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La tristeza ahora es, compañera mía, Grata alegría quiso darme la razón Ignorando, los secretos de mi corazón, Y solo me dejó, el rictus de una sonrisa fría.
Algo que hace mucho tiempo no sentía, un dolor punzante, hirió mi pecho al mirar tu desnudez, en mi vacío lecho se me nubló la mente, trastabillé en agonía.
Tuve que ordenar ideas, hacer memoria Decirme y entender que, aún no es la hora Que de la que nadie escapa, viene sin premura Detendrá las agujas del reloj y fin de la historia.
Delalma 27/03/2020
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Poeta
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CUENTAS PROFUNDAS....
Penetrantes Pendientes Satis Factoria Mente...Descongelando fuegos extintos.
Y Como... Sin saber, cuentas, tres veces, del pasado viviente y del mañana, que muere, múltiple, disperso, y... Confu so. En la profundidad inquieta, del verde mar, alegre, el cielo naturalmente cultiva el blanco de las estrellas, por la tarde lenta, más bella, que nunca, la una como la otra, se habrá de dar, en un acto, de voluntad pura. Y me dices, siente, piensa, actúa, cuando escuches las montañas, en los deseos eliminando grutas, más allá, de la hermosa paz, más allá, que cada noche, cada estrella guarda, en tus sueños, que crea diariamente tal arte, sin dueño, y que solo hace, que su perfume trascienda todo concepto, tibia furia, y el reloj sin tiempo, es de rosa, horizonte gris a veces prolongado, ¡Hospedajes incógnitos incólumes!.
Blanda, rosa dulce, inquisitiva, generación que ya florece, y soporta cinismo, y petulancia, lo que trata, de voz en lecho y pecho, es un arroyo la voz desnuda, llama desigual y desconsuelo, de amor insensible, nueva luz de la escoria, que se aviva sepultando más y más. Te marchas, al fondo, te marchas, dando vueltas, con círculos amables buscando, tus propios ojos. Me dices, creo, con ilusión, tan cercanamente lejano, en el vivir nunca dejando el fluirse ni rendirse, sino a sí mismo, derrotarse, cuando quieras amar la verdad pura, con pasión espontánea, naturalmente lo mismo dentro que fuera, del cielo y del infierno, que nosotros, dices, precisamos, artífices del radiante fondo.
¡Cuándo, al vivir, hay que hacer... Cuentas profundas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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