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D.I.S.C.E.R.N.I.E.N.D.O.
Por lo que aquél discernió sonriendo.
Rupestres las cavernas pintan, la manifestación mutante, bruto mensaje animado en bruto, del apasionado disímil impregnarse al mítico paisaje asombrado del ritual.
¡Aún aquéllo que discernirías callando!.
Bajo la tierra a borbotones. Intenciones del interés caudal, en la genealogía del ciervo, en la comisura demasiado blanda, de acuerdo al mágico metal.
¡Ya de acuerdo a lo que habíamos discernido!.
Subrayando al puente impar las rodillas, por la frente que esconde, la marginación del impulso, y cada rincón enmascarando, la palabra inevitable del texto.
¡Entre todo eso que disciernen ignorando!.
Lo que demasiado distante abunda. por el antílope hechicero, entre la fauna sin aura, entre la simbiosis alambicada, en este como en todo otro caso.
¡Aunque discerniera al despertarse, sería inútil!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
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Poeta
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Estar contigo, es todo lo importante que tengo y esto… no son palabras sueltas al azar, no… la vida que hemos ido construyendo, tiene nuestra cercanía, como la más especial que podemos atesorar y ese es un bien que tú y yo nada más, podemos apreciar así de importante…
No importan, nunca importaron otros detalles, que quizás se ven, suenan bien y hasta emocionan, pero nada como esto de encontrarme feliz en tus ojos y sentir muy de cerca tu sonrisa, con todo tu encanto que redime, que embelesa, que hace que sueñe despierto, atrapado así en el cobijo de tu mirada…
Estar contigo, entonces es nuestra manera de celebrar, de darnos ánimo, de sentir fortaleza, de percibir de manera muy diferente el ocaso y cada nuevo amanecer, de buscar juntos una nueva estrella y de intentar perdernos en el universo con nuevos espacios cómplices para juntarnos más.
Estar contigo, es posible, incluso cuando no estás, porque la carga de vida y emociones que tú le das a mi vida a nuestra vida, es tal, que tu recuerdo vibra en mi mente, corazón, sentidos, en mi piel, en el eco sonoro y alegre de tu risa como remanso y fin de la inútil distancia, porque estás conmigo…
Estar contigo, es todo cuanto quiero, hoy también cuando ansío agradecer, porque con tu vida inundaste de más vida la mía, la completaste y la multiplicas con toda la ternura derrochada, con esa simpleza exquisita que hoy en especial ansío tu presencia, para solamente estar contigo…
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Poeta
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Aprendí, por experiencia ajena y propia, que la pasión dura tres años y unos días. Y si por hábito perdura, o por provecho, es corrompida clonación de lo que fue.
Que la balanza del amor nunca es pareja, que la fortuita coincidencia es intención y que sobrada complacencia es artimaña que nos rehúye al bamboleo de un traspié.
Que lo desleal no se arrepiente por fallido y que reincide en herejía a quien perdona; ya que se ama con los cuernos ignorados o consentidos, degradando honor y sien.
Que en el severo pundonor del desengaño, sigue perdiendo su prestigio el nunca más; ya que son buenas al final segundas partes si no hay orgullo, real placer, ni mayor fe.
Aprendí, que se anda amando a media piel.
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Poeta
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Hermosos Chavales de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Gargantillas de Pinchos en el Cuello, Pero con unos Pinchos superlargos, de Forma que los Chavales no pueden ni abrazarse, ni chuparse, ni besarse entre ellos. Con Muñequeras de Pinchos y Tachuelas en las Muñecas. Con unas Uñas superlargas en los Dedos de las Manos, pero largas largas largas. Con Colmillos de Vampiro en la boca. Con los Labios pintados de Rojo, Verde, Rosa, o Azul. Con una Especie de Traje o Tira de Pinchos en la Espina Dorsal de la Espalda, a lo largo de toda ella que Termina en unos Boxer que dejan ver el Culo y los Falos como si fueran una Especie de Extraños Erizos o Puerco Espines. Con unas Botas de Cuero Negro llenas de Púas y Cascabeles. Entre Frascos de Formol con Fetos Humanos de Dos Cabezas y Otras Aberraciones de la Naturaleza.
Exquisitos Ligeios de Apolínea presencia, esbeltos Dráculas Apolos, Majestuosos adolescentes vampiros, reyes del Punk de Transilvania, Hijos de los Cárpatos y Valaquia, Dráculas cisnes, Flexibles estatuas, gloriosos niños de crueldad inmensa.
Que enseñan sus falos y sus culos, sus gruesos falos fornicantes violadores, Y sus nalgas redondas como manzanas apetecibles. Lujuriosos, Pero impedidos en la mordedura por los pinchos macabros, por las feroces púas, Concertinas y escalpelos capaces de arañar como navajas. Uñas de gato.
Vuestros labios son tan excelsos como una monarquía, y vuestros ojos, divinos, Muestran un absoluto y despiadado satanismo púber. ¡¡¡¡¡Dejad que os adoren los poetas y los fotógrafos, los locos cineastas¡¡¡¡¡.
Mientras posáis, semidesnudos, entre los Fetos espantosos de dos cabezas, Abortos y embriones de humano o de cordero, anencefálicos, espinas bífidas, Y otras monstruosidades verdaderamente lastimosas y repugnantes.
Vosotros sois Dioses, Dioses prisioneros, y no podéis besaros
Ni extraeros vuestra propia sangre o semen, los escalpelos ¡¡¡muerden¡¡¡¡.
Trataros a vosotros mismos con infinita prudencia. Los escalpelos ¡¡¡muerden¡¡¡¡. ................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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SEBASTIÁN Y LA NAVIDAD.
Sebastián es un niño singular, de siete años, con dotes sensibles con un sexto sentido bastante agudo; es huérfano de padre y madre, vive en un humilde orfanato custodiado por religiosas. Dichas religiosas lo recibieron, porque este niño había quedado al cuidado de María la abuela paterna, pues los padres de Sebastián fallecieron, su madre de una enfermedad incurable, cuando el niño, solo tenía dos años de edad; posteriormente su padre fallece en un accidente de trabajo, y entonces Sebastián, apenas contaba con cuatro años; pero la abuela enfermo de gravedad y ya no fue posible para ella, seguir haciéndose cargo de Sebastián. Entonces no tuvo más remedio que entregarlo al orfanatorio, del Sagrado Corazón. A los pocos meses la abuela del niño Sebastián, falleció. La Navidad estaba próxima, y era la primera vez en su vida, que pasaría esta, sin su querida abuela María, Sebastián era un niño muy amigable y pronto se adaptó al medio ambiente austero, y con bastantes carencias, a él le gustaba mucho cantar, así es que para hacer su estancia más llevadera, se integró al coro de los niños, de la institución. Dicho orfanato funcionaba por medio de un patronato y donativos de la gente con buen corazón, y ventas de galletas y rompope que las mismas monjas elaboraban; en esta casa se encontraban veinte niños más, que estaban ahí por distintas situaciones, todas ellas, nada agradables. Los niños le cuentan a Sebastián, que todas las Navidades les llevaban mucha comida, piñatas, juguetes, dulces, y ropa, y que la pasaban muy bien. Pero la Madre Superiora Agustina, pide que se reúna la congregación de religiosas, para informales que esta vez pasarían, una Navidad muy triste; debido a que, el presidente de dicho patronato se encontraba muy enfermo, y lo habían trasladado a los Estados Unidos, para sus tratamientos, y el resto de los socios no podían hacer mucho por ellos, puesto que él presidente, era quien apoyaba económicamente. La Madre Superiora, les indica a las religiosas que reúnan a todos los niños, y los vayan preparando, para que esta vez no esperen, una navidad como las pasadas, pletóricas de alimentos y juguetes. Y así fue, pero los niños se pusieron muy tristes y pensativos, pero Sebastián les dijo, — no crean nada, mi abuela me decía,… que cuando tuviera algún problema, o deseara algo difícil, cerrara mis ojos, y le pidiera a Dios con todas mis fuerzas, y me lo cumpliría. Sebastián muy preocupado, por lo que estaba sucediendo en la casa hogar, todas las noches antes de irse a la cama a descansar, se acercaba a la ventana de su dormitorio, y elevando su mirada al cielo, cerrando sus ojitos, le pedía a Dios con todas sus fuerzas, que la Navidad fuera hermosa para todos, con muchos juguetes, piñatas, comida y un gran abeto oloroso, lleno de luces y adornos de colores. Lo que nadie sabía era que ha Sebastián, le esperaba algo inimaginable; un medio día los niños se disponían a tomar sus alimentos, pero este niño, como siempre presintió que algo sucedería, pero no entendía lo que estaba sintiendo, tanto que no termino de comer cuando… salió al patio en donde se encontraba una gran fuente, se sentó en la orilla de ella, tocaba con sus manitas el agua mientras emitía una canción que su abuela María le había enseñado. Mientras tanto en la dirección, se encontraba la Madre Superiora Agustina, revisaba papeles que tenía en su escritorio, cuando de pronto, sonaron la campana de la parte exterior del portón; era un matrimonio joven distinguido y elegantemente vestidos, la señora traía consigo un sobre grande en su mano, y Manuel el conserje los hizo pasar, preguntaron por la Madre Principal del orfanatorio, Sebastián que aún se encontraba en el patio, volteo a verlos, pero como no los conocía, siguió inmerso en su pensamiento de niño y seguía cantando. Manuel el conserje le anuncio a la Madre Agustina, la llegada de dicha pareja, los hicieron pasar a la oficina y les ofreció asiento, la madre les pregunto, — ¿en qué les puedo servir? A lo que el señor respondió, —pues vera madre, ustedes tienen a un niño llamado Sebastián Madero, y nosotros somos sus tíos, el padre del niño era mi hermano, y hemos hecho todos los trámites legales, para su adopción. La Madre Agustina les cuestiono, — ¿ustedes no tienen hijos? Y respondieron, que contaban con tres hijos, y que así Sebastián no estaría solo, el tío del niño le informo a la Directora, que ellos tenían una solvencia económica muy buena, que el niño no carecería de nada. Entonces la Madre Superiora, les pide los papeles, para revisarlos, y les dice, —bueno efectivamente estos documentos están debidamente legalizados, —bien, pues cuanto lo siento, porque nosotros queremos mucho a Sebastián, pero creo que estará mejor con ustedes, que son su familia. Hacen llamar al niño Sebastián, y la Madre Agustina, le informa que la pareja presente Mauricio y Carlota Madero, son sus tíos, y que tendrá que irse a vivir con ellos, y con tres de sus primos. La Madre Superiora manda llamar a una de las monjas, y le pide que acompañe al niño a recoger sus pertenencias, ya que dejaría el orfanato, pero que también se despidiera de sus compañeritos, que tanto lo querían. Todos los niños por supuesto le lloraron, y el impávido, no sabía que decir, todos salieron a despedirlo y le decían,— ya no pasaras la Navidad con nosotros, creemos que será aún más triste; pero él fue diciente, con voz alta y firme, les recordó, lo que su abuela le decía,— cierren sus ojos y pídanle a Dios con todas sus fuerzas, y se les cumplirá, por difícil que sea. Pasaron los días y en aquella lujosa residencia palaciega, en la que Sebastián habitaba, y aun así, parecía distraído, no jugaba, solo pensaba en la triste Navidad que los niños y las religiosas del orfanato Sagrado Corazón, iban a pasar. Un día ya muy cercano a las fiestas navideñas, el tío Mauricio le pregunta a Sebastián, — ¿por qué estás tan pensativo?, que no te gusta la casa? A lo que el niño respondió, —claro que si tío, pero pienso en los amiguitos y las religiosas de la casa hogar, que pasaran una Navidad sin comida y sin el abeto perfumado con luces de colores; a lo que el tío desconcertado le pregunto el motivo. Sebastián le comenta, que el presidente del patronato había enfermado, y todos los problemas que con ello, se habían desatado. Entonces el tío Mauricio le dice al niño… que no se preocupe, que él y la tía Carlota, se harían cargo de que en el orfanato, tuvieran una riquísima cena de Noche Buena, y una hermosa Navidad. El niño se puso muy contento, y en la noche antes de dormir, se acercó al gran ventanal de su recamara, y elevando su carita al cielo, y sus manitas en forma de oración,le dio gracias a Dios, enviándole también un mensaje a su querida abuela María, y con lágrimas en sus ojitos le dijo,—“Gracias abuela, por enseñarme la forma de comunicarme con Dios”. Ya en la víspera a las fiestas navideñas, los tíos de Sebastián, enviaron a gente de su confianza, para que colocaran, el bello y oloroso abeto navideño, en el orfanatorio, el niño agradecido, fue acompañándolos conjuntamente con sus tres primitos; en el orfanatorio se pusieron muy contentos, todos participaron, en la decoración del abeto oloroso, lo llenaron con luces y adornos multicolores, así como lo habían soñado. Ya una vez adornado, colocaron muchos regalos, las religiosas y los niños, lloraban de alegría, y le daban gracias a Dios, por tan bello milagro. La Madre Superiora Agustina, después de hacerles llegar las gracias, con los empleados de aquel matrimonio de buen corazón, les dijo, —díganle al señor Mauricio y a su señora esposa Carlota, que mañana a primera hora, ofreceremos en nuestra capillita, una eucarístía en honor, de la familia Madero, para que Dios los bendiga abundantemente, por su buena voluntad. Y para pedir a Dios por la salud, de nuestro presidente del patronato de la casa hogar. A la mañana siguiente, asistió dicha familia a la ceremonia, y sumamente agradecidos, el señor Mauricio le anuncio a todos los habitantes del orfanato, que el día de Noche Buena, no se preocuparan, porque les haría llegar desde temprano las piñatas con colación y las viandas para la cena; y que a partir de ese momento, ya no tendrían más preocupaciones, porque la familia Madero, se sumaría al patronato del Orfanatorio del Sagrado Corazón. Todos saltaban y gritaban de júbilo; y por supuesto Sebastián, quien les dijo, —gracias a Dios, todos vamos a celebrar llenos de dicha y felicidad, el nacimiento de Jesús. Pero no olviden, que cuando se encuentren en problemas, basta con que “cierren sus ojos, y le pidan a Dios con todas sus fuerzas, y se les cumplirá por difícil que sea”. FELIZ NAVIDAD…
Cuento de Navidad. Autora: Mónica Lourdes Avilés Sánchez. País México. 2013 dic Derechos Reservados.
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Poeta
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En tus besos las rosas, del amor la fragancia, pose de mariposa, a mis labios el néctar, una mágica pócima.
Allá, fuerza vital, el látigo, los llantos, amores y ansiedad, un tálamo de esclavos, la perfección utópica.
Mas abajo, un volcán por encima de todo; una erupción constante, magma envolvente, vivo, vertiente ahogadora, fuego que no incinera, un azul que desmaya, mil estrellas, mi fénix, el dios que me enloquece.
Y en pos de tu silueta mi razón y mis ojos, sombra esclavizadora que atando mi ilusión esclaviza mi ser; tu silueta persigo tierna luz que deslumbra, la sombra que domina goza, desprecia y mata.
LCRG, RAAS, Nic, Oct 28 de 2013.
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A LAS CAMPANAS Autor : Olavo Bilac Brasil 1865-1918 Fué poeta, periodista, ensayista, y es considerado el más importante poeta parnasiano del Brasil, junto a Alberto de Oliveira y Raimundo Correia. Este es versión de : Miguel Rasch-Isla.
A las campanas
Campanas de las torres, resonad clamorosas! La tierra nuestro anhelo de infinito no sacia, queremos la conquista de un mundo en que las cosas se eternicen en una primavera de gracia.
Desde aquí, desde el fango de estas playas tediosas hasta donde el zafiro de los cielos se espacia, llevad en vuestras voces nuestras voces llorosas y el grito milenario de la tierra en desgracia.
En repiques festivos, en dobles de amargura, en rebatos de angustia, todo lo que sufrimos llevadlo a la impasible soledad de l'altura.
Y ¡oh campanas! decidles en clamores supremos, nuestro dolor a aquellos astros en que nacimos, nuestra esperanza a aquellos astros a donde iremos!
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Poeta
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YA ENCAMPANADA
Ya, ya... Ya encampanada. Sembrando su miedo va la sombra, tras los rayos angustiosos de la noche torturada, y dolientemente iluminada por el aroma desterrado. ¡Donde las estrellas se aletargan cayendo entre pestañeos!.
En campa... ¡Nada, nada, nada. Ya va... En los sueños. Temblorosos del espejo. En un pedazo de recuerdo. ¡Enfebrecido!. En la carne ya.
Encampanada. Entre las paredes. Hay inquietas esperanzas. De paso esquivo en las palabras. Que guardan sus llaves al pan de los candados. Corrosivos en la nube que fragua dulce al fuego ya.
Campaneando. Donde la mirada. Se sumerge vespertina. En la sonrisa del espejo ya. Ya no hay asombro ni desdén. En las rutas legendarias del arrobo.
En el tren de un lenguaje fino con la vaga consistencia. De la ceniza, con el roble que avanza al fondo. Por el monte de la cuna sólida y blanda. Entre la creciente inauguración. De la fruta lisa y jugosa. Entre las orquídeas.
Va, va, encampanada la sombra sembrando su miedo. Entre el quebranto de los edificios que bailan, en la fragancia de las últimas promesas, en la desnudez de las arenas va, va, en la peregrina campanada, en la tarde grisácea.
Nada el océano por el cielo!. Todo, todo. Todo quieto. En la espuma sin olas. Sin el capricho fantoche ya no. Es ameno y pegajoso oleaje. Alcaloide y contratiempo. Intacta sal y burbuja.
¡Campanearse!. En el corazón de las esquinas, arrugadas las tardes que sus muletas mecen, entre los ojos de los teatros y venenos, donde pronuncian y queman rojas, las agujas oxidando los insectos, en las propias venas vanas.
¡Ya encampanada la melodía del silencio teje su ausencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Paso el tiempo dando quejas de la soledad; ¡cuántos pesares desangrados! Vicio interminable de esas lágrimas, sin cesar vierten el cauce agrietado de humedad dolosa, alojándose en el borde del charco amargo del recuerdo.
Cada lágrima brota una y otra vez fustigando como látigo la quietud del alma. Nunca se halla paz en el espacio lastimado por la incesante penuria.
Salen cuando no las espero a condenarme la vida, recordándome al instante las penas, y recordarlas es morirse de nuevo, aunque no quieras.
Y esas lágrimas volvieron a fluir con mayor tristeza, muchas veces descendiendo impalpables por las mejillas escarpadas por el llanto. ¡Cada vez más las siento rondar entre las pupilas yertas!
Julio Medina 30 de noviembre del 2013
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Poeta
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EPIGRAMA- pOR kIN
Aquel sicólogo que el alma cuida, y el filósofo ansioso que descuella, ambos con su argumento de la vida, fingiendo no saber la farsa de ella.
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Poeta
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