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Estamos en enero, engañador este año, con sol, casi todos los días, parece que es marzo y que estamos cerca de la primavera. Mucha lluvia aun vendrá, frio, viento, nieve, también. Pero si no fueran las bajas temperaturas, el engaño nos cogía, totalmente. Veces hay que al poner la fecha, sin darme cuenta, casi pongo febrero. Si salgo por la tarde, me siento un poco ridícula al coger ropa de invierno, al caer de la tarde, despertamos para la realidad, sin sol, a engañarnos sentimos la gélida brisa, en el rostro, es un invierno raro, no sé, pero no lo siento como en años anteriores. Será por falta de lluvia empujada a viento fuerte, que nos desase el paraguas, no sé. Siento que es distinto, como muchas cosas más. Me falta algo, el qué no sé. Mi vida está confusa, un paso adelante, otro atrás, mil cosas para hacer, todas fáciles, todas llenas de complicaciones, como una trama, no veo salida y sé que la hay, ya he rezado, ya he intentado, ya he prometido a mí misma, no mirar para nada y seguir adelante, pero me acuerdo de unos bracitos tiernos, que me cogían por el cuello, me quedo sin coraje. Quería llegar a la primavera, con mi pensamiento libre, todo arreglado, seguir sin enfados, ni acusaciones, de nadie. ¿Será que lo voy a conseguir? Estoy harta, de tanto jaleo, de tanto escollo, casi ni consigo gozar este tiempo, frio, lleno de sol, casi parece mi vida, engañador, como todo a mi alrededor. Y el tiempo pasa, mis sueños no, mi querer, mas fuerte, mis deseos, de vivir me sufocan, ¿que estará reservado, aun para mí? Mientras tanto, buscando, un sitio, ando, difícil, hay poco para elegir. Solo pido un rincón, agradable, para abrigarme de la lluvia, del viento, tener mis cosas, si no caben todas, lo necesario, solo quiero marchar y quedar en paz. Como el tiempo, todo está cambiado, hasta yo me siento, así. Al sol que me ilumina, que obliga a cerrar mis ojos, gracias, por lo menos, me alegra el corazon, mismo sabiendo que es invierno y que engaña, mi vida. Sé que tú buscas, tu sitio, que me quieres acoger, quería ser así, en todo consigues, alegrarte con pequeñas cosas. Eres algo fuera del normal de los mortales, por eso te quiero tanto, con una amistad inmensa, solo pido a Dios que te recompense, por todo lo que hiciste y continuas a hace por mí. Gracias tiempo engañador, que me ayudaste a pasar este tiempo de invierno, casi sintiendo la primavera. El hombre pone, Dios dispone, en esta frase me sujeto, para tener esperanza y que todo marche y se resuelva. Quiero acostarme en una tumbona, cerrar los ojos, sentir mi piel caliente con el sol y tu cariño, sin tanta complicación. No puedo esperar que despierte con el verdadero invierno, fustigando mi alma y mi vida. Oporto 23 de Enero de 2012 Carminha Nieves
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Poeta
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Estados anarquistas manipulados desde la academia de alquimia fuegos cruzados, desde lo legal y lo ilegal atemorizando a la población inerme.- Democracia, palabra utópica el ser contra el ser leyes dictadas generalización de lo mundano sobre lo humano.- A tanta opresión donde con dinero, todo te lo cobran perdiendo derechos, ganando obligaciones la respuesta sería; asonada y basta ya.- Punto final; llego el momento de tanta carga por cumplir de ser mansa paloma y recobrar los derechos y la justicia.- Ante tanta sumisión el abuso te lo imponen con reglas absurdas que rigen todo situación que se acabe ya; no hay mas camino la justicia no es rebelión.- ¡Asonada!
Mira mi blog: http://hectormaxx-mipoesia.blogspot.com/
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Poeta
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Extrañas estrellas
Extrañas ¡Que cobran cuerpo bajo la tierra bajo la encina sobre higuera sobre laurel!.
U Na Es Tre Lla.......¡Star, vedette, vedeta, Bühnenstern!. Son U Na Co Mo Mu Chas
Las estrellas, con toda la advertencia en un adverbio, con poco de la salvación salvaje, no tienen novio, en el obscuro, subscribirse.
¡Tan bonitas, de combinación y ambición, como son de ordenados los Caos piadosos, que tejen extrañas las estrellas!.
¡Que aguarda un galán al cerrar la noche, que las remonte despacio, como se expresa, el morir del, tiempo!.
Y alguien ya no duda. Lo que fue la duda. Una Vez Al Preguntarse.
¿Cuál es el sabor del reflejo de la fruta?. Y Nada Sabe... Solo siente. ¡Cree qué siente!. Y piensa. ¡Fue un placer, que con el amor, se adhiere!. ...........Un sabor sin biografía ...........Un émbolo sin zambullir ¡El mal fue, que viendo el humo, se dejaron!.
Y como todas las noches salen extrañas de las entrañas de las arañas en las rejas.
¡Por el cielo de mil pisos!.
Estrellas De Mínimos aterrizajes que hacen escaleras de líricas galeras de señas con sueño en los mares de sombras que las rodean. Con las extrañas estrellas. Será el tal vez qué nunca fue. Indeterminado Lo que tal vez Será, y será. ¡Será en vez de aquéllo lo otro!. ¡Será una vez del ayer mañana!. ¡Será sólo lo qué no es.! Extra ño a las es trellas... ¡Que pueden ver las tinieblas!. En... ¡Cuanto más jamás donde menos hay!. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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En ésa vez
Como Un Arete...¡Ohrring, orecchino, earring!
El amor se despierta Por La piel del dolor, en el gris, trabajo ácido, de su ritmo, entre números, graduados del perfume, del cielo interior, qué tiene un triunfo de sangre, con las propiedades de los colores.
En el diario mismo de cada mariposa.
Como Esa Vez pendiente, espera bajar al sol, al piso del alma, noche puntiaguda.
Mucho antes, de haber sido el optimismo de tres martillos, de haber sido la tristeza desempleada, que convierte el ultraje en hospedaje, al contemplar las gotas del vasallaje, las muertes de los cristales.
En Esa Vez, como nunca.
Son las gotas, una convención del humo carcomido, con ojos de infinito fuego, que mira al caer del día, un infinito blanco, una verdadera conjunción de olvidos, que le sirvió como identificación, mudable, en la vigencia del cangrejo, y toda, la espuma necesaria.
En Esa Vez de muchas, otras tantas, hay que... Sienten por donde, se transpira. Por donde... Se respira.
Allá donde, Se. Respira con las agujas de cada nube. Dormida con los colores de cada ola. Hecha antes del inicio. Sin hacerla después del final. Bajo el fondo ignorado. ¡Más allá de la cumbre desconocida!. ¡Más acá de la cercana lejanía!. Entre. Tanto recuerdo. Olvidado como en esa vez.
Cada gota de lluvia, tiene una contraseña, tiene una búsqueda, que tiembla en el cristal, húmedo y turbio, y le dejan divinas, heridas de transparencia.
Son la decoración del agua, que han visto descargar, que meditan, los hielos, que siente, las nevadas, lo que la muchedumbre, incluye increíble, y los ríos ágiles, nada saben. Como Fue... ¡En esa vez!
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Pero ¿cómo era posible que aquella mujer, a punto de vibrar, de emocionarse a ese extremo desconocido, fuera ella, la misma, la de apenas treinta minutos antes? La misma que, justamente la noche anterior, había dicho a sus amigas. – A mí, no hay hombre que me convenza. Me sobran motivos para creer que todos son un cóctel de egoísmo y hormonas. Me alegro de mantenerme libre y a salvo de ciertos venenos.
Pero, ¿qué es lo que estaba pasando?, porque en ese momento era ella, la misma, la que hacía treinta minutos, tomando su abrigo y su portafolio, habíase despedido de su secretaria con la seguridad de que –si alguien me busca, que me espere. Máximo en una hora regreso.
Y en sesenta minutos, Sofía Altamirano hubiese regresado a sus funciones, si en vez de dirigirse por las escaleras, no hubiera decidido utilizar el ascensor para llegar a escasos dos pisos donde se hallaba el Salón de Convenciones.
Cuando extendió su brazo y con su mano marcó el botón de la máquina llamando al tercer piso, nunca se imaginó que un detalle tan cotidiano iba a suspender los asuntos primordiales de su agenda para aquel día.
-Buenos tardes, señora – Saludó el ascensorista
Sofía ordenó – planta baja – y añadió – tengo diez minutos para llegar a una reunión importante.
Sin embargo, a solas con el ascensorista en aquel silencioso rectángulo, pensó que, diez minutos, eran suficiente para que, como siempre, cuando se encontraba con aquel hombre, ella pudiera “tomarle el pelo” a esa mirada arobadora con la que él, pese a su discreción, rendía el tributo que muchos otorgaban ante su presencia.
Por eso, sin disimular su deseo de provocarlo, le dijo – Sigo pensando que eres un peligro hasta para una mujer decente – Rubén, a los mejor se inquietó como otras veces más, para sorpresa de la altanera, giró en su posición de firmes y, encarándola, con un atrevimiento inusitado para el gusto de Sofía, respondió – ¿Es que teme, o ansía, que hoy sucumba ante la bomba explosiva de su cuerpo?
Pero, ¿qué es lo que estaba pasando? ¿Qué es lo que él se estaba figurando? ¿Acaso, no era ella la que cuando se le antojaba, lo arrinconaba con su silencio o con cualquier frase lo dejaba flotando al extremo del hilo que a ella le daba la gana? ¿No hubo veces, cuando decidió no cruzarle ni media palabra y, acto seguido, se le antojó perturbarlo? … ¿No hubo, otras, en que un – me enciendes un cigarrillo – bastaba para comprobar lo que su vanidad exigía, sentir el pulso indeciso de aquel hombre, sin atreverse ni a mirar la burlona sonrisa con la que ella se explayaba?
Y aunque a Sofía le atraía aquel hombre tallado en medidas perfectas, aquella especie de minotauro tan indefenso ante ella, y era verdad que le encantaba aquella sensación tan agradable de observarlo y darse cuenta de que él no atinaba qué hacer con su mirada, eso no significaba nada. Simplemente, era el colmo de los atrevimientos, ¿acaso ella no podía mirar a quien se le antojara? Porque, aunque le atraía el ascensorista, a ella igual, le gustaban varios hombres, de distintas maneras. Inconscientemente los clasificaba por sus formas de conversar, su dominio sobre algunos temas, sus talentos, sus ocurrencias; pero ninguno desgraciadamente, pensaba Sofía, despertaba en el interior de su piel curiosidad alguna. Para ella estaba claro que ante los hombres, era preferible no detenerse a contemplar sus pequeñas emociones.
Ese “vacío” – según opinaban sus amigas – a ella dejó de importarle hacía mucho tiempo. Ella se acomodó y acomodó al que quiso, al sistema de mirarme pero no me toques. Era preferible manipular los mimos resignados de sus admiradores a correr el riesgo de alguna aventura con cualquiera de ellos y, con él, menos que nadie. El trámite de su divorcio había concluido hacia dos años y ella juró que después de aquella experiencia, los hombres solamente tendrían la alternativa de percibir su presencia y conformarse ¿Por qué tendría ella que derrumbar esas fantasías de “Pitonisa del amor” con la que tantos soñaban? … ¿Qué hombre merecía enterarse de que en ella solo era apariencia aquel rumor de hoguera que la rodeaba?
Quizás por estos motivos, y, convencida como estaba de que en ningún fuego iba a quemarse, disfrutaba dejando a unos cuantos casi ciegos con su resplandor de mujer inalcanzable. Por eso, cuando él , por fracciones de segundos dejaba ir su mirada sobre el filo de sus rodillas, Sofía, pensaba – a que no te atreves – y , tras disfrutar del recelo de aquella mirada, concluía que – no era por nada, pero, cómo iba a atreverse. Simplemente, con qué derecho-
El haberlo conocido a su regreso de Europa, cuando su mejor amiga le envió a su chofer particular con una nota que decía: ¿Qué te parece este muñeco como regalo de bienvenida? Se llama Rubén Jaramillo y lo pongo a tus órdenes, cuando lo necesites.
No, eso no le daba a él privilegio alguno. Era cierto que aquel monumento de Dios griego era el colmo (para un hombre como él, para un subalterno, a lo mejor, quería decir ella) Y, aunque era cierto que en medio de los ejecutivos que la rondaban, se podía apreciar, de vez en cuando, ciertos ejemplares algunos de sus miradas, ella, más de una vez pensó que ninguno poseía..! pero, qué loca!, qué podía tener de extraordinario aquel hombre! No. A él, nada le daba derecho de cruzar el límite impuesto por las reglas de sus trampas.
Rubén, desde un principio supo quién era Sofía.
-Señor Jaramillo, vaya al aeropuerto. Hoy llega la economista Altamirano. Entréguele esta nota, dígale que usted va de mi parte y, por favor, trátela como a una reina. Ella es la nueva Gerenta de la Financiera- Le había ordenado quien fuera la última de sus jefas.
Sus ojos la midieron desde el momento en que apareció frente a él y, despreocupada, como quien no tenía la culpa de ese caminar agacelado, de ese ir y venir de sus melena al ritmo del ritmo de todo su cuerpo, le dijo – tenga cuidado con mi equipaje- Él sintió miedo, ella se metió de golpe en todas sus apetencias.
Esta ciudad no cambia. Todo sigue como antes- Comentó Sofía, y, cuando él creyó que ella iba a añadir que hacía un frío tremendo, Sofía presentó la primera carta de su descaro – me extraña que seas chofer, a menudo deben confundirte con algún militar de alto rango. Imagina, debes tener varias amantes. El resto del camino, para asombro de Rubén, Sofía no volvió a mirarla ni a pronunciar palabra.
La pretenciosa gerenta que pocos lograban tolerar, era la invitada obligada de cancilleres, políticos, artistas, en fin, siempre Sofía. –Vaya y deje en su casa a la señora Sofía- Vaya, traiga, lleve, dígale a la Señora Sofía, y él puntualmente acrecentando su miedo y sus deseos. Luchando para sacarla del fondo de la taza de café donde ella se bañaba. Deseando arrancarla de la luz roja de los semáforos, queriendo borrarla de los calendarios donde ella le contemplaba burlona y cada vez más lejana.
Rubén, reconoció el peligro, desde su inicio, con su silencio, aceptó el desafío que sin palabras le planteó Sofía. Él supo a qué se exponía y dejó que ella, a distancia, le dejara intuir ese goce interior de poder provocarlo a sabiendas de que él sospechase cierta mofa en ese acomodarse los botones de la blusa en ese revisarse las medias, en ese tocarse suave, casi inocente, con el que ella lo encendía para luego, como quien no es consciente de nada, decir – por favor, pare. Aquí me bajo.
Pero, ¿qué sucedía esa mañana para que él reaccionara de esa manera?, qué es lo que se estaba imaginando? ¿Es que Rubén creía que ella, ante su atrevimiento, iba a marearse?
A un minuto de iniciado el descenso a “Planta Baja”, Rubén se dio cuenta de que, al mirarla por primera vez frente a frente, el desafío de cierta ternura se encontraba dentro de la altivez de Sofía.
-Señora, estoy pensando en secuestrarla- Dijo, con lo que creyó Sofía, debía ser su mejor sentido del humor. Por eso, riéndose – No me imaginaba que fueras tan ingenioso.
-Y o no me imaginé llegar a verla, puedo decir, tan ¿indefensa?… La verdad señora, prosiguió – hay muchas cosas sobre usted que no logro imaginármelas; pero, el verla ahora, casi con nitidez, dentro de su burbuja, puedo decirle que está la suerte. Hoy me siento experto en desarmar ciertas poses.
Pero, ¿cómo podía estar sucediendo aquello? ¿Pero con qué autorización, Rubén, tomándola de la mano, la sacaba del ascensor y la conducía al fondo del edificio? ¿Cómo era que ella, dueña absoluta del control de sus actos y del control que sabía ejercía sobre ese hombre, no hiciera nada por detenerlo?
Y ahora ahí, pero ¿dónde estaba? Ahí donde él la había conducido para con naturalidad decirle – señora, bienvenida – y donde luego de ofrecerle una cerveza que Sofía extrañamente se la bebió toda, acercarse a ella, hacerla levantar ¿de la butaca? Sobre la cual ella habíase deslizado para, él, bailarín en lenta abertura, ir empujándola contra la pared, tomar entre sus manos sus hombros, y empezar a probar, como a bocados cortos un vino largamente esperado. – Dígame, ¿qué parte de su piel, aún es virgen? … ¿Por dónde debo empezar a explorarla? – preguntó Rubén, mientras al parecer, especialista en degustar placeres, empezó por aquel cuello que, inexplicablemente dócil, no ponía resistencia.
Es que no podía ser verdad que ella hubiera perdido su capacidad de hablar, de reírse, de burlarse, de dar órdenes, de dominarlo. Pero, era cierto. Aquella mujer a punto de vibrar, de emocionarse a ese extremo desconocido, era ella, la misma de hacía apenas media hora, o al menos era idéntica físicamente, a la que en esos instantes desconocía.
Algo parecido a querer cerrar los ojos y mirar para dentro de sí misma, le agarró de repente, pero, ella no estaba ahí para hacer lo que quisiese ¿Cómo?, sí, era él quien ordenaba – No va a cerrar los ojos. Va a mirarme y va a mirarse, entera para mí frente a mi cuerpo. Hoy va a nacer mujer de una vez por todas.
Era el colmo de la arrogancia, pero, cómo se atrevía a hablarle de esa manera tan prepotente!, ¿pero en qué momento ella había permitido que su falda y su blusa hubieran podido volar hasta esa esquina, desconocida?, pero ¿cómo era posible que esas manos – salvajes, seguras, tiernas? Le fueran arrebatando a sus piernas la intocable transparencia de sus medias de seda negra?
-Esto no es cierto – repetía alguien desde adentro de su cuerpo. Esto no es cierto, repetía una voz cada vez más débil; alguien en su cerebro le recriminaba, hacía un llamado a su razón, le exigía recordar “su lugar”, mientras Rubén, en tercera dimensión, brujo, santero, ceremoniaba contras y conjuros, elevaba rituales para ahuyentar los demonios que poseían a ese esfinge de hielo.
-No se niegue al amor. Deje que broten los misterios encelados de su cuerpo. Atrévase a llamar a un hombre suyo sin sentir miedo… ¿Sabe de lo que le estoy hablando?, y, estrechando la cadera de Sofía contra la suya, dejó que fuera ella la que se decidiera por empezar a besarle los labios.
¿Cuánto tiempo había pasado?.. Dónde estaba el mundo, los negocios importantes, las decisiones urgentes, los impostergables asuntos de su agenda?…
¡Cómo fue que ella pudo entrar en ese estadio de guerra, pasión, ternura. Ternura, ternura, pasión, guerra. Guerra, pasión y él, demandando – dígame, por dónde su piel aún es virgen- y él, pasión, y él, guerra, y él y su erotizada ternura sin dejar espacios, equilibrio, juicio, razonamiento alguno para recobrarse de aquel dominio absoluto sobre todas sus voluntades.
Pero, ¿qué momento podía compararse con aquel en que ese exorcista fue liberándola de macumbas, limpiándola de los males de ajo y de los mil dedos de espanto que, enmarañados, condenaban de norte a sur a su cuerpo?
Abrió los ojos cuando él le ordenó – míreme- justo cuando ella hubiera querido decir –acabo de empezar a amarte- pero no pudo- Prefirió no reconocerse, limitarse a escuchar – Ésta es la mujer descubierta por la ternura de mis dientes.
Arrodillado ante ella, con aquella devoción de fuego (única en toda la galaxia, pensó Sofía), Rubén, fue besando uno a uno los dedos de sus pies. Ahora perdóneme- añadió, abrazándose a sus piernas. Sofía, siempre sin hablar, le interrogó desde su silencio. Perdóneme, insistió Rubén, por tomar tanto de este templo- y , acariciándola con mordiscos a lo largo de sus muslos, se incorporó (Shaman del amor), justo en el momento en que Sofía atinó a pronunciar la palabra gracias.
Iban a ser las 20h00, cuando la economista Altamirano avisó en la avenida la pirámide del edificio donde ella vivía. Desde el asiento delantero, Rubén, le dijo –Hemos llegado- Se bajó del auto, y, al ayudarla a salir, sin saber por qué volvió a interrogarla – aún no me ha contestado, ¿Qué parte de su piel aún es virgen?
Sin responder, Sofía, saludó con una breve venia y él la vio partir convencido de que aunque, ella volvía impregnada del fulgor de sus estrellas, jamás volvería por la intensa ternura que descubrió en la tarde.
-Sí, un día de estos, el frío terminará por matarnos, comentó Sofía a alguien que le hizo conversación en el pasillo de los ascensores.
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Poeta
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Grisácea cabellera teñida al pasar los años, datos plasmados de una era, destrezas de antaño.
Ya no despunta la guerra al tiempo ha combatido, el espanto no le aterra de la inmadurez vencido.
El rostro lleva marcado de alegrías y desaciertos, de señas que no ha tirado tiene su cuerpo cubierto.
Lo aborda la soledad innecesaria siendo despojo desechado, a la vida involuntaria a ella se ha acostumbrado.
¿De qué valieron los frutos a los que vivió consagrado? En un mundo de tantos brutos le han dejado abandonado.
Franja de humo distorsionando el olor de un café complicado, curten el tiempo amarrado de una época que todo ha ido dando.
Julio Medina 25 de enero de 2012
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Lunada frágil
Lábil. Y Vidriosa. Enlunada, transparente y pasajera. ¡Habitante de la noches!. A veces inalterablemente cambiante. A veces evasivo abandono. A veces desventura próspera.
Luna, luna, luna. En la noche frágil, enlunada, noche, lunada.
En una lunada frágil.
La Luna...¡Mond, lua, lune, moon! Miel De Luna... ¡Flitterwochen, luna di miele, honeymoon!. La luna se deshoja. Se apaga lento. Se queda bajo las calles, de par en par, en cada puerta.
Caballo de las aguas turbias, que teje estrellas rojas, que lucha solidario, cómo el viejo, diccionario, de camisas, herramientas y herraduras, de la fraternidad. ¡Sangrienta enamorada!. Constructores del polen, del humo libre y del hilo negro.
Fraternalmente odiado, de nubes platos y cucharas, fraternalmente draconiano, quieto, con islas muslos, brazos, fraternalmente desproporcionado, en la plaza triturada de las manos, fraternalmente desmadejado, con el gris del sueño quebrado, divergente, con los sauces en las barrigas.
¡Qué nadie quiere verlo!.
¡Qué todo recuerdo quema, en el corazón de la ceniza!.
Avisan las semillas, de los vientres, a los jazmines, engladiolados, con la blancura, de la nieve, pequeña, ola del envenenado hielo.
¡Lunada, frágil, del sol y luna!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Se termina, todo acaba en el mismo tiempo, en el mismo lugar. ¡A lo mejor olvidabas cómo querías jugar!
¿Qué nos queda? ¡Si nunca existió nada! No hay alguien que pueda sanar una relación afectada.
Se deshacen las cenizas en el viento y las frágiles palabras lloran falsedad, engreído, desatento, nimio intento de un afecto vulnera sinceridad.
Se termina ¡no me importa tu parecer! Un suspiro, fútil aliento desmerece luz, no me vas a convencer, todo se ha ido, si por ti ya nada siento.
Julio Medina 28 de noviembre del 2011
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[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img4f2088cc85479.jpg[/img]
Viendo siempre al horizonte, tratando de vislumbrar un mañana, siendo de la vida polizonte, intento salir de la rutina cotidiana.
Veo el ambiente con optimismo, buscando el lado amable de las cosas, escapando del cataclismo que encierran las cosmopolitas bulliciosas.
Trato siempre de ser positivo, a pesar de la difícil situación en la cual se encuentra un mundo conflictivo al cual pertenece mi nación.
Intento mantener la jovialidad, aunque es una tarea difícil de lograr, pues el planeta está lleno de maldad, y fácilmente tu alegría se puede apagar.
Procuro mantenerme a flote para no naufragar en la pobreza, que de mi pueblo es el azote y hacerlo es más que una proeza.
Ya que el globo terráqueo se encuentra colapsado, a causa de la maldita ambición de todos aquellos que los recursos han acaparado sumergiéndonos en esta terrible situación.
Por todos lados del planeta se puede observar situaciones de extrema calamidad, que los humanos deben atravesar, ¿pero quién de esto acepta la responsabilidad?
Y qué hay de esas grandes potencias o de los países acaudalados, que imponen a los pobres diversas penitencias para poder ser por ellos considerados.
Difíciles tiempos los que nos tocan vivir, a veces carentes de sentido cuando vez a un niño de hambre sufrir, mientras que otro en cuna de oro es mecido.
Pero aun así mantengo mi mente abierta esperando un futuro mejor, pero siempre con la guardia alerta, aguardando la llegada del Señor.
Pues nada dura hasta la eternidad, algún día todo ha de cambiar, será otra nuestra realidad y por ello de corazón debemos orar.
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Poeta
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De qué le vale al hombre tanto afán por querer conquistar el mundo, si cuando le llega la muerte sin avisar el mundo queda intacto y él se pudre en la caja de madera en el sepulcro donde lo llevaron a enterrar.
Muchos creen que nunca morirán que tienen la inmortalidad comprada pero les llega la enfermedad, la ruina económica, la ruina moral y es entonces cuando se da cuenta que no es eterno que es un simple mortal imperfecto y si por el camino que has transitado has hecho las cosas bien, felicidad por ti sino a llorar para el valle porque hueles a pobre, a carga, a fastidio
Digame si te enfermas, no tienes trabajo, no tienes cobres, hueles a pobreza,a molestia y los que están a tu alrededor empiezan a pensar cómo salir de ti? porque estorbas,molestas y fastidias haciéndotelo sentir sin piedad y si tienes dinero preparate porque las aves de rapiña sobrevolarán tu cadáver del futuro.
Entonces no sigas matándote por los demás deja que ellos resuelvan, que todo pase según la voluntad de Dios o según las leyes intangibles de la naturaleza porque tu eres un simple ser imperfecto, mortal que más tarde o más temprano te convertirás en comida para los gusanos. delfin
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