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[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img4e04ab6fe34d4.jpg[/img] No mates a Cupido si algo no te sale bien en el amor, quizá fue por tu descuido que sufres hoy ese dolor.
No mates al ángel alado si no supiste valorar el ser que tuviste a tu lado aquel que quizá mucho te llego a amar.
No le eches la culpa de tus errores a este pequeño ser, pues tu construyes tus dulzuras y sinsabores, en el ámbito del querer.
No lo culpes por tus malas elecciones, por no saber distinguir entre tantos corazones, aquel con el cual el tuyo debes compartir.
No lo culpes por tu falta de visión, por no ver más allá de la belleza, fincando en esta tu ilusión cuando tiene más valor la nobleza.
No lo culpes por lo que has llorado, si él solo la flecha disparo, no es culpable de que no te hallan valorado o si alguien te desairó.
No cierres las puertas al amor, negándote a sentir una ilusión, saca de ti ese temor hazle caso al corazón.
Busca siempre la felicidad, intenta volverte a enamorar, olvida esa adversidad, date la oportunidad de regresar a soñar.
Intenta vivir de nuevo una fantasía y no te quedes atrapado, en un mundo lleno de melancolía, asumiendo la culpa de a Cupido haber matado.
Es hora de sonrerir, de pensar en el futuro, es momento de empezar a vivir de buscar un cariño puro.
Es tiempo de levantarte, de iniciar de nuevo pero con convicción, de otra oportunidad brindarte y concebir de nuevo otra ilusión.
Pues vales más que lo perdido, nunca lo debes de olvidar, pues Dios te ha concedido alma y corazón para poder amar.
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Poeta
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Tambalean mis sentimientos en este hostil y crudo universo que nos mantiene despiertos sin más remedio. Ondeo con garra la bandera de mis deseos, enarbolo bosques, mares y océanos pero el ancla de mis anhelos no encuentra tierra firme sin asperezas ni ramas tersas donde refugiarse de tantos miedos. Nunca sentí que me quedaba sin aliento; miento, si lo sentí pero no permití sumirme sin esperanzas en el oscuro mundo de lo más imperfecto. Mantengo firme mis ideales sin súplicas ni sometimientos aparentes, yo puedo más que ellos pero no más que el destino, pienso. Rodeo con mis secretos tus abrazos de silencio, mis manos con las tuyas y tu cuerpo con mi cuerpo. Agárrame con fuerza y no dejes que me vaya, que me deslice en el titubeo de lo incierto, en la desesperanza de la incertidumbre o en el odio de los insatisfechos. No creo en la rotundidad de lo cierto y de lo falso, de lo malo y de lo bueno. Todo esto es mucho más que todo eso, no son tan simples las ecuaciones vitales ni tan exactas las fórmulas de los entresijos de nuestras almas.
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Poeta
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Siempre pensé que huiría de mi Sin fecha pero sin falta, con garbo y esperanza Con aplomo y sin vislumbrar nada claro. Sin quererlo apareciste y me regalaste la esencia del deseo Como jamás nadie me lo había ofrecido Y ambos, sin reclamos ni explicaciones, Nos entregamos al placer de nuestras caricias. Pronto entendí que no podría retenerte, No por falta de ganas, no por desinterés, Quizá si que por la cruel incertidumbre de los tiempos convulsos, De unos sentimientos alborotados, desordenados, Dañinos al fin y al cabo. Decidí pues exprimirte al máximo, Saborear cada encuentro anónimo, Secreto y lleno de nostalgia, De sentir que te me escapabas, Deslizándote poco a poco por un tiempo imparable, Dispuesto a no volver nunca más. Te pienso desde entonces. Es cierto que soy feliz, vivo sin ti, Y soy feliz pero esto traspasa la frontera de lo desmedido, O de lo comedido, según se mire. Te propongo ahora un encuentro casual e íntimo, Unas miradas y algunos besos, Un atardecer para nosotros donde todo desaparezca. Y me resigno, de nuevo, a tu larga espera.
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Poeta
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Me rindo a esta selva de sentimientos inquietos, Me agarro a tu rama de deseos que oscila por mi cuerpo, Me aferro, quizá, por un me muero de tus labios. Me regalas sinceras palabras que estremecen mi alma, Me avisas del siempre peligroso mundo de los placeres, Me inventas con tu mirada, me seduces con tu voz, Me invitas a pasar por tu vida, despacio pero con fuerza, Me estremezco entonces y me impaciento demasiado, Me reinvento por dentro y me vuelvo a estrenar, Me transmites pensamientos de un posible estado mejor, Me dices que mejorar el mundo tan es difícil como posible, Me impresiona tu fuerza, tu garbo, tu coraje y Me enamoras en esta lejanía más mía que tuya, o viceversa.
Tiro de este pedal que pega con fuerza por una vida llena de anhelos, Empujo mi rabia hacia nuevos encuentros, sollozantes de júbilos O más bien deseosos de una compenetración que nunca conocí Pero que siempre, incansable, busqué sin éxito o si, Sin más, desencantada de miserables intentos.
No me resigno a perderte antes de tenerte, A amarte antes de acariciarte O a admirarte antes de conocerte más. Me inspiras confianza, ternura y sinceridad, Me muestras a un hombre entregado, con valor y sed de justicia, Navegante de este mundo desnudado y pertrecho de sinsabores, Que más que vidas promete existencias sin frutos.
Añoro tus secretos sin saberlos, Deseo tus caricias sin saber de tus dedos, Mientras imagino que me pierdo en tus deseos, Y colapso mi lívido con pieles sensibles Al tacto de lo desconocido.
Me propongo arriesgarme y llegar hasta ti, Encontrarte en un lugar tranquilo, Quien sabe si para encontrarme a mi misma, La inquebrantable línea de los anhelos, De mis más sinceros deseos. Te deseo si, te deseo.
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Poeta
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Me propuse navegar por el mar de mis sueños, Más bien un océano, de sentimientos que como olas salpicaban mi alma, este rostro marcado por los sinsabores de esta existencia no tan plena y aprovechada, Pero de la que intento obtener el máximo partido, En esos durables instantes de aquello que llamamos felicidad, Plenitud, dicha o simplemente, tranquilidad. Por un momento, contigo, o mejor dicho con los anhelos que de ti ocultaba durante corto pero intenso tiempo, conseguí, créeme que después de mucho tiempo, sentirme dichosa de vivir ese momento a tu lado, esa tarde de julio que nos hizo un hueco a los dos y que nos regaló una luna creciente, y no decreciente. Me envolvió entonces un halo de escepticismo, un vapor de miedo pero con chispas de placer que bullían por todo mi cuerpo e incansables me iban regalando el aroma de tus deseos, quien sabe si más míos que tuyos, En esa tarde de verano en la que hubiera parado el tiempo. Noté en mi corazón algo que ya creía olvidado, ese puñal con garra con sabor a deseo que perpetró por mi alma y que pedía abrazos constantes, la eterna poesía de tus labios. Rocé por un instante el placer del galanteo, esa mágica sensación de constantes intereses de un hombre apuesto, Capaz de hacerme reir y sacar de mi todo lo que llevo dentro, Escondido con esmero y cuidado, bajo la llave de mis ahnelos. Pronto descubrí que el deseo de lo nuevo, de lo inesperado y de lo cierto traspasó nuestras ansias de besos, Que uno tras otro estremecieron mi cuerpo, Poco a poco, más rápido, más lento. Me gustaba verte sonreir mientras fuimos uno, Mientras me entregabas todo tu ser, Dispuesto a darse una oportunidad, pensaba, quería, deseaba. Logré por un momento dejarme llevar por tu cuerpo, Mientras un gran maestro de la poesía y de los acordes, Regalaba a nuestros oídos canciones llenas de verdades, Tuyas y mías, nuestras al fin y al cabo. Comprendí que de una unión tan especial, Podía surgir algo bello y dichoso, Pero de nuevo la osadía de lo incierto salpicó el espejo de lo claro, de lo limpio, de lo nuestro. Temores y cicatrices marcadas surgieron de tu interior, rasgado, traicionado. Pensé entonces que éste quizá sería por fin el momento, Con despacio y sin prisa, que nos brindaba el capricho de esta existencia que nos había unido a través de la casualidad, De ese destino que nos separa y nos une a través de la vida. No te resignes a no vivir conmigo esta historia, Que puede dar sus frutos, o no, pero que apunta maneras. Me niego a creer que nada sientes por mi, Que no quieres conquistarme, que no quieres intentarlo, A pesar de las circunstancias, a pesar....del presupuesto.
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Poeta
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Te amo! A corazón abierto. Sin condición alguna. Desde el primer intento. En contra de las olas, o a favor del viento. Te amo, sin ninguna duda. Sin ningún arrepentimiento. Es bueno para amarte...cualquier momento!! Despertaste en mi, por ti, un bello sentimiento, y tu amor en mi vida, ha sido un gran complemento, que sin pensarlo siquiera, dejó fuera, cualquier razonamiento. Tu ser en mi corazón, tiene un insuperable alojamiento, pues tu amor a fuego lento, me ha dado mucha felicidad, dejando a mi corazón, siempre contento y sonriendo!!
Claudia Alhelí Castillo
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Poeta
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Ese tiempo agraciado que pernota en mis angustiadas noches de memorias, esos momentos repletos de antiguos afectos donde despliego mis triste velas y navego por horizontes desconocidos en busca sus amorosos besos , ciega el alma de tantos alejamiento impuesto por la adversidad vocifero airado al viento cuanto la amo y declaró con inenarrable impotencia las únicas palabras que rompen mi silencio ¡DE QUE VALE ESTE AFÁN DE SUBSISTIR SI NO ESTA ELLA! y en un instante de soledad absoluta y casi desvariando siento sus manos blancas de mariposas revolotear sobre mi pecho y tatuar sobre mi corazón enamorado una hermosa rosa blanca la misma que le coloque en sus blancas manos el día que le juré amor eterno.
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Poeta
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Terminaron las clases, salí del salón, busqué rastros de ti, al final, nunca te encontré, es tan horrible ver la lluvia caer sobre la ventana si no estás aquí para abrazarme mientras el frío me hace temblar, como aquel día en que desapareciste, aquellas palabras me hicieron también temblar, el aroma del invierno, que viene en tus pasos al caminar me hacían sentir como un tempano en medio del océano pero mi corazón siempre se mantenía cálido para ti; eras tan transparente como el agua simple, y sí, eras agua simple, nunca tuviste un sabor, nunca tuviste un olor ni un color propio, siempre tan neutral. Últimamente el polvo de estrellas cae sobre mis manos y no puedo parar su paso, extraño tenerte a ti ayudándome a sostener aquel polvo, en medio de una fantasía, tu y yo creamos un mundo paralelo a la realidad, tan hermoso, tan estupendo y maravilloso, siempre me pregunto como fue que se cayó de pronto, retumbando con estruendo, cada torre, cada edificio, todos nuestros templos, a tu partida cada cosa cayó y me preguntó de nuevo si alguien te habrá asesinado, ¿será aquella reina del reino prohibido quien te rapto y se comió tu corazón con gran gusto?, si tan solo me hubiera dejado escuchar tu elección... Quiero escuchar de nuevo tu hermosa voz grave, porque ahora que tiro lágrimas como una nube cargada de agua, no me alegraría mas la vida que escuchar tus agradables frases de razonamiento, ¿que acaso todo fue mentira?, de menos déjame sentirte de nuevo a mi lado, volver a tener como mío ese calor, el de tu corazón, el de tu cuerpo; caminó por las tierras abandonadas por nuestra imaginación, parece un terrible mundo desolado, sin voluntad, miserable, añejado, un lugar completamente lleno de fantásmas del pasado donde solíamos caminar tan tranquilamente, la nube se deshizo y la ilusión se rompió, fue tan difícil encontrar aquella verdad de la que todas nuestras vidas habíamos huído, fugitivos, hilando nuestras propias vidas a como tuvimos ganas de hacerlo, pero, tú me traicionaste al final del camino, yo no supe nunca porque, sigo sin saber porque, porque yo ya no sé nada de ti, te fuiste, ¿me dejaste?, el cuarto obscuro en el que me quedo encerrada cada noche después de clases me atormenta el espíritu y cada día es igual al anterior, es como si de pronto hubiera muerto, cuando menos me doy cuenta estoy en mi cama suplicando tu regreso, es ir a la escuela, ver caras conocidas, pero nunca haber entablado una buena conversación con ellos, es ir en la calle cruzar y tener la esperanza de toparme contigo, esto es una lenta agonía, que destroza mi interior, que para serte franca ha terminado con toda luz existente para dejar solo una chispa que espera ser encendida con tu tacto y que sea llevada por tus suaves manos, sin embargo, sé que tengo que ire ahora, la hora del baile de máscaras ha terminado y deberé agradecer el tiempo que pasé con ese agradable caballero, que, sin quererlo, me robó el aliento, con solo un baile, solo un baile... Sé que regresaste una vez más por mí, pero, ya te había olvidado, encontraste un corazón vacío, con una vida hecha y llena de nuevas metas, sin una pizca de resentimiento, ni remordimiento, ¿será que esta vez habría sido yo quien mordió la manzana envenenada?, ¿seré yo la que esta vez murió?, que horrible destino nos deparó el futuro, tu que te fuiste lejos, raptado, y yo que morí de amor por ti y tuve que renacer como un fénix, morir en llamas de la pasión y renacer en las cenizas de lo que fue el amor, renaciendo tan hermosa, como una rosa, delicada y con intenciones de no abrir su corazón a nadie mas, con espinas, hiriendo a todo el que se me acercaba, sin embargo, apareció a quien yo parecía esperar para olvidar el dolor y la soledad, y, pude escuchar de nuevo el viento cantarme, sentir el calor que un simple foco te puede brindar, volví a sentirme parte de mi.
Ver lo que se paso a través de esta historia, como tuve que partir de tu alma y depegarme de tu pensamiento me hizo respirar un poco más, pero, también me ha hecho reflexionar que quizá te herí en mi intento de libertad, y, me pregunto, será que dimos un paso hacia adelante... o quizá una atrás?
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Poeta
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Envidia Por: Ivette Durán Calderón Cuando el hastío doblega el alma, cuando el alma se rinde al dolor, cuando el dolor impío te acalla…(recuerda…) Se acallan las almas dolientes y hastiadas.
Cuando el ser humano, es quien infiere daño, cuando el daño humano tiende a aniquilar, cuando aniquilado no aceptas derrota…(no olvides…) Humano es el daño, divino el perdón.
Cuando opacar osan tu natural brillo, cuando el brillo ciega sin razón de ser, cuando la ceguera ocasiona ofensas…(aprende…) Brillará el brillante aún en lodazales.
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Poeta
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Me entrego y duermo, sueño en la ciudad vacía, semidesnuda… aquí, el tiempo desfila sin futuro.
El silencio vaga abatido por los quebrados ventanales, mientras… callan pretéritas las construcciones desconchadas y grises.
Recelo en la calle desierta… formas ocultas trafican con moralejas y husmean obscenas mis pensamientos.
Bajo los pies heridos se derrite tibio el asfalto… densidad viscosa me prende, voraz sombra de urbe.
Pataleo descontrolado, grito…
Advierto miradas distantes que acuden agudas desde la nada, susurrando… se clavan y amenazan, supuran su infecta venganza.
Dentro, retumba un presentimiento… vuelvo sobre mi espalda y corro ansioso... oprimido mi corazón se rasga suplicando a gritos la luz del día.
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Poeta
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