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Al caminar parece que crujieran las hojas de la noche y sus cristales. Es tu hombro, tu pecho, tus rodillas deshaciendo, esponjando, tu impermeable.
Tu impermeable te ciñe totalmente, si llevas algo más nadie lo sabe... Es un cilicio hecho de pliegues duros sobre la rosa de tu cuerpo suave.
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Poeta
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Adiós la casa blanca que albergó un año entero entre sus cuatro muros el amor verdadero.
Adiós campos extensos, polvorientos caminos. Adiós los pobres ranchos de los pobres vecinos.
Adiós los trigos de oro, adiós verdes maizales, las refinadas hierbas, los bravos pajonales...
Adiós toros y vacas, adiós caballos, yeguas... El tren nos va a llevar a muchísimas leguas.
Sé que soy un ingrato, casa mía, al dejarte. La paz que hube en tu seno no la habré en otra parte.
Más regalada mesa no la tendré en mi vida, ni en noche más oscura la cama más mullida.
En vano me sonríe, tímida, la Esperanza. La angustia que me oprime, ¡oh, casa!, es tu venganza.
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Poeta
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es el fin de tu comedia las apariencias engañan tus careteadas engañan no te quiero mas sos apenas un espejismo que me hundio en el desamor y el dolor de estar y no tenerte chau es el fin de tu viaje que es mi viaje al dolor
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Poeta
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Escrevo o que penso, o que sou e o que acho. Do jeito que vem, encaixo.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Alma sincera nunca fala "brincando", é tudo à vera.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Mesmo com toda dificuldade, com todo aperto, o poeta que é poeta faz poesia...
Se não fizer de alegria para enganar sua vida, derrama sua dor, o seu desacerto.
A.J. Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Quem não faz poesia não sabe como é a alegria de chegar de manhã, ao abrir a janela pra vida, ser agraciado com a poesia...
A poesia está no olhar de quem vê o dia com poesia. A poesia está no verbo Amar e em toda sua filosofia.
A poesia está no ar, está na vida, está no prazer...
A poesia não se esconde. E só a vê, que tem olhos para ver.
A.J. Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Cada dia eu procuro uma alegria.
Procuro uma coisinha que me faça acreditar que viver vale a pena...
Cada dia eu recorro à poesia.
Procuro acreditar que ela pode mudar o sistema...
Que cada dia seja um bom dia...
Que cada dia seja uma poesia.
A.J Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Hay una sábana de melancolía atrapada por la fárfara nocturna de tu respiración un cobertor de líquenes suspirantes amoldado al influjo remolino de ondas lúbricas
Ceñido bajo el limo fragante de una túnica tu cuerpo destila la tersura de un pulsar malherido decanta en el cedazo acrisolado de tu sexo los néctares de luz en las ráfagas del tacto pendular.
Hay sobre tu albura de equinoccio cósmico la nostalgia del insomnio cautivado por tus hálitos la noche extendida en alcores baldíos el cálido gemido prendado a tu floresta de astro líquido.
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Poeta
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ACORRALADO
El caballito tenía por el viernes, un especial sabor de lunes, lento ligero, al entrar en la semana, los inquietos y líquidos pasos. Después, con la disminución veloz, del frío, en combinación con las argollas, aún esperaba el regreso del viejo empleo, conforme oía callar las hojas. Revistas entre sus ramas, casi empapeladas hojas en sus ojos de pasado, en ayeres de sueños acolchonados, sábanas húmedas, y sobre el escritorio, dejó la camisa. ¡Así, como en su viejo caballito, la madera lo recordaba!.
Así. Ilusionado, en la oscuridad, eléctrica parecía la noche, al vapor de chimenea entre cuentos olvidados, en alfombras insomnes y señalados renglones, llenos de recuerdos. Pasaba, y pasaba a veces, puentes, montañas extrañas, entre las ranas, descubriendo océanos entre los charcos.
Y pasaba, todo apenas, un instante, en cielos almendrados, en finales sin principio, en sonrisas de nubes nuevas. En un corral, dorados sueños de mañanas, interminables, en el corral amigo, de otros suelos, fértiles anhelos cumplidos.
¡Todo pasaba!. Y pasaba, descubriendo flamas, velas, vapores optimistas en la temblorosa, alucinación de los minutos. Salía. De la cama, oliendo sueños nuevos, sueños cumplidos, y las pesadillas clavadas, entre sonrisas ingenuas. Salía luego, un castillo a lo lejos inquieto, y una rodilla en apariencia, descansaba, en el pantalón inevitablemente entretenido.
Aunque, apenas cuatro pesos crueles, de afán azuzándolo saltaban, inútilmente, inadaptados al hambre, en las conversaciones agrias, avivando el consuelo del día. Ruidoso al último momento. Ahora bien:___ ¿Qué puede comprar el hambre de firmar el usurero, y el empleo de cuatro pesos?. Y... Pensándolo, sintiéndolo, tan cercano bajo la piel del horizonte. Estuvo. ¡Pensando en efectivo la esperanza, hecha demonios confundidos!. Índices de fisonomía de auténticos descaros, pintorescos velos. Las bambalinas, dubitativos acordeones, pianolas y tambores.
Estuvo. En el corral de sueños, hechos del telar, y pesadillas desatadas, en unos presentes infinitamente desiguales, abundantes de ahoras bajo el suelo. Y estuvo aguardando en la mesa demasiado, imprevista, largas planillas. Y solicitud de bonos, abonos de huertas secas, manojos de recibos. Y el derecho al postrer esfuerzo del fracaso dispuesto al desayuno.
¿De dónde sacaré?. ¡El café tiene!. Sí, el café tiene la culpa concentrada en pequeños puntos dormidos, y la misma taza escamoteaba, pausas, gestos en la situación tapada, gris,pálida comparsa a su manera. Y en el martes, sucumbía cada jueves, inmediatos los secos miércoles de la mañana, porqué aceptaban allí cualquier fin de semana, tintas, broches, plásticos, remedos de jinetes, monturas de barro tejido, en pajas viejas y... Los músculos en los asientos. ¿Porqué?. Y ahora, en el corral estaban muchos, monederos cultivando insomnios dobles.¡Nunca lo supo!. Creo, dicen, me dijeron acaso sus memorias destempladas. Porqué el mismo se aplastó, el mismo se cayó encima, perdido en un espejo, dejó de reflejarse al fin, un día de tantos otros. ¡Por el alma extraída, del bolsillo ajeno, donde el pueblo, nada sabía decir, nada podía hacer, solo morirse igual, decrépito, absoluto, dueño de las llaves del cementerio, omnipotente, también de ausentarse, algún día de la faz del mundo, y que aún conservaba, su crédito de finalizar el fin.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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