|
|
CON CONSCIENCIA AFILIGRANADA
¡Aunque degüelle las paredes!. Ahogar al mar hasta sus bordes, con la sed y la sal de la tarde, con el hígado mortal dulce, apiadada la pluma de la tinta, del vino de las últimas batallas, con las botellas de pico y palas, del crepúsculo al secarse arena, roca enroscada y madriguera.
¡Aunque degollaren los pisos al techo!.
Por el mar de nervios y osamentas, que limpian al crepúsculo lechoso, con el pelo de la esponja dura lisa, y el palo del polo pobre blando, en las bolsas funerarias raras ramas, y de los globos, ser cataratas ciegas, por entre los árboles, jinetes de otoño, están las flores soñolientas acolchadas.
¡Sí, degollad las pesadillas degollando, sí!.
Entre la luz que cuelga del ojo pestañas. Que desoyen la esquivez desfalleciendo. Rindiendo vasallaje a los agravios y llagas. Sin el justo adalid ni el inquisidor llanto. Porqué están las débiles puertas heridas. Y el cielo del suelo de suelas marmóreas. Donde el aire teje la sangre que enmudece. Entre la calma que disuade al clamor inútil.
¡Hazlo aún degollases, las almohadas, ya degolladas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
Hermosos Chavales de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Gargantillas de Pinchos en el Cuello, Pero con unos Pinchos superlargos, de Forma que los chavales no pueden ni abrazarse, ni chuparse, ni besarse entre ellos. En un Salón Gigantesco con las Paredes de Oro y en medio un Perrito de Bronce Gigantesco de Metal Rosa de estos que tienen la Forma de un Globo de Gas Retorcido. Algo exquisito y superbonito. Y divanes de Color verde.
El perrito colosal estaba en la mitad de aquel salón y era lo más bonito del mundo. Un perrito de estos que hacen en las ferias los payasos retorciendo un globo rosa, Y era inmenso, una estatua colosal superbonita, un encanto soberbio, Lo más bonito del mundo, lo nunca visto.
Y el Salón, que era proporcionadamente inmenso a la enormidad del perrito de bronce, Tenía las paredes de oro y brillaba como una tarde de verano y el Guadalquivir en Córdoba, Y tenía varios divanes de seda verde esmeralda y turquesa, relampagueantes a la luz de los reflectores, Y los chavales, desnudos como arcángeles y fieros como ortigas, Tenían gargantillas de pinchos desaprensivas que les impedían amarse entre ellos.
Todos los chavales eran Franciscos prisioneros, en una cárcel de oro, No podían acariciarse ni chuparse ni besarse porque los pinchos herían Con la ferocidad de las espinas salvajes de los cactus más criminales.
Y era el Infierno un Paraíso, una Jaula de oro para Ruiseñores, que no estaban ciegos, Y podían verse y amarse, pero sin jamás poder tocarse, suplicios de Tántalo, Bajo el tormento de infringirse heridas mortales.
Y eran los chavales Híbridos bellísimos de Arcángel y ortigas. Espejos que rompían espejos, espejos suicidas.
Y aún así el Ruiseñor necesitaba verlo, mirad lo loco que estaba. ................................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
|
Poeta
|
|
|
|
Avisan que bajaran las temperaturas, para finales de semana. Lástima que el tiempo bueno y agradable se marche. Es invierno, es normal. Casi ni un mes falta para Navidad. Deprisa pasa el tiempo y nos vamos juntos. Años pasados, andaba ya buscando novedades, para embellecer mi casa, ahora ya no lo hago. No hay niños, ni regalos para poner bajo el árbol navideño, tendré una aunque pequeñita, un paquete con un grande lazo, pondré como antes. Hacer de cuenta que aún tengo Navidad. Todo pasa en la vida, se transforma, se va para el recuerdo. Quedan fotos y poco más. El lleno queda vacío, soledad y poco más. Aunque pase la noche con gente en casa de una sobrina de mi Marido, sola estoy. Haré reír los demás, yo llotrare por dentro. Como niña pienso que el papa Noel existe y me traerá muchas cosas que deseo. Al final el nada, es lo que tengo. Ayer en el súper, sin darme cuenta andaba buscando lo que compraba para la cena, muchos años haciéndolo, no se olvida como por magia. Mi calendario aún está mui vivo y presente del pasado. Por este mundo inmenso cuantos estarán como yo. Sí es realidad de quien ha vivido como yo para la casa y familia. Apretaré la hebilla de la sonrisa, el cinturón de mis recuerdos que porfían en apretar el corazón aguantaré. Por los demás que me quieren junto a ellos. Solamente cenizas de la hoguera de mi vida, ya no calienta ni hace bailar las sombras con su luz. Sé que en Filipinas están sufriendo muchísimo más que yo, como en otras partes, para ellos mi ruego que me perdonen, pues comparadas las cosas no debía quejarme. Sé que no merece la pena buscar la felicidad, si no sabemos dónde está, que color tiene, o su forma. Si existe es ella que viene cuando el destino la mande. También no podemos en el sufrimiento de otros, pensar que la tenemos por no sufrir. Cosa etérea, volátil, cosa sin cuerpo, sin voz, cosa poco duradera, solamente una cosa a que llamamos felicidad. Sentimos falta de algo que ya tuvimos, recordamos para no sentir que ya no lo tenemos. Como viento que abre ventanas y silva, así es el sentir. De rompante estamos alegres y al rato tristes. Sentimos que somos alguien, pero no dura mucho, sabemos que nada somos. Si la gente supiera lo bien que nos hace una buena palabra, un gesto de amistad, algo que nos haga levantar y seguir adelante sin desear acostarnos y dormir hasta que el sol no brille más. Un poco más de un mes, falta para Navidad, mucho me falta para desearlo. Momentos que ya nada quiero, cansancio de ser y no ser, enferma sin enfermedad, mujer, madre, sin poder demostrarlo, cuerpo muerto con vida en medio de vivos sin ella. Cruces sin salida, caminos sin final, por eso, mi cansancio, de nada poder hacer, solo quedar quieta y sentir el tiempo pasar. Algo me ocurrirá para salir de esta morriña que me aplasta, el qué no sé, solo que tengo que descubrir la manera de volver a vivir con ganas y sin sufrir por quien no lo merece. Que oiga las campanas recordando que el Niño Jesús ha nacido. Que lo pueda disfrutar y que me perdone por no saber aceptar lo que de su Padre me manda. Porto, 15 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
|
Poeta
|
|
|
|
Avisan que bajaran las temperaturas, para finales de semana. Lástima que el tiempo bueno y agradable se marche. Es invierno, es normal. Casi ni un mes falta para Navidad. Deprisa pasa el tiempo y nos vamos juntos. Años pasados, andaba ya buscando novedades, para embellecer mi casa, ahora ya no lo hago. No hay niños, ni regalos para poner bajo el árbol navideño, tendré una aunque pequeñita, un paquete con un grande lazo, pondré como antes. Hacer de cuenta que aún tengo Navidad. Todo pasa en la vida, se transforma, se va para el recuerdo. Quedan fotos y poco más. El lleno queda vacío, soledad y poco más. Aunque pase la noche con gente en casa de una sobrina de mi Marido, sola estoy. Haré reír los demás, yo llotrare por dentro. Como niña pienso que el papa Noel existe y me traerá muchas cosas que deseo. Al final el nada, es lo que tengo. Ayer en el súper, sin darme cuenta andaba buscando lo que compraba para la cena, muchos años haciéndolo, no se olvida como por magia. Mi calendario aún está mui vivo y presente del pasado. Por este mundo inmenso cuantos estarán como yo. Sí es realidad de quien ha vivido como yo para la casa y familia. Apretaré la hebilla de la sonrisa, el cinturón de mis recuerdos que porfían en apretar el corazón aguantaré. Por los demás que me quieren junto a ellos. Solamente cenizas de la hoguera de mi vida, ya no calienta ni hace bailar las sombras con su luz. Sé que en Filipinas están sufriendo muchísimo más que yo, como en otras partes, para ellos mi ruego que me perdonen, pues comparadas las cosas no debía quejarme. Sé que no merece la pena buscar la felicidad, si no sabemos dónde está, que color tiene, o su forma. Si existe es ella que viene cuando el destino la mande. También no podemos en el sufrimiento de otros, pensar que la tenemos por no sufrir. Cosa etérea, volátil, cosa sin cuerpo, sin voz, cosa poco duradera, solamente una cosa a que llamamos felicidad. Sentimos falta de algo que ya tuvimos, recordamos para no sentir que ya no lo tenemos. Como viento que abre ventanas y silva, así es el sentir. De rompante estamos alegres y al rato tristes. Sentimos que somos alguien, pero no dura mucho, sabemos que nada somos. Si la gente supiera lo bien que nos hace una buena palabra, un gesto de amistad, algo que nos haga levantar y seguir adelante sin desear acostarnos y dormir hasta que el sol no brille más. Un poco más de un mes, falta para Navidad, mucho me falta para desearlo. Momentos que ya nada quiero, cansancio de ser y no ser, enferma sin enfermedad, mujer, madre, sin poder demostrarlo, cuerpo muerto con vida en medio de vivos sin ella. Cruces sin salida, caminos sin final, por eso, mi cansancio, de nada poder hacer, solo quedar quieta y sentir el tiempo pasar. Algo me ocurrirá para salir de esta morriña que me aplasta, el qué no sé, solo que tengo que descubrir la manera de volver a vivir con ganas y sin sufrir por quien no lo merece. Que oiga las campanas recordando que el Niño Jesús ha nacido. Que lo pueda disfrutar y que me perdone por no saber aceptar lo que de su Padre me manda. Porto, 15 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
|
Poeta
|
|
|
Un azul pertinaz de cielo escuálido con su rastro de llanto en las mejillas, me desmenuza el alma en nubecillas, que desvaído sol, orea menguado.
Y me entristecen, en súbito gemirse, desde el enhiesto juncal de la rivera: el ave acuática y la rana plañidera, en su congoja quizá, de tan felices.
Y más triste, más triste me lastima, el leve arrullo confortado en el ocaso, de la torcaza, su amor acurrucando entre las ramas, sin mi melancolía.
Y más quebranto aun, es estar solo y confrontado por intrínseco sentir dilucidando que tu humano devenir, jamás descifrará mi anhelo ignoto.
Pero de pronto, con júbilo y sosiego de tus caricias, mi pena se resarce: ¡Por fin!, tu arribo emancipó la tarde cuyo esplendor hirió mi desconsuelo.
|
Poeta
|
|
|
PORVENIR ESPOLEADO
Por ser del futuro una colección perdida. Por el rostro frío del puñal encendido. El eco al astro ora plata siendo oro. Donde el viento tiembla su aliento. Y se templan las aspas de la brisa.
En el trasluz castaño de promesas. Porvenir. Entre trémulas montañas sin entrañas. Espoleado. En el féretro sombrío cargado de laureles.
¡Oh, frescor soñoliento de la nieve!. ¡Oh, balas, botas, entre gotas rotas!. Los ladridos del cobre fallecen. En los lomos de las brumas. En los lobos con la espuma.
Con el rostro erubescente de dúlcido turpial. Porvenir. De arpegios donde hierven las pasiones. Espoleado. Con el son del pasodoble de la muerte.
El futuro viene con sus ecos. Por el cuello con sus fiebres. ¡Un paso que pesa que peca que opaca!. La ensordecedora plegaria del bosque. La ribera que al labriego embate.
Siendo la ilusión pesarosa rosa. Porvenir. Tambores que a la suerte imploran. Espoleado. Siendo la respuesta quejumbrosa rosa.
El futuro ha regresado engrasado. Y se encuentra en el pasado. En el deseo insondable del secreto. En el fuego que anida el hielo hilo. ¡Oh, fragua del mañana hecho agua!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
Chavalas Vestidas como la Virgen Macarena, con Corona de Oro y todo y Esmeraldas en el Pecho, con Minifaldas, entre Hombres disfrazados de Gorilas, y El HALCÓN MILENARIO de La Guerra de las Galaxias, Gigantesco y Pintado de Colorines.
A Alguien no le gustó mi anterior poema, no era malo pero A alguien no le gustó, tenía yo que rizar el rizo y esforzarme más, Para agradar al Despiadado lector que no veía arte en mis poesías, Para complacer al crítico que no veía sorpresa.
¿Cómo no recurrir al Planeta de los Simios y a la Religión en este caso, y complementarlo todo con una buena dosis de La Guerra de las Galaxias, pero con un toque Psicodélico, de LSD o Metanfetamina pura o Ketamina cristalizada, para que absorto en la delicadeza del verso el Lector contemplara un Fuego?.
Las Delicadas Vírgenes enseñan sus esbeltos muslos, Ángeles de Victoria Secret, Vestidas como la Esperanza Macarena, Aunque sólo son Putas, y nada tienen que ver con la Madre de Dios, Cansada de escuchar tanta oración para que le entre mal al prójimo
Y siempre llorando por lo que le van a hacer y hacen a su divino Hijo, Jesucristo.
Pero con minifaldas esas putas están más buenas que el pan con chocolate. Y mezclar el Planeta de los Simios con La Guerra de las Galaxias en colorines
Es una idea de post meridiam. Santiago y cierra España. Y Viva Franco.
Y Alex de la Iglesia con esta Idea haría una Película Soberbia. ......................................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
|
Poeta
|
|
|
N.I.C.T.A.L.O.P.I.A.
Entre los sueños que parpadean las noches, más allá de las pupilas de un espejo roto, con las alas breves de un latido prolongado, en el aroma que esconde su rostro cardinal, que hace de las plumas plenos vuelos.
Van las noches que ven las estrellas estériles. asesinas en la práctica del teatro del tesoro. del color intenso a pulpo con la destrucción. compasiva de la pulpa tetramorfa de su culpa. entre los cobres ingentes, más acá fervientes. del emblemático pasado, y de la caridad de una madera. entre los incendios que acuosa marca los descuentos a la razón en crisis gris, devorando las monedas, en manadas y mentira, en el culto a los perdones crueles del sabor.
Nocturno y visual el tapiz taciturno del tabaco es, porqué a la brisa sumisa estremece frágil el aliento que a la playa consuela contemplando la vibración de las miradas jugosas incisivas ya cuando la niebla se esfuma brillando evaporada.
Ver la noche con el sable del orbe insalubre solo ubicada a tres horas de la pubertad congelada. ¡Sí, sí!... Congelada angelada alojada alquilada, siendo escaso el fuego en el miedo del colágeno, de los órganos erectos, en veinticinco pisos lisos, a la altura de los ojos de medusas cariñosas caras y urticantes como besos retorciéndose rebeldes, tan ultrasónicos, tan en trance, tan torpemente, entre los cilíndricos centímetros tramas trágicas, que penetran fantaseando un lacustre lecho.
Por el peso que pasa un verso sonoro. Por el silencio encarcelado de un ojo. Una pestaña en la sombra saneada. Siembra los sueños en grato secreto. Cultivando al destino en dasatinos.
Solar un camino que empaña la mirada. Solar un adiós que engaña al denso velo. Del espejo desesperado por cada reflejo. ¡Verano en declive, primavera ingenua!. ¡Otoño inquieto, invierno impermeable!.
Himnos en gotas, que hacen olas, con tormentas, con suspiros. ¡Viendo solo noches!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
ODA A LA LÁGRIMA (I)
Vuelas cantando dentro y fuera acuoso duplicado de ríos, océanos, lagos de llamas alegrías dolorosas en cada día minúsculo a tus ojos.
Una vez de muchas que llenas lavando lluvias formando arroyos desiertos cosechando arenas tempestuosas a veces camino y voz, y canto, y llanto uno solo en una gota, una de muchas millares de infinitos en el párpado esencial.
Que vuelve en en sí, la sal, en dulce, ácido, amargo, fuerte, débil, que vuelve heridas que queman, las sonrisas, engañando, las ventanas escondidas, en el silencio, en el aire, en el hueso.
¡Huecos midiendo humedecidos, los perfumes agudos y esféricos!. Si, sí, humedecidos, en el recuerdo derribadas, el recuerdo derribadas las pestañas amarillas, del oro humo de pronto.
Mil veces cicatrices en los ojos invisibles de los latidos ajenos a la piel propia en el tela mecánica insensata en el bosque en la pradera en los fuertes pequeños gritos bajo la lengua porque seguiremos viviendo, recordando, la soledad inagotable, enredada en el pecho que se sumerge estéril navegante tejiendo islas al destino de corales cascadas de pétalos tiernos y secos en tus fantasmas hay peces desfilando de cabeza en un relámpago fragante bajando y subiendo relojes en la escalera del suelo que perforas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Fecha: Perpetua.
Amor: doquiera que te encuentres, te cuento que el repecho con asfalto de nuestra callecita sensiblera, (nuestra rampa a la luna) sigue intacto. El plátano seco con sus tres pálidos dedos, como guardia-civil con guante blanco, sigue dando señal de alto a mi nostalgia bajo el foco cabizbajo de la esquina. El firmamento sí, se me hace más redondo y percibo más filoso, aunque sereno, como con rabia de tu ausencia, su lucero.
Yo sigo como siempre: divagando y dando largas a mi vida, y a los hechos, de escribir el gran poema o que tú vuelvas. Y, aunque consciente de tales imposibles, me gusta imaginar que por quimeras, merecen rondar mi alma complacidos de dispensarme, ilusa, su inocencia.
Como siempre, amenizando mi desvelo, apronto el mate amargo en la cocina y, sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho trinando cadenciosa la caldera’, dibujo por ejemplo: tu silueta, o alguna telaraña cristalina, donde dejo suspendido tu recuerdo cuando salgo a proveer mi otra existencia.
Sin más, me despido esta vez yo, y al no saber de tu secreto paradero, será una intrínseca carta que me escribo y deposito esperanzado en la fisura que le abriste sin querer con tu renuncia a mi puntual y enamorado corazón. Quizás, un pico de paloma compasiva o la flechita de algún ángel solidario, deje caer entre tus manos, mi misiva.
Te mando besos por si acaso consideras catar al menos uno, de los nuevos.
Sólo tuyo, más allá de que envejezca:
Juan Querencio.
|
Poeta
|
|