Poemas :  Epitáfio
Antes de qualquer coisa, sou poeta...
Antes de qualquer trabalho,
antes de qualquer penduricalho,
sou poeta...

Adapto-me,
acomodo-me,
aquieto-me...
Mas continuo poeta.

O meu olhar, o meu sentir,
o meu viver, é de poeta.
Não quero tocar a lira,
porque outros poetas tocaram.
Não quero ganhar objetos,
porque outros poetas ganharam...

O que eu mais queria ganhar
para me identificar,
eu já ganhei: foi a estrada.
Só espero que ao finda-la,
quando me colocarem na vala,
escrevam na minha lápide:
aqui jaz um poeta.

A.J. Cardiais
09.03.2019
Poeta

Sonetos :  Escala artesanal
Escala artesanal
A sensibilidade do poeta
sai farejando emoção,
para ver se desperta
dona inspiração.

Quem se inspira não atira:
espera tempo bom.
Chegando o tempo, puxa a lira,
e versa no mesmo tom.

E assim a vida segue:
faz um poema agora,
outro sabe-se lá quando...

Pensam que o poeta consegue
se inspirar a qualquer hora,
e que só vive poetando.

A.J. Cardiais
06.01.2017
imagem: google
Poeta

Poemas :  Poesia: uma prisão de amor
O que me inspira?
Quem é que me toca
esta vaidosa lira?

Quem sapateia nos meus tímpanos,
emitindo estes sinais?
Para mim, são bem reais.

Mas para quem não entende,
não sabe como isso prende.
Mas é uma prisão de amor...

A poesia me faz o favor
de eliminar toda dor que sinto.
Mesmo quando eu minto.

A.J. Cardiais
13.01.2010
Poeta

Poemas :  NADA SOBRE NADA
(Poesía leída en la velada literaria
que celebró la Sociedad "El Porvenir"
la noche del 3 de mayo de 1873.)

Pues, señor, dije yo, ya que es preciso
puesto que asi lo han dicho en el programa,
que rompa ya la bendecida prosa
que preparado para el caso había,
y que escriba en vez de ella alguna cosa
asi, que parezca poesía,
pongámonos al punto,
ya que es forzoso y necesario, en obra,
sin preocuparnos mucho del asunto,
porque al fin el asunto es lo que sobra.

Así dije, y tomando
no el arpa ni la lira
que la lira y el arpa
no pasan hoy de ser una mentira,
sino una pluma de ave
con la que escribo yo generalmente
violenté las arrugas de mi frente
hasta ponerla cejijunta y grave
y pensando en mi novia, en la adorada
por quien suspiro y lloro sin sosiego,
mojé mi pluma en el tintero, y luego
puse ocho letras: "A mi amada."

Su retrato, un retrato
firmado por Valleto y compañía,
se alzaba junto a mi plácido y grato,
mostrándome las gracias y recato
que tanto adornan a la amada mía;
y como el verlo sólo
basta para que mi alma se emocione,
que Apolo me perdone
si, dije aqui que me sentí un Apolo.

Ella no es una rosa
ni un ser ideal, ni cosa que lo valga;
pero en verso o en prosa
no seré yo el estúpido que salga
con que mi novia es fea,
cuando puedo decir que es muy hermosa
por más que ni ella misma me lo crea;
así es que en mi pintura
hecha en rasgos por cierto no muy fieles,
aumenté de tal modo su hermosura
que casi resultaba una figura
digna de ser pintada por Apeles.

Después de dibujarla como he dicho,
faltando a la verdad por el capricho,
iba yo a colocar el fondo negro
de su alma inexorable y desdeñosa,
cuando al hacerlo me ocurrió una cosa
que hundió mi plan, y de lo cual me alegro;
porque, en último caso,
como pensaba yo entre las paredes
de mi cuarto sombrío,
¿qué les importa a ustedes
que mi amada me niegue sus mercedes,
ni que yo tenga el corazón vacío?
Si mi vida vegeta en la tristeza
y el yugo del dolor ya no soporta,
caeré de referirlo en la simpleza
para que alguien me diga en su franqueza:
¡"¿si viera usted que a mi nada me importa?..."!

No, de seguro, que antes
prefiero verme loco por tres días,
que imitar a ese eterno Jeremías
que se llama el señor de Cervantes.

Y convencido de esto,
ya que era conveniente y necesario,
borré el título puesto,
y buscando a mi lira otro pretexto
escrbí este otro título: El Santuario.

¡El santuario!... exclamé; pero y ¿qué cosa
puedo decir de nuevo sobre el caso,
cuando en cada volumen de poesías,
en versos unos malos y otros buenos,
sobre templos, santuarios y abadías?
Para entonar sobre esto mis cantares,
a mas de que el asunto vale poco,
¿Qué entiendo yo de claustros ni de altares,
ni qué se yo de sacristán tampoco?

No, en la naturaleza
hay asuntos mas dignos y mejores,
y mas llenos de encantos y de belleza,
y que he de escribir, haré una pieza
que se llame: Los prados y las flores.

Hablaré de la incauta mariposa
que en incesante y atrevido vuelo,
ya abandona el cielo por la rosa;
ya abandona la rosa por el cielo,
del insecto pintado y sorprendente
que de esconderse entre las hierbas trata,
y de el ave inocente que lo mata,
lo cual prueba que no es tan inocente;
hablaré... pero y luego que haya hablado
sacando a luz el boquirrubio Febo,
me pregunto, señor, ¿qué habré ganado,
si al hacerlo no digo nada nuevo?...

Con que si esto tampoco es un asunto
digno de preocuparme una sola hora,
dejemos sus inútiles detalles,
ya que no hay ni un señor ni una señora
que no sepa muy bien lo que es la aurora
y lo que son las flores y los valles...
Coloquemos a un lado estas materias
que valen tan poco para el caso,
y pues esto se ofrece a cada paso
hablemos de la vida y sus miserias.

Empezaré diciendo desde luego,
que no hay virtud, creencias ni ilusiones;
que en criminal y estúpido sosiego
ya no late la fe en los corazones;
que el hombre imbécil, a la gloria ciego,
sólo piensa en el oro y los doblones,
y concluiré en estilo gemebundo:
¡Que haya un cadáver mas que importa al mundo!

Y me puse a escribir, y asi en efecto,
lo hice en ciento cincuenta octavas reales,
cuyo único defecto,
como se ve por lo que dicho queda,
era que en vez de ser originales
no pasaba de un plagio de Espronceda.
Como era fuerza, las rompí en el acto
desesperado de mi triste suerte,
viendo por fin que en esto de poesía
no hay un solo argumento ni una idea
que no peque de fútil, o no sea
tan vieja como el pan de cada día.

En situación tan triste
y estando la hora ya tan avanzada,
¿qué hago, dije yo, para salvarme
de este grave y horrible compromiso,
cuando ningún asunto puede darme
ni siquiera un adarme
de novedad, de encanto, o de un hechizo?
¿Hablaré de la guerra y de la gente
que enardecida de las cumbres baja
desafiando al contrario frente a frente,
y habré de convertirme en un valiente
yo que nunca he empuñado una navaja?
No, señor, aunque estudio medicina
y pertenezco a esa importante clase
que no hay pueblo y lugar en donde no pase
por ser la mas horrible y asesina,
aparte de que en esto hay poco cierto,
como lo prueba y mucho la experiencia,
yo, a lo menos hasta hoy, me hallo a cubierto
de que se alce la sombra de algún muerto
a turbar la quietud de mi conciencia.

Sobre los libros santos, se podría
con meditar y con plagiar un poco,
arreglar o escribir una poesía;
pero ni esto es muy fácil en un día
ni para hablar sobre esto estoy tampoco;
porque en fiestas como esta
donde el saber está en su templo,
salir con el Diluvio, por ejemplo,
fuera casi querer aguar la fiesta;
y como yo no quiero que se diga
que he venido a tal cosa,
ya que en mi numen agotado me hallo
el asunto y el plan a que yo aspiro
rompo mi humilde cítara, me callo,
y con perdón de ustedes me retiro.
Poeta

Poemas :  Amable... Solo humano
Amable... Solo humano

Tan
amable siempre siento
Cuándo sale música del arpa y lira
¡No incluyendo notas rotas!
Y... Soplando... El... Triste... Viento
¡No al rededor de la ventana!.

¡En serio, amable y no cruel!
Amable
En
Serio.... ¡En serio amable!

El vivir finalmente hermanados
Qué sería, sino, un valle hermoso
¡Allá de primaverales inviernos!
Qué de otoños veranean
Y las estaciones, jóvenes, felices.

¡En serio, en serio!.

No habremos pensado.... ¿Cómo sería?
¿¡Qué, ó es imposible, ó difícil lograrlo!?
Si
No
Somos
Ya Esqueletos.... Esqueletos, del alma y la conciencia
¡Aún y con todas las estrellas, y de cualquier tamaño!

¡Si lo humano hemos perdido!... ¡Qué tenemos!
¿Qué, qué, qué... Y quién puede decirl?
Si, solo esperamos, siguiente, a la mañana...

..... ¿Qué será, solo, una vela? .....

Sobre techos puerta confusa.
Como, en un después, de mucho tiempo.
La belleza, sóla, se contempla
¡Con la húmeda sequía del alma!.
...La paja en el ojo del hermano...

¿Qué sería, el cielo, sin nosotros?.

En el desgraciado espíritu del polvo
De los huesos de los fantasmas
Un sueño, qué se esfuma, el día siguiente
Trás del momento jamás vuelto
¡¿Qué reflejará vacío el espejo?!

En
Serio, lo pienso y lo deseo....
Hilo, hilo.... ( Deseo, en serio ).... ¡Telar humano!.
Tan
Tan... En tanto tan...

Tan en serio_____ ¿Cómo sería?
Pienso___ Y más deseo...

¡Aunque tenga, qué morir, por conseguirlo!

Tan en serio, cómo desde Siria
Se ve.... ¡En el cielo Sirio!.

O
En
La
Antigua..... ¡Cirene!. ¿Lo sabrían los Asirios?

En el cielo siempre circunstante,
creo, como en los telescopios veo.
Y
Ensimismado.
Encristalado observo.
Usuario
Y
Con vestuario de astrónomo
¡La luz de las estrellas!
En la humanidad del hombre... (No en todos muchos de ellos).

Música de las esferas.
No, de las esperas, no.
No, la verdad muerta, no.

* * * *

Imagina
En
Serio
¡Como en Siria, Sirio, los asirios, los sumerios...!
Imagínalos
Tanto
A
Ellos
Como... A nosotros, todos, todos... ¡La humanidad unida!
No
Esclava
De
Unas
Cuantas
¡Cadenas!
Inhumanas
Amonedadas
Y
Desalmados
Desencarnados
Encarnados
Infernales.

¡Una solo!... Aunque sea una sola... ¡Vez!
Imaginada, por lo menos
Y
Ya la... Ya la... Llama verías, elefantes, camellos y[i] delfines.

Y la verías
Como...

De una nube descabalga
Y
Cabalga luego el sol.
Del corazón, del hombre, humano todo.
¡Qué ama la paz, no sólo, cuándo se pierde!.
Lo humano.
En el hombre.
Ya nada importa... Ni, es, amable.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Soñar de un lápiz
SOÑAR DE UN LÁPIZ

Dormido, dormido.
En los paisajes de un lápiz.
Tenía, tenía y tenía.
Tenía un sueño. De martillos.
De martillos imantados.
¡Qué dibuja sin orillas un reloj!.
¡Qué miran los peñascos de las venas!.
Ríos, valles y montañas, sin cuerda.
Un lápiz, un lápiz... En la campana insomne.
Empapeladas superficies.

Soñar, sueños, soñados, soñando y soñando.

Un
Lápiz sueña... Desdoblando cicutas moradas.
Moradas, en la mora, morada de infinito lápiz.
Por él... Borrador. Arrobador. Limpio.
¡Cáustico, selvático, efímero!. Todo un lápiz.

Soñar, soñando qué sueña.

Soñar qué sueña, un lápiz, sí. ¡Un lápiz sueña!.
Soñar qué sueña... Y si alma tuviese, se conmovería.
Sé, sé. Ser algo alguna vez. Lápiz, pluma, ave, carbón.
Entre vaivenes, sobresaltos y traspiés.
Cuando, abajo. Flota. La madrugada clavada.
Y quedaba en la mano una mancha.
Después de náufragos intentos. ¡Montañas!.
¡Montañas de cartón!. Ríos de papel, valles.
Valles sin orillas, dónde un reloj delira.
Emborronando el paisaje. Por el lápiz.
¡Qué dibuja superficies!___¡Reloj sin cuerda!.

Y seguía soñando, soñando y soñándose un lápiz.

Dormido, dormido, un reloj delira. Ceniciento.
Azucenas inmortales y serenas.
Con la luna de fuegos dulces.
En la manecilla. De minutos y segundos.
Un ceniciento reloj delira.
Inmortales y serenas azucenas.
En la mano. Un borrador. Arrobado.
En él. Intento aislado.
¡Qué paisaje limpio!. El de la mano.
Con fuegos de dulces. La luna. El lápiz.

Lápiz de minutos, lápiz de segundos.
En
La
Manecilla. ¡Un reloj delira!.
Martillos, martillos, martillos.
¡Martillos imantados!.

Lápiz en su tinta. Náufrago sin mancha.
Por el cartón de intentos. ¡Qué sueña!.
Por la mancha del dibujo.
En los paisajes del viejo lápiz. Dormido.
Un sueño, amartillado de lira. Lira qué delira.
Un reloj... Imantado por los ayeres.
¡Doblados, tejados, huracanados!.
Con las venas de las madrugadas.
Con los peñascos flotando bajo.

¡Ah!.
Si fuera sólo sueño. Embriagado el horizonte.
Esbelto el brazo, el pecho. ¡Color alambre!.
¡Perdón sin piedad por las rodillas!. Del grafito.
¡Pared audaz. Del agrio azahar!.
Nada, nada más pegajoso hollín. Fatal collar.

¡Ah!.
Si
Sueño
Si, sí, sueño fuera solo.
Nuevas.
Campanas.
Flotarían. Nuevas campanas,
flotarían las madrugadas.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas :  Albor
Hálito de frescura
espira el albor, donde el cielo besa
la marea con ternura,
y ella da a luz al sol,
brote dorado sin par que embelesa.

Excelsas antologías
de obras de arte cielo, tierra, aire y mar,
marcando sus grafías,
en este amanecer,
el naciente sol sin parar de amar.

El Edén descendido
ha abierto sus alas alrededor,
y el espíritu unido
con la iluminación,
y trascendido por el hacedor.

Invoco una oración,
que todo amargor llegue a terminar,
prime la compasión,
y cada amanecer
sea el jardín sacro, ¡El poder de amar!.



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