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Llegó el otoño y me subí a las alas del tiempo, volando hasta donde están sembradas las nostalgias del pasado. Y recorrí senderos tendidos al momento de hojarasca parda con bordes plateados.
Crujían las cenizas de las ramas desnudas, el follaje agrisado aromaba el viento con esencia del ocaso que al respirarla desata sueños.
¡Ay, nostalgia que vuelves a nacer en mi mente, con recuerdos tan fuertes que crecen de solo pensarlos!
Son mis ansias de amarnos el deseo presente, pero su ausencia es la muerte que con tristeza me envuelves.
Julio Medina 7 de octubre del 2013
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Poeta
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Equivocado como la paloma de Alberti, un hombre desprevenido sobre viles propósitos humanos, ya está mostrando canutos y pellejo de su buena fe:
Creyó que el lucro era amor, que el negocio caridad, que el embuste simpatía, que la injusticia equidad, y, como la cuenta es cuenta que da lo mismo al revés; pues hay amor lucrativo, caridad que es vil negocio, simpatía que es puro embuste e injusticia equitativa, sórdidamente trampeado y atemperado por artimañas preestablecidas, el hombre se equivocaba.
Pero así, tozudo y grave, sin ver cada vez más alta, la “cúspide (fraterna) de la rama” humana, además, se le ha dado en confundir desazón con esperanza (es que sin altruismo, enfermaría de realidad súbita). Y para colmo, el vicario, siempre lucrando con Dios, ya casi lo ha convencido que muerte es eternidad.
Éste hombre-paloma mío, que equivocaba el amor, la caridad, la simpatía y la equidad universal, es, sin duda, uno de los desplumados nuncios del bien que mueren dos por tres a la sombra de nuestra indiferencia. Total, la mayoría de nosotros, somos más astutos y transamos con la realidad; o sea, con la corruptela existencial.
Y morimos lo mismo y más; pero sin temor a equivocarnos, porque ya prostituimos nuestra realidad y la vendimos, ¿verdad? Mas si te sientes tocado y eres íntegro, puro, una paloma blanca, recalco que dije: la mayoría; no generalizo.
Pero por tu bien, revísate, a ver si te encuentras algo que no te excluya o erradique de nuestra sociedad de gavilanes, y así, por 'desubicado', no te mueras de miseria antes de tiempo, o en la cruz impuesta a las palomas 'equivocadas'.
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Poeta
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letycia idas y vueltas del amor te vas venis pero a la larga nunca estas te tengo y no te tengo te beso y no te beso cada vez mas cerca del final y mas lejos del aqui y ahora no se que pensar de vos porque sos interes y dolor si esto sigue asi no creo que podamos seguir hasta siempre lety te recuerdo con cariño
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Poeta
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LOS RECUERDOS
Ellos caminan con vidas prestadas, etéreas presencias, silentes y ausentes. En el escenario reciclan la historia, apócrifa o cierta, subjetiva o llana, con la omnipresencia de quien lo ha guionado. desde la memoria virtual, al conjuro, de exhumar del tiempo cosas del pasado.
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Poeta
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Sentir tu mirada de fuego Que me sugiere veredas Para llegar a tu cueva Y sembrar en tus laderas Las semillas de mi amor Sentir tu mirada de fuego Que va tímidamente invitando A mis manos a hundirse En tus hambrientas caderas Sentir tu mirada de fuego Que me lleva al manantial De tu suculenta boca A beber el celestial manjar Que hace que pierda El alma y la razón En tu encantado pajar ECM03102013
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Poeta
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LES DEJAMOS CON UNAS DURÍSIMAS IMÁGENES.
Y LOS TÍOS RIÉNDOSE. Eran un tío y una tía.
Los presentadores del TELEDIARIO NOCHE DE TELEVISIÓN ESPAÑOLA.
DESPIDEN EL TELEDIARIO DICIENDO: “LES DEJAMOS CON UNAS DURÍSIMAS IMÁGENES”. Y LOS TÍOS, eran un tío y una tía, RIÉNDOSE.
SI POR MI FUERA MAÑANA ESTABAN DE PATITAS EN LA CALLE. A VER SI SE REÍAN ENTONCES. ........................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero. Qué lástima que yo no tenga ningún poder en España. Más de uno y más de una se iba a enterar de lo que vale un peine.
UN PAR DE HIENAS PRESENTANDO EL TELEDIARIO.
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Poeta
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Ante el arribo infalible de la noche, frente al ojo solar en declinada, guerrero en defensa de mi ánimo, el entejado de mi alero grana, serrucha vanamente ensangrentado la pertinaz musculación serrana.
Intenta ilusamente, como yo, procurarme una fuga a nueva alba. Evitarme por noctívaga amargura, tu odiada lobreguez, igual amada. Mas el ojo candente ya se obtura y mi pena ya despliega negra ala.
¡Inútil todo ha sido!, pues, artero, con instinto soez de quien profana, arrancando telarañas cual suspiros a mis últimos vigores de oda arcana, enfatizado tu nombre, por martirio, ¡ominoso!, tu recuerdo se rearma.
Y carente de piedades y consuelos; mohosa, contra él: esgrimo mi alma.
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Poeta
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En la vida de la noche,
en ese campo sembrado de sueños
donde te busco siempre;
en el mar imaginado que se hace cielo
perdiéndose en el mañana venidero,
ahí te espero, calmo, asido a un murmullo,
…bebiendo a trago lento cada minuto.
Ahí están como dormidos los recuerdos
alejándose como bajel sin capitán,
como la estrella de la mañana
que se pierde llorando
dejando rastros que se hacen sombras…
…sombras que atrapan tu cara.
Y en la alborada gris de este universo deslucido
donde ya no cantan las olas
la música que acariciaba
el puerto de la esperanza,
ahí, en este cantil de barro
donde ya nadie busca ni espera,
ahí sigo yo, mirando…
…soñando.
©Jpellicer2013
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Poeta
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¿ Envidia dices ? ¡ Tamañas pretensiones del que apenas llega al borde emperifollado de la elocuencia de azúcares algodonadas ! Porque más pueden arenas sobre la eólica fuerza de las verdades indiscutibles, más que la bucólica de estas escaramuzas de mensaje perdulario.
Como el jacinto que atrae al zurano que con su abono ensilvece la letra podrida, te acercas en rechifles parkinsonianos con mensajes que son minuendos de la sangre del moderno poeta: son guarridos (de niños caprichosos, no de zorro viejo) que rechinan el colmillo del lector más desmarrido, son sólo trascuartos del portal cervantino que enamoró al mirto, al nogal y al arce poético del prohombre.
¿ Envidia ? No te apersogo a la bestia de los delirios que derramas con la soltura de zorzales cluecos, porque el trino suena bello cuando el miope no ve mas allá del cartón pintado, de la pompa que nunca tendrá belleza icástica. Soy atahorma de prestos tarsos lacerantes.
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Poeta
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SOLILOQUIO DESCARNADO
Porque el silencio muerde al verde solo, más abajo de la onda gris al alejarse, el canto del hielo de guitarras mudo, en la carne del albedrío. ¡Sólo sueño!.
¡Hipnos en su lecho!. ¡Himnos de leche!.
Insistes, embalsamador de tu cadáver, matando el hambre con el apetito, del escarabajo, que dice tragar fuego, y escupir apagada hasta la sed, después de estar ahogado. ¡Vaya buena aurora!.
Harpócrates se ha inmolado al primer ensayo, en moriscos azulejos, en la mudanza del tortura,r la noche, tan mínima, tan breve, tan ajena en exceso. Sin rendirle culto al ritmo, ni a la espuma, de los abrojos, no se vende, no se compra, ni por las buenas ni por las malas, nada espera del odio o la envidia, ni enemigos tiene a pesar de todo, pues los enemigos él los selecciona y desemplea a voluntad.
¡Oh, soliloquio, monólogo de ventrílocuo!.
Porque... La muerte yace herida, y era el final creído cierto. ¡Oh, sorpresa!. El fantasmagórico efecto. A distancia vuelve, punzante dardo en la cola de la serpiente, que a sí misma se devora entre las melodías sonoras del panal seco, esmeralda labranza eutropélica en la impenetrable letra, que bien sabe ya del desaprender con exasperación, y al mismo que enardece innova, más que sea próspero en el oprobio nimio encolerizar insondable y que está más allá de victoria y derrota.
¡Descarnado, descarado, ni siquiera conoces, cual es tu rostro, antes de que nacieran tus padres!.
Soliloquio triste vas vagando, entre los dramas, ontogénicos, ni Y ni X, no llames a la llama, menos a que tu incendio apague, lo sabe el viento aquí. Pues él ya regresó a donde tu apenas vas, voz plañidera tal vez decapitada ilegible. ¡Soliloquio descarnado!. ¿Vas siendo voz que eres desorejada?.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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