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Desolada mañana soleada
Ma Ña Na...Mañana...¡Del sol extraño! Mañana Forenoon, morning, tomorrow... Vormittag, morgen, morgen früh...
¡Asolada y desolada! ¡Insolada y sola! ¡Desmañanada!
En un sol de luz obscura Vamos fabricando Lo qué vive sin darse cuenta el hombre, sin beberse su brevedad ya caduca, ya inconstante puente, ya cruento intento.
Por la luz de la caricia Amapolas Hay entre las piedras ¡Qué susurran con almendras y duraznos! Dónde brillan los ópalos enamorados Entre Las esmeraldas inocentes Entre Las azucenas tiernamente...
En El como nadie más En El interior de la presencia viva En La cumbre de la esencia gigantesca.
En la esencia dónde la luz y obscuridad ¡Son una sola! En La esencia perfecta de lo qué no es Y ¡Sólo lo qué es por sí! Y ¡Sólo para sí!.
Antes qué devorara el futuro todo el pasado.
Y Cuándo Todo el yo es un sólo ninguno.
Y Sólo Al todo se desea ya no desear Más del cansado y novedoso presente inútil Con El reloj inmóvil, mudable, secreto bermejo, Con Todo Lo invariablemente errático.
Antes del golpe lento, Antes del ignorarse, Artículo limítrofe, Pródigo escándalo, ¡Qué carga después sobre la diestra, basura espiritosa, en la mano ya rugosa, espiritada, y abrumada fehaciente frente!... El Mañana ¡Sin más más! La Obscuridad ¡Sin menos menos! Por El Sol ¡Qué fue añejo y vino nuevo! Por El sol ¡Qué volvió a ir de siglo en siglo! ¡Des...Ma...Ña..Nán...Do...Se!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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EL PÓSTUMO ADIÓS
Por El Adiós. Adieu, addio, farewell, Lebewohl!.
Del Último Adiós En la mirada De la tarde Pálida...¡Con al amor al hombro!. Y el sueño debajo del zapato.
Con los símbolos. Complejos y perplejos. Y el asombro por impulso. Universo sonoro playa, del antiguo cielo imprevisto. En los rubros rutilantes, catarateando albas las manos, de las promesas, del ardor, del tamboril, el último adiós exhala las caricias escarlatas.
Y está, luego, la soledad sola, en el fondo del cabello, del aliento, del sueño, como quejándose, detrás del quizá, mariposa entre tosco arrullo. Y oye, desde lejos. ¡Cuándo la realidad está ausente!. Y la voz, no alcanza. ¡Todo lo errátil cierto!.
Y el silencio deja que calle. ¡Cuándo el futuro ya no existe!. Con el viejo Caos del siempre, con el ensordecimiento enmohecido, el vaho trashumante almohadillado, silencio del embermejecer palabras.
El último adiós que penetra el aire. De las cejas arqueadas. De la muralla presurosa. De las ruedas interminables, frágiles, ataduras velas desnudas montañas. Armónicos montículos marmóreas copias, incandescentes por la ruta lábil. Turbado decoro rumor mudo transformado, derramado del anhelo en flor. Enjambres de piedras mieles pálidas exuberantes, estatuas vanidosas.
En El Último adiós, último, último, del solitario sale la pregunta.
¿Y si el tiempo se termina, qué sigue?. Solo Lo que Fue Lo qué fue la vez que vino de ninguna parte. ¡Lo qué fue la vez qué nunca fue!. Por encima del último principio. Por la única diversidad. Por... ¡Este mundo qué ya no es aquél!. Por... ¡Este mundo qué ya no es lo qué sería!. Del Ultimo adiós. ¡De otra manera diferente!. Del Ultimo adiós, último, último. ¡De la misma forma igual!. El Principio del último adiós.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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¡Cómo te olvido ausencia, si vives en las entrañas del recuerdo! Queda ignota la impaciencia dormida en la pasión del verbo lerdo.
Soledad escapada de la penumbra refugiada en la laguna de la memoria, y su luz oscura el ocaso alumbra, germinan primicias en la historia.
¡Padecer más! eso no puedo. Confuso descuido inadvertido, no es menos pérfido el motivo si accedo porque es un vacío incomprendido.
Holgura, quedas a la deriva y la ausencia dueña de los vestigios, anclan remembranzas, su dolor oculto priva al esperar la ocurrencia de un prodigio.
¡Cómo libero la inexistencia si dentro del alma camina! Sus pisadas van cortando la existencia y el corazón se termina.
Julio Medina 19 de enero del 2012
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Poeta
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Saliva en mi almohada, sabanas claras que resbalan como la lluvia menuda de tus nubes fecundas.
Desde el zaguán se arrastran las luces del día, sus sonidos… rumores de una mañana adormecida que despunta tibia y sin motivo.
Pasó de largo esta noche, con ella tú… como una sombra celeste, tras las caricias sedosas y tu elegante batir.
Sutil saliste en la mañana, ahogando el tiempo... descalza y muda.
Se despierta ahora mi relevada conciencia… deletreando besos, encogiéndose en la cama al ardor de tu recuerdo.
Apuro la estela de perfume que olvidaste con las prisas, la sonrisa callada… los vestigios que siempre dejas para que siga de nuevo el secreto de tus huellas.
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Poeta
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SIENDO TERRESTRE MEDITARSE
¡Haciéndose mucho más ausencia qué presencia!. Un Interno Te Rremoto...¡Earthquake, tremblement, erdbeben!. Meditarse allí lejano... Ahí cercano. ¡Con todo el ayer dentro del nada futuro!. Sin el ahora imposiblemente inmóvil. Meditarse allí lejano... Ahí cercano.
Por la florida y serena tierra. Liberados Del cielo. ¡Qué musical, humedece la sed!.
Donde quiera que esté, ése, momento. ¡Observa!. Cada partícula del tiempo, existencial, eximio, excitante.
Entre. Los granos el desierto en una gota. Entre. Los átomos del alma en un jardín.
¡Terrestre meditarse siendo celeste!. Y Donde no puede haber ningún mal bueno. Ni un primer bien postrer mal. ¿Es posible a cualquier hombre tejer al imposible?. Por El Aún. ¡Del coloquio testarudo de la usura!. Como...Un... ¡Hematófago, verdífago, macrófago!.
En el ayer más infinito de los finales, mañanas, vientos salados, como estaban al alba, parpadeantes de maduras lágrimas ardientes, climas metálicos, lava tranquila, y cicatriz de hojas.
¡La nube dentro del tercer antes desierto, sobre las ínfimas espirales praderas!.
En la categoría terrestre. De cada vena. Con la novedad ancestral. Del meditar un paraguas.
Del meditarse terrestre en la unidad, del trigo, túnel, frijol, fiel, y del maíz su trino.
En El Meditarse terrestre Se... ¡Sé tú mismo, el qué nunca serás de otra manera!. Donde Se vuela con las alas de cada pestaña Y Se camina. ¡Por el camino jamás hecho por nadie!. Antes De la espuma del sol. Y después con el sol mismo. Donde bajar y subir es lo mismo. En donde la eternidad termina. ¡Cómo se puede bajar al techo de la noche!. Y subir al fondo del corazón del alma. En La noche fresca. Meditarse terrestre.
¡No pienses si no quieres!. En El caballero transparente desilusionado. En La dama invisiblemente hermosa. Como. ¡Aquél o aquélla!. Ambos en uno solo del ninguno. Como. El. Caballero tanto monta. ¡Qué sean hechas hachas haches! ¡Cómo qué sean erres herraduras! Hierros plásticos o indiferencia.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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[size=large]Ignorancia
Que te desnude me pide el alma, que te desnude. Que despistada está. No sabe acaso ella que desnuda vives en mi piel desde hace ya tanto tiempo? Que tu ropa, cómplice de esta pasión, decidió marcharse un día a vestir las sombras del desamor? Que te desnude mujer me pide el alma, Ignorando tu eterna desnudez en mi piel.
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Poeta
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Búscame
Si me quieres encontrar buscame entre la gente que llora, entre los hombres que perdieron la fe, en el tono triste y gris de una vieja pared. Buscame en los rios sin cauce, en los caminos de Diogenes en la tristeza de la lluvia en la angustia y la soledad de Penélope, en un blues pesaroso de Robert Johnson. Búscame entre los que entregaron las armas, entre los que dejaron de orar, en los bosques desnudos, en los labios sin besos, en los libros sin letras. Búscame en las esperanzas olvidadas, en la guitarra sin cuerdas, en el candil apagado, en el espejo sin rostro. Búscame en las ventanas cerradas, en el tren que lleva al dolor, en las espinas de la rosa, búscame en el corazón que no late, en los sueños rotos, en las promesas que no se cumplieron. Búscame en la calle de la melancolía, en la navaja de Mackie, en el Apocalipsis, en la hiel, en los ojos de Homero, en la agonía del Nazareno. Si me quieres encontrar, búscame allí, a donde tu desdén un día me envió.
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Poeta
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INMERSIÓN EN ASCENSO
Como topo que nada dejó de la lejana ballena. Habiéndola pensado inconcebible. Y al no tratar de concebirla. Con ella conversaba.
¡Y no se equivocaba!. Los Ídolos ¡Estaban perplejos!. Las Figuras Las figuras entre las formas. ¡Eran flexibles!.
Y numerosos los perfumes. De la belleza minúscula. De la mortalidad enorme. Del Topo. ¡Y sí, claro, él, era un topo!.
Un Topo Enamorado de la ballena. ¡Más allá de los mundos!. Intocables Invisibles Insensibles.
En Las Ideas del bien y el mal equivocados. Del miedo A perder lo que nunca se ha tenido. Del miedo A soñar lo que siempre ha sido real.
Como ¡Va la hiena satisfecha!. Como ¡El topo nada bajo el océano!. Y ¡La ballena bajo el suelo!.
Tanto ¡En la inmersión!. Tanto ¡En el ascenso!. Como ¡Péndulo consciente!. Como ¡Es el hombre infaliblemente humano!. Y ¡Faliblemente polvo consciente!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Verídico espejismo
Reconocí al espejo copiando el rostro, del tiempo de un viejo reflejo. ¡Qué cambiaba lentamente!. ¡Qué parecía ser el mismo!. Incapaz de verse. ¡Más allá!. De Los Parpadeantes latidos. Y desde Dentro. ¡De los reflejos de todos los días!. Donde Se Escucha solo la fuente seca de todas las noches. Donde Se Palpa el eco dulcemente. Donde Se Bebe al musical vacío.
¡Verídico reflejo, del reflejarse espejo!. Prófugo esplendor. Fulgurante pérdida. ¡Por el reflejo cauteloso!.
Yaciendo sobre el sol dormido. ¡Que quizá quiera salir del sueño!. De Lo verosímil colosal fanático. De Lo sinuoso vulgar cárcava.
Espejismo de los títeres. Veraz custodio de la miseria.
¡Qué quiere ser otro espejo y otro reflejo nuevo!. Y atrapar el aire lento, y cambiar la luz que ciega, y tener la obscuridad que alumbra.
En El rostro de cualquier espejo. En Las alabanzas de la grosella. Con La indumentaria de gacela. ¡Solo verídicos sueños!.
Espejismos son, con las opiniones enraizadas. Prudentes Las opiniones anunciadas. Honradas Las opiniones enramadas Templadas Y ¡El rostro del viejo reflejo!. ¡Entre los espejos nuevo!.
Sencillamente el verídico espejismo. Del Siempre. Con el nunca en cada instante. Del Vértice. De la burbuja de una sola ola. Del Desabarquillar al falso espejo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Siluetas aladas nos causan revuelo desde las Alturas nos están mirando, lanzan a la esfera ignoto señuelo y en las densas nubes se alejan volando.
De su hornacina la insignificancia llueve en gotas de tristezas hasta florecer en la tierra árida falta de tolerancia, dolor que en ell alma se quiere esconder.
Tocan a la puerta de los corazones trayendo dulzura y signos de paz, abriendo un caudal de sueños e ilusiones para protegernos del ave rapaz.
Siempre están ahí en el observatorio y de vez en cuando nos dan escarmientos, mas la humanidad es un auditorio que constante falla a los mandamientos.
Julio Medina 9 de diciembre de 2011
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Poeta
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