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Poeta
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En el momento aquel, Ese...el del Magico Encuentro Me Doy a Ti, Te das a Mi Nos Entregamos, Y en delirio de Pasion Fundimos nuestros Cuerpos Se Cruzan las Miradas Se Aceleran Los latidos Se Entrecorta el Aliento Yo Palpo tus Pechos, Tu, Razgas mis espaldas y en Loca Danza de Tenaz Entrega sin Pudor Alguno, Amor nos damos y con Besos Intensos Sellamos este delicioso encuentro de Piel y deseo Porque asi Nos Amamos!!!
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Poeta
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Cuando el momento se apreste Cuando la hora del olvido grande llegue Gritare tu nombre y mi nombre con mas fuerza al Universo Y Solo para entonces Si Acaso nuestro encuentro sucediere Te contare mis deseos sin hacer mayor esfuerzo y como Eje medular Inspirador de estos versos Plasmare Alli en tus Adentros El Furor de Mil TE QUIEROS !!!
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Poeta
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Sollozos viajan en letanía, lloran amargamente las azucenas, se fue la flor, la hermana mía, duele el adiós, sufro las penas.
La vi inerte en aquel camastro con todo su cuerpo frío y doblado. ¡No hallo su huella, perdí su rastro porque la muerte se la ha llevado!
No hay en su cuerpo ni un fino aliento, tristeza sacra la que me embarga, se fue mi hermana ¡cuánto lo siento! Dentro del alma el dolor descarga.
Vino la muerte y la encontró solita, nadie pudo saber lo que ella sufrió, en el sueño eterno se ha quedado ahorita, lloro a mi hermana, a la eternidad partió.
Julio Medina 28 de marzo del 2011
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La tristeza me sabe a ti, a desesperacion amarga, a dulces pesadillas, a lucha insensata, a noches de nostalgia... Sabe salada, como filo que arde en la lengua, filo, que corta el paladar, como cielo que se cierra borrando las huellas de todo lo que hice; de todo lo que jamas podre hacer... La tristeza me sabe tanto a ti, que ahora que no se nada, busco tu sabor hecho un susurro en la lagrima que se derrama, esa que llega aun llega a mis labios... Te beso y me besas, y encuentro amor mio, que tu... que tu... ya no me sabes a nada...
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Rebota la piedra en mi cabeza, y no dejo de sangrar, ha herido profundo la corteza de esta otra piedra de cristal. Me he desmoronado, no se por donde comenzar, cual rompecabezas descuadrado, aun faltan piezas por encontrar... Mas divertido encuentro que no entiendas cual es la izquierda, la derecha o el centro hasta terminar en contiendas de llanto y descontento... La vida siempre es un reto, sacudirse el polvo y hechar a andar, no llores, pues veras; la piedra que ha roto, también ha servido para completar.
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¿Por qué me sobreprotegiste, madre? ¿Por qué anudaste mis zapatos y me entraste antes que el sol con tanto abrigo?
¿Acaso me temiste encandilado por las flores de organza? ¿Por las trenzas azabaches? ¿O me creíste bendito?
¿Acaso me temiste callejero, enredado en las pandillas, o pelotero? ¿Por eso me impediste gozar la trifulca genial de las pichangas?
¡De cuántas acequias me privaste! ¡De qué magulladuras de luna y río libraste mis rodillas escarchadas!
Absurdo, pues, madre, si me enviaste como un jilguero a la campiña para entender a diario, en mis costillas, que la vida es calle del medio, simulada.
Quisiste resguardarme de los Zurita, el cité, su bullicio y sus bravatas. soñaste para mí ser clase media, conviviente carnal de las corbatas.
Quisiste protegerme de esas sueltas que enseñaban la piel y que tuteaban. No entendiste que mis desvelos niños intuían sus pechos inflamados. No supiste que andaba atormentado intentando imaginar ninfa completa y que al medio siempre algo me faltaba.
Afortunadamente, madre, te confieso, mientras casto y ordenado me guardabas, el Kama Sutra, flameante de enseñanza, empañaba mis ojos demudados.
Compartiendo tan sabia geografía con primas y vecinas voluntarias, tras los sombreados aromos de la quinta, desentrañé mis dudas escoláticas.
El sortilegio libró mis ataduras. Kamasutré cama adentro, querubín desorientado. descubrí el anatema de la suave lujuria y tuve por harem, vecinas respingadas.
Así, practiqué mis artilugios con excusas de estudios esforzados y la única aritmética comprensible que los muslos de seda me inspiraron.
Y con tan mortal pecado a cuestas, me persigné con temor, con insistencia. Negocié con oraciones muy contritas un ingreso al Edén, con indulgencias. En las Novenas exploré junto a Patricia, Rosa, Carmen, Margarita, la alegría de vivir desorbitado.
Como ves, madre, no sirvieron tus recaudos, tus temores ni tus celos, Nada se saca con cerrar cada postigo, si la vida brinca igual como un tiovivo.
Y, tal vez, jamás sea caballero que procura aprobación contemporánea. Persistiendo, río arriba, torpemente, he ensayado ser persona relajada.
Eroscidio, amática contra el Desamor, 1988
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El viento me murmura al oído bellas melodías de una canción… ¡Si son las hermosas palabras que cada día me regalas amor!
Las promesa que me hicieras en la ilusión de tu amor primero… ¡Con creces las has cumplido… hasta me diste más de lo prometido!
En amaneceres de luna y ternura recibí como una bendición en mi boca, los besos de tus labios rojos y en mi pecho, tus senos sedientos de amor.
Yo no puedo olvidar que te quiero tú ni lo intentas porque no puedes, sólo nos queda amarnos corazón con el mismo ardor… de la primera vez.
Delalma Miércoles, 27 de abril de 2011
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Declaro esta instancia del amor mi fundamento, rescato el amor de los canastos y aplaudo las vetas sensuales del amarte.
Cuando voy contigo a la feria, temiendo los ajíes, pero deseándolos, eligiendo el perejil y el cilantro, oxigenándonos el alma con los llantos de las valencianas nuevas, probando, pellizcando, colocando aretes de guindas en tu pelo anárquico, besándonos con el disimulo de jugosos duraznos, por sandías caladas el vientre clamando, descubriendo en la semilla de los melones caribeño espacio, regateando, por gusto, el racimo anhelado, ¡le vamos poniendo aromas a la vida autodidacta!
Cuando trémulo presencio la preparación de los mariscales, o practico mi gimnasia única en pesados bolsones de la papa chilota indispensable, estoy en la antesala cotidiana del amor no teorizado, del deber prehistórico de vivir y reproducirnos…
Por eso aplaudo las vetas sensuales del amarte. Por eso cocino contigo, sin quejarme, cebollas, tomates y mis infaltables ajos. En aromas de albahaca, los pasteles de choclo me gritan que existo como hombre americano, que florece en lo propio cuando llega el verano.
Amarte es por eso, una mesa dispuesta, la ensalada, el vinagre, es el pan que nos une con su mágica estera. ¡Vivan, amor, la gracia que prodigas en la mesa modesta! ¡el aroma, el aliño y el vino, antejardines de todo mi espíritu!
Algún día ese espíritu, ya sin dientes ni muelas, extrañará el embrujo terreno de almorzar charquicán en enero.
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Mi adicción es al cepaje agridulce de tus besos que saben a licor de selva y burundanga.
Toda mi voluntad se desvanece en la liturgia del embrujo, desnuda te me vienes al pecho y te recibo con mis manos como timbales, recorriéndote, apretando tus hombros, tu espalda y tus misterios.
En tu ombligo, el centro de la galaxia, me detengo, soplo tu piel y siento la proyección de mis caminos madrugados, crezco hasta la gloria, ciego, me revuelco en ti con embeleso.
Las mareas de tu cuerpo desafían mi impronta de corsario, llevo el ritmo cadencioso, me cuelgo a las garcias de tu pelo, respiro profundo las fantasías de tu boca, increpo tu pasado, ardientemente peco.
El éxtasis de tus muslos golpea mis orejas, sucumbo en tus volcanes, mi represa se rompe en tus gemidos, como un monstruo prehistórico, fluyo.
El sudor nos empapa y en el agua nos desvanecemos para salir juntos en un sueño a revolotear el no tiempo, en el relajo profundo, de placer satisfechos.
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Caligrafías de amor, 02 Marzo 2011.
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