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Tú no sabes amar; ¿acaso intentas darme calor con tu mirada triste? El amor nada vale sin tormentas, ¡sin tempestades... el amor no existe!
Y sin embargo, ¿dices que me amas? No, no es el amor lo que hacia mí te mueve: el Amor es un sol hecho de llamas, y en los soles jamás cuaja la nieve.
¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre, y debe ser devorador, intenso, debe ser huracán, debe ser cumbre... debe alzarse hasta Dios como el incienso!
¿Pero tú piensas que el amor es frío? ¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos? ¡Con tu anémico amor... anda, bien mío, anda al osario a enamorar los muertos!
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Poeta
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Ojos indefinibles, ojos grandes, como el cielo y el mar hondos y puros, ojos como las selvas de los Andes: misteriosos, fantásticos y oscuros.
Ojos en cuyas místicas ojeras se ve el rostro de incógnitos pesares, cual se ve en la aridez de las riberas la huella de las ondas de los mares.
Miradme con amor, eternamente, ojos de melancólicas pupilas, ojos que semejáis bajo su frente, pozos de aguas profundas y tranquilas.
Miradme con amor, ojos divinos, que adornáis como soles su cabeza, y, encima de sus labios purpurinos, parecéis dos abismos de tristeza.
Miradme con amor, fúlgidos ojos, y cuando muera yo, que os amo tanto ¡verted sobre mis lívidos despojos, el dulce manantial de vuestro llanto!
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Poeta
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Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte! Nunca se satisface ni alcanza la dulce posesión de una esperanza cuando el deseo acósanos más fuerte.
Todo puede llegar: pero se advierte que todo llega tarde: la bonanza, después de la tragedia: la alabanza cuando ya está la inspiración inerte.
La justicia nos muestra su balanza cuando sus siglos en la Historia vierte el Tiempo mudo que en el orbe avanza;
Y la gloria, esa ninfa de la suerte, solo en las sepulturas danza. Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!
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Poeta
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A mi alma llegaste, inundando con Nitidez y toda la fuerza que jamás imaginé; Gaviota que contagias de tu mágico vuelo a mi corazón y levitas sin fin... En mi piel, en mis deseos, en esta bendita Locura de quererte más, de sentirte mía, Ángela hermosa, ama y señora mía…
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Poeta
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En el 75 los jóvenes, viejos de ahora Con la fe en Luis Jerónimo López, esperaban Una portería en cero, un pase genial de Alfonsito Cañón, un Grito de gol de Ernesto Días, una entrega total De Carlos Alberto Pandolfi y poder cantar Volveremos, volveremos, volveremos otra vez Volveremos a ser campeones como la primera vez.
Omar Pérez es el sueño de los viejos Jóvenes de ayer y los jóvenes de larga paciencia de hoy De un pasé genial, de un arco invicto Al terminar la final protegido como siempre Por las manos de Camilo Vargas, un destapar las Gargantas atascadas por los años, gritando Un gol delirante de nuestro Jonathan Copete para cantar Nuevamente... Volveremos, volveremos, Volveremos otra vez, Volveremos A ser campeones como la primera vez.
Nos pusimos el pecho rojo, las manos Blancas, el corazón más alegre, practicamos La semana entera como se canta un gol De título, que nos contaron los Viejos, entrenamos los abrazos, soñamos Y no dormimos, hablamos De lo que somos, sentimos lo que Esperamos y por fin supimos por Que la santa fe que cargamos tantos Años.
Que vengan los pobres, que vengan Los ricos, que vengan los Millonarios, que vengan los Bogotanos, que volvimos otra vez A ser campeones como la primera vez
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Poeta
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te quiero amada leticia en el fuego de amarte y en los besos de sentirte con tu aliento que es puente hacia tus besos te amo ,te ame y te amare en el sentido del amor y en el corazon de tenerte ven a mi dulce leticia con tus besos y tu pasion
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Poeta
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Amarte a ti, lo eligió mi corazón, Mezcla de aventura y locura, Abrigaste en mi alma una ilusión, Reteniendo en mi boca tu dulzura y... Te entregué toda mi pasión, Eres la razón de mi locura.
Amor que has llenado mi alma vacía
Tu eres toda mi alegría, Insuficiente para amarte, la vida entera sería!
Claudia Alhelí Castillo 16-07-12
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Poeta
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Você só lembra de mim, quando alguém fala meu nome. Aí você aparece, me assanha e logo some.
Você sabe do que eu estou afim: quero ficar com você. Mas você não quer compromisso, diz que não é nada disso, que seu negócio é viver o prazer.
Então, por que me procura? Não quero viver nesta loucura. Quero um amor só pra mim. Desses que a gente nem pensa em ter fim, e jura que é pra toda eternidade.
Eu quero um amor de verdade, um amor de romance, um amor de novela...
Que a nossa fita esteja sempre na tela de um lugar onde a dor nunca nos alcance.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Mais uma vez o seu corpo me convida... Só o seu corpo. Pois você, não está nem ai...
Você não participa, você não dá valor. Reclama do calor e do meu suor no seu rosto...
Eu estou, que é só desgosto...
Pra quê fui lhe procurar? Pra quê fui insistir? Melhor eu desistir e, de uma vez, lhe deixar.
A.J. Cardiais
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Poeta
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BREBAJE CALCINADO
En el silencio vieron las manos rectas. Un blanco muy liso. En su habitación pequeña. Un amarillo fresco. ¡Adaptado al problema!. Un verde más rugoso. En la ropa diferente. Del primero. Donde. Enrojecen al horizonte los sueños. atardecidos vibrantes campos. desmoronados apasionadamente. en la devoradora sangre. del granizo consagrado. del espacio incinerado. del irremediable tiempo.
¡Brebaje del brebaje, calcinado!
Cediendo los colores auditivos,
con el despertar embriagador, de joyas retenidas en un fanal,
con el silencio enmohecido, de los hurones del puño puro,
por la mirada del nunca fue, por los muros del porvenir.
¡Calcinado por el brebaje!.
Las cadenas libres flotan entre balas
Al viento encarcelado del barbecho Está el hortelano esbelta hoguera
¡Qué las flamas reclama caído!.
Brebaje. Calcinado. Donde las manos curvaron. Las esquinas esenciales. Los altares hechizados. Los callados manifiestos. Por no querer ser. El ayer adormecido. Por no querer. El mañana. Turbio. Brío.
Al clamor de los tinteros derramados
El silencio vestido de suelos En la tierra blanca del techo
Al firmamento estremeciendo La embestida mineral cueva
La hermosura vistiendo luto
En el nido del cristal ¡De la bellotas!. Con El Pincel que desendulza. ¡Tanto al durazno como al manzano!.
Con El Papel qué se huracana...
¡Entre las manos rectas que vieron el silencio!. Calcinado brebaje calcinado. Calcinado Brebaje Calcinado.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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