Aquel ya tranquilo anciano de ojos azules y savia mirada, Con pocas palabras puede contar tantas historias pasadas, Cuantos sacrificios, luchas y peligros que debieron enfrentar, Y asi a estas tierras tan llenas de vida y esperanza poder llegar.
Suelo americano eligieron, Pero por las dudas aseguraron, territorio Argentino seria el perfecto camino, fueron largos y cansadores los días Pero más fuertes y firmes fueron las decisiones. que entre tanto andar y andar buscando un cálido Hogar; Se quedaron para siempre en nuestra: fértil y productiva Misiones.
Tierras llenas de esperanza, tierras coloradas. dividido por pueblos de distintos nombres, y tantas razas mezcladas. Los nativos como parte de este suelo que ¡ya estaban! Los Europeos desembarcaron cargados de sueños,¡ recién llegaban!
Cada uno fue protagonista en esta hermosa historia. a lo largo de todos estos años de duras lucha tropiezos, superaciones, tristezas y alegrías, ¡Por supuesto grandes y recordadas glorias,! Que aunque pase el tiempo quedaran siempre en nuestra memoria.
Fueron tantas razas mezcladas que miraremos a nuestros hijos, y en ellos veremos. a nuestro suelo tan amado. En unos ojitos azules,( aquel cielo lleno de paz) que encontraron los Europeos al llegar,
en unos ojos verde mar, (aquel cielo azul Combinado con una tupida selva), que llenaba cualquier mirada de felicidad. Y en unos ojos verdes,( la selva misionera en una inocente virginidad) , viendo unos ojos marrones, (es como estar viendo el mismísimo suelo de Misiones). alguien con ojos negros intensos y profundos. Con resplandeciente brillo. Seria para aquel ya tranquilo anciano; (revivir su primera noche en estas tierras tan amada ) Solo con estrellas en el cielo sin otra luz que la naturaleza alterara.
Marta Luisa Eichelberger
AMOR A MI TIERRA ARGENTINA :Y A MI QUERIDA MISIONES
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
Hermosos Putitos de Dieciséis años, Delgados y Desnudos, en el Almacén Frigorífico de un Matadero.
Las vacas, desolladas y deshuesadas, cuelgan de los ganchos, Los muchachos, débiles tallos de azucenas, se esconden entre las vacas. Rembrandt ha dibujado la gran vaca monstruosa Y los putitos se esconden entre los sacos de carne.
Son maravillosos, delgados como alambres, delgados Como ramas de almendro, delgados como tallos de claveles, claveles ellos, Jazmineros florecidos, néctar de membrillo, arcángeles de azúcar, Sombras fugaces que se ocultan entre los trozos de carne.
Van de un lado para otro, ocultándose, como con vergüenza, Con timidez absoluta, para que nadie los vean, pero son bellísimos, No se puede ocultar el sol por las nubes de grasa cochina.
Empujan los cuerpos de las vacas, que se mueven bajo sus ganchos, Para que nadie pueda verlos en su perfección corporal, Adolescentes de perfume de rosas, escándalo de limonenos,
Capaces de matar a patadas a cualquier poeta imbécil. ....................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, entre Estatuas y Bustos de Mármol de Emperadores Romanos de Tamaño Reducido (a la Cuarta Parte de lo Normal) sobre delgados pedestales, en un Salón con las Paredes con Grandes Cuadros de Fotografías Gigantescas de los Clicks de Playmobil.
Ridículos Marco Aurelios de cabeza pequeña, Calígulas de cachondeo, esmirriados Germánicos de mármol, Cómicos Césares de cabeza rizada, Césares menguantes, Nerones de pitiminí, que caben en un bolso de señora.
El tamaño de los culitos de los niñatos, Apolos y Narcisos, Es como el de las cabezas de mármol de los Césares de cachondeo. Y algunos pollones se ocultan entre las diminutas cabezas Elevando el erotismo de los atléticos cuerpos.
Son los muchachos Arcángeles de luna, Diosesillos De caderas maravillosas y perfectos tobillos, Y en la mirada tienen Noviembres almibarados
Llenos de agua y mandarinas tristes. Y en los cuadros de las paredes los Clicks de Playmobil Hacen una representación de piratas o enfermeros.
Gigantescos muñequitos para adolescentes de ojos verdes Que juegan burlándose de las estatuillas de cachondeo.
Marco Aurelios reducidos como cabezas de Jíbaros Rabian ridículos en su infinitesimal nada. ............................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, entre Hombres con Corazas de Acero Medievales estilo Rey Arturo, en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles.
Los hermosos putones, chavalitos de nácar y bronce perfumado, Se pasean en el Salón de los Espejos, que los duplican ad nauseam, Maravillosos como ramas de flamboyanes florecidos, exquisitos Como ramas de jazmineros verdes, exhalantes de gracia divina.
Están los muchachos, divinos Jacintos mentolados, Entre Ivanhoes de corazas de oro, entre Lancelotes de Plata brillante, Entre aristocráticos y áureos Percevales de Hojalata hierática, Satánicos en toda su belleza en los espejos. Ínclitos, soberbios.
Versalles como un escándalo grotesco brilla endemoniado, Las lámparas estatuas de oro fulgen como teas increíbles, y los críos Enseñan sus culitos redondos y sus grandes pollones
Procaces los chavales como afrentas desafiantes a las corazas. Divinos reyes Arturos y áureos Ivanhoes con corazas de lobos, Con corazas de dragón, o con corazas de jabalíes
Se reflejan metálicos entre los desnudos chiquillos, tentadores.
Por dentro de las corazas los caballeros de la Tabla sudan y sudan.
Oh Santo Grial, ¡¡¡¡¡aleja del pecado a tus soldados inmortales¡¡¡¡¡.
Los chiquillos tienen los ojos violetas como una enfermedad. ............................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
La misma calle que un día te trajera Por aquellos caminos de plata, enhebrados por la luna Y con luceros de oro fino engrapados a tu vera… ¡Iluminando el cielo tú, porque siempre eras más bella!
Esa misma calle, de mí, ahora te aleja…. Te vas dejando en mis oídos el canto de sirena… Embriagadoras caricias en el viento y en el agua Amodorrados mis sentidos, plácidos de amor.
Y te vas llevando atada a tu cintura Toda la música que mi corazón guardaba… Cuando la lira no acaricia aun su mejor melodía Y las cuerdas tañen quebrantadas notas…
No quiero ni pensar en la oquedad que dejas En el alma desgasta de un amante peregrino Ni siquiera en los rescoldos que avivaron sus colores Cuando dulce tus labios dijeran… ¡¡¡ amorsh!!!
Te vas perdiendo en la mañana, lucero de mi vida A lo lejos el sol va cubriendo, la luz de tu sonrisa Y este albor de la mañana contraría mi alma herida Sumida en el espectro de una innoble despedida.
Al dolor que poco explica. El diálogo de una rata, araña, por el aire. Un pálido plumearse. Pálido Plumearse. Después del olvido que se vive, yerto, yermo. El agua, hielo, vapor de fuego en pesadillas.
En la cerveza. En la cereza. En la bajeza.
Letra inversa, un saxofón algodonoso. Declara escuchar, un tambor distraído. Prefiere caminar, un violín dormido.
Plumearse Pálido En la calesa con caletre. ¡Cómo muchos creen enroscados!.
Del vidrio escuchar mucho. Del olvido sepultar poco.
¡El presente solo fantasía!. El presente nunca es, el presente está siempre siendo, fugaz eternidad atrapada en los momentos indisolubles en la cir cularidad de los tiempos, dicen los que saben.
Entre Pálido Plumearse. Sí, sí, y solo si, si. Plumearse Pálido Es...
¡Dónde reposa ferozmente cada escama pura!.
En la pierna lejana.En la tierna lengua.
¡Protestando el clavo al agujero!.
Pálido. Todo el inseparable vacío. Plumearse. Por
Estar. Colgado entre letras. Letras, letras. Débiles poemas de ultratumba. Al umbráculo. ¡Endulzados coloridos!.
Por Estar. Charlando entre libélulas, libelos ligeros. ¡Fuertes silencios hogaño!.
Al huraño bolígrafo asimétrico. Plu...Mear...Se...Pá...Li...Doooooo.
Si no pudiera decirte, que te amo, con los labios, te lo dirías con las manos.
Te lo dirías con mis besos, te lo dirías con mi abrazo.
Si no pudiera decirte que te amo, no estando, cerca de ti, te lo dirías con mis pasos, que me llevarían, al vuelo, a ti, en un rato.
Si no pudiera decirte, que te amo, que triste seria no poder decirlo; quedarme, asi, callado. Pero te lo dirías con mis actos.
El mundo esta lleno, repleto, de mil formas de decir amor, de decir te amo; con mil maneras de demostrarlo.
Pero a veces lo que hacemos, no le demuestra, lo que sentimos, a quien amamos; y por más esfuerzo, que hacemos, no podemos demostrarlo.
A veces lo que hacemos, actos de amor que dicen te amo, son como un grito en el vacío, que nadie oye, y que no da en el blanco.
Si no pudiera decirte, que te amo, porque estuvieras lejos, si no estuvieras cerca de mi, te lo enviarías a decir con el viento.
Te lo enviarías a decir con las nubes; te lo mandarías a decir con el cielo; te lo mandarías a decir con los pájaros, en su vuelo.
Y si estuvieras aquí, te lo dirías, simplemente: te lo diría andando contigo cogidos de las manos. Te lo diría, simplemente, caminando en silencio a tu lado.
Te lo dirías, mirándote solo a ti, si no estuvieras lejos, mirándote, sin ver nada a mí alrededor, como si estuviera ciego.
Y te lo dirías con mi corazón lleno de alegría y con la sonrisa imborrable de mis labios, y con la felicidad que nace, por ti, de mi cuerpo, a diario.
Lucharía, siempre, intensamente, por encontrar una forma nueva, para decir te amo; para dejártelo demostrado.
Aunque no podría decirlo, que te quiero, con dinero, ni regalos.
Si no pudiera decirte que te amo, con mi cuerpo, lucharía, con todo mi esfuerzo, para dejártelo demostrado, con mis actos.
Siempre te lo dirías con mis besos; por siempre te lo dirías con mi esfuerzo, por siempre te lo dirías con mi abrazo.
Hoy tengo miedo de no volver a sentir tu piel, de no ver más tus ojos tristes, de no escuchar más tu voz, por eso hoy le grito al mundo cuanto te amo para que cuando no esté a tu lado sepan que me perteneces, por eso te presumo ante el mundo para que sepan que tú me amas con la misma fuerza, por eso agradezco al destino el haber cruzado nuestros caminos y es por el que yo de ti este enamorado.