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En el ascensor, con vista panorámica, al fin de una tarde, sin querer, me mire al espejo de su pared, me sentí vieja, sola, extraña, mi aire cansado, mis ojos sin vida, el sol me lo ha mostrado todo, en aquel momento, quise huir, desaparecer, volcarme en aire, marchar para muí lejos, iba a tomar un helado en el último piso, ya no quería, solo desaparecer, me dio una tristeza tremenda, tuve la certidumbre, que tu no me puedes amar, es imposible, solo un milagro te haría, verme bien. En un año, he cambiado mucho, me quitaran mi alma, a pedazos, un poco cada día, aquí estoy sin saber lo que hacer, si creer en ti o desaparecer, si lo hago ya nada hago aquí. Como inocente volví a mirarme. Allí estaba una mujer derrotada, la piel sin brillo, las arrugas fuertes, ni el pelo era bonito, sentí lastima de mi, de aquella que el año pasado, dejaba el sol acariciar mi piel, mientras de manos dadas, paseábamos llenos de ilusión, de que todo saldría bien. Por falta de coraje, para no castigar a quien vive en mi casa, me deje envolver por la tela inmensa de celos, de desconfianza, tentando que aceptaran mi derecho a vivir y a tenerte. Como fui estúpida! Como he pensado que todos son como yo, sin lama en el corazon, sin juicios, pre concebidos, sin rancor, con capacidad de aceptar la independencia de los demás? Hoy es otro día, aun estoy en el espejo del ascensor, presa aquella imagen, apagada, triste en que me e transformado. Que arrepentida estoy de intentar ahorrar, dinero, disgustos y discusiones! Me quitaran, una gran parte de mi alegría y de mi ilusión, lo van a pagar muy caro, tengo que elegir entre ti y ellos, así lo haré, así será, sin culpa sin remordimientos, los dejaré sin pena. Fui muy mal tratada, sin respecto, no perdono, tanto es ladrón lo que roba, como lo que queda en la puerta a guardar todos tienen un poco de responsabilidad. Así, voy a intentar dar la vuelta por encima, mi boca no hablará con nadie de esta casa, los voy a ignorar, para siempre, nada espero de ellos. Tengo que convencerme, que me quieres como lo estaba, hace un año, tengo que mirar tus ojos y ver amor, tengo que abrir mis brazos y recogerte, para siempre, o mientras me quieras. Tuya seré, sin fronteras, sin miedos, solo tuya con todo mi amor. Así me obligaran, así me empujaran, así me han dado fuerza, para seguir adelante con mi sueño. Si no te aceptan, si tienen celos morbosos, si son prepotentes, sin tener bases para todo esto, que queden con su maldad. Contigo me iré hasta el fin del mundo, donde, donde existe cariño, comprensión y certidumbre que siempre me ampararas, con respecto y que puedo contar contigo, sin que exijas nada en cambio. Que me vuelva a mirar al espejo del ascensor, con el sol a inundar mi cara y que vea la mujer, feliz de hace un año, llena de esperanza, felicidad y confianza. Oporto, 15 de mayo de 2011 Carmiña Nieves
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Poeta
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Sopla el viento, en día soleado, como a llamar la gente, para que despierte, ni siempre tenemos tanta luz, tanto brillo, casi grita para que despertemos, del Invierno, se siente la tierra Madre a renacer, muy temprano, los pájaros, cantan de placer, una mescla de tonos, los hay pequeñitos, otros mayores, volando al sabor del viento, las hojas arrancadas bailan, sin parar. Me levanto pensando en lo que voy hacer, con ganas de hacer de todo, viejo tiempo y tan lleno de vida, ejemplo, para el hombre, que se mete atrás de la edad, para no vivir, como le gustaría. Hace ya dos días que me despierta, me da nueva fuerza, la cojo, respiro fondo, me siento leve, con ganas de luchar, contra lo que me entristece y así he empezado a renovar mi interior, basta de amarguras, de lastima por mí. Mientras escribo, lo oigo, las rajadas, contra las regías de las ventanas, el patio en las traseras de mi casa inundada de sol, cuando termine, me voy a bañar, a poner un traje alegre y a salir. Respirar, a plenos pulmones, sentir la calentura del sol en mi piel, mirar los niños, los jóvenes, con su manera peculiar de vestir, me voy a mesclar entre todos, a ser una persona viva, a aprovechar esta dadiva que tengo, de poder, sentir la maravilla que es tener salud. No se cantar ni volar como los pajaritos, a mi manera lo haré, mi pelo bailará, de un lado al otro, con su color dorado, mis pies en sandalias sentirán las piedrecitas del camino, junto al pequeño rio que pasa cerca de mi casa. Por la tarde será mejor, ya estaremos juntos, en nuestras aventuras y pequeñas trastadas que hacemos, nos reímos, de manos cogidas, como explotadores, vamos a descubrir, como podemos andar en esta selva, sin que nos lastimemos. Eres, una compañía inestimable, siempre bien con todo, lo pasamos de maravilla, mismo con mal tiempo, con este sol y viento de levante, que nos coge y casi no da vuelta, seguro que vamos a disfrutar. Me siento casi feliz, en mi infelicidad, me siento casi libre en el cárcel en que tengo que vivir, me siento casi joven en mi edad, me siento, perfecta en mis desperfectos, me siento como nuevo tiempo en tiempo viejo. Que sea como el viento y limpie las mentes tan llenas de nubes de maldad que me rodean, que pueda hacer felices a los demás y que mi fuerza los ayude a librarse y puedan disfrutar de tanta cosa maravillosa que tienen a su alrededor. Así me marcho a mi vida, hacer lo planeado, para que el día no sea corto para poder disfrutar en plenitud, esta dadiva, que es la Vida! Una oración, por los que sufren, otra por los que no pueden andar por ahí al aire, otra por ti, mi hermano, que preso a una cama estás enfermo, otra por los niños en sus sillas de ruedas, otra por todos los mayores, que metidos en cajones, que son los pisos de hoy, no tengan a nadie que los lleve a dar un paseo. En fin, por todos y por ti que tuviste el trabajo de leer estad pobres líneas, sin nexo. Oporto, 16 de Mayo de 2011 Carminha Nieves.
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Poeta
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El día es blanco, el negro es la noche;
a pesar de los colores de la naturaleza, que tenemos, y las luces que poco a poco perdimos,
como una película blanco y negro, nosostros vivimos ...
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Poeta
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Quisiera ver con las manos No quiero hablar tan solo escuchar Sentir para solo soñar La sonrisa hace estremecer la belleza El sueño hace revolotear a la esperanza Y el tiempo se hace un suspiro
Qué bello es verte con una sonrisa Aun que no pueda verte te siento En cada palabra te llevas mi aliento Quisiera correr a tu lado Y con la emoción olvido que no puedo Pero no pierdo mi esperanza.
En cada beso y en cada caricia Aunque a veces no pueda oírte y sentirte Puedo ver que estas triste Pero ve que aun no me perdiste La esperanza no cambia Mi futuro sigue siendo incierto De algo estoy seguro que siempre estaré soñando Con la esperanza de verte sonriendo.
abraham
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Poeta
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Una noche de luna clara...
Eres como una hoja al viento, viene y se va como el aire la lleva, queriendo que no, tu eres la que me lleva a ese mar de insomnio puro, donde, cuando sueño con la espuma de tu amor me hundo profundamente en la aguas de la desesperación de no tenerte a mi lado, si solamente tu escucharas mis llantos cada noche cuando velo por ti seguro ahora no estarías tan perdida sin mi, yo sé que tu también has llorado por nuestro amor, pero yo no le puedo hacer nada si tu no me permites acercarme a su alma... Hoy, en esta noche de luna clara, he decidido hacer algo al respecto, he tomado una acción sin complejos, voy a deshacer el embrujo que me tiene encadenado y a destruir las rejas que te han dejado aprisionada, hoy tu y yo nos hundiremos juntos en el agua.
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Poeta
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Las voces enmudecen, las luces se apagan, las vidas se terminan, pero, los libros nunca dejan de contar su historia...
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La esquela virginal abre sus brazos de luna. La invaden mis exploraciones. Búsqueda frágil de algún soplo.
Cavernícola necesidad de comunicación. La nada baila con sones de tamboriles. Es el gran poder de la palabra el que desciende.
Debo ser jardinero con manos atadas. Desierto que repone los rencores. Candilejas de vallenatos trágicos. Aromas de tangos espumeantes de vacío.
Pensamientos que no quieren aflorar. Restricciones de tiempo y la esquela sigue. Sin destinataria. Sin un beso. Sin los preámbulos que canalizan las pasiones. Sin la humedad que se genera en la boca. Sin saciar el desolado dolor de la ausencia.
Desafío inconfesado de retomar la réplica. De sonsacarle esquirlas al sol que amanece. Sin fuerzas para recuperar en una esquela confidencias de senos abiertos.
Musicalidad al soplo de los dedos, escarbando locuras en el monte de Venus, convencido de la perpetuidad del romance.
Amante de la suave organza, comediante de la pluma astral. Tarotista acogedor de tus silencios y quinta columna de tu reprimida sonrisa.
Desafío de contar en una esquela la lejanía de tu estrella y mi red de candilejas tratando de acercarte para el festín de las pasiones adeudadas.
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Con piedras redondas escribí sobre la arcilla tu nombre rimaba mariposas Escudriñé las mansiones de Neptuno siguiendo tu rastro de luciérnaga
Te supe extraviada en las arenas levantando jardines de contramano Cautivaste a los colibríes con tu voz entonada Alfombras de verdor rebelde tendiste en Atacama
Por fin, llegué a tu orilla con las manos sedientas esperando un remedo de amor que sellara mis ojos con un beso
Difusa te encontré hilando el huso de la primavera entre cactus agradecidos que cercaban tu aura, protegiéndote
He recuperado la vida en este agitado correr tras de ti atiborrado de frutas y vinos para seducirte una vez más como a una crédula doncella de los atardeceres de Caldera.
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Poeta
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Gradual la luz disminuye su fuerza reduciendo notoriamente su diferencia con las sombras.
Equivocados suponemos que habrá un momento de equilibrio: ante poca luz, sombras débiles.
Sorprendidos asistimos al florecimiento de la oscuridad justo cuando la última luz se apaga.
Advertimos tonalidades en lo negro, explosiones negativas por así decirlo, juegos de oscuridad creando sus propias superficies hacia abajo.
Sabemos que estamos en lo profundo de la noche cuando el último carbón dibuja su más profunda llamarada.
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Desde ciertas lejanías ¿espaciales, temporales? la ciudad aparenta una mancha luminosa identificándose contra la oscuridad que la ciñe.
Hablaré desde el epicentro donde confluyen las calles junto a desconocidos muertos.
Las casas guardan una a una sus propias historias almacenadas. Sus secretos son cantados e inaudibles sabidos de barrio en barrio. Así se conforma el cuerpo entero miles de rostros esparcidos.
Hay asesinatos y ultrajes, demonios inexistentes por todos lados. Nacimientos, amoríos y satisfacciones propias. En común hay una espera temporal por la lluvia benéfica, ahora estamos en las cicatrices externas. El río que despierta destruyendo lo superfluo, los rayos más constantes que las gotas cayendo hiriente sobre la tierra. Los ecos de los quehaceres naturales son recuerdos que suenan en la palabra.
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