Entre las huellas de la palabra, no dicha por la arena, hablando el polvo, que humedece al mar su hogar, de azúcar entre los colores, de la paz obscura del hielo, en el fuego vagabundo del humo, del veneno que tirita grácil.
¡Abanicos acodados acreedores!.
En el pájaro que ladra al sol, quemando, cada flor indiferente al sabor salado, cada noche soplando al viento inmóvil, encendiendo verdes al púrpura labrado, con las huellas del otoño entre los labios. Ecos vivos, del espectro, del espejo núbil. Del disfraz de los paréntesis vendidos.
¡Befa beligerante boicoteadora!.
Mostrando el balcón halcón del rostro. Del hollín filibustero néctar de nácar, de música el perfil, y las rejas pasmadas. Emplumando arboledas y tapices, que llueven escribiendo al mármol, del instante fabricado con orugas, plenos uniformes hechos gas.
¡Cavernosa cavilosidad consuntiva!.
Ecos benignos crepúsculos magnéticos. Ecos paisaje de cereza y ópalos lacustres. Ecos en la carne de los lirios acuchillados. Ecos plañideros que fueron al futuro a quejarse. Plañideros de las nupcias del cadalso con el teatro. Plañideros de los guantes sonrientes por los dientes. Plañideros pedestales del patético patíbulo parlante.
LO MALO DE ESTAR GORDO ES QUE NO PUEDES FOLLAR EN EL CUARTO OSCURO.
SI ERES DELGADO Y FEO ENTRAS EN EL CUARTO OSCURO, Y TE LA CHUPAN. PERO SI ERES GORDO Y GUAPO, como es mi caso, AUNQUE ENTRES EN EL CUARTO OSCURO NO TE LA CHUPAN. PORQUE TE TOCAN LAS CARNES Y TE TOCAN LA BARRIGA Y DAS ASCO. A NADIE LE GUSTA UN GORDO.
O SEA QUE LA CURVA DE LA FELICIDAD ES LA CURVA DE LA INFELICIDAD.
SI ERES DELGADO TE CHUPAN LA POLLA SIETE VECES AUNQUE SEAS FEO DE CARA PERO SI ERES GORDO ERES TU EL QUE LA TIENES QUE CHUPAR SIETE VECES ANTES DE QUE ALGUIEN DE MILAGRO TE LA CHUPE. Y ESO EN EL CUARTO OSCURO. Y LO SE POR EXPERIENCIA. POR ESO LOS GORDOS TENEMOS TANTA MALA LECHE Y SIEMPRE ACTUAMOS COMO MAFIOSOS. PORQUE NOS METEMOS EN EL CUARTO OSCURO, LA CHUPAMOS SEIS VECES Y NADIE NOS LA CHUPA. Y LA MALA LECHE SE NOS VA ACUMULANDO EN EL CUERPO Y EN EL CARACTER. Y MÁS EN MI CASO QUE TENGO UNA POLLA OPERADA CON CICATRICES. POR ESO YO YA NO ENTRO EN EL CUARTO OSCURO, PORQUE EN EL CUARTO OSCURO SE PUEDE DISIMULAR UN ROSTRO PERO NO SE PUEDE DISIMULAR UNA BARRIGA. A PARTE ESTÁ DE QUE NO TENGO NINGUNA GANAS DE SEXO.
ADEMAS UN TIO DELGADO AL QUE SE LA CHUPAN SEIS VECES EN EL CUARTO OSCURO NO COGE EL SIDA Y SOBREVIVE. EN CAMBIO UN GORDO QUE LA CHUPA SEIS VECES PUEDE COGER UN SIDA Y MORIRSE. Y ESO SIN TENER EN CUENTA LOS INFARTOS DE MIOCARDIO.
O SEA QUE SER GORDO PARA UN GAY ES UN PROBLEMA DE LOS GORDOS. PORQUE A TODO EL MUNDO LE GUSTAN LOS DELGADOS. LOS GORDOS NO PODEMOS HACER NI PELICULAS PORNOS SIQUIERA. O SEA QUE LOS DELGADOS SON FELICES, BUENOS, RICOS, Y FOLLAN. Y LOS GORDOS SOLO NOS SALVA QUE COMEMOS BUENAS VIANDAS, PERO NO PODEMOS NI ALCANZAR EL AUTOBUS CUANDO ARRANCA.
SER GAY Y GORDO ES UNA CABRONADA. .................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Hubo una vez una uva, que vino con el vino, combinada camuflada, convidada del viñedo, olvidada de añejarse, de alejarse de embriagarse.
¡Historieta!.
Porqué tuvo un tubo añejo, una vez tez nueva de pez. Donde hubiera nieve nuez. De uva ebria, jugo y voz. S lo supiera el fuego hilo. ¡Qué luego hubo del juego!.
¡Historieta!.
Donde tres triángulos tarde trinan. Donde cuatro cuadros cubos cuentan. Donde cinco circos ciruelas circulan. Y viendo al zapato su suela en el suelo. Y en el cielo sombrías cuevas amarillas. Y entre todas las ramas ranas raras.
¡Historietas, Oh, ebrias, historietas!.
Como la de ésta hubo en otras uvas. Desdeñosas descansando después. ¡Cómo la uva fue y vino y fue una vez!. Pez, nuez, voz, atroz, embriaguez, soez. ¡Cómo aquéllo hubo sido visto utópico!. En el tubo que la uva tuvo añejándose.
¡Ebria, ebria, ebria, historieta!.
Por la nieve que hubo camuflada de frío. Por el juego del jugo del fuego del gozo. ¡Qué combinada vino entre vitela vital!. Y fue convidada connatural conspicua. Y fue olvidada oligarca ominoso vacuo. ¡Qué combinado vino embriagado de mal!.
A veces, vuelven súbitamente a mi memoria, cosas, hechos y personas que olvidé durante años como si nunca hubiesen existido.
¿En qué gaveta de mi mente las archivó el tiempo? ¿Dispuso él de mis gratos o malos recuerdos? ¿Cuánto de bueno que hoy me haría mal y cuánto de malo que hoy me haría bien, habré olvidado?
No sé, lo mejor es dedicarme a lo afectivo que tengo: A mi gata, por ejemplo, que anda por ahí maullando, pidiéndome algo insistentemente como niña callejera, como todo el mundo.
Ronroneándome su propósito cariñoso y traicionero; tan buena como malvada ella, pobrecita, como tú, como yo. Espero no olvidarla un día como a ti para recordarla veinte años después con todo el amor conque, tarde para todo, te recuerdo.
Volando hacia las estrellas, en la noche silenciosa de mis deseos, llegaré quizá tarde demás, pues están mui lejos de mi alcance. O nunca las tocaré, por eso hago de mis ojos mis manos y las siento, calientes llenas de luz, como los ojos de alguien, que me miran e me dan calor. Nascí casi al fin de la noche, donde ellas brillan. Quizá tapadas por nubes no vino ninguna para mi. Solo una quería para acariciarla, saber lo que se siente, si fuera de la suerte mejor. La necesitaba, mi vida cambiaria y algún gusto o regalo tendría una, quizá más Imaginando puedo ser todo lo que deseo, tener lo que nunca he tenido. Sin mi estrella no pasa de un deseo. Agradecida a Dios estoy, me ha dado mucho, me ha amparado, entre millones, tengo más que todos. Lo sé. Nunca me ha faltado el pan, ni ropa, ni trabajo. Nunca sentí la pobreza. Resbalé por mi niñez, infancia y parte de la juventud, deslizando como un trineo por la nieve. Aunque no tuviera en la parte de cariño, mucho, algo tuve. Pero, ahora y desde hace muchos años, miraba las estrellas y quería ir junto a ellas. En verano sentada en el césped, acompañada de mis gatos e perros, mui quietos, soñaba poder volar e ir arriba. En mi imaginación allí vivían los Ángeles e era el cielo. Escuchaba con atención a ver se oía alguna canción de ellos. Cosas de la juventud de antaño, inocente y ingenua. Lo único que oía solo los buitres, me gustaban estos momentos. Echo de menos muchas cosas, principalmente los olores de la naturaleza, aun los siento. ¿Qué olor tendrán las estrellas? ¿Quemarán? Las que yo quiero, seguro que no. Pero olor tienen y que llenaría mi sentir de felicidad. Del mundo poco espero, no por su culpa, si no del ser humano, porque a quien sueña como yo le llaman loca, o retardada. Delante de mí nunca lo hicieron, pero lo piensan, tan agarrados al material están. No me importa, no me hice ni rellené mi íntimo y me siento privilegiada por ser distinta en mi manera de ser. En alguna parte sin ser en las estrellas habrá gente como yo. Las miran y sueñan. Quizá piensen en mucho más cosas que yo. Pensando bien, si lo que vemos no nos gusta, miramos para otro lado. Es lo que hago yo. Unos son felices en conciertos gritando y ensordando, otros gritando en los estadios de futbol, como flechas van por autopistas, matándose o matando otros. Cada uno a su manera elije lo que le gusta, así como los acepto, conmigo tendrán que hacer lo mismo. Total solo quería una estrella, por lo menos ir junto a ellas e decirles que las quiero. Si no puede ser por lo menos poder verlas siempre, aunque sea por la ventana pequeñita y modesta de mis sueños. Porto, 7 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
Por tu amor, no podría ofrecerte oro ni plata ni diamantes, pero sí, la bonita joya de mi sentimiento. Ése, que pulo esperanzado y hago que noche y día rutile por tu Ser. “Cuenta de vidrio”, sé que has dicho por ahí. En fin, si mi todo es poco para ti, tú verás; sólo concedo eso. Y además, hay mejor "amor a precio".
Corrió tan extraño que pensé despertar tan rápido como fuera posible. Ese sueño se escondió en el corazón del tiempo azul, bajo la almohada dormida. El suelo está trepando con el temor labriego del gusano, y un desnudo recuerdo, inmortal en el aire asfixiado por las trompetas de las piedras piadosas, que destejen la obscuridad bajo el agua perseguida por las débiles pestañas. ¡Duro hablando!. Pues el mástil brotaba explosivo, las cataratas tejían metálicos anhelos, y los pantanos lloraban entre sus jaulas de espuma, dejando gotear a las campanas del embrujo huesudo. Lívida la vida y espléndida la tumba.
¡No, no despertaré al inclemente hueco feliz!. Bien lo sabe cualquier éter, en la fruta desmayada, tanto como por las charcas del ámbar temblorosas, y entre los milagros ancianos con la envoltura urgente y la raíz por guarida. ¡Es tan difícil imitarse sin estar desesperando a las auroras del cereal desayunado!. Ninguna fórmula seca, saca al saco que aprieta, ni al cemento en un invierno de terciopelo deteriorado por el fuego, que inmisericorde se jacta del siniestro bosque estrangulado por la más mínima pesadilla que adormece, inmóvil al almendro sobre la alfombra de las nebulosas.
Pensándolo bien, el color del perfume es tan oportuno por el vidrio, y el rencor de la mañana olvidada, que al reloj nada le importa, que aspira tenaz el aliento de los fantasmas, y habla con las letras de palabras, que ligeras desconoce, de la angustia, que llueve seca, entre la pasión presa de una retina agotada por el siglo perdida.
Pero, al igual que algunas plantas, ciertos sillones son incapaces de producir sus propias ideas, y depositarlas en el intestino del destino por donde el rocío cuelga la voz extendida en cien hectáreas. Además, la forma es vigorosa y tiene la esencia de roedor, acosado entre candados de bolsillo con plumas de gallina, y la figura de un osito. Y precisamente, a ésto me refería, en cuanto al uso de la energía después de un año, y que la tradición estipula hasta la cumbre, que deslumbra a las reliquias del agua, incluidas la oficina organizada por el escritorio del menosprecio de las tejas verdes, y el mandamiento adinerado, súbdito letal del valle de las sombras, y del césped poco apetecible que emigra errático en las hojas, y en las protuberancias del tizón que se adueña duro de los alfileres de las náuticas empresas veterano.
Si bien, algunos colchones lo creen fácil, hablando duro. Y más, con la naturaleza audaz, del amplio equipamiento y el lujo de una desesperanza poderosa, al mostrar rasgos rudimentarios de pelambre, tal vez a manera de aislante, sobre todo para mantenerse, y nutrirse al dormirse.
No obstante, los escarabajos difieren de los intereses de los nemátodos, y las hormigas en los túneles insidiosos después de consumidos. Pero, hablando claro, e ignorando lo anterior, la tormenta estaba casi en una silla en bancarrota, y al despertar exige la excavación oxidada del arroz jubilado, donde el divide y vencerás da paso a una nueva era de laberintos comunes, que dan a su vez rienda suelta, a todo lo que no está claro, en la córnea con su limbo implantado, sobre todo para probar los límites del embrión por docenas.
Hablando duro, bien sé que ésto no será la clave, a pesar de la estela conmemorativa erigida gracias a la compasión del telón de fondo, ni al episodio del mosaico libre de las tortugas, donde el guía, gravita en la tortura de los tibios, sudores que se opacan, y se entristecen, con buen apetito. Recuerda, me dicen: Hay que tener al perdón como amigo, y esclavo, como el veneno letal, lanzado al abismo del olvido.
Ya solo los cerros cuentan la historia, de las cuevas, ofendidas, ennumerando, los más importantes desempleos de los platos, que comulgan con los astros, resignados, valerosos y sumisos.
Finalmente, y como no es posible dar marcha atrás, la vela salió por la penumbra, optó por soltar su luz, y enmudeció blandamente despierta.