|
|
|
Serenas esperas
Supe del silencio dueño del presente,
cuando buscando en la inmensidad de los recuerdos perdí tu calor;
de la tristeza y el vacío cuando en las negras y frías noches
sin luces ni sombras, arrastrado de la marea de los sueños
no te encontraba;
supe de la verdad - gran mentira - del te quiero
que nunca existió.
Fueron mis manos portadoras de abrazos
que nunca se dieron;
mis ojos, cansados de todo lo que vieron,
cerrados sintieron la gélida compaña de la ausencia;
la paz confundida de pasado,
el dibujo de la mirada perdida
- sombra de palabra mutilada por el dolor-
que avanza buscando otro mar.
Y quedaron mis pies parados frente a su sombra,
sin saber donde ir… sin querer avanzar;
ya no esperan crepúsculos que se despidan,
ni sienten el aroma que el recuerdo regalaba.
Ya no hablo de mañanas…
tranquila y serenamente espero su llegada.
(jpellicer)
|
Poeta
|
|
|
|
Hierbas crecen en el pie de las piedras que no caen más.
Cantera, donde granitos se rompieron en un millar de "palos".
Sí, las hierbas crecen como una broma de vida!
Coches pasan por delante y por detrás, mirando hoy la paz sin la vida que invade los pastizales, y acarician rabias de suelo agrietado y perdido, de los oscuros pedregales.
|
Poeta
|
|
|
|
Oh! crueldade,saudade; oh! sentimento,tormento impelido para o não vivido...
E a partida...
Parti,deixei-a,a mão macia...beijei-a, e quando distante tornou-se o trem seguindo adiante, me veio a saudade de Aída...
São coisas complicadas,que até de serem narradas às vezes impossíveis são,mas tenta o coração do poeta inquietador,falar-te do meu amor...
Estranheza desde a infância sentida...
Mas não sendo o suficiente os versos para dizer o que sente o poeta;pois o amor é infinito mas como poeta me limito; de tanto amar, quero ao mundo inteiro gritar que eu te amo...Aída...
|
Poeta
|
|
|
|
O sêmen que por entre tuas pernas escorria; minha dor,decepção então naquele dia: negaste-me realizar meu sonho,minha alegria; o que mais do que o próprio orgasmo então seria...
O amor nem sempre é feito só da chama do desejo carnal que os corpos inflama; dos lençóis amarrotados de uma cama...
Negaste teu amor,embora teu corpo me pertencia naquele instante unidos;nos desunia
a tua recusa a um sonho...um triste drama...
|
Poeta
|
|
|
|
Vivimos en días de ira, días de sufrimiento y dolor y días en que el viento lleva el único color, donde el sol a perdido su brillo y el arcoiris sus matices, días en que las estrellas han emigrado a planetas lejanos reinantes de paz absoluta donde la igualdad crece y la injusticia muere con el tiempo, donde un niño mira al cielo y sonriente ve las nubes a diferencia del niño de la tierra que horrorizado mira los bombarderos de un país invasor, emigraron para huir del soldado que en un país lejano camina con un rifle de asalto haciendo a inocentes morder el asfalto buscando el guerrero fuerte y valiente que solo busca proteger, defender el lugar que quiere y aprecia y las personas con quienes lo comparte, huyen de las lagrimas de dolor y del olor a sangre buscando el brillo de una sonrisa y el olor a felicidad, el brillo de la luna se torna rojo justo antes de darnos la espalda para salir, como yo, en busca de un lugar donde la revolución no se haga sobre muerte sino sobre construcción, a un lugar donde no haya líder tirano sino amigos lejanos unidos por los lazos más fuertes, para buscar un lugar donde la palabra guerra no suene y el dolor solo acompañe el ciclo de la vida, el sol retiene sus rayos y ya no se posa sobre la tierra pues acompaña a la luna y las estrellas en busca de un verdadero amor sobre el cual posar su luz, la tierra se queda solitaria y sombría mas nace una luz de la esperanza de un niño que toca el corazón de aquellos a su alrededor haciéndoles sonreír, y cada sonrisa ilumina el cielo aun más que aquellas estrellas que dejaron de creer en nosotros, de la caricia de consuelo de un padre a su hijo y del amor profundo que la impulsa nace un calor que llena de confianza y tranquilidad a todos que se encuentran en su entorno, y el calor unido de tantas personas se enciende en una llama tan grande que reemplaza al sol sin quedarse corto, una pareja se besa consumando su amor mágico seguida por aquellos que notan su brillantez y se unen en un concierto de amores cuya pureza ilumina el lado oscuro de la luna para iluminar nuestras frías noches regresandoles su blanco color, para que nos demos cuenta que si vivimos días de ira tenemos que hacer noches de felicidad
|
Poeta
|
|
|
[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img4e32ee4e3f65c.jpg[/img] Como cuesta entender a nuestros padres cuando estamos creciendo, porque ellos no pueden ver la metamorfosis que estamos sufriendo.
Como cuesta con ellos platicar, expresar nuestro punto de vista sin que se vayan a enojar o se pongan en una posición egoísta.
Siempre hacen referencia a lo que ellos vivieron, que los tiempos de antes eran mejores, nos cuentan una y otra vez lo que sufrieron, llenándonos de dulzuras o quizá horrores.
Cuando acabara esa cantaleta, que es la de nunca acabar, ¿porque no aceptan de forma concreta que de niño a adulto voy a cambiar?.
Tengo derecho a formar mi propio camino, a tener mis propias ilusiones, construir mi propio destino. de gozar de diversas sensaciones.
No se porque tanta preocupación, porque se entrometen en mi vida, a que deben tanta preocupación, si algún día haré mi partida.
Tontos pensamientos de juventud, plagados de injustificada seguridad, cuando la madurez no ha llegado a su plenitud, cuando estamos llenos de vacuidad.
Aun recuerdo esos momentos, aquellos de mi adolescencia, cuando concebía absurdos pensamientos, que hoy en mis hijos hacen presencia.
Hoy el tiempo me pasa factura y me encuentro en la otra posición, ahora soy el padre de mano dura o al menos de mis hijos es la concepción.
He comenzado a comprender, lo que a mis procreadores hice sufrir por mi absurdo proceder en mi forma de vivir.
Cuánta razón tenían mis padres al brindarme aquellos consejos, los cuales respondía con palabras como baladres, sin respetar a mis viejos.
Hoy es otra situación, porque juego otro papel, a Dios elevare una oración, para que desde el cielo me guie él.
Pidiendo que me ayude a mejorar, que me ayude a comprender, cual es la mejor forma de a mis hijos ayudar y para que un mejor padre pueda ser.
|
Poeta
|
|
|
|
Hubo un tiempo en que entre los amigos, solo era ponerse de acuerdo y organizar algo, esa ocasión ese algo fue irnos de caza y pesca, el año de clases había terminado y había una suerte de comezón por hacer algo diferente. Excursionar hacia La Bonita, era una aventura que se presentaba excitante, la existencia en la montaña entre otros de: osos de anteojos, venados, conejos, dantas y muchas truchas en el río El Carmelo, nos hizo soñar colectivamente, sobre muchas escenas hasta entonces únicamente vividas en la lectura de libros, anécdotas de los viejos y en alguna película ambientada en condiciones similares. No teníamos que salir siquiera, para empezar a quemar adrenalina, así que dimos trámite a la salida sin más ni más; embarcarnos fue cosa de un día para el otro; contactamos al otro Milton, pues su familia trabajaba en armería artesanal y era el candidato perfecto para proveernos de alguna que otra arma de caza. Cuando el otro Milton llegó a encontrarse con nosotros al Terminal de buses, traía en un envoltorio de cueros y trapos, una destartalada escopeta que parecía un trabajo manual; Arturo llevaba el machete pequeño de la abuela, el Lucho llevó su guitarra, ¿cómo iba a faltar semejante compañía?, los demás todo el ánimo para compartir ese paseo -cuasi safari-, con cuotas de víveres que al momento de embarcar no llegaron, ni aparecieron, varios salieron con la ropa puesta y la confianza de que los demás llevarían provisiones. Nuestros padres aprobaron y accedieron a este viaje de dos días, el lugar estaba relativamente cerca y no presentaba potencialmente peligros importantes. Salimos a Julio Andrade un pueblito que estaba a 20 minutos de nuestro Tulcán, allí recogeríamos a Patricio que vivía con su madre y por una vía secundaria avanzaríamos a un refugio en la montaña cerca del pequeño poblado de La Bonita. Estábamos completos, el otro Milton y su tremenda arma, Arturo y el machete de la abuela, Bladi que sabía de artes marciales, el Chito que no sabía de artes marciales, el Lucho y su guitarra, Patricio y yo - el Milton-. Esta travesía que ya iniciaba con cambios en las expectativas iniciales, tendría otros olvidos desafortunados, que más tarde ¡vaya que pesarían!, es que tras comer algo en Julio Andrade en casa de Patricio, caminamos largamente hacia La Bonita; varias horas que no las sentimos por la variada y amena charla, por la ansiedad ¡de llegar ya! a la montaña y verificar por nosotros mismos, todo lo que nos habían contado; cantamos también a capela una y tantas otras canciones, que por variadas y emotivas, animaron intensamente nuestra caminata, el objetivo era llegar al refugio antes que obscurezca. Cuando por fin alcanzamos La Bonita, la tarde moría y el cielo amenazaba con obscurecer pronto, de modo que decidimos pasar de largo internándonos en la montaña, sin saludar en el pueblo ni preguntar nada, ¡típica actitud de novatos! Tomamos el camino o trocha a la montaña y continuamos la tarde estaba nubosa y la oscuridad inundó la serranía más pronto de lo que imaginábamos, además el cielo amenazaba con lluvia y si no encontrábamos el refugio había que armar una carpa para protegernos. Los que se creían cazadores expertos e iban adelante no encontraron el refugio, así que tuvimos que armar la carpa con la lluvia mojándonos y dificultando la tarea, escogimos un claro en la ladera de la montaña y nos apuramos en completar nuestra tienda de acampar; así como en recolectar ramas secas y algunos maderos, para avivar una hoguera que nos proteja del frío y de los insectos. Una vez más la inexperiencia hacía presa de nuestras decisiones, la carpa fue armada con una de sus alas hacia la ladera de la montaña, lo cual sin tener una cuneta alrededor de ella, ocasionaría más tarde que toda el agua que escurría de la montaña se acumule en este lado de la carpa. Como si esto fuera poco, los errores logísticos empezaban a notarse con todas sus secuelas, varios no llevaron víveres, pensando que otros llevarían; en Julio Andrade, Patricio olvidó un costal con una olla, papas y otros alimentos que nos había preparado su madre; hubo un encargado de llevar licor, que también se olvidó un garrafón de “puntas” (licor artesanal de caña), en algún lado de su casa, así que tuvimos un paseo -0 alcohol-, aunque no teníamos ningún hábito dependiente a ese consumo. Nos salvó unos atunes que había llevado el otro Milton y una buena ración de pan que mi madre insistió en que lleve, así como una funda de caramelos, de modo que tuvimos pan y atún como nuestro alimento principal y caramelos para acompañar de postre; cigarrillos hubo suficiente al menos para ese primer día y noche. La lluvia cayó moderada, pero continua mojándonos a todos y acompañándonos hasta más allá de la medianoche; su caída sobre los árboles, matorrales y demás vegetación hizo imposible escuchar algún ruido extraño; sólo cuando escampó y nos concentramos en tratar de distinguir los ruidos de la montaña, pudimos escuchar los rugidos de algún oso, bastante distante de donde estábamos; sin embargo aumentó nuestra tensión y la quema de más adrenalina, que a esa hora ya tenía una buena dosis provocada por las historias que uno y otro conocíamos de otros cazadores de verdad. A alguna hora de la mañana me tocó el turno de dormir y la lluvia volvía moderada y continua, mojado, cansado y con mucho sueño, apenas encontré uno de los extremos de la carpa libre, me acomodé a descansar, sin percatarme que se trataba del ala de la carpa que daba a la pendiente de la montaña y que seguramente tenía sobre sí, una buena cantidad de agua, que con el paso del tiempo se convertiría en más peso y más frío, esto sobre una de mis rodillas, consiguió que me ocasionara una suerte de calambre con mucho dolor. Después del susto –pues me desperté quejándome del dolor-, todos festejarían la anécdota, hasta una fotografía tomó el Luís, con todos tocando mi rodilla; pero como cada nueva anécdota, tuvo su corta duración hasta la siguiente historia, así que el ¡Ayayay mi rodillita! se perdió al amanecer. Es que con la luz del nuevo día, los exploradores frustrados del día anterior, descubrirían que habíamos mal acampado a apenas unos 200 metros del refugio, que era una casita de montaña amplia con una chimenea y una cocina de leña. Tampoco era momento para lamentarnos, las escasas provisiones se terminaron con el ilusorio desayuno, entonces había que bajar al pueblo a pedir ayuda, pedir qué comer para ser más exacto. Allí en el pueblo nos esperaba la más curiosa de las anécdotas del viaje: unos niños que jugaban fútbol en la plaza del pueblo cuando nosotros pasamos de largo, nos habían observado pasar, primero con extraña apariencia, luego muy apurados y por nuestra edad seguramente parecíamos estudiantes o algo parecido. A alguno de estos niños se le ocurrió decir que parecíamos de la Misión Geodésica y que tal vez habíamos ido a medir el cuadrante del meridiano; esta ocurrencia horas más tarde había corrido como pólvora por cada casa del pueblito, a la mañana siguiente, todos observaban con curiosidad galopante que apareciéramos, pues además esa mañana habían escuchado varios disparos, lo que seguramente aumentó la incertidumbre de los desconcertados parroquianos, que en algún momento hasta pensaron en salir en nuestra búsqueda. Es que como de cualquier manera había que dejar la montaña y no volveríamos (sin provisiones ni pensarlo), entonces al menos había que acabar con las municiones de aquella singular escopeta de fabricación casera, intentamos cazar algún conejo al menos, que si alguien lo vio, se espantaron con el primer disparo y el resto fue disparar al aire o a la maleza pretendiendo haber visto algún animalito del monte. Frustrados por no haber acertado como exploradores, como cazadores, como organizadores de este safari de hambre; mal dormidos, muertos del hambre, finalmente aparecimos regresando de la montaña. Nuestro arribo al pueblito de La Bonita, se da en un ambiente de simpatía, pues la primera impresión, para aquellos que se habían quedado con la duda de la ocurrencia del niño con mucha fantasía en su charla, fue: “… pero si han sido muy jovencitos para ser de la Misión Geodésica…” Nuestro aspecto de hambrientos y mal dormidos, debió ser también muy notorio, que consiguió generar en los adultos del pueblo un sentimiento de solidaridad. Tras las aclaraciones de rigor, las risas y burlas por nuestras peripecias y novatadas, ¡nos invitaron a comer!, algunas de las familias del poblado, habían organizado una comidita para esos jóvenes que ¿qué mismo serán? Seguramente todos recordaremos esa comida por lo sencilla, caliente y abundante; nos brindaron sopa de pan con queso, papas cocinadas, habas tiernas, mellocos y más queso, ¡ah! y limonada, mucha limonada. El almuerzo fue acompañado de canciones a los acordes de la guitarra del Lucho, que finalmente pudo tocarla, pues con la lluvia de la noche anterior ni pensarlo; fue nuestra manera de retribuir tanta gentileza y generosidad, cantando nuestro mejor repertorio. Bladi y el Chito, para completar nuestras demostraciones de inexpertos, osaron ir a sentarse a la rivera del río que cruzaba por el pueblo, ¡a pescar!, ¿pueden imaginarse eso?, pero sí, convencidos de que podían pescar al menos una trucha, pasaron algún buen arto, lanzando y relanzando los anzuelos, sin conseguir izar siquiera un zapato viejo. Con esta nueva anécdota y desencanto, llegó la voz de prepararse, el camino a desandar hasta Julio Andrade estaba entero y la tarde se mostraba corta, así que agradecidos inmensamente de La Bonita, ese pueblito acogedor, generoso, de gentes amabilísimas, salimos con renovadas fuerzas de vuelta a casa. Esta vez las canciones sonaban más claras, los cigarrillos se habían acabado en la larga noche anterior y ya nadie hacía pausas para fumar; los regresos siempre son más rápidos y a pesar de que fue la misma distancia que recorrimos a pie, alcanzamos pronto Julio Andrade, cuando la noche caía ya. Preferimos no molestar más en casa de Patricio y buscamos el primer bus que nos lleve de regreso a Tulcán; Patricio se quedó con su madre y nosotros buscamos urgente un asiento, para descansar de la caminata, del viaje, de tantas peripecias; ya vendrían nuevas incursiones, tal vez las hagamos en minga y soñemos otra vez colectivamente o simplemente las enfrentemos solos como Quijote a sus molinos de viento. En la vera del camino donde nos embarcamos quedaba olvidado el machete pequeño de la abuela de Arturo, especial porque era corto y tenía un mango tallado en bajo relieve, clavado en el suelo, protagonista de la última anécdota de este viaje, que seguramente le trajo un nuevo dueño y hogar y seguramente también nuevas anécdotas…
|
Poeta
|
|
|
|
Hoy escribo a latino poemas, porque aquí encontré más que un medio de difusión, encontré el hogar de poemas hermosos y textos maravillosos de grandes poetas, hoy escribo inspirado por la naturaleza de Alondra y el amor de Claudia, por las bellas rimas de Julio y la elocuencia de Kin, por el impulso tras los versos de Marcela y la ternura en los de Milton, las formas de Iván de describir a la mujer y la reflexión profunda de Victoria y por todos aquellos con quienes comparto este lugar, por todos los que aquí plasman sus ideas para ser transmitidas y escuchadas, buscando tocar el corazón del lector y que ciertamente lo han hecho con el mío, escribo para todos aquellos que con un comentario expresan más de lo que sus palabras llevan, me inspiran aquellos que tuvieron el valor de plasmar sus sentimientos sin temor de las criticas y quien podría negarles el derecho de transformar su sentir en palabras, porque aquí no importa la edad o el genero todos estamos unidos por un gusto a la poesía
|
Poeta
|
|
|
Se agostan los campos de Castilla, dulce madura el verano… resisten tercas las tardes claras el tardío abrazo de las sombras.
Recorro pueblos que ayer fueron, que hoy ya no son, ni serán… olvidados, apolillados tras el tiempo.
Casas gastadas de arena y yeso velan mudas su íntima leyenda, aguardan melladas el regreso de por quien ayer fueron moradas… sus sonrisas, sus besos.
El campanario serio domina y calla… ya a nadie entierra, nadie festeja.
Todos marcharon, se despidieron… atraídos por el canto de las ciudades, por su pegajosa magia, por el hambre y las necesidades.
Aquí queda la tierra seca, el encanto… vegetación rubia que engulle los trazos, confusión rural… olvido y llanto.
Camino entre el silencio cedido, junto a los susurros pasados… anochece, es verano… las tardes claras resisten tercas el oscuro abrazo del tiempo, el sueño eterno de las sombras.
http://teyalmendras.blogspot.com/
|
Poeta
|
|
|
LÁGRIMAS TERRESTRES LÁGRIMAS TERRESTRES LÁGRIMAS TERRESTRES
De la tierra un rato el aliento huye. Cuando mueren millones de estrellas. Millones y millones de todos colores. Lenguas negras y encendidas ranas.
Grandes pestañas de arañas. Bajo el fuego húmedo sangrante. Mejilla monótona de mono. Lentes diminutos de voz.
Cuando el ébano inquieto sonríe. Y de fúnebre bebé, jóvenes y ancianos. Son de funerarias las riqueza. Mil sonrisas de rodillas muertas.
El llanto invisible de las piedras. Es tu aliento un fracaso. Alimento de cocodrilo y lágrimas. Confundido eclipse bufón.
Traje enroscado y golosina simple. Los bailarines saltan corte y corte. Vientres de monedas y viento sordomudo. Grieta engomada penumbra de cenizas.
Así, así un rato rota el ratón. Rayando y cruzando renglones. Es así, así más rojo el rojo. Blanco fantasma y pureza.
La tristeza de la tierra. Cadáveres de esperanza. Lágrimas de cuerno de abundancia. La tierra gime humedad y desiertos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|