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Ya guitarra tu intención, de España, casi quimera, venías cantando madera, las hazañas de un timón. Y en él, Cristóbal Colón, afianzando su teorema. Tañías cordaje entre velas guitarra-nave, punteando, con otras dos secundando en trío de carabelas.
Pero al abrir el sendero arcano de aquellos mares y en pródiga tierra hallarse, sin preservar tal secreto, el señor que paró el huevo, en afán de consagrarse, a su reina fue a contarle sobre tesoros y un pueblo. Sé, guitarra, que por duelo, en la masacre callaste.
Luego quiso el español mitigar el cruel ultraje conque flageló al salvaje, y así, el cristiano invasor, en ansiada redención, con un credo en tu mensaje, al indígena coraje, guitarra, tu alma entregó. Y esa raza te abrazó, para cantar sus penares.
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Poeta
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No quieras encerrarme adentro, no quiero olvidar como se siente sin ti, quiero permanecer en amor con mi pena, oh pero dios quiero dejarla ir.
Ven conmigo amor mío, no quiero estar solo, no quiero perderte, ven a mis brazos, querida niña.
Ven a la cama, no me hagas dormir solo no puedo ocultar el vacío, que me dejaste mostrar, nunca quisiste ser tan fría, solo no tomes lo suficiente para decir que me amas, no me puedo sostener, lo maravilloso que esta mal conmigo.
Esta oscuridad, ha invadido mi alma, este dolor, ha penetrado en mi corazón, eres mi cura, contra este castigo.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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A veces, no nos damos cuenta, de las cosas a nuestro alrededor, no vemos mas allá de las cosas.
Paciencia nos falta, para esperar, para todo, ver que no todo es apresurado.
Paciencia, quiero esperar, quiero enamorarme, quiero descansar.
Ser paciente, ser tranquilo, disfrutar el presente y el tiempo, son valiosas prioridades.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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La oscuridad me abraza, me da consuelo, me olvidaré del amor, por el resto de mi vida.
Lo único que me ha traído, es solo dolor y problemas, esas heridas emocionales, fueron por una bella mentira.
Llorar en silencio, es lo único que hice, el enamorarme fue doloroso, por una bella mentira, que me ha envuelto con sus tentaciones.
La soledad me acompaña, me envuelve con odio, hacia ese sentimiento tan vil, lo único que me trae son solo problemas.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Cada imagen, cada forma, cada momento, se plasma en un lienzo.
Cuando llega el momento, de inspirarme en una obra de arte, pienso en cada luna llena, que ilumina un cementerio de almas perdidas.
Un color, un contrate, el oleo se pinta de colores oscuros, donde la noche sirve de paisaje.
Una vez mas, ilumino esta noche, con colores sombríos, con esencias muertas, que llenan de vida esta noche oscura.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Recuerdos fragmentados, de un pasado sin memoria, silencio absoluto, silencio total.
La memoria falla, todo se nubla, una mente en blanco, se hace cada vez mas fuerte.
Un recordatorio, no olvidar lo que hice, anotarlo en una hoja en blanco, para recordar lo que paso.
La noche sigue aquí, aun sigo sin escribir, no tengo palabras, mi mente esta vacía.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Hay goteras en su corazón hecho de mentiras. Una triste canción he terminado y comienzan a llover.
Tus silencios me rompen más que tus palabras, aunque estás siempre me lastimen. Quisiera construir un atrapasueños. y atraparte entre mis sueños.
Me arrancaste los suspiros, me has dejado sin aliento.
Hay goteras en su corazón hecho de mentiras. Una triste canción he terminado sin poder sentir. Necesito que me olvides que yo estaré aquí para recordarnos.
Pinto tu rostro sobre el agua, escribo tu nombre en la pared. La pared se desvanece y comienza a llover.
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Poeta
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LASTRE DEL DICTERIO
Enemigo. Ya no duermas, que las tumbas son baratas, y los guantes adobados están en huelga. ¡Qué importa que la luna nada sueñe!. Y que el reloj el tiempo pierda, en la piedra parda pobre, si morimos y vivimos como un hilo, de conchas enroscadas y asustadas.
Las noticias, están desayunando las mentiras, indigestas del escorpión en minifalda. Ya van hacia el pantano. ¡No desmayes!. Camina. Siente. Salta. ¡No mueras!.
Solo hay dolor en el suelo. Y en la memoria sabores olvidados. Borracho el viento atrapa redes, con la dentadura de las mariposas, que ya los fusiles lloran, donde las balas se arrepienten.
Lastre... ¡Sí, lastre, lastre!.
Porque las colinas, los cerros, y todos, los hijos de las montañas, aún ellos viven, envueltos con la bendición de su muerte, gratuita, que estimula la máxima certeza, y su presencia majestuosa. Más allá, de la raíz patrocinada, y el cañón bajo la lengua.
¡Oh, dicterio, delicia culinaria de la noche!.
Las casas tienen su tristeza en servilletas, y la taza del café conversa con la escoba, quitando al tiempo las preocupaciones, y al elixir los muertos ocupados, con la eficiencia de un minuto en la sonrisa, y el jardín automático con huesos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Lluvia mansa, que moja y no se oye. Lejos en una ventana iluminada con dos velas y flores de Navidad, de bombillas pequeñitas alegraba el edificio. Casi se podía sentir el calor de aquel piso dentro del coche y tan lejano. El balcón tenia luces blancas pequeñitas con adornos verdes de acebo. Intermitentes, no podían pasar desapercibidas. Mientras pude las miré, un calor humano me ha cogido. Gratificante sentir que aún hay personas que viven la Navidad. Imaginé como sería el interior, seguro que también tendría un árbol con lucecitas y adornos. Me acordé de mi chimenea, de otras épocas, de otra vida que ya tuve. Aún tengo restos, aun adorno mi casa, El Niño Jesús, no tiene por qué no tener su fiesta. Mal del mundo sí lo olvidamos. Yo no lo puedo hacer, está dentro de mí y para siempre. Dicen que no se debe vivir de recuerdos, pero vivo el presente bien, con gusto, por poder traerlos para hoy. Mezcla de ayer y hoy. Mezcla de lo que ha pasado y paso. Sin comparaciones, solamente sentir que mucho tuve y que tengo. De otra manera con personas e en casas distintas, sigo mi ritmo de todo coger de lo bueno y sano que la vida contiene. Torbellino, corriendo de un lado para otro, con papeles, desde hacienda hasta bancos. Sin hablar en el que tengo en la casa para tenerla limpia y agradable. Parar es morir, hace falta el frenesí del correr de un lado para otro. Me gusta, hasta el punto de subir las escaleras mecánicas como si no lo fueran, cansa un poco, pero lo hago. En medio de esto todo, aun compro mi agua de colonia una pintura para los ojos un gel perfumado para la ducha, un creme igual para el cuerpo. De reojo miro la ropa y elijo mentalmente lo que iré a comprar al día siguiente. No merece la pena decir que en medio de esto paro una docena de veces para saludar y charlar un poco con las personas que por mi pasan y me conocen hace mucho tiempo. Creo que mi vida es normal y que para todos algo parecido pasará con ellos. En realidad, evito tiempos muertos, parados, el reloj no para, por eso mi esfuerzo en acompañar su puntero al segundo. Antes aun paraba un poco para hablar con mi familia por MSN. Ahora es más difícil. Solo por Skype. Y me hace falta esos momentos de placer, los echo de menos. Pero todo cambia y dejamos de tener cosas a que estábamos acostumbrados. Por mí estoy al día, solo espero que ellos se pongan. Del invierno intento quitar lo mejor que tiene, de sus noches grandes, de los días pequeños. Sentir comodidad en casa. Arropar el cuello con la bufanda, sentir la suavidad del abrigo, las manos calientes dentro de los guantes. Mirar el vaho, que sale de la boca al respirar como jugando con el frio. Sentir los ojos lagrimeando del viento agreste, las gafas del aliento toldadas .El Invierno, es bueno, es distinto, estamos más unidos, pues queremos sentir más calor y se es de alguien a quien queremos mejor. Como naranja, fuera la vida, no podemos desperdiciar su jugo, aprovecharlo todo es lo que debemos hacer por nosotros mismos. Porto, 22 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
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Poeta
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La conocí bailando en una fiesta de pueblo allá en la playa. Ella lucía hermosa, radiante como lucero de noche estrellada.
Con la música volábamos, éramos un hilo suelto en el viento. Flotábamos entre notas melodiosas finas, apacibles, así las sentía cada vez que mis manos rozaban las de ella. Y fascinados bailamos sobre la arena… ¡La noche entera! Hasta que el alba me dijo que estaba bailando sin ella.
Julio Medina 26 de septiembre del 2013
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Poeta
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