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Había una vez, en un reino lejano, un principe que estaba enamorado de una doncella hermosa y casquivana que no correspondía a sus halagos. Compadeciose un hada de este joven, que era bueno, valiente y agraciado, a quien tocó con su varita mágica y le dijo.- Tendrás al ser amado, cuando ella junte sus labios con los tuyos se cumplirá el milágro. Así fue, que paseando por el bosque, sus ojos se encontraron. Ella, extasiada, lo beso en la boca, y el príncipe, feliz, se volvió sapo.
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Poeta
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ADAN Y EVA EN EL EDEN La creación del hombre y la mujer fueron el objetivo y la culminación de la creación. Si tenemos en cuenta que yo no tenía experiencia en modelado y no tenía modelo, no me salieron tan mal. En cuanto al soplo de vida, ahí no estoy tan conforme, creo que me mandé algunas cagadas. El tipo me salió muy inteligente y creativo, pero algo boludo y la mina media atorrantita. Los puse a vivir, en un terrenito que me había reservado , por si algún día se me daba por ir a vivir con los humanos. Era un huerto en Edén, al oriente como yendo para Blaquier . Muy buena zona cerealera. allí había puesto plantaciones de soja, muchos árboles frutales, vacas, caballos, pajaritos, animalitos de dios y en lo que es la laguna La Picasa, peces de todos colores . En medio del parque, pegados al rancho planté dos árboles, el del bien y el mal y el de la vida. Puse al hombre y la mujer de cuidadores, para que labrasen y guardasen y les dije .- De todo árbol podrán comer, pero si de estos dos comieran, ciertamente morirán. Los deje desnudos pero era verano y me hice humo. Entre los animales del bosque había serpientes, que en principio tenían tres patas. Era el bicho más astuto que había hecho. Merodeando el lugar, encontró a Eva que andaba regando las plantítas y le dijo.- ¿ Conque Dios les dijo, que no coman de los árboles del huerto.?...y Eva respondió que Dios les permitía comer de todos, menos de los dos que están cerca del rancho, si comían de esos morirían. La serpiente le dijo a la mujer que eso era mentira, que de puro egoista no quería que fueran como yo, que se avivaran y conocieran el bien y el mal. Y como Eva ya le habia hechado los ojos a los frutos, curiosa por saber que pasaría, agarró una manzana le pegó un mordisco y se la dió a Adán para que la probara. Y ahí se pudrió todo, empesaron a mirarse, tocarse, revolcarse en el pasto abrazados. Un relajo!... Tené en cuenta que era la primera vez que yo veía algo así. despues vi cosas peores, y mejores. No voy a ser hipócrita, me dieron ganas de morder una manzana pero no tenía con quien compartirla, ahi me pregunté que tenía que ver eso con el bien y y el mal ?...Pero ya estaba hrcho, fue la falta de experiencia. ( continuará)
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Poeta
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La muerte es fría como Enero.
La muerte es fría como Enero: enfría las manos, enfría los labios, enfría los huesos, enfría los cuerpos; y no hay remedio para eso.
La muerte es fría como el hielo; nos lleva, nos carga, como el viento; no hay defensa contra su poderío inmenso.
Pero, ni para pasar el tiempo, nadie quiere hablar de eso.
La muerte es fría como invierno; sopla un viento helado en su reino; sopla un viento despiadado; sopla un viento congelado.
Enfría los labios; enfría los besos, enfría los huesos, enfría la sangre, y de hielo, tieso, pesado, se vuelve el cuerpo.
Cae al suelo, cae duro, cae al huerto, cae yerto, hecho piedra, para volver a la tierra.
La muerte nos llama, la muerte nos ama, prometes la cama, promete descanso; prometes lo eterno, y nos lleva al infierno. ))))))))))))))) (((((((((((((((((
©Rafael Pérez Derechos Reservados
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Poeta
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CANTO DE AMOR DE SUMERIA _Anónimo. (c. 2000 a.C)
Poema hallado en una tablilla rota en la ciudad de Nippur.
Ella dió a luz y él es puro, ella dió a luz y él es bello,. Dulce vino hecho de dátiles, vino de dulce sabor. Su beso es dulce de dátiles, vino de dulce sabor. El me amó y se dió a mí, él me amó, él me amó.
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Poeta
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Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar, te quejas; verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva, y verdes son las pupilas de las huríes del Profeta.
El verde es gala y ornato del bosque en la primavera; entre sus siete colores brillante el Iris lo ostenta, las esmeraldas son verdes; verde el color del que espera, y las ondas del océano y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana rosa de escarcha cubierta, en que el carmín de los pétalos se ve al través de las perlas.
Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean, pues no lo creas.
Que parecen sus pupilas húmedas, verdes e inquietas, tempranas hojas de almendro que al soplo del aire tiemblan.
Es tu boca de rubíes purpúrea granada abierta que en el estío convida a apagar la sed con ella,
Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean, pues no lo creas.
Que parecen, si enojada tus pupilas centellean, las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona, crespo el oro en ancha trenza, nevada cumbre en que el día su postrera luz refleja.
Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean: pues no lo creas.
Que entre las rubias pestañas, junto a las sienes semejan broches de esmeralda y oro que un blanco armiño sujetan.
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Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar te quejas; quizás, si negros o azules se tornasen, lo sintieras.
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Poeta
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Para que serve o poeta, enquanto está em fermentação? Sua poesia não vale um pão, seu poema não para a escravidão e sua dor é só sua, não da multidão.
O poeta rabisca no caderno, cisca no inferno... Queima pés e pestanas. Queima a última grana apostando num sonho...
Ah pesadelo medonho... Quem quer poesia? Quem crê na ousadia de quem vive de sonho?
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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AQUÉLLA PUERTA
Aquélla puerta del fructífero abismo, es la medianoche tibia neblinosa, como del camino árida ventana, los anhelos cincelan sus colores. Aquella oscilación parpadeante, como de una eternidad una gota.
Aquella gota del acuífero cinismo, es al mediodía frío clarificada, como del sótano húmeda puerta, los desprecios destejen sus olores. Aquella permanencia fantasmal, como de una lágrima una roca.
Aquélla Puerta Gota Tibia Roca Es.... Aquella puerta. Gota de la eternidad.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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SUPLICANDO COMIDA ...T´AO YUAN-MING
Poeta Chino. (365- 427) Versión: R. Alberti y Ma. Teresa León
Tengo hambre y salgo. No sé dónde voy a ir. Camino y camino por este pueblo, llamo a una puerta y cuento mi necesidad.
El huésped no puede rehusar mi pedido, me va a dar de comer. No he llamado en vano. Hablando hasta la tarde, se ha acostado el sol mientras yo vacío mi copa en cuanto me la llenan.
Reconfortado, me siento otra vez alegre, hablo alto, recito poesías. Para pagar tan gran bondad, me entristece no tener talento.
Mi corazón, desbordado de gratitud, no sabe como agradecer. Cuando muera, gracias le dará mi alma.
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Poeta
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Son murmullos los que se oyen cuando siento caminar a una dulce morenita que la quiero yo besar.
Es muy linda y es tan bella que arrebata mi pasión; es murmullo cuando ríe y canción si sonríe.
Son murmullos; son caricias; es eterno recordar. Tus palabras; tus encantos; son murmullos del amar.
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Poeta
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UN POEMA
Soñaba en ese entonces en forjar un poema, de arte nervioso y nuevo, obra audaz y suprema.
Escogí entre un asunto grotesco y otro trágico, llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico,
y los ritmos indóciles vinieron acercándose, juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose.
ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves, unos cual choque de armas, otros cual canto de aves;
de Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte de metros y de formas se presentó la corte.
Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles cruzaron los tercetos, como corceles ágiles;
abriéndose ancho paso por entre aquélla grey, vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey.
allí cantaron todos...Entre la algarabía me fascinó el espíritu por su coquetería, alguna estrofa aguda, que excitó mi deseo, con el retintin claro de un campanilleo.
Y la escogí entre todas. Por regalo nupcial le dí una rima rica, de plata y de cristal.
En ella conté un cuento, que huyendo lo servil, tomó un carácter trágico, fantástico y sutil;
era la historia triste, desprestigiada y cierta de una mujer hermosa, idolatrada y muerta;
y para que sintiera la amargura, exprofeso, junté sílabas dulces, como el sabor de un beso.
bordé las frases de oro, les dí música extraña, como de mandolinas que un laúd acompaña;
dejé en una luz vaga las hondas lejanías llenas de nieblas húmedas y de melancolías,
y por el fondo oscuro, como en mundana fiesta cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,
envueltas en palabras que ocultan como un velo, y con caretas negras de raso y terciopelo;
cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones... de sentimiento místicos y humanas tentaciones.
Complacido en mis versos, con orgullo de artista, le dí olor de heliotropos y color de amatista...
Le mostré mi poema a un crítico estupendo... Lo leyó cuatro veces, y me dijo... ¡No entiendo!
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Poeta
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