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Mamãe vaca, santa de todos os dias, livra da desnutrição. Deus não da leite, nem cozinha, nem lava fraldas, nem da dinheiro. O garimpo da dinheiro e da a morte, a degola, a inveja, o soterramento. Deus e o Demônio estão escondidos, um a revelar o amor que extrapola e pode chegar aos limites com o ódio, o outro a demonstrar o rancor que se transforma em compaixão e arrefecimento, que acolhe a todos sem rejeitar ninguém: o demônio acolhe a de todos, indiscriminadamente. O piedoso e o solidário se encontram em qualquer esquina e numa competição deixam-se ganhar e perder almas a todos os instantes. Deus da o terremoto, o raio, o furacão, o vulcão e o medo da morte. O Demônio não da nada, apenas o temor que pode evitar de cair no próximo despenhadeiro. A prostituta não da dinheiro: tira-o. Dá apenas prazer num sexo transitório. Da também gonorreia e sífilis. Ela deu prazer, mas será descartada na próxima esquina, trocada por outra prostituta mais jovem, mas formosa, mais carinhosa. Deus não te arranjará outra, ele odeia as prostitutas. No próximo lupanar o Demônio te socorre. Ele se esconde num copo de cachaça ou na cocaina, nos assédio de uma prostituta faceira, morena jovem de seios grandes. Vais esquecer os pecados por um instante e Deus que discrimina os pecadores te excluirá do meio dos “bons”. O Demônio te acolherá solícito, sem qualquer preconceito, sem exigir conhecimento de tua vida pregressa. Deus te privará de tudo: das pepitas, das prostituas, da mamãe vaca... Te apresentará um livro grosso e um saco onde deverá depositar um décimo das pepitas que venha catar.
JOEL DE SÁ.
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Poeta
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la magia de tu amor se esconde en tu boca y en tu piel piel de deseos boca de tu amor donde bailas pacto de amor amor secreto de tu luna en mi sol amor que se ama de a dos amor en tu pasion
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Poeta
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[b] Tengo las manos dolidas por el peso de tantas caricias no cedidas; los dedos rígidos que florecen besos; los brazos cansados de estar extendidos y no hallar a nadie a quien ofrecerlos.
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Poeta
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Me queda la sensación de una profunda marea baja, de la humedad que corroe después de la lluvia, del frío de las nevadas montañas… perforando, desde cualquier perspectiva del paisaje, hasta el alma… aislando a pesar de agruparse como los frailejones… o ese punzante viento que parece abofetear…
No sé si salgo más vacío o con más heridas sin huella, no sé si echarle la culpa a esta infame cultura del dolor conque me bombardearon desde que nací, o simplemente es esta ausencia infinita que dejaste y que jamás será compensada de manera alguna… Me diste la vida y me enseñaste a pelear para merecerla…
He venido a hacerte una nueva visita y tras de la fría lápida, no conseguí abstraer ni un pedacito de una sonrisa tuya, ni siquiera de aquellas muecas húmedas que no podían ocultar las lágrimas rodando por tu carita en las despedidas, nunca nos agradaron los adioses y por ello toda mi vida resistiré al olvido, no quiero esa perversa real muerte…
Te visito y ya no sonríes, ni tengo tu atención absoluta, como cada vez que charlábamos o con juntarnos bastaba, pero en estas confesiones que no incluyen listas, escenas ni personajes ni culpas, me queda esta voluntad de redimirme ante esta no-presencia tuya mamá, que a pesar de que duela… consuela, alienta, enfrenta, restaña, reinyecta más vida…
Esta no-presencia tuya mamá, que en ocasiones como hoy, sacude para que pueda aceptar nuevos retos y ser fuerte… que a pesar de que no alcance imagen alguna tuya fresca, por sobre la sensación desoladora de tu ausencia, en mi espalda y en mis mejillas recibo tu calidez y ternura, en mis ojos nuevo brillo como si acabara de amanecer…
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Poeta
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HABRÉ DE MORIR DE PIE
Habré de morir de pie De frente, de cara al sol Sin temor de abrir los ojos Cuando cien rayos de furia Quemen mi piel Abran mi pecho Y me opriman el alma.
Entonces, ¡Viviré hoy! Para que las furias todas Se apoderen del canto triste Canto melancólico que sale de mi pecho Es acaso que no prefiero morir en vuestras manos Para no subir sobre el mar En un duelo de alma triste.
Sabes Ya de morir no quisiera nada Porque nací para ser un ángel Que abre su tierra, para vivir la vida.
Es que ya son mis penas Crucificadas olas en mi alma Será un sorbo de tu vino El amable licor que acaricia Mis muchos pesares.
Quizás son los tabacos de mis abriles El hervidero de mis martirios. Y el oír de los muertos Que gritan ¡Valor y más batalla!
Quien sino la muerte que habita los adentros si hablar Sin respirar. Acaso son esquirlas Los golpes de la vida Pedazos de cóleras humanas Que yo más quisiera tener habitando en mis adentros Para no olvidar mis venganzas
Dímelo ¿Me haz visto llorar ayer? Porque he llorado y no ha costado nada.
Será que hay viernes quemados como hoy Que nos dejan lagrimas Que allí A los lejos Mi madre algún día, las vio pasar Cuando ellas agoraban Un duelo en sus pisadas.
Sabes Habré de morir de pie Y a no le temo a nada.
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Poeta
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Llegas tú: música, relámpago lluvia de armonías como gota de gestos interpretas la vida
tu concierto de indicios enmudece las horas y en el lento interludio de tus ecos-espirales infinitas caracolas me lamen las heridas
me dejan sumergido en la mar de tu pecho binaria partitura donde acallas mis himnos
donde rasgan tus odas umbrosas escrituras y una daga de hechizos cercena mi garganta.
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Poeta
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Dime quién te escribe Quien derrama sus letras al pensarte Y ahoga sus miedos en arrebatadas líneas Dime quién Al caer la noche te imagina Solitario en tu cama sin pensar en alguien Suspirando en tu divina soledad Agotado el deseo de dormirte Viendo historias contadas de otras gentes
Dime quién te sueña enlazada en tu regazo En la ilusión breve de un instante romántico De tu mano y andando por calles peligrosas Donde quien ama teme no ser amado Y quien es amado a veces, es incapaz de amar
Dime quién te escribe poesía Y en el papel derrama sentimientos Emociones extrañas que no entiende Ambigüedades francas de la vida Temerosa y valiente Escribiéndote siempre frases que no exceden Los límites franqueables de eso que tú sientes
Dime quién te escribe Solitaria en su cama, cada noche O en la calle aprendiéndose mil nombres Para que ese, tu nombre, se le olvide Y se siga mintiendo. y te siga engañando Y así más protegida de calles peligrosas De cosas complicadas que la hieren Te escriba nuevamente Y sea la única
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Poeta
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Siempre quise tocar corazones Cuando niña, ansiaba tocar el mío a través de otras gentes El mío pequeño y prematuro Requería más que esa inocencia Añoraba entonces la comprensión madura Más inteligencia en el latir ambiguo Sin embargo, Tocaba al corazón, que no tocara a otros Y con uno en el pecho me fugué de ese anhelo
Entonces comencé con la punta de un dedo imaginario A tocar el calor de unos latidos Escapados a veces de sonrisas Terremotos de diástoles entristecidas Dilatación terrible Experiencia increíble Cual llanto oculto ventricular hallé Y la sístole de amor me sorprendió después Tricúspide verbal de la pasión Manos que aquí y allá Van por camino mitral Una válvula semilunar creció Y después ni un infarto nos pudo parar
Insisto Siempre quise tocar un corazón Y que ese corazón tocara el mío Y tanto di que a mí uno toco otra vez Y me quede vagando en su dilatación Torrente sanguíneo enloquecido Tocaba al corazón que me tocara el mío Sobre válvulas firmes Sin fugaces latidos Reinicia el mismo ciclo Ventrículos corridos
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Poeta
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Otra vez él observa la lluvia Cada gota es un cristalino recuerdo Sé que siente nostalgia Mientras él observa Su silencio abierto Es un cúmulo de palabras cerradas Y en su garganta, nombres Nombres regodeados en tan lejana ausencia Un manto límpido arropa al cielo Y dibuja transparencias de figuras Siluetas distantes en el tiempo Donde la oportunidad Quedó colgada al lado de vaivenes de goces pasajeros Y mientras él observa la lluvia El amor de esos nombres Burbujea en su sangre Llamarada inefable Que transciende fronteras Su mente es pasajera constante Su alma es una conexión viajera Y quiere regresar Y sigue en la nostalgia de volver Y sigue en el empeño del recuerdo Del génesis irrefutable de aquel beso Del clímax de esa hora inolvidable De ese fruto sagrado Y observa Y sus ojos Son los ojos de lluvia
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Poeta
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No sé por qué Cada vez que me miras Algo imponderable surge entre los dos Yo sé que no es una ilusión Está en el aire que compartimos En ese espacio vital En la breve distancia que nos separa Y mientras hablamos Imagino besarte en la boca Sueño con ese contacto Con mi respiración fundida en la tuya Con tu aliento enlazado en el mío Qué cálido ensueño pensarte así No sé por qué… Cuando te vas Sueño cada momento Mientras cierro los ojos Con volverte a ver Y pensar así Me hace tan feliz
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Poeta
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