Quando preparo minha poesia, vivo a efusão da alegria. Porém preocupo-me mais com a alimentação de uma multidão de carentes.
Quero a poesia nas mentes, abrindo um caminho para o “descobrimento da vida”. Quero uma poesia aguerrida, mostrando a vida dessa gente sofrida...
Quando mexo nesse caldeirão de letras, de vez em quando a minha sopa vira sapo... A culpa é da bruxa da “má interpretação”, que quer ver a população batendo o mesmo papo.
Cuando llegué, mi mujer se estaba adluciendo en la jofaina, me miró con ludibrio y cuchufleta. En fetén habÍamos tenido una chirinola por un chicoleo barbían que tuve con una pindonga durante un gorigori. Yo tuve canguelo que mi barrancana me pidiera una palidonia por jácaro. Con mandianga aprovechando la chamba, sabiendo que andaba con gazuza le traje unos gollerías, con caletre le dije que era un camamama y zamacuqué ser un pazguato. ¡ Soy un charrao chipén !...
Por Que En las verdes bofetadas la lluvia escapa del volcán una turba dulce. ¡Considéramelos!. Después, brillante hiena el vaso de caminos leve roce entre calidez. ¡Coménteselo!. Del fraterno esmeraldear ocaso perfumado de caroña pétalos luceros. ¡Averíguaselo!. En la erupción del cuervo una mariposa suave, agudiza felinos miles de zafiros. ¡Contándotelo!. En la tinta brillantez de los despojos rompe la figura de los platos. ¡Dejándoselo!. Al guardar el hambre cucharadas la naranja del nogal del alba al suelo. ¡Corrígemelo!. Al iluminar fino al bien maleando del regazo ronronear del mismo viento. ¡Debiéndoselo!.
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El fraterno decolorar cada ignorancia por la espalda del tenor enmudecido de números las retinas reptando cada laberinto al duraznear dátil del vino escamas búho café del beber la tarde escucha del mismo día retorcer inerme hogar hoy.
¡Píntenselo absurdidad acérrima demuéstralo!
En ese bello, absurdo, del aprisionar al cielo, del aprisionar al cielo, con las rodillas nublando anillos, en Saturno al sembrar un lago, en la posibilidad de un zapato, con la relatividad paralizada. ¡Júntamelo!
En la punta más profunda del prejuicio, en la espalda del verso frágil, un espacio de abanicos palomean, el maravilloso imitar del artefacto, de la noche desayunando lunas, curvas de láctea vía incendiada. ¡Apágamelo!.
En la facilidad, contaminada de complejo, al menor peluche descabellado simple, con la libre ceremonia del arbitrio. Donde el canto a granel estornuda, al rincón temblando encima. Del la toalla en la calle. ¡Recortándosela!.
Miserable del cepillo, del amanecer centrífugo, del amanecer centrífugo nasal difícil, al culto escarabajear hablante, del desánimo impedir al Caos, expresarse al espejo del café. Con los higos de parafina enroscados, en la mísera sonrisa.
Por Esa ACE rri maa... Bsurdidad...Del atrápamelo cómanselo.
En el refugio de los ecos, dónde agrieta el grito grave, en la morada del áureo salto,
en la fiesta, cultural de los candados, con el coraje sabor ceniza, al decir la diversidad de prisa. ¡Nada absurdo es!.
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Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, En un Salón lleno de Globos de Plástico de Color Rosa hasta la Altura de los Pechos de los Muchachos, y Ellos Reventándolos con una Aguja en la Mano, Entre Estatuas y Bustos de Emperadores Romanos de Cristal Verde.
¿Qué hay en los ojos de las estatuas Béticas?. Un porvenir de muchachos como cisnes, de muchachos como cactus, Furiosos nopales florecidos, guerreros de alfileres de acero, Majestuosos atletas gacelas de penumbra. Arcángeles de hielo.
¿Por qué un Marco Aurelio de vidrio verde solloza como una fuente? Porque sus ojos ven gallos de pelea en una espléndida fiesta, Porque sus ojos contemplan delfines de música celeste, Soberbios tiburones de línea estilizada
Divertirse fecundos y gloriosos, y enormes, bellísimos y alegres, Y él en su cárcel de vidrio no puede poseerlos.
Son los ojos de los muchachos antorchitas verdes, jazmineros azules, Ponientes delicados con sabor a limones, agrias garzas del Coto. Y sus labios de cereza muestran un azúcar incontenible.
Y terribles chumberas, magníficas de cisnes, hacen romper los globos, Y se desnudan perfumadas para espanto de poetas.
Se verán los falos de los adolescentes preciosos, y los censores torturados Querrán vaciarse los ojos con tijeras de oro. ............................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, Con Collares de Tripas de Cerdo Alrededor del Cuello, entre Estatuas y Bustos de Vidrio Rojo de Emperadores Romanos, Entre Grandes Macetones Barrocos llenos de Claveles Fucsias, en un Secadero de Jamón Serrano con los Jamones colgando del Techo. Entre Cerdos de Pocilga.
Una Fantasía de aspecto sanguinolento y cerduno. Los muchachos, bellísimos y asquerosos, guarros y soberbios, encantadores, Llevan las tripas de cerdo como si fueran collares de flores Hawaianos, La sangre cae sobre los ombligos, los penes, y los muslos, gota a gota.
Maravillosos jamones de Jabugo o de Guijuelo exudan su grasa porcuna Sobre un Calígula rojísimo y violentísimo con el rostro enfurecido, Hierático rostro de la soberbia macabra, tirano espeluznante, Que hubiera practicado el canibalismo con un niño recién nacido.
Los cerdos hozan en la pocilga ligeramente agobiados, Pues los muchachos llevan las tripas de sus hermanos al cuello Y aunque no tienen entendimiento quizás vislumbran El porvenir de tormento salado al que serán sometidas sus patas.
Los jamones son esplendorosos, ya quisieran los chilenos y argentinos Comer el buen jamón serrano que se come en Sevilla, ¿será acaso el motivo de su odio inconsciente hacia el reino de España?.
Los claveles, como condilomas o herpes en los labios de un Sidoso De cuando no había tratamiento al Sida, florecen gloriosamente fucsias y bellísimos.
Los putitos bailan una chacona de Buxtejude, o algo adaptado a los tiempos, Con un Hawai de sangre repugnante y muy vistoso, qué asco por Dios, Y los Marco Aurelios de vidrio rojo gritan y lloran escandalizados. ........................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Uñas Superalargadísimas, con Collares de Esmeraldas en el Cuello, en un Salón con Estatuas y Bustos Azulgranas de Emperadores Romanos, con Canarios Timbrados Españoles Verdes Sueltos, y Con Cuadros en las Paredes de Cardenales Dibujados por Sir Francis Bacon. (las estatuas azulgranas son un Guiño al Fútbol Club Barcelona).
A Francis Bacon le temblaba el pulso al dibujar el rostro De sus cardenales de traje lila, rojo, o rosa, y deformaba Las caras arzobispales en un rapto de locura terrorífica. Los putitos con sus uñas tocan los ojos de las estatuas.
Las uñas son cuchillas de afeitar, navajas de tigres, tocan los ojos De Marco Aurelios azulgranas dualmente divididos Entre un firmamento de sangre y un cielo imposible. Francis Bacon no se atrevía a dibujar las caras soberbias.
Le temblaba el pulso, no se atrevía a mirar los cuadros, son los chavales bellos Como atardeceres de verano en la playa, llevan esmeraldas verdes Como orillas de ríos bajo el sol y los sauces.
Y los canarios timbrados, sublimemente verdes, revolotean y cantan, Como una miríada de grillos diamantinos, en una noche sin luna Con estrellas silentes, como una sinfonía al clave de Bach o Scarlatti.
Quisieran los amadores arrojarse al mar, cortarse las venas, dormir un siglo, Morir, O beber un vino tan amargo y tan dulce como la muerte Antes que soportar tanta belleza deslumbrante.
Grotescos los Cardenales asesinarían un millón de poetas. ............................................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. (Viva er Betis manque pierda). Ja ja ja.
Muitas vezes quando a vaidade comanda e só um reluzir de inteligência satisfaz fome e sede do ego que nada mais é capaz de satisfazer, abraçamos visões esdrúxulas das coisas – criadas por manipuladores movidos por todo tipo de interesse - para mostrarmos a nós mesmos e aos outros que somos capazes de ver o que o vulgo mortal não é, numa atitude que frequentemente nos leva a ver o que não existe e a adotar posições que nada mais são que portos podres. Em outras ocasiões, por vias de pensamentos extravagantes e pelos mesmos motivos e propósitos, nós mesmos criamos e apresentamos aos outros, visões excêntricas das coisas, enveredando por bom caminho para vermos o que não existe e acrescentarmos nada ao nada.