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Bendita eres como la lluvia pues refrescas mi alma y mi vida haciendo crecer día con día este amor que me da felicidad y calma Bendita eres como la lluvia que lava mi sufrimiento haciendo que brote este amor profundo que por ti yo siento Bendita eres como la lluvia que acaricia mi cuerpo y me da placer en cada momento
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Poeta
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ANDAR DORADO
Antes del camino, un día, esperaba el alba,
Donde audaz, el sentimiento, revolotea, Como ¡Halcones y violines!. Como La abeja liba miel En los troncos apagados intermitentes, y al aire da espesura, y los labios cariñosos tiemblan, la última nevada de la piedra.
Como Un Andar dorado, dorado andar. Cuando las flores esmaltan las praderas.
En los fríos ojos del viento. Cuando los árboles perdonan las nieblas.
¡Deslumbrantes al más profundo beso!. Cuándo los párpados acarician las ventanas.
En Los Terciopelos del destino, del andar dorado. Con La Madera de la cintura fina, del dorado, andar. Y La noche enciende su luna.
Atrás del sol, lloroso, estremecido. En las estrellas hay un ay lejano. Recogiendo las vidas de los pueblos.
¡Hay signos extendidos del mañana entre las sombras!. Dorado, chamuscado, andar desandando. La vida, teje mausoleos, al retorno del ocaso.
Encerrando. Los meses en las botellas, vinos, raras noches.
Y Los ovillos en banderolas. Y Los tallos en los tambores. Parecen. Solo. ¡Un andar dorado!. Espejismo del camino desandar.
Las Ruinas Púrpuras que hierven. Las Campanas. ¡Qué acarician las palomas!. Las olas. ¡Qué amontonan espumas!. En La Soledad De un verso, siente, piensan, imaginan y sueñan. En un verso, de largo desentierro, hablar cautivo. En una lámpara bermeja, aguardar la llegada al fondo del rebaño de silencios, sin encontrar la forma del olvido, el agua deletreando del murmullo, en la inmensa memoria de los llantos. ¡Queda, queda, una letra atrapando al sentimiento!. En el verso, incomprensible, momento lento, inmóvil, En la compañía de un hueco. ¡Flotante!.
Andar Dorado Antes Del Alba, oro, anda, un día... Del dorado andar, soñando.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cara a cara, mi enemiga encantadora, boca a boca, lloviendo soplos de cielo, mano en el corazón, latido a latido. Bajo las estrellas, encontrándonos cada noche, cada luna llena, cada segundo de nuestras vidas. Mi bella asesina, mi fiel cómplice, me amas, o me odias, la decisión es tuya. Un beso más, antes de que muramos, cara a cara, y el sueño de volar. ¿Quien eres? ¿quien soy yo? viento en las alas, dos ángeles cayendo para morir así, con un último beso, es la llama de falsedad. Vivimos en mentiras, fingimos ser otros, ocultamos nuestras verdaderas intenciones, no nos quitamos las máscaras. Somos cómplices de nuestros engaños, nuestras mentiras se revelarán, tarde o temprano, la verdad será expuesta. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Estoy en una forma concreta, el viento sopla hacia el norte-noroeste, huele como las arenas de la isla sur, cuando un gato negro se cruza en mi camino. Las cosas se vieron mal, en mi perfil social estoy solo, no se porqué, pero a veces quisiera que me tomaras en cuenta. Camino en círculos, sin salida alguna, solo se que no te tengo, ya lo se, pero mejor lo superaré. Poco a poco, un gato negro se cruza en mi camino, mala suerte, o tal vez no, solo no se a quien le pertenecerá, solo me sigue a donde voy. Jugaste conmigo, no lo entiendo, fuiste sincera una vez, ahora te vas y me dejas, abandonado y sin ilusiones. Pero lo dejaremos así, estoy cambiando mi estatus social, soltero y solitario, ya sabré quien se enamora de mi, de mis poemas y mis proyectos, esto se acabó, adiós por siempre. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Lo que escribo esta noche, se los dedico a las nobles mujeres, inocentes y puras, ninfas encatadoras.
Musas de mi corazón, amantes de la belleza misma, mis mas fieles musas, mis queridas niñas.
Noche tras noche, sigo inspirándome en ellas, en las sirenas que me atraen, que me tienen hechizado.
A las ninfas, fieles doncellas, pureza elemental, mis queridas princesas.
Son mi vida, mi inspiración, son lo que valoro en mi vida, las venus de mis versos, profundos y románticos.
Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Comenzamos desde ahora A sufrir desde el amanecer, Si feliz yo despertase Todo lo arruina él.
Creí que ya estaba bien Pero hable demasiado rápido No sé cómo pude creer Que mi sufrir ya había terminado.
Miles de versos Pudiera yo escribir Sobre todo mi dolor Sobre todo mi sufrir.
Tirarme a la borrachera Eso es lo que quiero hacer, Más sin embargo no lo hare Por que se que no está bien.
Tal vez sepas lo que siento Porque mis sentimientos no se ocultarlos, Mis poesías hablan por mí y dicen: “de ti estoy enamorado”
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Poeta
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De tus palabras de niña, me dijiste una vez: estos labios serán tuyos cuando yo sea mujer.
Ahora eres mujer y dices: la vida nos ha cambiado. Y tú te marchaste un día. Y yo te sigo esperando.
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Poeta
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Tu, no se si lloras, si te ries del amor, que clavas los punales con sal de lagrimas distantes.
Tu, que azotas los suenos con latigos astrales, que no tienes dueno que no hiera tus piedades.
Tu, que vomitas el amor para comer maldades, que desgarras los vestidos de bodas gigantes, que burlas los quejidos de todos tus amantes, que abres los ombligos con podridos puñales.
Tu, que sabes amar cuando te conviene. Que traicionas a Dios y dices que lo quieres.
Tu, que te tragas la vida de los que te aman, que mientes dia a dia para calmar tus maldades.
Tu, que has marcado mi rostro con tus crueldades, que jadeas con los ogros que se comen las verdades.
Tu, que amas al oro y sus duenos aunque se pudran tus amistades, que coleccionas disculpas para todas tus necedades.
Tu, que robas el amor y la amargura de tus adioses a las almas nobles que saborean tu traicion.
Y yo, que ya no miento y llevo los ojos vendados con panuelos sangrientos de lagrimas del pasado que tu y otras me han dado, tu, mi maldito adorado tormento...
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Poeta
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¡Sin lágrimas, sin quejas, sin decirlas adiós, sin un sollozo! cumplamos hasta lo último. . . la suerte nos trajo aquí con el objeto mismo, los dos venimos a enterrar el alma bajo la losa del escepticismo. Sin lágrimas... las lágrimas no pueden devolver a un cadáver la existencia; que caigan nuestras flores y que rueden, pero al rodar, siquiera que nos queden seca la vista y firme la conciencia. ¡Ya lo ves! para tu alma y para mi alma los espacios y el mundo están desiertos... los dos hemos concluido, y de tristeza y aflicción cubiertos, ya no somos al fin sino dos muertos que buscan la mortaja del olvido. Niños y soñadores cuando apenas de dejar acabábamos la cuna, y nuestras vidas al dolor ajenas se deslizaban dulces y serenas como el ala de un cisne en la laguna cuando la aurora del primer cariño aún no asomaba a recoger el velo que la ignorancia virginal del niño extiende entre sus párpados y el cielo, tu alma como la mía, en su reloj adelantando la hora y en sus tinieblas encendiendo el día, vieron un panorama que se abría bajo el beso y la luz de aquella aurora; y sintiendo al mirar ese paisaje las alas de un esfuerzo soberano, temprano las abrimos, y temprano nos trajeron al término del viaje. Le dimos a la tierra los tintes del amor y de la rosa; a nuestro huerto nidos y cantares, a nuestro cielo pájaros y estrellas; agotamos las flores del camino para formar con ellas una corona al ángel del destino... y hoy en medio del triste desacuerdo de tanta flor agonizante o muerta, ya sólo se alza pálida y desierta la flor envenenada del recuerdo. Del libro de la vida la que escribimos hoy es la última hoja... cerrémoslo en seguida, y en el sepulcro de la fe perdida enterremos también nuestra congoja. Y ya que el cielo nos concede que este de nuestros males el postrero sea, para que el alma a descansar se apreste, aunque la última lágrima nos cueste, cumplamos hasta el fin con la tarea. Y después cuando al ángel del olvido hayamos entregado estas cenizas que guardan el recuerdo adolorido de tantas ilusiones hechas trizas y de tanto placer desvanecido, dejemos los espacios y volvamos a la tranquila vida de la tierra, ya que la noche del dolor temprana se avanza hasta nosotros y nos cierra los dulces horizontes del mañana. Dejemos los espacios, o si quieres que hagamos, ensayando nuestro aliento, un nuevo viaje a esa región bendita cuyo sólo recuerdo resucita al cadáver del alma al sentimiento, lancémonos entonces a ese mundo en donde todo es sombras y vacío, hagamos una luna del recuerdo si el sol de nuestro amor está ya frío; volemos, si tu quieres, al fondo de esas mágicas regiones, y fingiendo esperanzas e ilusiones, rompamos el sepulcro, y levantando nuestro atrevido y poderoso vuelo, formaremos un cielo entre las sombras, y seremos los duendes de ese cielo.
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Poeta
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Porque eres buena, inocente como un sueño de doncella, porque eres cándida y bella como un nectario naciente.
Porque en tus ojos asoma con un dulcísimo encanto, todo lo hermoso y lo santo del alma de una paloma.
Porque eres toda una esencia de castidad y consuelo, porque tu alma es todo un cielo de ternura y de inocencia.
Porque al sol de tus virtudes se mira en ti realizado el ideal vago y soñado de todas las juventudes;
por eso, niña hechicera, te adoro en mi loco exceso; por eso te amo, y por eso te he dado mi vida entera.
Por eso a tu luz se inspira la fe de mi amor sublime; ¡por eso solloza y gime como un corazón mi lira!
Por eso cuando te evoca mi afán en tus embelesos, siento que un mundo de besos palpita sobre mi boca.
Y por eso entre la calma de mi existencia sombría, mi amor no anhela más día que el que una mi alma con tu alma.
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Poeta
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