Poemas de amor :  La verdadera muerte
Todos sabemos, al punto,
que morir es en esencia
de vida tener ausencia,
en nuestro amor el asunto
radica en que estoy difunto,
finado, occiso e inerte,
pues, tan solo por perderte
si me faltas no respiro
mi alma no es ni un suspiro,
fenecer es no tenerte.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 13 de agosto del 2023
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Poeta

Poemas de amor :  Tarde fría
“Me haces falta vida mía . . .”

Como he llorado tu ausencia,
cuanto añoro tu presencia,
de por sí la tarde es fría
me haces falta vida mía.

Evoco los suaves besos
de tus labios tan traviesos,
la linda pasada gloria
que resguardo en mi memoria.

De bajo cero los grados
sueños que no son logrados,
sensaciones lisonjeras
ilusiones pasajeras.

De tocar tu ser humano,
de llegar por ti a lontano;
aunque llores y te cimbres
entre más piensas te extingues.

Desciende temperatura
muy glacial, contra natura,
que lastima los nudillos
y afloja nuestros anillos.

Sinsabor de la existencia
es nula mi resistencia
el presente se ha agotado,
el futuro trastornado.

Crepúsculo congelante
la humedad se hace flagrante
ocaso de nubes grises
las pintan tristes barnices.

Aguanieve, vaho de boca,
sufrimiento se desboca,
suspiros piden piedad
pues pierden su integridad.

Hasta la piel se me eriza
cruel agonía se eterniza,
florece mi sentimiento
de la tormenta al tormento.

Mientras la angustia se marcha
derretiré tal escarcha
al calor de aquel recuerdo
en tu quimera . . . me pierdo.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 30 de agosto del 2017
Dedicado a la Señora Marta de Simona
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Poeta

Poemas de amor :  Enamoramiento
Fue tu dulce voz,
la voz que me regaló sus versos,
unos versos despiertos por tu amor,
un amor que me deseaba con fervor.

Y de tu voz salió una melodía,
una melodía dueña de mis sueños y pesadillas,
unos sueños acalorados y fortuitos,
unas pesadillas de temerosas y sangrantes letrillas.

Como temeroso estaba yo del porvenir incierto,
porque era incierto tu tenaz envite hacia aquí,
ese envite en palabras pícaras lanzadas,
y pícaro emanaba tu aliento embelesante hacía mí.

Embelesado me plantó en mi sueño actual,
un sueño en el que muero baladí
si no estoy contigo y tu mirada atrapante,
porque me has atrapado sin poder volver allí.

Allí donde vivía gris antes de leerte,
allí donde todo era vacío e infierno,
allí donde frío temblaba en el averno,
allí donde triste creía que nunca podría tenerte.

Y leyéndote me enamoré de tu primera frase,
una frase tantas veces escuchada por tantas bocas,
pero que saliendo de la tuya calentaba mi alma,
la elevaba sobre tus nubes y mis esperanzas pocas.

Porque poco era el sentido que dolía en mi vida,
poco era el que ardía, el que sentía, …, el que quería,
porque de no querer nada pasé a quererlo todo,
todo y mucho más, querer, sentir, …, salir de este lodo.

Me hiciste salir de mi oscuro refugio,
de un oscuro, lúgubre y solitario abismo,
solitario, con la soledad de celestina tuerta,
porque tuerto y medio sordo andaba siempre alerta.

Alerta de todo rápido o lento movimiento,
y rápida era mi huida a ese citado abismo,
porque escapaba raudo de todo dejando atrás mi alma,
un alma hostigada y hastiada de un cuerpo sin calma.

Pero halló calma al final mi cuerpo con el tuyo,
porque tocándome rompiste mi fina tela,
una tela que escondía mis luces y mis sombras,
un claroscuro que aceptaste cálida, que ya no me desvela.
Poeta

Poemas :  El Recelo de Una bestia
Situase en escena la bestia de las montañas de seda
que duerme entre cartones mojados,
una marinera de caña de azúcar con exceso
de cafeína en té,
una frugal bala perdida,
una cínica de los pudores,
la consumida por agravios,
si, el tronco otoñal escondido por
finas hojas cortantes en el corazón.

Baldosa a baldosa entre teclas de notas
negras sin grises,
cae de pozo a pozo abismal,
siniestro paraje de semejantes,
arrastrando pensativas cadenas enmorriñadas
de barrotes va la sombra bestia por el oscuro
a la par de miedo y amigable traicionera curiosidad.

Paso previo paso muévese ella con cuidado
en colgante puente de vida,
esta alma acuchillada y mutilada en desventajada
matanza desafortunada,
esta bestia por mudas palabras concebida,
por soledad precaria criada y protegida.

Porta estandarte,
bandera de pan mojado a rallas,
tangentes de polluelo en suelo con colores en alba
de secretos,
cambiaría presto su destino solitario con
nuestro ángel de alas negras en el infierno,
estaría más que dispuesto a rezar con sus demonios.

Deseoso de poseer unos ojos del marrón
más mundano abraza la envidia de caminar
con ellos,
de que se le borre el rostro y ronde
en silencio como uno más en el suyo feliz ajetreo.

Sin recuerdo de la razón que le llevó
a soportar tediosa vida,
no es más que otro trozo de carne humana
en descomposición,
viviendo en un eterno viaje hacia el perdón
de sus oscuros sentimientos,
y a la vez en su “Notre Dame” sin el
atrevimiento de saber si su puerta esta
cerrada o abierta.

Se lamenta putrefacto de la paz que
le otorga su ataúd de madera
antioxidante,
solo ama el dilema de proteger sus secretos
con empeño mientras quiere revelarlos a este mundo
desinteresadamente molesto.

Entre odio y amor,
esquina y callejón,
la basura habla de su pasado perdido
entre lencerías y suelos de mármol,
sombras de espanto en el recuerdo de ella,
protagonista,
y su rostro entre mundos,
se escapa de su piel cabezona
el tacto pasado de su drama corazón,
soñó con conocer la poesía de su
cuerpo pero solo conoció
la tragedia de su adiós.

Que te podría enseñar esta bestia
si aún no se ha inventado a ella misma
y ni si quiera ha encontrado todavía
alguna alegre melodía,
si siempre está acompañada de un verso prohibido
en una delicada estrofa vergonzosa,
si nunca ha tenido musa ni invitación
alguna a virtuoso concierto.

Y yo pregunto:
¿quién será ofrecido juez
para esta pobre criatura?,
¿quién doblará con veloz trote
las esquinas de su burbuja de adicción?,
¿quién?;
¿quién será el valiente héroe que la libere
si estamos todos en la misma
situación?
Poeta

Poemas de amor :  Si tú me quieres
Tengo que saber si tú me quieres,
Pero no me hablas, tu silencio me hiere.
Siento que te alejas cada día un poco más,
Mi vida se muere sin tenerte a mi lado.
Tengo tanto para darte, pero tú prefieres irte,
Me dejas solo, sin amor, sin pasión.
Tu aroma se desvanece con el viento,
Se desploma en cada mañana sin tenerte.
La soledad me tiene inerte, de a poco me estoy muriendo acorralado entre paredes que me encierran en el limbo de un desierto.
Tanto amor desperdiciado, tantos sueños no cumplidos,
Tantas sonrisas terminadas, tantas caricias sin tu piel.
Una lágrima se asoma, sobre el valle de mis ojos,
Brilla con las sombras mi despojo
No tengo recuerdos, ni atardeceres,
Solo tengo noches negras de profunda soledad.


Por Conrado Augusto Sehmsdorf



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Poeta

Poemas de introspectíon :  Solo
Solo de soledad, estoy
Navegando mares de olvido y de tristeza
Miro hacia atrás y solo veo el reflejo del sol,
Un camino cubierto de almas y de muerte
Solo de soledad, ya nadie me escucha
Grito en la oscuridad y el eco no responde
El silencio, solo el silencio, se escucha en la inmensidad de un oscuro túnel, que no tiene fin;
Solo de soledad, aunque tal vez... no este solo
Porque me acompaña tu recuerdo.


Por conrado Augusto Sehmsdorf



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Poeta

Poemas góticos :  ANGEL DE LAS SOMBRAS
Vive en virtud, 
sin deseo, 
en el cementerio, 
un coro de ángeles, 
miras al cielo y te preguntas por qué, 
nadie puede verlos en el cielo. 


Es la noche,
la oscuridad es omnipresente,
matices de color negro,
encajes y seda marcados por la noche.


Bienvenida la oscuridad,
sombras errantes,
tenebrosas y bellas,
tu lado oscuro,
tu lado luminoso,
están en ti.


Justo ahora, 
cuando las nubes se van a dormir, 
los ángeles pueden ser vistos,
en la guardia del cielo, 
solos por las noches, 
en el miedo se preguntan por qué, 
Dios no maldice a un ángel cuando muere,
no contradice ni odia,
solo ve las cosas,
desde ciertas perspectivas.


Erick R. R. Torres
(Ángel Negro)
Poeta

Poemas de desilusión :  Pueblo Fantasma
Y yo aquí, medianamente vivo,
absolutamente solo en la hora
muerta de la siesta muerta
del pueblo muerto que siquiera
despertará cuando yo muera
con tal de no dejarme esperanzar.

Sin embargo decidí vivir aquí
con estatismo de lagarto al sol
y ocasional presencia, apenas,
de alguna mata de ilusión reseca
que pase rodando con el viento
como pasan de mí las alegrías.

En las noches planeo dedicarme
a cantinero del bar abandonado
y embriagarme de fracasos nobles
con mis espíritus de amores idos.
O inaugurarme solitario crónico
y apático escritor de endechas.

Una así, por ejemplo: quién dijo
que nací para vivir acompañado.
Soy cactus del desamor; espinas
fuera y recóndito frescor, brazos
al infinito diciendo: gracias señor
por este solo y desértico lugar.

Y dormirme puteando el universo.




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Poeta

Poemas de reflexíon :  Misantropía
Pido casa al desierto
que al abrir su ventana
sola palma mostrara
la dimensión de arena.

Y por las noches quiero
bajo su fría calma,
la silueta de palma
pedestal de una estrella.

Mi soledad pretendo
para limpiarme el alma;
de aquí no quiero nada
que la nada me diera.

Si nómada en camello
pasajero cruzara,
leve señal de raza
que su presencia fuera.

Y si un día regreso,
lo haré mundo, si cambias,
con mi razón humana
ni sabio ni poeta.


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Poeta

Poemas de desamor :  Me Gusta El Otoño
Me gusta el otoño; caminar su ocaso
con un viento suave como éste de ahora
que recita sombras de próximo invierno
mientras a suspiros limpia al paraíso
sus lágrimas gualdas.

Mirar la humareda gris perla, esfumada,
nacida de hogueras de invisibles fuegos
que en ralo conjunto figuran los álamos
contra el verde ileso de los eucaliptos.

Como de costumbre, hoy me vuelvo solo
del crepúsculo manso, con el suave arpegio
de tu nombre amado tañendo en lo hondo
de mi sentimiento y memorando aquellos
tus ojos dorados de otoñal ternura, tú,
la inolvidable…

Cuando de repente, a oficio de viento,
una majadita de hojas ya caducas,
(como el amor tuyo) rozando la calle
su marrón crujiente, con raudo alborozo
me sale a encontrar.

Y a mí me dan ganas de volverme calle
y que sea el otoño, la estación perpetua
que arrastre en mi pecho rozándome leve
tu caricia yerta; si de mí se trata.
(Mi pecho de asfalto).

Vuelvo como dije, acopiando mientras
frases como hojas, al viento también, para
éste poema que al gentil otoño, mi proyecto
lírico el día de hoy, tenía en prioridad. Mas
cual todo asunto de un tiempo a esta parte,
a fin de nombrarte se sale de tema.

Por tanto retomo mi caro propósito
y en verso prosigo: Me gusta, me gusta
el otoño, y más… si estuvieras.




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Poeta