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Nunca me gustó
ir a los cementerios
Cuando lo hacía
la vida rebasaba mis ojos
Se prendía a la piel pálida
de las mujeres de negro
en encabritado deseo
que hasta juzgué sacrílego
Me horrorizaba
el campo de lápidas
y la flor agonizando
Siempre quise salir ligero
Prenderme al viento
y soñar frenético
con dos viudas dolidas
Sí,
nunca me gustó ir a los cementerios
Pero eran escala obligada
de las quintas de recreo
Cuando suene la sirena de mi turno
-voy a quejarme por anticipado-
no se les ocurra archivarme
en un frío ambiente de soltero
No me torturen
con el agua mustia
que dejará vuestro olvido
Ahórrense la visita formal
los primeros de noviembre
Déjenme zarpar sereno
hasta el litoral del limbo
Déjenme recalar sin prisa
allí donde me envíe
el gran portero
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Poeta
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Fugaz, vendedora de claveles
Medallas amarillas desgranadas
De sueños y manteles ataviada
Llegó su invitación como paloma
resabio de jornadas veneradas
Nos fuimos a su mesa emancipados
de tejidos y discursos ya gastados
Asistimos lentos, solitarios,
Ingenuos persistentes
Elitarios
Inquietos y tozudos
Soñadores
Algunos mesurados como un piano
La pausa coloquial fue sin censuras
Enarbolamos fe en el hombre
Nos embriagó más que el vino,
la aventura
Una oda a la amistad
Una bengala
Oasis de trompos o campanas
Reencontrar otra vez las carcajadas
Madrugada ex alumna,
Amiga es su vertiente liberada
Ideas que brotaban ateridas
Pretencioso soñar
Líneas furtivas
Confianza en ser aún alternativa
Brindis final
Ronda ligera
Mesa ex alumna
Pasajera
Luego,
cada cual a lo suyo
Sus quimeras
Las mujeres, los hijos
Y esta espera
Madrugada ex alumna
Azul anfitriona
De vinos zarandeados
Con su collar de prosas
Con su proyecto endeble
lastimada de sol y abrazos
se ha esfumado.
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Poeta
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Resulté absurdo condimentador
de platos azules
Despilfarré mi salario de sol
por extraños caminos
Encumbré volantines sin hilos
Fui entomólogo flojo, sin grillos
Resbalé el tobogán de las ranas
y bebí en el fogón el té hervido
Palpé sensación de castillos
al amar frente al mar
en sillones raídos
Asimilé los adiós sin sentirlos
Pero magulló la canción de mis vinos
la indecible traición de un amigo.
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Poeta
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¡..En esta tarde,..! El viento frio, lastima la piel. Y solo te veo alejarte. Pareciera ..Que tus palabras se quedaron en el aire. Palabras…. de enamorados que se alejan. Sintiendo que la tristeza…se apodera del alma.
¡..Las nubes que eran azules…! grises se han tornado. Parecieran… comprender el adiós, de los enamorados. Las sombras que caminaron juntas,…ahora se han separado. Donde se fue… el amor,,, que viento se lo ah llevado. Que nuevos caminos encontró…que lo alejaron.
Resbala… la tristeza por mi rostro. Transformado en lágrimas. Que al caer.. Que humedecen… mi alma en la nostalgia. ¡..Nadie…! Sabrá cuanto te amo,…solo tú Y el recuerdo de este espacio.
¡…Te vas de mis manos…! Pero te quedas en mi alma.. Nos separaran…quizás, montañas. Ríos o mares…. Más en algún lugar pasado tiempo. Te volveré a encontrar.
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Poeta
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Torbellino de emociones a punto de explotar, como ciento de estrellas en el infinito dificiles de admirar.
Recorriendo senderos inconlcusos buscando el final, extiendo mis dedos hacia ti para poderte tocar.
Sentir tu suave piel cuando te abrazo, es el deseo de tenerte cerca una vez mas en mis brazos.
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Poeta
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ESE ES SU SITIO
Sobre las chimeneas, en medio de la sala, en cualquier rincón, bajo un taburete, o detrás de la puerta.
Allí lo puedes encontrar si, allí, abandonada a su suerte, o a sus anchas entre escaparates y ropa con olor a moho.
Allí, al estilo de Serrát “acechándonos como un ladrón...”
En medio las flores, las que quedaron sin cortar, entre los comentarios deslenguados de una camarera traicionada, bajo el poste sin luz de la esquina siguiente, donde el astado regatea la medida de su infamia a lo Cortéz.
En el Ello y en el Súper Yo, en el reino de las contemplaciones. En la tierra de las sonrisas de Lehar, y hasta en un “Roquete” dirigido hasta el tálamo de la Súper Nova. En el cuerpo de una carta a Santaclaus
En la frase que pude haber dicho, en la respuesta tardía y sin remedio. En la traslúcida mirada de aquella colegiala hoy abuela. En la peripecia de un niño de la calle rutina de su día a día. Antesala a la noticia amarillenta y trágica, consecuencia de mi esperma irresponsable.
En las cruces del cementerio interno de la muchacha experta en vidas abortadas. En la mentira intencional cuando me preguntaron por las cosas que conducían al exilio del éxito.
Hasta en la sangre del perro vagabundo que arrollé aquél día, abrupta aparición de mi valiente madurez social mayordomía estéril sitibunda madre de mi abigarrada melancolía.
De quién quién crees es el sitio?
Si, de la CULPA
Francisco A. Barreto
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Poeta
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Por su dulzura, tus besos son una sabrosura, quiero disfrutarlos sin mesura, sin la prisa que apresura!
Aunque estos sean una travesura, acompañados están de la cordura, y con toda tu galanura, siempre hacen, que suba mi temperatura!
Tus besos, se hilan a mi alma, con una costura, y hacen a mi corazón perder la compostura, ellos modifican de mi tristeza la estructura, es por eso, que siempre te querré... con amor y con ternura!!!!
Claudia Alhelí Castillo
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Poeta
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Con piedras redondas escribí sobre la arcilla tu nombre rimaba mariposas Escudriñé las mansiones de Neptuno siguiendo tu rastro de luciérnaga
Te supe extraviada en las arenas levantando jardines de contramano Cautivaste a los colibríes con tu voz entonada Alfombras de verdor rebelde tendiste en Atacama
Por fin, llegué a tu orilla con las manos sedientas esperando un remedo de amor que sellara mis ojos con un beso
Difusa te encontré hilando el huso de la primavera entre cactus agradecidos que cercaban tu aura, protegiéndote
He recuperado la vida en este agitado correr tras de ti atiborrado de frutas y vinos para seducirte una vez más como a una crédula doncella de los atardeceres de Caldera.
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Poeta
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El fuego se puede presentar como un fenix en la estratosfera, cazando alto y bajo, a la velocidad de la luz, calentado solo por el fuego encendido de fuerza en sus alas, o como una llamarada de fuego seductor que emprende su camino hacia el cielo sin importar que la mitigue el viento, como el fuego del dragón despedido de su boca como un alarido de furia, o como la explosión de los sentimientos que da lugar un fuego pasional que te consume si no eres precavido, como una fogata en las playas de mi soledad, o quizás de la pequeña chispa de un encendedor utilizado para prender un cigarrillo por alguien que cree que lo libera, el fuego nace de muchas formas, pero siempre de un sentimiento a veces de la ira siendo destructivo, otras de la voluntad siendo luz, otras más del amor siendo cálido, pero siempre tomando forma y abasteciéndose de lo que hay en el corazón de quien lo evoca...
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Poeta
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Unos ojos bañados de luz son un delirio Una boca deseosa de un beso es un delirio unas manos queriendo acariciar son un delirio un cuerpo escultural de mujer es mi desvario Y me quedo extasiado en ti encontrándote tantos delirios que podría en este instante morir porque mis ojos han contemplado la hermosura de la beldad femenina.
Unos besos ebrios de amor son un delirio unas manos con fragancia de jazmín son un delirio una piel cubierta de besos ardientes son un delirio un corazón latiendo de amor es un desvarío y embriagado de tu amor concluyo que tuvimos momentos felices y que en el sopor de la pasión confieso que mi mayor y único delirio fuistes tú. delfin
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Poeta
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