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Mando sinais de fumaça para chamar os poemas. A vida passa... Vejo nas nuvens.
A chuva cai... Não pedi chuva. O sol se abriu. Não pedi sol.
O vento canta e a poeira levanta. Não pedi vento, não pedi canto, nem que a poeira levantasse...
Seria tão bom se um poema visse os meus sinais e atendesse o meu chamado...
Mas vou parar, já estou cansado.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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O poeta quer mostrar serviço... O poeta quer mudar o planeta. O poeta quer voltar ao início, no tempo do “boi da cara preta”.
Não adiantou avançar, sem se domesticar... Não adiantou descobrir que o azul do céu, é o ar...
Não adiantou tanto invento, sem tomar as devidas precauções... Agora chegou o momento de lutar contra os dragões.
Eles estão nos destruindo, eles estão nos sufocando, eles estão nos engolindo...
Tem gente não acreditando e continua poluindo... E o dragão se alimentando.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Não tente entender-me, pois nem eu me entendo... Às vezes vou à luta, outras, me rendo.
Às vezes sou força bruta, outras, só diplomacia... Às vezes minha face oculta transparece na poesia.
A.J. Cardiais
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Poeta
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O sol está brindando a tarde... O verde se assanha com o vento.
O meu pensamento invade a paisagem à procura de um poema.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Me llamas a cada segundo que pasa siempre estás pensando que estoy con alguien escondido en la casa, ¡Explicaciones! eso es lo más que te doy. Cuando sales de compra con la vecina le preguntas con quien hablo y adonde voy, creo que tu mente dañada alucina con esos celos que perjudican y matan, me fastidia estar todos los días en esta rutina con intrigas que me hieren y me atan.
Revisas a cada instante en mi celular los mensajes y los números de las llamadas, te he visto hacerlo y prefiero callar las amistades no me llaman, están escamadas. Esa actitud insensata mal me hace sentir vivo inquieto en una afinidad extremada, sé bien como eres y no te vas arrepentir nunca cambiarás tu manera de pensar. Ahora te da con decir que solo yo sé mentir esa conducta tuya no la podré dispensar.
El correo de la casa no lo puedo olvidar cuando llegas abres todas mis cartas, es el trastorno perenne de todo revisar obsesión, es lo que todo el tiempo portas. He buscado la manera de este pesar acabar, sucumbe la relación ¡si a nada me llevas! Los celos desuelan cuando se quiere amar pretexto para el corazón, se subleva y por más que trates de la aflicción arreglar, se hace tarde, el amor no se renueva.
Julio Medina 25 de febrero del 2012
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Poeta
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Cuando sube la marea, desparece la magia que entre tus besos y abrazos había. Dejando así que estes se vayan a contracorriente con la marea. Cuando sube la marea, desaparece la magia que había entre nosotros dejando la huella de tus pisadas por la arena y entonces se me escapan los suspiros del fondo de mi alma... alma desgarrada. Cuando sube la marea, desaparece la magia que un día se llevó a un ser querido que tenía alma de bandido pero era lo mejor que había tenido. Cuando sube la marea... ¿Qué pasará cuando deje de subir? ¿Qué pasará? Cuando la marea baje, tu ya no estarás pero y porqué si entre las olas del mar cuando la marea subía desaparecía la magia entre nosotros... Pues cuando la marea suba yo ya no estaré sentada esperándote ya estaré en mi balcón con las rosas que un día me habías regalado.
-Carla Iglesias Señarís-
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Poeta
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En la memoria, como si gravado en piedra estuviera, perduran nuestras memorias, unas veces sonreímos otras la nostalgia nos coge. No solo del pasado ya lejano, pero de ayer, del año pasado de todos ellos. Me hacen pensar, como es la vida, tanta cosa, que parece que fue hoy, así nos damos cuenta como el tiempo pasa rápido. Cuantas veces tengo ganas de volver unos años, pocos atrás, volver a sentir emociones, a sentir renacer mis sueños, de verdad, ¡Cuanta cosa bella me ha pasado! Son difíciles de describir, pero, las quería volver a vivir. Yo, la olvidada, que creía que nunca tuve nada completo, al final tuve y mucho, tanto que no sé como agradecer a Dios. ¡Qué momentos tan bellos! Que dadiva vive dentro de mí, que me deja expresar lo que siento, sin vergüenza, sin temer a que me llamen excéntrica, como y donde viene esta facilidad de escribir y pensar, un poco diferente de los demás. Momentos, horas, días, meses, años de plenitud, de tener vida, de sentir que el mundo era mío. Como explicar esta fuerza interior, este saber escuchar una música y vivirla, esta mescla de sentir, soy en realidad afortunada, consigo vivir el doble de muchos, pues todo tiene un significado, que lo entiendo, entro en ellos y mi alma se marcha, para lejos de este mundo, egoísta, me paso para otra dimensión, donde no existe el mal, la envidia, la tristeza, solo un bien estar, una calma, con una fe tremenda, que cambia, los espinos por pétalas de rosas perfumadas de color suave, parece que he entrado en mi Edén. Como es posible que después de días atribulados, con nervios a rozar el desespero, pueda tener esta calma, no sé, parece que parte de mi vida la paso en la tierra y otra en el Cielo, Ángeles por compañía y la bella música, embalando mi corazon. Es bueno, es un regalo, es todo lo que no se puede comprar, con todo el dinero del mundo. Aun más se oigo tu voz al teléfono, en eses momentos quería que sintieras lo mismo, lo mereces, eres un caminante, que mismo descalzo, no te quejas sin alguna piedra te lastima los pies descalzos, de odios, rancores o revuelta de no seres rico o no seres afortunado en muchos aspectos. Junto a mí, o de mi, nada te lastimara, no mereces, eres bueno y sencillo, ¡Qué bueno sería que todos fueran como tú! Bondad es pan, que alimenta, ternura es calor que calienta, verdad y respecto es, agua que mata la sed, amor es fuerza, para ultrapasar, todo nuestro sufrimiento, sentir que somos queridos, es vivir dentro de música serena y bella, que nos llevan para lejos del real, tan crudo. Oporto 26 de Febrero de 2012 Carminha Nieves
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Poeta
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Las Panteras de la Luna. En la cara oculta de la luna hay panteras Cuyos ojos son de un gris profundo, Un gris de nieve y de ceniza y de penumbra Y de sombra y jazmines desangelados. Son panteras terribles, de sierpes enfurecidas, Con ácido neutrónico en las venas, de piel de escamas Grises como el polvo de su patria, Nácar hecho silencio, y sopa de arroz con leche. Nunca las vemos, ocultas en la sombra, No presenciamos sus fantásticas poses De fieras siderales, de macabros atlantes, Feroces de uña, zarpa, y dentadura. Las cazadoras del satélite, rabiosas, Observan por el borde de la luna, Ese borde de brillo y de negrura Que abierto hacia el espacio gira y gira, El planeta azul y ocre que hay abajo, Donde sus primas hermanas, negras y salvajes, Cazan bueyes en la India, y se aparean con tigres. En la cara oculta de la Luna, en su Imperio de polvo, Son el terror de los líricos selenitas, De esos niños que tocan los clavicordios Llenos de notas dulces, azules, de calamina. Son fastuosos animales espléndidos Para una noche de terror sin jade, Para una noche de terror sin luna, O con la luna llena bajo un sol de eclipse. No las vieron los astronautas del Apolo Cuando bajaron con sus pesados trajes, Cuando posaron con sus botas rudas El primer pie en la luna que giraba. No las vieron sus ojos de cosmonautas, Ni los rusos con su gran telescopio, Pero están allí como las rosas blancas En el jarrón de mármol de un convento de clausura. ................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Las Panteras de la Luna. En la cara oculta de la luna hay panteras (estas son las fieras, clavo, zarpa, filo) Cuyos ojos son de un gris profundo, (caer dentro de la nube, estar sediento, llenarse de diamantes, colapsarse de otoños) Un gris de nieve y de ceniza y de penumbra (sombra donde los ojos, ciegos, no ven el azul del mundo, no ven la gota de rocío en la rosa ni el poniente crepuscular sobre los magnolios) Y de sombra y jazmines desangelados. (jazmines hechos de arena, de humo de tabaco, de mañanas lluviosas, plúmbeas, estánnicas, de arcoiris muertos al nacer). Son panteras terribles, de sierpes enfurecidas, (las ramas retorcidas del árbol, el Laoconte que sufre de estreñimiento, el mar que agazapado cabe en una aguja, los magnolios cubiertos de esperma, la nieve abotargada, los juncos) Con ácido neutrónico en las venas, de piel de escamas (epidermis coriácea, gris como la luna a las nueve, dermis del reptil, híbrido de logarítmicas proporciones, acebuche sin olivas, Náyade muerta) Grises como el polvo de su patria, (Oh , luna, ¿por qué te cubres de sal en el espejo?, ¿por qué tienes tu voz amortajada?, ¿por qué solo muestras tu cara siempre herida?, y polvo y cintura y huracán y paloma) Nácar hecho silencio, y sopa de arroz con leche. ( En los diez cósmicos témpanos de hielo, la raiz de la cabellera de la antropófaga aún desayuna niños recién nacidos y cobras bicéfalas). Nunca las vemos, ocultas en la sombra, (otra vez la sombra, como una mano con puñal, como una cuerda de piano machacada, como una resonancia sin espejos en Nínive) No presenciamos sus fantásticas poses (oh cintura, oh delgado alambre, oh atleta, oh gimnasta, ¿sabrá alguien del dolor de tus articulaciones y de la rotunda miel que nunca pruebas?) De fieras siderales, de macabros atlantes, (sosteniendo el mundo, jugando a la comba, comiendo caramelos, echando espumarajos por la boca, vomitando) Feroces de uña, zarpa, y dentadura. (capaces de desollar ninfas, la lujuria y la elipse se comprometen, en un juego de espejos curvos e irisaciones bordadas en trépanos, a no cometer más suicidos que el de Cleopatra, ni más asesinatos que los de Nerón) Las cazadoras del satélite, rabiosas, (esto quema como un vapor de olla, esto sacude como un temblor de muslos) Observan por el borde de la luna, (otra vez tu, vuelta filo de navaja, cuchillo, arista, uña) Ese borde de brillo y de negrura (el perfil africano de la muerte, ¿quién verá con esos ojos de mulo, la noche constelada de abejas y los orcos y los incubos y los malignos leviatanes?) Que abierto hacia el espacio gira y gira, (torbellino de quinientas cornamusas, potencia de electrovatios caleidoscópicos, Zona de guerra) El planeta azul y ocre que hay abajo, (abajo, en la raiz, no hay nada, nada, nada, nada, sólo pavor y náusea y bronce) Donde sus primas hermanas, negras y salvajes, (negras y malignas como lo contrario del azafrán) Cazan bueyes en la India, y se aparean con tigres. (musculatura de puente y alcancías de cicuta). En la cara oculta de la Luna, en su Imperio de polvo, (ranas y más ranas, y alguna libélula sin cabeza podrían probar el asesinato, pero las he reventado de un pisotón) Son el terror de los líricos selenitas, (bastante tontorrones, bastante soñadores, bastante sabios, bastante gloriosos, siempre solemnes, y siempre despiadados) De esos niños que tocan los clavicordios (dulce es el mazapán y dulce es la garganta sobre la que el anisete se derrama) Llenos de notas dulces, azules, de calamina. (podría ser plata, podría ser oro, y de los bastos metales, podría ser plomo o mercurio, pero sólo es calamina). Son fastuosos animales espléndidos (espléndido es el vino que como un topacio se derrama y espléndida es la noche y espléndida es la figura del jinete) Para una noche de terror sin jade, (¿qué pavo real negro izará sus jades azules para encubrir a la iguana que vomita?) Para una noche de terror sin luna, (para una noche de terror sin corimbos, para una noche de azabache y viejos ladrones emboscados, atentos sólo a su codicia, obedientes tan solo a lo terrible, punto y hojarasca) O con la luna llena bajo un sol de eclipse. (las plantas arraigaron en la arena con chinas y ahora arrancarlas es más dificultoso, dejad que sigan creciendo, que son rosas) No las vieron los astronautas del Apolo (el Dios es bellísimo, su cabellera rubia atestigua los diez mil pingüinos que hizo en un cateter) Cuando bajaron con sus pesados trajes, (vestimenta de corso) Cuando posaron con sus botas rudas (oxido y mella en el neumático) El primer pie en la luna que giraba. (torbellino,¡¡¡para¡¡¡ o devorarás con tu baile todo lo aprensible). No las vieron sus ojos de cosmonautas, (ojos con lentes descomunales, extrañas peceras redondas cuyos peces son cabezas, cabezas preparadas para la guillotina, prensa amarilla publicando un escarnio) Ni los rusos con su gran telescopio, (yo miraría por él y me quedaría impávido) Pero están allí como las rosas blancas (oh nenúfar, oh vieja tarde gastada en aquel libro) En el jarrón de mármol de un convento de clausura. (Final con estertores de cansancio). .................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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En ocasiones encontramos en un ojalá… siempre, vamos encontrar en un ojalá… la continuidad a la esperanza, a la vida… Y aunque abrazarla con devoción, nos reconozca vulnerables, mortales, nos ubica en el inmejorable instante, de nuevos comienzos, de ese nuevo salto, de la ineluctable dialéctica cumpliéndose…
Así que bienvenido este nuevo ojalá… Y cualquiera de los próximos, porque debemos y podemos crecer, porque la certeza del nuevo amanecer que no es una tentación y que brillará a pesar de las nubes y la borrasca, renueva el milagro de la vida, extendiendo horizontes y sueños…
La incertidumbre, los complejos retos, la distancia y los nuevos comienzos, siempre serán menos difíciles, tras… el ojalá que redime y alienta, el ojalá que plantea nuevas opciones. multiplica alientos e ilusiones, el ojalá que desata nudos de angustias, dibuja sonrisas y nos hace felices…
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Poeta
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Un río
Un río sin orillas, sin agua Un río sin peces, nada no es nada no quiere dejar por navegar Un manso río, sin espuma Como la muerte fría de la razón
Un río sin forma tórrido sin vida donde el alma se pierde envuelto en la más pura oscuridad
Alexandre Montalvan
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Poeta
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