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Ventana incierta, un tren vacío lamenta su paso por esta ciudad prestada, nocturna… vencida en cada sombra.
Los sueños se hunden en la porosa luz ahogada, en la brizna imprecisa de un cuerpo difuso tras tu ventana despierta.
Lanzo susurros al vacio y húmedos abrazan tus pechos.
Ávido te observo… niego el pestañeo en mi alfeizar, sobrevivo a la deriva inmóvil tras la resaca, en el brillo insomne de mis pupilas.
Tu cuerpo es fiero mensaje, renglón de un texto sensual que arrasa, que peca… ardor poético en tu palidez lunar.
Bromeas descalza tras el silente recodo, te supongo y adivino en tu provocador desfile.
A veces… miras y sonríes; te muestras despreocupada en la distancia con tu equilibrio imaginario… desafías la honda altura y más allá de la cornisa helada aleteas tramposa en mi pensamiento.
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Poeta
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EN EL MILENIO DECADENTE
Y El mundo múltiple. Es, su propio, peligro. El, insólito, indudable de apariencia, ¡Hombre, página, totémica!.
Por éste, nuevo milenio. ¡Decadente, cruel, inclemente!.
¡Qué grotesco, es un laberinto dentro!. Se desmorona, al detenerse, afuera. Manifiesta, pidiendo, luego, se apague en sangre.
El humo de diez años, las pirámides unánimes de millones, enmudecidos.
Como la escapatoria imagina. El balbuceante, vocablo envilecido. ¡Ser, de oníricas presencias!. De monótonas anécdotas. La filiación de muchos años. ¡Especie, de repugnante despliegue!.
Decadente, empobrecido milenio, en la inicial, década, raquítico, de cada, imperioso desengaño.
Se deseca, inédito y como lo fue. ¡Presenta adoptivo el vientre!. En la extensión de luchas. ¡Todas de retórica ignorancia!. Partes, sanguíneas, gravitando.
Y un barroco, cuadro. No vestimentas anegadas luces. ¡En sucesivas fases!. ¡La ciclónica humildad inagotable!.
En las apergaminadas cortinas, pocas veces, en dos planos. No aguarda la bella forma, desaparece, en ronco canto.
Y entre frescuras y arboledas, puede mirar al cielo, dar la pupila, blanca nieve, no, lugar al moribundo bálsamo.
Solo peregrino extraño, oye y siente. Acepta la música, la luz en que navega. Dar, lo que perdió. Esferas. Triangulares. Cuentas desiguales. Al ceñido hato. ¡Qué deleita sonoro duelo!. Está, en él, ávido semblante. ¡Arriba de aflicción fatídica!.
Sin que nada, le quite, lo allí nacido. Alterar la llama, es lo que alumbra. ¡Su aurora evaporada!. ¡Naturaleza que busca en vano!.
No el paso rápido, de las horas. Es tan cálido y tan bello. Sí. ¡Todavía ciego, el vacío oculta!.
Un peñasco angélico. Tejido de dormidas flores. De párpados y ruinas. ¡Ilusiones de antiguos días!.
El milenio. Enfermo. Nace. Enfermo sigue, decadente por el humo ¡Como el huno, vándalo, vikingo, bárbaro!.
De los nuevos, bucaneros, corsarios, filibusteros. En la lengua de palomas, y un pescado sordo.
¡Vaya, buen milenio, nos vive, por el sueño!.
El Espejo Ha perdido, su reflejo. Al mirarse, dentro, de los viejos siglos. A los pies del petrificado iluminado. Cuervo, curvo, en las mil plumas escrito. Lápiz papeleante de las teclas de pocos años.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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un amor,un beso en la fuente de tu amor que derriba fronteras y nos reencuentra en tu sabor de deseos y sentires de miradas y corazones te siento,te presiento,te necesito en tu senda de amor que sella tu quimica en cada beso ,en cada sentimiento
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Poeta
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un amor,un beso en la fuente de tu amor que derriba fronteras y nos reencuentra en tu sabor de deseos y sentires de miradas y corazones te siento,te presiento,te necesito en tu senda de amor que sella tu quimica en cada beso ,en cada sentimiento
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Poeta
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Cascabeles negros, flor de la umbría. Serpentinas negras y acrisoladas. Lirios crucificados con agujas, flautas de sangre.(poema para el día de mi muerte).
Ya titilan los negros cascabeles, y la flor de la umbría gime, exhala, tiene el dolor exuberantes alas y hay serpentinas negras en las hieles.
Acrisoladas serpentinas crueles, zigomorfos lirios crucificados, agujas para clepsidras fieles a flautas rojas, a cisnes morados.
Verde colibrí relampaguea ebrio, y mariposa de cuchilla fina su filo de azúcar y de almíbar clava.
Serio alacrán de escorpiones serio, Iris cristal, y orquídea nacarina, yo estaba muerto ¡¡¡¡¡Ay qué muerto estaba¡¡¡¡¡¡. ….................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero. (poema para el día de mi muerte).
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Poeta
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Amanecieron mis brazos huérfanos de ti, de tu calor, el aroma delicado de tu cuerpo se había diluido también en este despertar brusco, mis manos abiertas parecían intentar encontrar tus formas entre las sábanas, inútil esfuerzo.
Mis ojos me estremecieron por la certeza de tu ausencia… ahora miran perdidos, distantes, cansados, casi secos, mientras afuera el viento deja anónima la presencia del sol, el frío taladra más que mi piel, exasperando mi necesidad de ti.
Tu recuerdo es tan vivo e intenso que mi mente no deja de intentar, abstraer tus imágenes para pretender traerte con ellas, pero es imposible, no estás… quedan sin embargo tus huellas sobre mis labios, cuerpo, cerebro, mi respiración y cada sueño…
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Poeta
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Busco en la noche fría, el calor de tu cariño, que entre tus brazos recojo, para calentarme, apaciguar, mis temores, mi tristeza, mi dolor. Busco en la aurora, la esperanza de un nuevo día, en el atardecer, calma para esperar por la noche tus brazos que me protegen. Busco en el horizonte, caminos desconocidos, que me acerquen de ti, busco en la bruma la sombra de tu cuerpo, caminando hacia mí. Busco en mi intimo, el sentimiento que no sé lo que es, si alegría, de poder quedar contigo, o tristeza de nunca poder hacerlo. Siempre, sin parar, busco certidumbres, seguridad, busco, un sueño, un aliento, para vivir. Siento que me quieres de verdad, que tragas tus anhelos, esperando saber primero lo que quiero y me complaces, anulando tu querer. En medio de la multitud, tú velas por mí, como niña durmiendo, esperando que despierte. Tus manos siempre estiradas, pendientes de mis pasos, de las escaleras, de una piedra en el suelo, para que no me haga daño. Te busco en la noche cálida, para que tú me refresques, con tus carcajadas límpidas y naturales. Te busco por la casa, pero no estás, te siento en pensamiento, pero no puedo tocarte, solo hablar en silencio, de labios cerrados ya que no puedes oírme. Te busco, todas las horas, a cada minuto que pasa, te busco hasta que llegue la hora de poder abrazarte. Nada hacemos, más que querernos, con tanta serenidad, que el proprio viento para, por no molestar. Juntos andamos, rodeados de mucha gente, pero nadie nos incomoda, pues lo único que nos interesa es poder mirarnos. Nuestros ojos se entienden, en vano los quieren tapar, nunca lo conseguirán, lo que nos une, no lo irán entender jamás. Por fuera anduve, casi es madrugada, sin nada de mal hacer, solamente descansar, de buscar en la, noche fría tu calor. Aun con la sensación, que no marchaste, me voy a acostar y seguro que me harás compañía, porque entre nosotros no existe distancia que nos pueda separar. Mañana aun tenemos un día más, para nosotros, rodeados de gente, pero no importa, estamos juntos, y ellos sienten nuestra felicidad y un poco de calor en sus corazones quedará. Del lejos se hace cerca, con fuerza de voluntad, del imposible se hace normalidad, si unidos vamos en frente, con nuestra firmeza y nuestra amistad. Por ti, para ti, mi gratitud, mi sueño, mi lealtad y mi vivir, con toda la fuerza, para que consigamos quedar juntos, como somos, sencillos y sin promesas ni obligaciones, solamente, con verdad y respecto. Oporto 16 de Noviembre de 2011 Carminha Nieves.
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Poeta
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No hablo a solas, la pared escucha mis tristezas, y a veces espero su respuesta, esa columna es testigo, conoce mi lucha, la que llevo en soledad donde nadie me contesta.
Anoche le confesaba que el amor me había tocado, que me dejé llevar por un imposible romance, y me envolví en sus pasiones, enamorado, ahora no puedo evitar que su dolor me alcance.
Me pregunto a cada instante: ¿Cómo pudo suceder? ¿Por qué el amor me trajo a un querer distante? Ese amor comprometido el corazón va adolecer, entre relámpagos y rayos debo salir adelante.
Recostado en la pared me consuelo, inmóvil, fría, sin vida, testigo de mi sufrir. Una silla, una mesa y un pc son mi desvelo, en donde escribo letras. ¡Ellas hablan mi sentir!
La soledad complementa eso, el silencio... ¡Sí! El silencio no guarda vestigios. Nada queda del alma, solo el ánimo tieso, lloroso, gimiendo dolor, ahí me refugio.
Pero el amor me abandonará, y la dicha cambiará a pesar con severidad. ¡No quiero sentir ausencia! Abarcará mis sentidos, ahogándolos de temeridad.
¡Y seré solo eso! Una cosa sin aliento. ¡Cómo la pared! Mientras tú sigues en la vida airosa, yo vivo convertido en trozos de algo… Por causa de usted.
Julio Medina 15 de noviembre del 2011
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Poeta
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Se puede morir cada día Basta dejar tus ojos fijos en un punto lejano Ese que creíste a punto de alcanzar Y de tanto ver y de tanto desear... Se pierde en la inmensidad... Y mueres
Se puede morir muchas veces Cuando el aire se enrarece y te ahogas Y pides auxilio a quien nada escucha Y te cansas de esperar y esperar Entonces... Silencio... Y mueres
Se puede morir una vez más Al anochecer del tiempo Y no hay ni esperanza siquiera Ni un resquicio de piedad Que te libere... Y mueres
Hay que ser ingenioso para morir Hay tantas maneras... Siempre se puede inventar una nueva No tiene que haber sangre No tiene que haber llanto Ni rictus de dolor... Ni nada Solo haber estado vivo... Y mueres
Y en cada vez que mueres... Hay algo Alguien que te dice "levántate y anda" Alguien que se empeña en que no mueras Y que te enseña que la muerte es relativa Se puede morir cien veces y renacer ciento una
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Poeta
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Cuando a tu cabello lo cubra la blanca nieve, y una tarde, después de dormir la siesta, quizá llegue a tu memoria un recuerdo leve, de cuando el amor..., ¡¡era una fiesta!
Dibujarás en tu rostro una sonrisa, al recordar con nostalgia, cierto nombre, y se alegrará tu corazón de prisa, y una estrella quiza, tu alma vislumbre!
Ocultarás acaso una cobardía, por dejar escapar ese amor, en el pasado, pero sentirás también alegría, por ese amor, que algún día, te hizo sentir, feliz y enamorado!
Claudia Alhelí Castillo 15-11-11|
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Poeta
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