lejos los errores de la vida y de la muerte. Ya verás como allá se sacia la sed. ¡Oh, lacérate, vulnerado derríbate!. Con la boca repleta de húmeda seda. Silencia los cinco sentidos. No existen las tres formas de la miseria. Sometió su fuero, en frutos de la tierra, el polvo consciente, con tiempo, la selva, la impertinencia, artera, hecha humo, sobre los viejos fantasmas de la muerte, que nunca supe detrás de la música, pudiera haber, con cielo adverso, perdido conmigo, se quedó, y se desvanecieron, sentimientos, imágenes, sonidos soles sal ve.
Ahora sí. Ahora sí. ¡Mira la saliva por el bosque!. Corre, aunque afuera mueran, tres lámparas, y pide a un muerto, con el automóvil queso, con la espuma, por las esquinas deshabitadas de ruidos.
Se me fueron abriendo las costuras de la memoria: las zarzas y los robles. Se hacen de noche. Iluminan la flama de las tinieblas. Feliz tú que no sabes quién teje la ilusión. No lo sabrán de la tierra ni de esta mancha. Alguien podrá reconocernos, al escuchar la historia. No escrita todavía, pues sólo sueños la muerte deja entrar en su barco de tapices, vendimiadora que da un vino triste, agrio, por no saber ni quién es la hilandera de los días, arteros, del tiempo impar.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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É bom Encontrar amigos E perceber Que o sabor A emoção Os elos persistem Perseveram no tempo E a história Segue. Talvez mais Sutil Suave Sábia Segue É bom Encontrar amigos.
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VISITATE MAS A MENUDO
dime cuanto tiempo necesitas para ver a tus amigos y desde cuando no te visitas para estar un rato contigo
tu piensas que no es necesario porque te conoces de lleno pero en el alma, hay un vecindario que siempre te echa de menos
donde residen los sentimientos que se han forjado en ti cuando tengas un momento dejate caer por aquí
y cuando te cuente el pasado lo que quiso ser y no pudo recuerda donde has llegado y visitate más a menudo
no es cuestión de cortesía ni de mera diplomacia es aprender cada día a darle a la vida las gracias
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Poeta
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