Cuentos :  Sueño cristalino
Desde un sueño de cristal, donde todo era de cristal, sucedió algo que fue rompiendo la rigidez y opacidad de ese ambiente.
Fue como si dentro del sueño, la intensidad de ese sueño, había conseguido que algo mágico de pronto inyectara vida allí, desde distintos espacios de ese vidrioso mundo …
Así fue como los pliegues rugosos de la falda de Rebeca, parecieron mecerse como olas, como hojas al viento, cambiando incluso la tonalidad azul, en cada movimiento con el cobijo de la luz solar que avanzaba en cada palmo del paisaje, trocando cristales en vida, en movimiento, en colores, aromas y sabores.
Sergio también por su parte, rompió la quietud en alegría que saltaba a la vista y no paraba en expresarse con total dinamismo.
Rebeca y Sergio no daban un paso sin dar muestras de un profundo amor, que los colisionaba en cada mirada, en cada rose y paso que daban… así, la casita que los albergaba, también fue llenándose de detalles curiosos, que atrapaban la atención y encantaban, una salita acogedora, un comedor que invitaba a sentarse a disfrutar de lo que sea en un espacio exacto y lindo…
A muy pocos pasos, una cocina en una superficie que iba a provocar que la pareja tenga que tener contacto para moverse juntos y compartir el calorcito de preparar sus alimentos, también con el calor humano…
Unas cuantas gradas a un costado de la entrada, daban paso a tres habitaciones, una de ellas convertida en estudio de estos jóvenes, que tenían sus carreras profesionales, el siguiente su encantador dormitorio y una pieza extra, que esperaba por alguien y que hasta tanto, podía acoger invitados.
Amantes de las mascotas, rescataron un par de perritos que atrapaban parte de su atención, cariño y cuidados; con el amor de retorno desde sus mascotas, el conjunto de este amoroso hogar, sin embargo, no había conseguido mostrarse completo, en cuanto a cubrir este sueño creciendo desde los cristales, hacia un oasis de encanto que cada vez descubría más facetas y detalles de este precioso mundo en movimiento…
Podría decirse que este cambiante sueño, se alimentaba y crecía desde más sueños que brotaban de Rebeca y Sergio; los eclipses y estrellas fugaces colaboraron también, con toques de fantasía y encanto, estos espacios ensoñadores que cobraban vida y fascinación, sin embargo, faltaba un toque más, que no acababa de germinar y trocar los espacios cristalinos que aún se mantenían en el ambiente…
Y aunque no fue el vientre de Rebeca quien acunó, esa angelical criatura pequeña, que también estuvo presente en los sueños de la pareja y en los espacios que construyeron para su hogar, sí, como un presente ansiado por años, irrumpió su pequeño Emilio, con una carga inmensa de sorpresas, sensaciones, sentimientos nuevos, mucha más alegría por supuesto y la colosal oportunidad, para descargar en el toda la ternura y amor maternal y paternal que Rebeca y Sergio habían acumulado…
Solo entonces, los cristales que aún quedaban terminaron por desaparecer, en medio de un paisaje esplendoroso que copaba hasta el último rincón de vida, entusiasmo, ansias por recorrer, por descubrir más de aquellos confines a los que el horizonte invita y que están apenas a la vuelta de otro sueño o de cumplir cada reto que nos impongamos…
No importa que tan cierto sea aquello de que la vida es un sueño, lo de veras esencial, creo que es que los sueños, permiten disfrutar mucho más la vida…
Poeta

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